miércoles, 30 de noviembre de 2011

En Las Piedras se editó un emblema del NO a la dictadura uruguaya



La Plaza aún resiste

En noviembre de 1979 nació la primera publicación claramente opositora a la dictadura: el mensuario La Plaza de Las Piedras. Dirigida por Felisberto Carámbula, notorio dirigente batllista de su tiempo, acompañado por sus hijos Marcos y Gonzalo, por entonces jóvenes militantes de la izquierda, en sus páginas escribieron, entre tantas plumas resistentes: la notable educadora Reina Reyes, el ex senador colorado Luis Hierro Gambardella, Enrique Iglesias, Alberto Zumarán, y los sacerdotes Luis Pérez Aguirre, Juan Martín Posadas y Juan Luis Segundo.

Sobre la base del artículo publicado en el semanario Brecha (Montevideo, 1 de diciembre de 2010).

 En el agosto previo al Plebiscito de 1980, un editorial de Felisberto Carámbula reflexionaba sobre la reforma constitucional que pretendía imponer el régimen: “Artigas quedó en el camino con estas pautas que se están redactando". También realizaba un análisis documentado de las contradicciones del proyecto con el ideario artiguista. En la edición anterior a la votación de noviembre, hay un artículo sobre el grupo musical Rumbo, en el que Laura Canoura, Mauricio Ubal, Gonzalo Moreira, Miguel López, ofrecían un mensaje opositor repleto de poesía urbana. 
Su primera tirada fue de 1.000 ejemplares, de los cuales muchos quedaron en Las Piedras y el último número, cuando fue clausurada en 1982, trepó a los 30.000 certificados, más las fotocopias que circulaban dentro y fuera del país. 


Gonzalo Carámbula
"Nació pueblerina, pero nos desbordó la rebeldía de la gente" 
"La Plaza fue el primero de los periódicos independientes creados para aportar una visión crítica de la dictadura. La Semana, de El Día, fue un poco anterior, pero era un suplemento sabatino, luego aparecieron Opinar, La Democracia, Opción, con los que compartimos una vocación política y periodística, y más de una clausura temporal. El primer editorial de la revista fue escrito por Luis Hierro Gambardella, un batllista cabal, de los de antes, que era muy amigo de mi padre, que en aquel momento comenzaba a despegarse del Partido Colorado. Cuando se fundó la revista, mi padre era batllista de la Lista 15 de Luis Batlle, y de Jorge también." 
Cuando nos pusimos manos a la obra, con Marcos y Perico estuvimos de acuerdo en que el único que podía figurar era el Viejo, ninguno de nosotros podíamos hacernos responsables de una publicación. Así se lo planteamos, y él que era muy liberal en todo sentido, muy respetuoso de nuestras ideas y nosotros de sus ideas. La nuestra era una familia que dialogaba mucho, que intercambiaba mucha información política, de muchos debates, quizá, más que lo normal. Él era colorado, nosotros comunistas con militancia gremial universitaria. Se lo planteamos, estuvo de acuerdo, y comenzamos a reunirnos todos los sábados de mañana, con mate y bizcochos, así fuimos armando La Plaza."
"El nombre de la revista no tiene misterios, se refiere a la Plaza de Las Piedras, que siempre será un punto de encuentro de los pedrenses. Hasta el logo, con aquella letra irregular, hecha a mano, convocaba a resistir, jugaba con la idea de que La Plaza era un sitio de libertd de todos los pedrenses. Yo era el editor, el diagramador, el que armaba las caratulas. No me considero un periodista , si definimos su tarea como un profesional independiente de la comunicación; nunca lo fui." 

—"Nuestra amistad con Perico (Pérez Aguirre) nació por su trabajo en La Huella, con la que teníamos una profunda afinidad. Cuando todavía no se nos había ocurrido sacar La Plaza, lo embromábamos, diciéndole que él tenía el triste honor de ser seguido por los “hermanos” Castro, Yamandú y Alén, dos hombres fuertes de Inteligencia. Recuerdo que Perico nos respondía en serio, que Yamandú Castro lo vigilaba mucho, que lo leía al pie de la letra, a él y a otros cristianos."
—"La Plaza nació pueblerina, creció a una escala nacional, hasta internacional. Si sumamos las tiradas más las fotocopias, hubo números con decenas de miles de ejemplares. Fue un poco de aquello de pinta tu aldea y pintaras el mundo, un estado de sentimiento, de expresión de necesidades, de un espíritu unitario y de múltiples vertientes que colaboraban. Un colorado se encontraba con el artículo de un correligionario, un blanco lo mismo, los critíanos se encontraban con artículos de teología incluso muy sólidos como los de Juan Luis Segundo. Había reportajes sobre canto popular, teatro, cine, literatura, fueron los primeros que se hicieron en la prensa alternativa. Fue una referencia, entonces , en realidad, La Plaza se retroalimentaba con un estado de unión que a su vez se amplificaba, y que se desbordó, lo desbordó la realidad, lo desbordó la necesidad de la gente." 
"Me molesta la versión Montevideo céntrica de la resistencia, muchas veces ven las cosas por y desde Montevideo, ¡me parece injusto! Hay una breve historia del Uruguay de Benjamín Nahun, que menciona a la prensa en la época, y la prensa es Opinar, Aquí, Opción. No es La Plaza, ni la prensa clandestina. Me ruboriza decir que fuimos los pioneros de la prensa alternativa, pero los hechos objetivos son como son." 

Marcos Carámbula 
“El NO fue una respuesta popular única en el mundo” 
—”La revista salió por primera vez en noviembre de 1979, por la coincidencia de diferentes conversaciones, por un lado de un grupo de jóvenes: mi hermano Gonzalo, Eduardo Milano, Enrique Pintado; y por otro, en un permanente diálogo con el padre Perico Pérez Aguirre, quien por entonces estaba en Las Piedras con esa obra tan maravillosa que han hecho en La Huella con los gurises. Veníamos conversando sobre la necesidad de un espacio donde expresar lo que estábamos sintiendo los uruguayos, particularmente desde nuestra comarca pedrense. En aquel momento se integró un grupo de historiadores, otro de creadores literarios, de economistas, de gente vinculada a la producción, y la gente que de alguna manera estaba acompañaba al canto popular que nacía o retomaba las viejas corrientes, aún en dictadura. Fue surgiendo un encuentro de compatriotas que en diferentes ámbitos buscaban caminos de libertad, de democracia. Fue una experiencia muy interesante, diría que única en aquel marco.” 

Los uruguayos, esos héroes 
“Toda La Plaza, pero en especial su portada, era siempre motivo de interpretación. Para dar un ejemplo: cuando se hizo el plebiscito hubo dos ventanas, una cerrada debajo de la cual decía SÍ y una abierta debajo de la cual decía NO. Era todo un símbolo. Antes con un grabado de Picasso, después con un árbol que recogía la frondosidad de la historia del pueblo uruguayo, y así en cada una de las páginas fuimos buscando caminos que abrieran posibilidades de ir diciendo las cosas que muchos, la mayoría, queríamos decir. Hubo un columnista permanente desde el nacimiento de la revista, que rescato, como era el caso de Luis Hierro Gambardella; en el número anterior escribió sobre Grauert, y en el número posterior al plesbiscito su artículo se tituló: Los uruguayos, esos héroes". 

Germán Oller 
—"Era un entrañable diputado blanco, lamentablemente fallecido, con quien permanentemente nos reuníamos para intercambiar información; él traía sus casetes de Wilson, y me decía 'mirá que en tal lado tu gente  hoy en día no está conectada, no está informada, arrimale material'. Lo afirmaba con ese estilo tan particular de los partidos tradicionales, que uno respeta tanto. Para tener una idea del conocimiento que tenía Germán de un departamento tan complejo como Canelones, recuerdo nos decía: ¡Quedate tranquilo, que en tal lado tal caudillo tiene tantos votos y vota por el NO, y tal y tal otro'. De manera que cuando tres o cuatro días antes a nosotros, que todavía teníamos el peso de estar proscritos, con tantos compañeros presos y gente fuera del país, nos parecía una hazaña que el pueblo uruguayo pudiera decir que NO, Germán nos decía: 'Quédense tranquilos que va a ganar en Canelones' y por ende en el país cómodamente". 

Rumbo 
—“Había tal entramado de gente haciendo cosas que no podemos atribuir el triunfo del NO a un debate, a una revista, a un caudillo o a una personalidad; fue todo el pueblo uruguayo que generó esa hazaña popular, como escribía Hierro Ganbardella. Para dar un ejemplo, en el número previo al plebiscito de 1980 hay un artículo interesantísimo sobre Rumbo, aquel grupo musical donde estaban Laura Canoura, Miguel López, Gonzalo Moreira y Mauricio Ubal, de todo el contenido de su poesía y su música. Eso lo estábamos viviendo, se vivía en Montevideo y en el interior. Recuerdo que en Las Piedras se armó un tablado con cajones donde cantó Rumbo y todos quedamos maravillados por su música, pero a su vez por aquello que estaba transmitiendo. Eso estaba pasando, como decía Jorge Amado, en los mil subterráneos de la libertad. Rumbo surgió justamente de esa nota, en ese año 1980, por eso yo digo que hay que rescatar a la sociedad en su conjunto, que logró esa tan formidable expresión y que al otro día se expresó con esa madurez tan característica de los uruguayos."



Voto a voto
—"En Las Piedras habíamos formado un comando para asegurarnos el control voto por voto, circuito por circuito, para no tener sorpresas. Estaban Germán Oller, Tabaré Hackenbruch por parte del Partido Colorado y un grupo de frenteamplistas, que por supuesto estábamos proscritos. En la escribanía de mi padre se hizo un comando que centralizaba toda la información del departamento. Puedo asegurar que dos horas después, por los testimonios de los funcionarios que estaban en todas las mesas, teníamos toda la información, voto por voto, circuito por circuito, de prácticamente todo el departamento.”
Vivián Trías 
—"Lamentablemente falleció en esos días previos al plebiscito. Vivián fue diputado socialista, historiador, pedrense, que ya estaba en sus últimos días, pero que tenía una enorme confianza en el NO; nosotros íbamos todos los días a verlo y nos decía con toda convicción que nos quedáramos tranquilos, que el pueblo uruguayo le iba a demostrar a la dictadura lo que estaba pensando. A nosotros, que en aquel momento éramos bastante más jóvenes y no teníamos mayor experiencia electoral, nos pesaba el peso de la opresión, de la propaganda. Sin embargo había también cosas muy lindas que La Plaza recogía, como una carta abierta del padre Pérez Aguirre a los cristianos y a los jóvenes, que nos hacían pensar que los jóvenes también calladamente iban a decir que no. Pero la verdad es que para nosotros era una incertidumbre lo que iba a pasar, y ni hablar que eso se trasladó a una gran alegría al otro día, al conocer los resultados nacionales.” 

La alegría del triunfo 
—"Se manifestó con una enorme cautela. Esa misma noche al comando llegó gente que estaba trabajando en todos lados, todo el mundo llegaba en silencio pero con una enorme sonrisa y nos decía: 'En tal mesa ganamos por tanto'. La gente llegaba, daba el resultado de su circuito y se iba para su casa a esperar. Pero se fue corriendo ese rumor manso que tienen las cosas tan lindas de nuestro pueblo, de alegría sin ninguna estridencia. Y al otro día había que ver la cara de la gente, con una sonrisa de par en par, saludando con la 'V' de la victoria... Todo con una cautela que no generaba ningún aspaviento, pero todos conocíamos el estado de ánimo. En la calle y las plazas nos cruzábamos apenas con una sonrisa.”


1.000 ejemplares
—"Fue el primer tiraje de La Plaza, de los cuales muchos quedaron en Las Piedras. Cuando nos clausuraron, en 1982, dos veces, llegamos a casi 30.000 ejemplares. El primer cierre fue por un gran artículo que se publicó recogiendo las palabras de Luis Pérez Aguirre en la catedral metropolitana en un homenaje a monseñor Romero, que falleció asesinado en El Salvador. Luego nos terminaron de clausurar por un artículo maravilloso, que fue de lo primero que se planteó, junto con las reflexiones de Manuel Flores Mora en Jaque: Clemencia para los vencidos, en el que Juan Luis Segundo hablaba de la amnistía por primera vez.”


Felisberto Carámbula
—“Mi padre era un hombre del Partido Colorado de toda la vida, que había ocupado cargos en el gobierno previo a la dictadura, y ¡que sufrió las consecuencias! En aquel momento era el presidente del Club Solís de Las Piedras, y fue prácticamente destituido por los militares en una forma directa. En agosto, previo al plebiscito de 1980, el editorial -que era hecho por mi padre- acerca de la Constitución decía: 'Artigas quedó en el camino con estas pautas constitucionales que se están redactando'. Después venía un durísimo artículo, con mucha documentación, que registraba cada una de las contradicciones con el más profundo contenido artiguista de la ley. Tengo un recuerdo muy emocionado, porque tanto él, como Luis Hierro Gambardella y otra gente de los partidos tradicionales, como Juan Martín Posadas, escribieron con mucha entereza. Hay artículos muy lindos de Enrique Iglesias, que en aquella época colaboraba con la revista en los temas económicos.”

lunes, 28 de noviembre de 2011

Truco uruguayo, un invento del gaucho oriental descripto por Bartolomé Hidalgo y Jorge Luis Borges

Mentiras bicentenarias
Mano de truco  en la que el jugador
tiene 36 puntos de "flor": 30 por
el "alcahete" que  sustituye al "2
de la muestra" y seis, sumados
el as y el cinco del mismo palo.

“Es el más ingenioso y complejo juego de cartas creado por el hombre”, comentó alguna vez Jorge Luis Borges. La diversión de los gauchos artiguistas, concebida en pulperías y boliches de los siglos XVIII y XIX, fue descripta por Bartolomé Hidalgo como un gesto de rebeldía contra la hegemonía española y porteña. Con picardía y creatividad nuestros antepasados innovaron las reglas del “truk” árabe, un entretenimiento milenario basado en el cálculo matemático, la memoria, el humor y… el engaño.

Alcahuete
Así se llama el Rey del palo de la muestra, si ésta es una pieza. En este caso el alcahuete «se convierte» en ella. Esto permite que las cinco piezas siempre estén en juego. En la fotografía el alcahuete se convirtió en la carta de más valor de la mano porque la muestra es el 2 de copas. El jugador, además, tiene flor porque recibió una pieza (el alcahuete) y dos cartas del mismo palo.

Sobre la base del artículo publicado en el fascículo Nº 14 de la serie Inventos Uruguayos (El País, 22 de noviembre de 2011).

“¿De qué lado caerá el dos?”, preguntaba Bartolomé Hidalgo en sus Diálogos Patrióticos, a manera de irónica respuesta a fray Francisco de Paula Castañeda, el franciscano porteño que lo acusaba de ser “soltero” (en aquella época, una forma de sospecha moral) y de amanuense de los filósofos franceses, subversivos, republicanos y anticlericales. Corría el año 1820, y el escritor estaba desterrado en Buenos Aires a causa de la ocupación luso-brasileña de Montevideo. La alusión al “dos de la muestra” era un doble desafío al poder: denunciaba la complicidad de las autoridades porteñas con el imperio que invadía su patria, y la planteaba a través de una elipsis lúdica con un símbolo mayor del truco “oriental”, por entonces rival irreconciliable del “argentino”.
"Truco", obra del pintor argentino
Carlos Fereira, que retrata una
partida familiar a "la porteña".
Aquella versión hegemónica (sin muestra) era la forma oficial del juego desde el siglo XVIII cuando los soldados españoles la trajeron al Río de la Plata. La creación del truco tradicional se adjudica a los árabes que ocuparon el territorio hispano durante casi ocho siglos (711-1492). Los moros le llamaban “truk”, luego trasformado en “truc”, “truque” o “truqueflor”, según se juegue en las regiones de Aragón, Valencia, Cataluña, en las Islas Canarias o las Baleares.  Fueron los argentinos  quienes le llamaron “truco” por primera vez luego de apropiarse al pie de la letra de las reglas de este entretenimiento que combina la “liga” de cartas y el cálculo, con señas estratégicas y el arte de engañar sin ser descubiertos.
Hasta muy a principios del siglo XIX los gauchos orientales jugaban al truco “argentino”, pero a medida que se fueron diferenciando las naciones, también se distinguieron las costumbres: el asado (con leña o con carbón), las empanadas (con relleno saltado o en forma de estofado), el dulce de leche (más oscuro y consistente o más claro y líquido), el mate (con yerba en polvo o de palo), y por supuesto los juegos.
El éxito popular de los trucos, retrucos y vale cuatro era similar en ambas márgenes del Río de la Plata, estimulado por el culto compartido a la picardía criolla. La variedad “oriental”, quizá, nació por una mayor influencia canaria, y por lo tanto, por un mayor contacto con la evolución matemática aplicada a un juego de origen árabe, que desafió el talento de jugadores avezados, en su mayoría analfabetos, pero de infinita creatividad. No existen dudas sobre una notoria necesidad histórica de poseer un juego propio, distinto al del “argentino”, seguramente, alentada por los propios observadores que desde siempre se paran como “lechuzas” al lado de la mesa para aportar nuevas ideas y soluciones.
Retrato del poeta
y revolucionario
Bartolomé Hidalgo.
Aunque el truco oriental está mencionado y descripto en episodios históricos del país (primer y segundo Sitio de Montevideo, el Éxodo, las asambleas artiguistas, el gobierno de Purificación) como una recreación preferida por los gauchos, no existe una fecha de invención, ni un inventor de la variación que incluye una muestra puesta boca arriba debajo del mazo.
En las trincheras revolucionarias de 1811, enfrentadas al virrey español Francisco Xavier Elío, había dos “trucos” que diferenciaban a los soldados, según fueran argentinos u orientales, y que a veces provocaban desafíos a una pelea cuerpo a cuerpo para defender su dignidad nacional.
Fue Bartolomé Hidalgo, en sus Cielitos y Diálogos Patrióticos, quien informó la existencia de esta innovación de un juego milenario. Según su biografía, pudo neutralizar la acusación de “soltero” casándose el 26 de mayo de 1820 con la porteña Jacinta Cortina, pero jamás logró sacarse de encima el rótulo de “subversivo” que le endilgó el poder anti artiguista, al que también desafiaba jugando partidas de truco oriental en territorio argentino. Vivió sus últimos dos años en la mayor pobreza, malvendiendo sus creaciones literarias en la calle, hasta que una infección pulmonar lo mató en Morón, el 28 de noviembre de 1822.
Monumento a Bartolomé Hidalgo
en el Prado de Montevideo.
En plena Cruzada Libertadora contra portugueses y brasileños, sus mensajes patrióticos eran leídos en pulperías, almacenes y boliches de toda la Banda Oriental, entre “rabones” jugados a 20 “malas” y 20 “buenas”, “muestras”, envidos que podían llegar a 37 y flores hasta 47 tantos. “El truco uruguayo es un desafío matemático a la inteligencia pura y a la intuición. No es necesario el dinero para que sea excitante y divertido para todos los participantes, incluyendo los mirones. Lo más apasionante es que nunca estamos perdidos, aún perdiendo lejos en el marcador”, afirmaba el investigador Juan Carlos Guarnieri, en su ensayo El truco oriental: historia y elementos folclóricos; reglamento y vocabulario, publicado en 1970.

El truco es el juego de cartas más popular de Argentina y Uruguay, pero se conocen variaciones en Paraguay, sur de Bolivia (Tarija), de Chile y en el estado brasileño de Río Grande do Sul.

"Cielo, cielito que sí,
Cielito de Chacabuco,
si Marcó perdió el envite,
Osorio no ganó el truco."
Estrofa del poema Cielito Patriótico, escrito por Bartolomé Hidalgo, 1820.

El truco uruguayo o “con muestra” tiene tanta emoción y picardía que si no se dialoga con el compañero se pierde la partida seguro.

En ambas variedades, se le llama "mano" a cada vez que se reparten las cartas para jugar. Una partida puede tener un mínimo de una "mano" hasta un máximo determinado por los puntos que se juegan.

"El juego es cosa seria",
de Juan Capagorry, un clásico
popular ofrecido a 80 pesos
en Buenos Aires.
(Mercado Libre)
30 o 40
Por ser un juego de desafío, se pacta a una cantidad fija de puntos: 30 en Argentina o 40 en Uruguay. Esos tantos se "arrojan a la cara" del adversario mediante expresiones propias del juego (envido, flor, truco, y todas sus variantes), como en un verdadero duelo, los oponentes aceptan y disputan, o no. Dependiendo de las cartas que se tengan y de los desafíos en juego, los participantes pueden “querer” (aceptar) o “achicarse” (retirarse) perdiendo la mano sin jugar.

-La variedad argentina es idéntica a la española y muy similar a la mora (que también se juega sin muestra) que tiene al 3 de espada como carta de máximo valor en lugar del as o “ancho”.

-El reparto de cartas se realiza de derecha a izquierda: el que recibe el primer naipe es el "mano" y el último es el "pie" que queda a la izquierda del que dio.

-Si el partido es a 30 puntos se divide en dos etapas: 15 "malas" y 15 "buenas". Si es a 40, en 20 "malas" y 20 "buenas".

-El jugador que no ingresa a las "buenas", se dice que "duerme afuera".

-El truco se puede jugar de a dos o "mano a mano", de cuatro (en parejas), de seis o en tríos (tres contra tres). 

Seis
En esta variedad alterna la disputa "todos contra todos" y el "pico a pico". Los jugadores de cada trío se alternan de tal forma que al lado siempre hay un rival. Se inicia "todos contra todos" y luego se va jugando un "pico a pico" de cada jugador contra el rival que tiene enfrente. Así se disputan los 20 puntos que ambos pasan en la "mala". Cuando uno de los tríos pasa a la "buena" se juega todos contra todos.

"Más hablado que truco de seis"
Dicho popular que significa que no hay acuerdo frente a un tema o se está hablando de más.

Flor "derecha" de oros. Si fuera de la
muestra suma el máximo, 47 puntos,
si no, son apenas 31: 20 más 11.
104
Es el número de reglas que posee el truco uruguayo. “Hay que decir que es un juego realmente difícil de aprender y de enseñar, sobre todo por las señas y la terminología utilizada, folclóricas de principio al fin”, anotó Juan Carlos Guarnieri.

El puntaje máximo de flor es 47 que se consigue teniendo en la mano el 2 de la muestra (30 puntos) más el 4 de la muestra (nueve puntos) más el 5 de la muestra (ocho puntos).

La muestra
El truco uruguayo se puede jugar entre dos (individual), cuatro (parejas) o seis personas (tríos). Las cartas son repartidas por el “pie” que entrega tres a cada uno, empezando por el “mano” que es el primero a su derecha. Por regla, el pie mezcla las cartas (barajar) y las pone sobre la mesa para que las “corte” el jugador ubicado a su izquierda. Luego reparte las cartas que quedan abajo y da vuelta la última que es la “muestra”.

El puntaje máximo del envido es 37, que se consigue con el 2 de la muestra (30 puntos) más un siete de cualquier palo. Va bajando hasta el mínimo posible con una pieza: 28, un "Perico" o "Perica" más un as. El mínimo es una "negra" (Rey, Perico o Perica) común.

Piezas y matas
Son las cartas de mayor valor en el truco uruguayo: 2 de la muestra (30 puntos para envido o flor, y la que mata a todas en el truco), 4 (29 puntos), 5 (28 puntos), 11 y 10 ("perico" y "perica", ambos valen 27 puntos). La “mata” de más valor es el as de espada o “ancho”, le sigue el as de basto, el siete de espada y el siete de oro. Luego vienen los 3, los dos, los ases, y finalmente desde los 12 (reyes) en orden descendente hasta los 4 que cuando no son de la muestra tienen menos valor.

"Hace más señas que mudo jugando al truco."
Expresión rioplatense utilizada para referirse a los excesivos ademanes que usa alguien al hablar.

Señas
2 de la muestra: cejas arriba
4 de la muestra: beso
5 de la muestra: labios superiores hacia arriba
11 de la muestra: guiño de ojo derecho
10 de la muestra: guiño de ojo izquierdo
As de espada y as de basto: mueca con la boca hacia la derecha
7 de espada y 7 de oro: mueca con la boca hacia la izquierda
Los 3: Morder el labio inferior
Los 2 (Sin ser el de la muestra): abrir levemente la boca
As de copa y oro: sacar la lengua
Al resto de las cartas, se cierra los ojos.

En ambos trucos, argentino y uruguayo, se utilizan 40 cartas, porque se retiran los 8,  los 9 y los comodines.

Del as hasta el 7 son las cartas "blancas"; la Sota o Perica, el Caballo o Perico y el Rey son las "negras".

Tanteo
Envido (2 tantos, si es querido y ganado, un tanto si no es querido).
Real envido (3 tantos).
Falta Envido (lo que falta para ganar una “mala” de 20 puntos o un partido si está en la “buena” de los segundos 20 puntos).
También se pueden decir una cantidad de tantos de Envido, por ejemplo, 5, 10, 15, o los que desee el jugador dentro del tanteo posible.
Flor (3 tantos si no hay respuesta o gana en puntaje).
Con Flor quiero (6 tantos).
Contra Flor al resto (termina la partida).
Truco (cuando es querido y ganado 2 tantos, no querido un tanto y fin de la mano).
Retruco (3 tantos).
Vale cuatro (4 tantos).

La flor se “canta”, el envido se “toca· y el truco se “grita”, son las tres formas de denominar los principales lances del juego.

Si hay empate de puntos entre dos o más jugadores, gana el "mano", que es el que está más a la derecha del que dio las cartas.

Quien "canta" mal una flor (no la tiene o se equivoca en el puntaje) pierde los puntos obtenidos más uno por el truco.

La flor "mata" al envido. Si alguien "canta" deja a su rival sin la posibilidad de "tocar". 

Si alguien "grita" truco sin que hubiese jugado su contrario, éste puede "cantar" flor o "tocar" envido porque ambas se juegan antes.

Si un jugador "canta" flor ya no se puede jugar el envido.

"Revire" es responderle a un envido con otro envido. Se puede "revirar" todas las veces que desee hasta completar los puntos de la partida. 
"Juegos típicos criollos", de Juan Carlos
Guarnieri, describe las reglas del
truco y otras partidas de naipes.

"A ley de juego todo dicho"
Por lo general suele echarse al final de la partida por quienes van perdiendo, como recurso extremo para dar vuelta un resultado inminente, que parece derrota.
La jugada propone de antemano “contraflor al resto” y “falta envido y truco”. Los rivales deben decir si aceptan todo o parte de ese desafío, o si no lo aceptan, antes de repartir la cartas.
Se dan las cartas y los desafiantes no pueden levantarlas hasta que los desafiados respondan. 

Si tienen flor, responden "con ley".
Si no tienen, "a punto".
"Con ley" se puede responder:
"Con ley se quiere el resto y se quiere el truco."
"Con ley no se quiere el resto y se quiere el truco."
"Con ley no se quiere, nada.".

"A punto" (sin flor) se puede responder:
"A punto se quiere la falta y también el truco."
"A punto no se quiere la falta y también el truco."
"A punto no se quiere, nada."

Los desafiantes levantan las cartas, si hubo aceptación de "contra flor al resto" se declaran los puntos.
Si no hay flor y hubo aceptación de la falta, se declaran los puntos.
Si no hay hubo aceptación de la falta, se juega el "rabón".

Otras posibilidades:
"A ley de juego va el resto."
"A ley de juego va el falta."
"A ley de juego va falta y resto."
"A "A ley de juego va falta y truco."
"A ley de juego va resto y truco."
"A ley de juego va el truco."

El libro de Juan
Capagorry cuenta
"historia, técnicas y
cuentos de timba".
Porotos y cuadrados
Los puntos tradicionalmente se cuentan con porotos que se acumulan en la mesa (de allí el dicho popular "te ganaste un poroto") o con uno de los jugadores que en un papel dibuja cuadrados con una diagonal que suman cinco puntos cada vez que se forma. Una de las formas de finalizar una partida es completando ocho cuadrados.

La expresión "me voy" significa "irse a baraja", que denota la decisión de tirar las cartas al mazo o a la mesa, sin jugar.

Al juego truco también se le llama "rabón", sinónimo de "mentiroso".

Baraja española
Según la tradición las primeras cartas (de tarot, adivinación y quiromancia) fueron llevadas a España en el siglo XIII por los nobles que volvían de las cruzadas, y prohibidas en 1331 por el rey Alfonso XI, fundador de los Caballeros de la Orden de la Banda. La variedad denominada española, de 48 barajas divididas en cuatro palos ascendentes (oros, copas, espadas y bastos) fue inventada a mediados del siglo XIV, por Nicolás Pepín, quien firmaba con sus iniciales NP; de allí la denominación naipe.

La probabilidad de que un jugador obtenga "flor" en una mano dada es de 4,85831 %.

Por el río Paraná
en mitá de la corriente,
Navegaba un yacaré
con una "flor" en la frente.
(Una de las tantas coplas para "cantar")

En Artigas tropecé,
Por el Salto juí rodando,
En "Flores" me levanté.
Y al "Truco" seguí jugando.

A lo Farruco
«Flor» y «truco».
(Coplas para "cantar" y "gritar")

El envido rioplatense es el “envit” valenciano, la flor es la “fleur”, y el truco es el “truc”.

martes, 22 de noviembre de 2011

Tallado automático en cristal de Alfredo Baeza

Percepciones transparentes

El ingenioso procedimiento, creado en 1999, permite un tallado en vidrio o cristal con una mayor definición de trazos, mucho más finos y profundos. Así nacen copas con ilustraciones del pintor Joaquín Torres García, vasos y jarras con logos de hoteles, bodegas, y creaciones de la emblemática organización de artesanos Manos del Uruguay. Es  original su mecanismo de sujeción, que permite no sólo que la pieza no se rompa, sino que el dibujo quede exacto, con una perfección antes jamás lograda.

Sobre la base del artículo publicado en el fascículo Nº 12 de la serie Inventos Uruguayos (El País, 8 de noviembre de 2011).

Su concepción se basa en una matriz del ingeniero industrial Alfredo Baeza. “Inventar es juntar ideas que resuelvan problemas con los recursos reales que tenemos a nuestra disposición.” Su éxito, reconocido dentro y fuera del país, combina la inspiración artesanal del tallado, con la precisión mecánica y la más moderna tecnología informática. Un trabajo que exige ingenio, observación y paciencia. Es también un ejemplo de evolución creativa, que el innovador uruguayo inició cuando aún no había cumplido 18 años, con una máquina talladora de madera, luego transformada en una grabadora de espuma, y finalmente perfeccionada hasta alcanzar el concepto industrial que permitió la modificación más precisa del vidrio.
Ninguno de los procedimientos conocidos hasta aquel finisecular diciembre de 1999 –tanto el método tradicional de las piedras abrasivas, el arenado, el ácido, como el más  moderno láser– posibilitaba la realización de un dibujo lineal con la perfección de la talladora automática que Baeza ha instalado en su taller de la calle Cufré, en el inicio del barrio Tres Cruces. Se trata de un instrumento de precisión donde se sujetan alineados hasta doce objetos que se labran en forma simultánea. “Las piezas de cristal no son perfectas, aunque lo parezcan a simple vista: tienen muchas irregularidades que son contempladas por la sensibilidad del mecanismo”, explica. Tanto el comando de la operativa como el diseño que se dibuja en el cristal, se transmiten desde una computadora de amplia versatilidad programada para organizar la tarea en función de cada caso.
Sólo existen otras dos máquinas similares: una en Manos del Uruguay y otra en la Argentina, ambas diseñados y fabricados por Baeza, pero el inventor suele contar una anécdota sorprendente. En 2003 estaba de recorrida por Europa, cuando tuvo la oportunidad de recopilar información sobre la calidad de los trabajos en tallado de vidrio que se realizaban en los países líderes en la materia. Los más avanzados, reconocidos en todo el mundo, eran los checos de Bohemia, una región célebre por la tradición y calidad de sus cristales.
Mientras charlaba con un famoso fabricante bohemio, a quien visitaba en su taller, le consultó sobre la técnica de automatización que utilizaba para mejorar el trazado en los bordes más finos de las copas. La respuesta fue que no tenía un procedimiento propio, pero que había visto algunos ejemplares en los que sí se había logrado un promedio elevado de precisión artesanal y automatismo. Baeza indagó un poco más, hasta que descubrió, para su mayor sorpresa, que aquellos ejemplos de excelencia se referían a trabajos realizados por él mismo. Se trataba de modelos que había llegado a Bohemia por iniciativa de turistas uruguayos.
Los trazos que se eligen para transformar cada pieza, tienen que ver con el patrimonio cultural uruguayo. Eso se debe a que al ingenio técnico se le sumó la creatividad aportada por el plástico Pablo Valls, quien ha diseñado cada colección basándose en temas y artistas nacionales. Una innovación que ha conseguido resultados industriales y comerciales, a través del Museo Joaquín Torres García y de Manos del Uruguay, dos organizaciones que ofrecen copas y vasos con variedad de dibujos. Hoteles, restaurantes y bodegas también descubrieron la importancia de contar con su logo tallado en copas y vasos que son utilizados en servicios turísticos y llevados a todo el mundo en forma de obsequios muy apreciados porque representan a la cultura del país.
Alfredo Baeza es un inventor profesional, que además ha desarrollado maquinaria agraria,  textil y sistemas automáticos para madera, espuma, deportes, aparatos médicos, hasta un recurso informático diseñado para que AFE enfrentara el temido efecto Y2K por el cambio de milenio. “Lo más ingenioso es conseguir soluciones con pocos recursos”, afirma Baeza, mientras apaga su talladora de cristal y enciende su máquina confeccionadora de acolchados.

−“Cuando el mercado necesita una innovación, debe ser desarrollada en el momento justo, ni antes, ni después.” 

Madera y espuma
“Mi primer invento fue una máquina talladora de madera, que trabajaba con tonos de grises. Era muy simple: en una mesa estaba el dibujo o foto, y en otra se grababa en función de la intensidad de luz que emitía el papel reproducido. Mi objetivo era conseguir relieves en cabeceras de camas, sillas, sillones. Luego realicé una fresadora automática de espuma que podía trabajar en 3D y hasta en 4D, por el movimiento del eje de giro. Fue utilizada en escenografía teatral y televisiva, con un ejemplo que muchos recuerdan: un David colocado al lado del que se encuentra en la puerta de la Intendencia de Montevideo.”

−"El rulemán es un invento fascinante que revolucionó el movimiento mecánico y la industria automotriz.” 

La curvatura de la cama
“Un inventor no es alguien que crea algo fabuloso, sino quien plantea soluciones a problemas en el momento justo. Como mi esposa sufría dolores vertebrales, hice dos desarrollos: una cama con la curvatura exacta de su columna y una cama hidráulica de masajes.”

“Inventar es aportar una solución distinta a la que ve la mayoría. Cuando trabajaba en la Administración Nacional de Puertos me ocurrió algo gracioso, que confirma ese concepto. Una puerta giratoria había sido trancada por un perro apretado contra el marco. Cuando pasaron diez minutos, la cola era enorme, porque nadie se animaba  a empujar la puerta para no matar al perro. En ese momento me animé a empujarla en la dirección opuesta: el perro salió y todos se quedaron mirando.”

“Un inventor jamás debe aferrarse a una idea. Siempre he sido sincero con personas que proponen proyectos que parecen originales, pero que no tienen futuro.” 

viernes, 18 de noviembre de 2011

Breogán Gonda y Nicolás Jodal, exportadores de inteligencia artificial y creadores de GeneXus

Con natural inteligencia

Nicolás Jodal y Breogán Gonda, en Artech.
(Alejandro Sequeira, 2011)
El primer desarrollador automatizado de programas informáticos del mundo fue creado en 1984 por dos ingenieros uruguayos que concibieron una herramienta que captura el conocimiento y lo sistematiza en una base de datos operable por cualquier usuario. GeneXus nació y creció en un pequeño apartamento de 18 de Julio y Minas, desde donde lo proyectaron a los mercados más competitivos de una actividad esencialmente global: la inteligencia artificial. GeneXus fue nominado Challenger en el Cuadrante Mágico de Gartner para Plataformas de Desarrollo de Aplicaciones y Consultoría, en un informe que compara las propuestas de más de una docena de proveedores líderes del sector.

Sobre la base del artículo publicado en el fascículo Nº 11 de la serie Inventos Uruguayos (El País, 15 de noviembre de 2011), actualizado en 2013, 2015 y 2017.

−Quizá nunca sepa el empresario brasileño del rubro calzado deportivo que fue inspirador de una revolución global en el desarrollo de programas de computación.
−Breogán Gonda y Nicolás Jodal trabajaban como consultores informáticos en San Pablo cuando aquel cliente inolvidable, cuyo nombre quedó en el olvido, les preguntó con timidez si podían automatizar una base de datos relacional para agilizar el movimiento administrativo de su fábrica.
−Cuentan los consultores uruguayos que se miraron con cara de no comprender la duda que obtuvo una rápida respuesta del joven Jodal. ¡Imposible!
−Al cierre de aquella jornada histórica, de regreso a su casa, comentaron la idea que a ambos les había quedado en la cabeza; y casi sin proponérselo comenzaron a trabajar en un proyecto que hasta ese momento era una quimera.
“Nuestro primer objetivo fue muy pequeño: apenas intentamos ver si podíamos mejorar la velocidad del trabajo, con alguna herramienta de automatización, que además permitiera mejorar una tarea rutinaria, tediosa, y por lo tanto sometida a probables errores: la generación de códigos en un programa informático”, cuenta Gonda, ingeniero informático y presidente de Artech.
Edificio Genexus, Parque Tecnológico
del LATU, barrio Carrasco, Montevideo.
(Archivo Artech, 2011)
−A fines de 1984 habían conseguido una solución al problema, lo primero que se les ocurrió fue ofrecerla en Estados Unidos.
“Que alguien comprara un software uruguayo y se quedara con la patente y la marca, ¡era un honor y un logro incomparable!”, evoca Jodal, también ingeniero informático y vicepresidente de Artech.
−Como no hubo respuesta positiva se decidieron a crear una empresa que lo desarrollara.
“Fue un cambio brutal en nuestras vidas, porque éramos consultores, con un buen trabajo, pero no empresarios. Nada sabíamos de comercialización, ni de marketing, y de administración teníamos el conocimiento del Banco de Previsión Social y como asesores externos, pero no una experiencia propia”, afirma Jodal, quien por entonces regresaba a Montevideo, mientras Gonda se quedaba en San Pablo para conseguir fondos.
“Comenzamos en una oficinita de 18 de Julio y Minas, arriba de La Paponita, que compartíamos con contadores. Ni siquiera teníamos nombre, hasta que Breogán propuso Art & Technology, pero al final quedó Artech.”
−GeneXus, la mayor celebridad informática de Iberoamérica, la marca uruguaya con más patentes en el mundo, nació en el corazón del Cordón, frente a la Plaza de los Treinta y Tres.
−Es distribuido en toda América Latina, España, Italia, Francia, Sudáfrica y China por socios comerciales (empresas de consultoría que distribuyen el producto con un importante valor agregado local: soporte, capacitación y consultoría), en Estados Unidos, Canadá, México y Brasil por filiales de Artech, y en Japón por una joint venture.
“Nuestra mayor virtud fue reconocer limitaciones, prepararnos y realizar asociaciones estratégicas con quienes son expertos en lo que menos sabemos: IBM, Microsoft, Oracle. Aprovechamos muy bien ciertas olas de la tecnología, y nos adaptamos naturalmente, sin importarnos lo complejo que fuera el desafío”, anota Breogán Gonda.
“GeneXus fue una innovación tecnológica increíble, por su influencia en la informática moderna, y porque nos permitió dar el salto de empresarios inconscientemente incompetentes a conscientemente incompetentes”, concluye Nicolás Jodal, con su natural sentido del humor.

“GeneXus permite el negocio del conocimiento como un escalón superior al negocio del software."
Breogán Gonda


GeneXus
Isotipo de la marca tecnológica
uruguaya  más reconocida en el mundo.
−“El nombre fue creado por una escultora de Chicago, esposa de nuestro asesor en patentes, Ken Sloam, cuando debimos registrar la invención en Estados Unidos. Ken nos llamó a Brasil para preguntarnos la denominación del proyecto, a lo que nosotros le respondimos Génesis, ¡pero claro! desde la Biblia para acá se repite infinitamente.
−Así surgió un problema, porque las comunicaciones no eran las actuales y el hombre debía registrarlo ese día. Entonces llamó a la mujer, que es muy creativa, y le solicitó uno.
−La respuesta fue: Llamale Genexus. Ken le hizo caso, y así quedó. Cuando me lo dijo pensé. ¡qué nombre más feo! Pero en las agencias de publicidad y marketing nos dicen que es fuerte, original y muy recordable. Hasta se han abierto discusiones sobre su interpretación. Muchos creen que significa Generate for Us (Generado por Nosotros, en español).”
Nicolás Jodal, vicepresidente de Artech y co
creador de GeneXus.

Inteligencia artificial
−Es el razonamiento no natural de las ciencias de la computación, utilizado por agentes racionales no vivos.
−El término fue creado en 1956, por el estadounidense John McCarthy, que la definió como “la ciencia e ingeniería de hacer máquinas inteligentes, especialmente programas de cómputo inteligentes”.
La IA distingue varios procesos válidos para obtener resultados racionales, que determinan el tipo de agente inteligente. De más simples a más complejos, los cinco principales son:
−Ejecución de una respuesta predeterminada por cada entrada (análogas a actos reflejos en seres vivos).
−Búsqueda del estado requerido en el conjunto de los estados producidos por las acciones posibles.
−Algoritmos genéticos (análogo al proceso de evolución de las cadenas de ADN).
−Redes neuronales artificiales (análogo al funcionamiento físico del cerebro de animales y humanos).
−Razonamiento mediante una lógica formal (análogo al pensamiento abstracto humano).

−“Somos expertos en sistemas de gestión: bases de datos, administración integral, de personal, consumidor final, comunicación, diseño, pero no hacemos juegos.”
Nicolás Jodal
 


100
−Es la cantidad de países donde está presente GeneXus, donde enfrenta la competencia de programas orientados a aumentar la productividad en el desarrollo de aplicaciones como, por ejemplo, lenguajes de cuarta generación, generadores de código, herramientas CASE, lenguajes orientados a objetos.

−GeneXus es el líder de su sector, y un invento uruguayo reconocido único en el mundo.

6.500
Es la cantidad de empresas que utilizan GeneXus en todo el mundo. 

85.000
−Son los desarrolladores que interactúan en la
Comunidad GeneXus para crear programas informáticos sobre la popular plataforma uruguaya. 

Breogán Gonda
Breogán Gonda.
(Archivo Artech)
−Es ingeniero de Sistemas formado por la Facultad de Ingeniería de la Universidad de la República, de la que también fue profesor, además de dictar cursos en la Pontificia Universidad Católica de Porto Alegre (Brasil) y en la Universidad Católica Dámaso Antonio Larrañaga del Uruguay.
−Sus áreas de investigación son: Bases de Datos, Inteligencia Artificial, métodos de desarrollo automático de aplicaciones e interacción entre la informática y la empresa.
−Desde 1976 a 1989 asesoró a las mayores empresas de Brasil y Uruguay en las áreas de proyecto de Base de Datos y desarrollo de aplicaciones informáticas.
−Ha sido distinguido por la Academia Nacional de Ingeniería, junto con Nicolás Jodal, con el Premio Nacional de Ingeniería 1995, reconocido por la Asociación de Ingenieros del Uruguay como “Ingeniero destacado del año 1996”, designado integrante de la Academia Nacional de Ingeniería en 1999. −Es socio fundador y director de Artech y GeneXus Consulting en Uruguay y de GeneXus USA, Artech de México, Artech do Brasil y GeneXus Japan Inc.

Juan Nicolás Jodal

−Es ingeniero de Sistemas formado por la Facultad de Ingeniería de la Universidad de la República, docente en la Universidad Católica Dámaso Antonio Larrañaga del Uruguay.
−En su etapa de estudiante fue administrativo sexto (“el último orejón del tarro”, según él mismo) del Sector Cómputos del Banco de Previsión Social. −Allí conoció a Breogán Gonda, con quien se asoció para prestar asesoramiento en las áreas de proyecto de Base de Datos y desarrollo de aplicaciones a varias de las mayores empresas del Brasil y Uruguay.
−Es co−creador del Proyecto GeneXus, por el que ha sido distinguido por la Academia Nacional de Ingeniería (Uruguay), junto con Breogán Gonda, presidente de Artech, con el Premio Nacional de Ingeniería 1995.
−Es socio fundador y director de Artech y GeneXus Consulting en Uruguay y de GeneXus USA, Artech de México, Artech do Brasil y GeneXus Japan Inc.
(Archivo Artech).

Nicolás Jodal, ingeniero informático y exportador de inteligencia artificial
“Desarrollar software es como surfear: hay que saber cuando comienza y termina la ola”

−¿Qué es GeneXus? 
−Es un programa que hace programas. Antes de su creación las aplicaciones informáticas, hasta los más sofisticadas, eran escritas a mano por los programadores. Era una forma artesanal de construir un software. En cambio, un programa realizado con GeneXus está escrito por una máquina, no por un humano. Para comprender el concepto vale compararlo con la industria automotriz. Al principio los vehículos se realizaban uno a uno, en un garaje, hasta que a Henry Ford se le ocurrió construirlos mediante una cadena de producción en una fábrica. Ese fue el gran cambio que provocó GeneXus: la estandarización de la generación de códigos, que es la forma como una idea se transforma en lenguaje de programación.
 
-¿Fue una sustitución del hombre por la máquina?
-No, porque todavía estamos muy lejos de crear máquinas inteligentes, similares al cerebro humano; apenas podemos hacer pequeñas tareas como por ejemplo desarrollar programas. GeneXus permite que los programadores se dediquen a la parte más creativa de la tarea, mientras una máquina se dedica a la más tediosa: escribir los códigos internos. Una vez que el programador ha diseñado una aplicación, GeneXus se encarga de traducirlo en un lenguaje estándar, por ejemplo Java, mediante un procedimiento automatizado, que cuando se realiza a mano está sujeto a errores y dura horas y horas. En términos de slogan publicitario, diría: el hombre piensa, GeneXus lo hace.

−¿Se sienten líderes de un sector tan innovador y tan cambiante?

−Por nuestra propia uruguayez nos cuesta decirlo, pero en el mundo se nos reconoce como líderes en la generación de códigos y en el desarrollo de sistemas de inteligencia artificial aplicados a la informática. Tenemos competidores, pero somos los únicos que nos mantenemos en el mercado desde hace más de 25 años, cuando las empresas de este negocio duran muy poco, y tenemos más de 6.000 clientes directos en 40 países. Lo de “clientes directos” se refiere a que no podemos contabilizar cuántos usuarios nos adquieren en las casas de software de Japón, Estados Unidos, México o Brasil. Hemos tratado de hacer proyecciones, pero es imposible.

−¿Cómo llegaron a ser una empresa de prestigio global, en un país sin tradición tecnológica?
−Es muy interesante y muy divertida la anécdota de nuestros inicios, cuando GeneXus todavía no tenía nombre, y cuando no soñábamos con ser empresarios. Fuimos a ofrecer un inexistente generador automático de códigos, a casas de informática de Estados Unidos que nos recibían por cortesía pero, cómo mucho podían relacionarnos con charrúas, y por lo tanto aptos para fabricar arcos y flechas! (se ríe) Todas nos fueron diciendo que no, menos una: Ashton Tate, la creadora de DBase, más grande que Microsoft en la década de 1980. Allí nos dijeron que era una buena idea, que podía interesarles, pero que le faltaba algo: cómo reorganizar una base de datos. Nos fuimos, lo hicimos, y por un instante sentimos que se cumplía un sueño imposible: crear y vender tecnología a una multinacional. Pero el sueño se nos cayó cuando despidieron a quien había aprobado nuestro proyecto. En aquel momento pensamos, ¡qué mala suerte! pero el tiempo nos demostró que en realidad tuvimos la mejor suerte del mundo, porque habríamos vendido una buena idea. La negativa nos dio fuerzas, nos juntamos y dijimos: hagamos una empresa. Así nacieron Artech y GeneXus.

−¿Qué atributos posee la empresa para ser tan competitiva aún en los países más desarrollados en informática?

−La principal es que los ingenieros uruguayos nos formamos en la Universidad de la República, de donde salen excelentes generalistas en sus profesiones, mientras que en el mundo desarrollado impulsan las especialidades y las micro especialidades. Ser generalista te ayuda mucho a inventar e innovar, pero también el haber nacido y crecido en un país que hasta hace muy poco, ha sido inestable, tanto en política como en economía. Que entre mi padre y yo, sumemos por lo menos cinco grandes crisis, es malo para el Uruguay, pero bueno  para quienes tienen la oportunidad de innovar en tecnología. Las crisis recurrentes te obligan a crear sistemas informáticos más flexibles. Un ejemplo es el IVA: aún el programador con menos experiencia sabe que no se puede poner una tasa fija, porque no está escrita en la piedra. Si las crisis de 2001 y 2002 hubieran ocurrido en Estados Unidos,  los programadores se tiraban de los rascacielos para abajo, pero nosotros aquí salimos a flote. Ahora el mundo desarrollado también sufre inestabilidades, y por lo tanto necesitan programas informáticos muy flexibles. Y en ese rubro somos muy competitivos porque acumulan una larga experiencia. La crisis europea o el default de Estados Unidos, para nosotros es una oportunidad.

−¿Qué sigan viviendo en Uruguay, cuando las oportunidades están en el mundo desarrollado, es una estrategia del negocio?

−Somos uruguayos ciento por ciento, y optamos por quedarnos en el país, aunque nuestra especialidad es la exportación de inteligencia artificial. Una vez alguien nos criticó porque consideraba una falta de respeto que GeneXus estuviera solo en inglés, cuando era presentado como un software nacional. A lo que respondimos que, justamente, somos muy uruguayos porque vendemos una innovación uruguaya al mundo. No obstante, ahora hay algunas versiones en español, pero también en japonés y chino, que son nuestros mercados más emergentes. A veces, cuando hacemos una pausa, nos cuesta creerlo. ¡Pensar que creamos un programa de computación basado en inteligencia artificial pura que nadie imaginaba que se podía realizar!

La mayor ventaja

“GeneXus supera a la competencia en flexibilidad y capacidad de adaptación: puede construir software para las grandes máquinas de IBM o para teléfonos celulares a la mayor velocidad y confiabilidad. Quienes lo hacen están muy atentos a un principio básico  de la informática: lo único seguro es el cambio.”

Ingeniero
“Pocos saben que significa constructor: un ingeniero tiene la pulsión de construir y de resolver problemas y por lo tanto de inventar.”
Breogán Gonda


VisiCalc, Prolog, WWW, Ipad
“Hubo cuatro inventos informáticos que me sorprendieron. Cuando vi por primera vez la planilla electrónica VisiCalc, pensé: ¡por qué no se me ocurrió a mí! También admiro el lenguaje de programación Prolog, con el que se hace GeneXus. El tercero fue el “WWW” de Internet; en ese momento dije: ¡pa, esto va a cambiar el mundo! Y lo cambió. El cuarto es la tableta IPad de Apple. Al principio creía que era un mal producto: no tiene USB, poca memoria, poco disco, ¡es un teléfono grande! Pero cuando tuve uno me di cuenta que es revolucionario. Su mayor beneficio es que te invita a leer.”

“Desarrollar software es parecido a surfear: uno debe saber cuándo comienza la ola y cuando termina. Ahora la ola va en dirección de los programas para celulares y tabletas.”

“En Inteligencia Artificial hay muchos más fracasos que éxitos, porque conocemos el funcionamiento de casi todos los órganos de cuerpo, pero muy poco del cerebro.”

“Uruguay fue el primer país de América Latina que creó una carrera de Ingeniería de Sistemas, uno o dos años después que en Estados Unidos.”
Nicolás Jodal

 
No es magia 
GeneXus fue nominado Challenger en la edición 2017 del Cuadrante Mágico de Gartner para Plataformas de Desarrollo de Aplicaciones y Consultoría, en un informe que compara las propuestas de más de una docena de proveedores líderes en este sector.
En un contexto donde los desarrolladores de aplicaciones y los ejecutivos de las empresas se esfuerzan por innovar a través de canales digitales cada vez más complejos, que abarcan funciones móviles, weareables, bots e interfaces de conversación, el informe del Cuadrante Mágico de Gartner ofrece una evaluación exhaustiva y confiable de distintos proveedores de plataformas de desarrollo de aplicaciones móviles (MADP). Además, ofrece orientación clara a los gerentes sobre qué tener en cuenta a la hora de evaluar estos proveedores”, informa GeneXus en su página.
Este anuncio marca la primera vez que GeneXus está siendo incluido en el prestigioso informe del Cuadrante Mágico y posiciona a la compañía en base a su habilidad para ejecutar en este panorama competitivo. En los últimos tres decenios, GeneXus se ha expandido a más de cincuenta países ofreciendo soluciones de software innovadoras pero sencillas a través de múltiples industrias, teniendo una cultura que ve al cliente en primer lugar, ofreciendo precios económicos y flexibles.

 Innovar, emprender, resolver
Sin dudas, vivimos en una época de grandes oportunidades para que los líderes de negocios se comuniquen significativamente con sus clientes a través de tecnologías como la inteligencia artificial, algo que se consideraba imposible tan sólo unos pocos años atrás. Sin embargo, con nuevas tecnologías que aparecen y cambian tan rápido, entender y conocer las herramientas correctas para su organización puede resultar abrumador aún para los gerentes más talentosos y experimentados. Es por eso que lanzamos GeneXus hace treinta años: para que la gente pueda lograr cosas increíbles con las nuevas tecnologías. El Cuadrante Mágico de Gartner define perfectamente las dificultades que enfrentan las empresas hoy en día para seguir el ritmo de los cambios e innovar de manera inteligente. ¡Somos los recién llegados que han estado aquí todo el tiempo!”
Nicolás Jodal