domingo, 8 de julio de 2012

Del Parque Múnich al Parque Oriental

Nostalgias cerveceras en la Suiza de América


El ingreso al Parque estaba ubicado en 
Burgues y el bulevar Artigas, en el 
actual edificio del Ministerio de 
Ganadería, Agricultura y Pesca.  Sus 
portones de hierro a los costados
tenían bancos recubiertos 
con mayólicas cuadriculadas. 
(Foto Archivo FNC)
Una crónica del matutino La Mañana describe la inauguración de un espacio industrial y comercial único en la historia económica del país. Fue el 21 de diciembre de 1926, cuando la Sociedad Anónima Cervecería Oriental comenzó a funcionar en un predio de 30.000 metros cuadrados, equivalentes a cuatro manzanas limitadas por el camino Burgues, el bulevar Artigas, Espinillo, que ya existía, y un callejón luego transformado en la calle Andrés Cheveste. Por más de tres décadas, la antigua quinta de Agustín Carbonell, referencia geográfica del barrio Atahualpa, fue un sitio familiar que convocaba a los uruguayos de todo el país. El punto de encuentro era un clásico de la Suiza de América, en una esquina inexistente: Burgues y Asencio.

Sobre la base del Capítulo 2 del libro Historia de la cerveza en Uruguay (Koi Books-FNC, Montevideo, Diciembre 2011).

Al principio fue el Parque Múnich, también conocido como Recreo, concebido por iniciativa del emprendedor Numa Turcatti, líder de la agroindustria nacional  de principios del siglo pasado, propietario de la Granja Melilla y los Almacenes Libertad. Para concretar el proyecto, su nueva empresa adquirió la quinta Carbonell, también llamada de los Alemanes. La antigua propiedad fue transformada en el más innovador complejo productivo de la región, diseñado por los ingenieros alemanes H. y G Keller, dos reconocidos expertos en infraestructura cervecera que trabajaron con su colega uruguayo Juan Tarragó.
Aviso de la Cervecería Oriental que
muestra su planta industrial de
"Burgues y Asencio", y una botella
de su "Rubia" más memorable .
(Revista del Centro de Hoteles,
Restaurantes, Confiterías, Cafés
y Afines, Abril 1933).
El gerente de la firma, Francisco Graffigna, le contó al vespertino El Plata, poco antes de la inauguración, como estaban organizada la planta. “La residencia original de don Agustín Carbonell, fue adaptada para su utilización como oficinas administrativas, y las caballerizas ahora serán garajes y talleres mecánicos”, explicaba el vocero. En la celebración de apertura estuvo presente Luis Alberto de Herrera, presidente del Consejo Nacional de Administración, además de Manuel V. Rodríguez, secretario del gobierno colegiado y Carlos María Prando, ministro de  Instrucción Pública.
En el camino Burgues quedaba el frente de la cervecería, a la que se accedía por una calle interna que finalizaba en una explanada. A la derecha estaba la Administración, y a la izquierda se encontraba la fábrica de cerveza y hielo equipada con la más avanzada tecnología alemana, suiza y estadounidense. El complejo productivo continuaba en dirección oeste, hacia los fondos que limitaban con el bulevar Artigas. A ambos lados de un amplio corredor al aire libre, estaban ubicadas las secciones: Frío, Tonelería, Botellería, Mecánica, Herrería, Tornería, Carpintería, Atracadero, Comercialización.
La planta de la Cervecería Oriental,
y su Parque Múnich, fueron inaugurados
en 1923 con la presencia de Luis Alberto 
de Herrera, presidente del Consejo 
Nacional de Administración, órgano 
colegiado del gobierno uruguayo.
(Foto Archivo FNC)
El Parque Múnich y su colega el Palacio de la Cerveza, de la calle Yatay, eran dos sitios de reunión familiar. Se abría al público a fines de noviembre todos los días, a partir de las seis de la tarde, y se cerraba antes de la medianoche. Durante las fiestas, mucha gente iba a celebrar la Nochebuena y Fin de Año, fechas especiales donde cerraba un poco más tarde.
La entrada estaba ubicada en la esquina de Burgues y el bulevar Artigas, en el actual edificio del Ministerio de Ganadería, Agricultura y Pesca. Se ingresaba a través de portones de hierro grandes que afuera, a los costados, tenía bancos recubiertos de baldosas cuadriculadas muy pequeñas. Era un gran patio al aire libre limitado por un callejón que hoy es la calle Guardia Oriental, que en aquel entonces no estaba abierta, con fondos sobre Andrés Cheveste y Espinillo.
El Pabellón de la Música era el escenario
donde se presentaban las orquestas en
las fiestas populares del Parque Múnich.
(Foto Archivo FNC, circa 1940)
El camino estaba bordeado por enormes cubos de mayólica alemana donde predominaba el color verde, verde esmeralda, con unos arabescos bellísimos y en cada uno de ellos estaban plantados arbustos y árboles,  autóctonos y exóticos, que también se distribuían en el parque. El camino terminaba en la glorieta que actualmente se conserva, que aquellos montevideanos llamaban “de los novios” o “de los enamorados”. Tenía rosales y plantas con flores y unos bancos donde se sentaban las parejas, que rodeaban una fuente con arena donde jugaban los niños.
Frente a la glorieta estaba el Pabellón  de la Música, con sus columnas recubiertas de azulejos, y una escalera por donde las orquestas subían al escenario. Una cancha de bochas techada atraía a muchos vecinos que concurrían asiduamente, y unos sapos grandes de hierro con bocas grandes donde los jóvenes tiraban fichas para embocar.
Área de Carga y Descarga de la
Cervecería Oriental, en la planta
de la calle Burgues (circa 1930).
El parque estaba cubierto de árboles, con predominancia de olivos, de los cuales todavía subsisten algunos en las calles Cheveste y García Peña. Allí se ubicaban mesas redondas de hierro con sillas plegables, también metálicas. Se vendía cerveza y malta, pizza, fainá, fiambre, y pollos al espiedo, pero sólo era obligatorio consumir las bebidas de la empresa; el público podía llevar la comida. Al fondo estaba el horno para pizza y fainá.
La residencia del gerente estaba donde ahora se encuentra la administración del Colegio Poveda, al lado de las oficinas administrativas; también había una cancha de bowling, en el mismo sitio del gimnasio liceal. Los muros altos de ladrillo que se ven por detrás de las casas de la calle Guardia Oriental y el bulevar Artigas, eran parte de un galpón antiguo donde se guardaban mesas, sillas y banco.
El espacio del antiguo Parque Oriental es
ocupado por la Plaza Pedro Poveda, que
conserva parte de la biodiversidad
original. Al fondo se mantiene en pie
la histórica chimenea de la Cervecería.
En 1940, el Parque Munich cambió su nombre por el de Oriental, luego que el gobierno uruguayo rompió relaciones con la Alemania nazi e ingresó formalmente en la Segunda Guerra Mundial. Aunque la dirección ejecutiva de la empresa nacional, por entonces todos sus técnicos eran austríacos y alemanes, que fueron despedidos y sustituidos por cerveceros de otras nacionalidades: ingleses, franceses, argentinos. Luego de cierre de la Cervecería Oriental y su parque, en 1953, las instalaciones industriales pasaron a propiedad de las Fábricas Nacionales de Cerveza.

Vista de la Oriental en 1926.
Numa Pesquera fue un filántropo reconocido, que en el parque de la cervecería construyó una policlínica gratuita, dirigida por el médico Juan González Tafernaberry, que en 1927 atendió 3.883 consultas públicas y 1.878 de de sus empleados.

Rubia, Morocha, Negra
Las mujeres bebían  en
vasos anchos con las
iniciales de la marca
Doble Uruguaya. Para

ellas, la rubia y malta.
Eran los productos estelares de Cervecería Oriental, equivalentes a Pilsen, Vienna y Stout. “La Rubia, para disfrutar el verano. La Morocha, compañera del otoño. La Negra, pasión para el invierno.” Así decía un aviso publicado en el diario  El Plata, del 25 de setiembre de 1930. También era muy promocionado el Extracto de Malta, que recomendaba el prestigioso médico Juan Bautista Morelli por sus “ricas vitaminas”.  La empresa importaba la marca británica Bulldog, vendida en porrones de barro.

En la cervecería se podía comprar hielo y levadura, además de la cerveza en botella, en porrón o barril, todo repartido en carros tirados por caballos y pequeños camiones. 

Chanchito
Chancho era una
cerveza negra,
con mucho cuerpo,
que se dejó de
 elaborar en 1968.
Era una atracción cervecera del Parque Munich. Una cerveza negra que en esa época era recomendada para las embarazadas, que venía en porrón de cerámica que la gente luego utilizaba para calentarse los pies en invierno. A los porrones se los encontraba además en los jardines, porque los usaban como borde de cantero enterrados boca abajo.

La fábrica Oriental producía más de 100.000 kilos de hielo por día.

Nostalgias
“Mi padre trabajaba en el Palacio de la Cerveza de Yatay, pero los grandes banquetes de la empresa se hacían acá, en el parque Munich. Una vez al año había una fiesta en honor del Centro de Almaceneros minoristas.  Me acuerdo que mi madre llevaba todo para cocinar allí, porque había una barbacoa muy amplia, cerca de la calle Cheveste, con techo de  teja, de como 30 metros de largo por 20 de ancho. Allí hacíamos los pollos al spiedo. Nos juntábamos siempre con parientes, vecinos y amigos. Mi madre era la cocinera, mi padre el maître, yo el mozo, y siempre había algún fotógrafo amigo.”    
Juan Manuel Rodríguez, vecinos del barrio Atahualpa, hijo de un obrero de Cervecería Oriental.

Los hombres tomaban en jarra y las mujeres en vasos anchos que tenían grabados las iniciales de la cervecería. Ellas consumían la Rubia y malta.

1 comentario:

Unknown dijo...

Mi padre y mi tío tenían la concesion del la pizzería (otorgada por el sr.Parpall, pte del directorio de la fca nal.de cerveza, año aprox.1948)Se vendía figazza, fainá y pizza ( aún no se comía muzzarella.Nuestra familia festejaba los cumpleaños de la familia, los de verano.Se solia llevar para comer: milanesas de lomo, torta de jamon y queso y de postre helados, que alli mismo vendian.En el pabellón donde se hacian los pollos espiedos, tambien habia asado de tira.
Recuerdo los baños con cuidadora, impecables, todo en su lugar.La gente cuidaba las mesas y las sillas, el jardin siempre inmaculado, daba gusto pasar esas tardecitas inolvidables.
Miriam Judith (1940)