sábado, 17 de noviembre de 2018

Capurro, dos siglos de patrimonio industrial en un escenario panorámico de Montevideo


Bahía de los pioneros

Lo que quedaba del antiguo Muelle Capurro, en 2018.
Punta de Piedras, Jesús María, Cala de Lastre, Playa Honda, La Meca, fueron algunos de los nombres de un territorio fundacional de la industria y el comercio de Montevideo y también del país. En el centro de la bahía montevideana, entre arenas blancas, rocas punzantes y un anfiteatro natural de barrancas a pico coronado por un festón de ombúes, alguna vez único, el pionero Giovanni Battista Capurro instaló las primeras industrias extractivas, de arena y agua, y un muelle utilizado para la carga comercial, donde también concibió el primer negocio turístico de la ciudad: el balneario La Meca, a orillas de una playa deslumbrante por entonces conocida como Honda. Hasta allí los vecinos podían llegar por tierra o en una "chiatta" que partía del puerto, que realizaba un viaje muy popular hasta el Cerro, con una escala en el muelle de los Capurro. En la zona nacieron las primeras agroindustrias montevideanas, corambre y saladeros, las primeras barracas de carbón y sal, laneras y tabacaleras.
Capurro cuando aún se llamaba  La Meca, con su
pla
ya Honda, sus muelles y sus industrias, 1890.
Los hijos del fundador, Juan Alberto y Luis Federico, también fueron emprendedores industriales, en destilado de alcohol, cerveza, almidón, mientras creaban el balneario y el parque que desde fines del siglo XIX evoca el apellido genovés. En Capurro se asentó una de las mayores destilerías de América, propiedad de los hermanos franceses Meillet. En un edificio vecino, estuvo la cervecería Germania del pionero austríaco Frederich Mux, enfrente, cruzando el antiguo camino La Meca,  una finisecular fábrica de sombreros. En tres manzanas, vertebradas por la calle Bernabé Caravia, en la segunda década del siglo XX funcionó el emblemático Instituto de Química Industrial, donde fue desarrollado el primer carburante nacional. Con el nacimiento y la evolución de ANCAP, ese sector del barrio se transformó en un enclave industrial, primero fue la Planta de Alcoholes, luego CABA y en la actualidad tiene su espacio ALUR.

Bahía de Montevideo colonial.
—A finales de 1708, el explorador francés Louis Feuilée desembarcó en la playa que los historiadores sitúan en la actual rambla Baltasar Brum, entre las calles Juan María Gutiérrez y Capurro.
El religioso y botánico nunca ocultó su admiración por la belleza panorámica de una bahía desolada, agreste, profunda. A corta distancia de su refugio estaba la desembocadura de un arroyo caudaloso, con el paso de los años llamado Miguelete. En extremo oeste de la herradura divisaba el Monte VI enigmático, protector, el Cerro de altura leve, dominante de aquel territorio apenas ondulado.
—Hacia el este observaba un espejo azul, sereno, apto para la navegación transatlántica, que prometía un calado ideal para las embarcaciones de su tiempo. Feuilée tenía muy buen ojo marítimo. Quince años después los portugueses intentaron crear en el mismo punto de sus visiones, un puerto estratégico, una segunda Colonia del Sacramento, pero en 1724 fueron expulsados por Bruno Zabala, obligado fundador del fuerte de San Felipe y Santiago de Montevideo.
—El pionero francés plantó una huerta de repollos, rábanos, perejil, lechugas y frutas, realizó observaciones meteorológicas y de la fauna alada, mientras estudiaba las cualidades productivas del ganado salvaje introducido un siglo antes por Hernandarias. Sus marinos fabricaron un horno donde se cocieron los primeros panes montevideanos, según la bitácora de viaje, un 25 de octubre de 1708.

Quinta de Giovanni Capurro, 1870.
Giovanni Battista Capurro, el hombre, el nombre
El topónimo del barrio se debe al marino y emprendedor genovés venido al país en tiempos de la jura de la primera Constitución. Su buen olfato para los negocios lo permitió realizar oportunas inversiones, acumuló una envidiable fortuna como agente marítimo, accionista de compañías navieras, extractor de arena y agua.
—Giovanni Battista Capurro adquirió un predio en la margen izquierda de la desembocadura del arroyo Miguelete, donde edificó una hermosa casa quinta con frente al camino Espinosa, la actual calle que también evoca su nombre. Instaló su residencia familiar en el mismo predio donde décadas antes estuvo el Caserío de los Negros.
—La quinta se extendía paralela a la playa en su tiempo conocida como Honda, que él llamó La Meca, donde abundaban los arenales y fuentes naturales de agua dulce, continuación natural de los pozos de la Aguada. Eran veinticuatro cuadras cuadradas, con paradisíacos jardines, que pobló de pájaros y especies forestales.
Giovanni Capurro.
—El empresario genovés construyó el Muelle Capurro, para cargar arena utilizada como lastre por los buques de ultramar que regresaban a Europa. De a poco, los médanos fueron desapareciendo, y el negocio dejó de serlo antes de 1866, cuando el agua pasó a ser su principal actividad.
Según cuenta el historiador Isidoro de María, aquel año hubo una gran sequía en Montevideo que a punto estuvo de provocar un motín popular. Con habilidad y sentido de la oportunidad, no dudó en suministrar toda la necesaria surgida en su establecimiento. En sólo dieciocho días los vecinos montevideanos recibieron 2.133 pipas de agua, que la Comisión de Salubridad pagó a 1.514 pesos.
—La que parecía una crisis, el hábil empresario trató de transformarla en una oportunidad cuando ofreció un servicio de agua por cañerías, pero, mientras se discutía la oferta llovió copiosamente y se solucionó la angustia de la seca, los aljibes se colmaron. "Capurro se quedó con sus manantiales, sin poder concretar su iniciativa", narraba De María.
Otro negocio fue el turístico, como escala del vaporcito que en los veranos hacía la carrera desde el puerto al Cerro, tanto en el viaje de ida como de vuelta. El boleto para realizar el tramo completo costaba dos reales y al Muelle Capurro, la mitad.

Juan Alberto Capurro.
Juan Alberto y Federico Capurro, en nombre del padre
Giovanni Battista Capurro falleció el 27 de noviembre de 1872. Sus hijos, Juan Alberto y Federico, fueron pioneros de la actividad industrial del barrio. Fundaron una sociedad que instaló una fábrica de almidón, una destilería de alcohol y una cervecería, ubicadas todas donde actualmente se encuentran ALUR y la explanta de alcoholes de ANCAP.
—Tan ambicioso proyecto, concebido en medio de la euforia de la “época de Reus”, sufrió los avatares de la crisis de 1890 que causó la quiebra de los Capurro. Cerraron las fábricas de almidón y de cerveza, mientras que la destilería de alcoholes pasó a propiedad del francés Jules Meillet.
—El proyecto turístico también fue una idea de los hermanos Capurro, quienes crearon en los últimos años del siglo XIX, la Sociedad Gran Balneario de Playa Honda, cuando el paraje se conocía todavía con el nombre de la playa. En 1900, con el tranvía a caballos, la zona adquirió auge, y en 1906, con el tranvía eléctrico, se convirtió en el principal balneario de la ciudad.
Playa Capurro, postal de 1920.
En 1910 se inauguró el Parque Capurro, trazado por el ingeniero alemán Julio Knab, el diseño de las amplias y hermosas escalinatas y el edificio del hotel fue obra del arquitecto florentino Juan Veltroni.
El parque mantuvo su esplendor y sostenida concurrencia hasta la década de 1920, cuando el balneario comenzó a ser desplazado en la preferencia del público por Pocitos y otras playas del este de Montevideo.
La inauguración de la planta de refinado de combustible de ANCAP, en 1936, fue el golpe definitivo contra la propuesta turística. La construcción de la nueva ruta de salida al centro y oeste del país, en 1988, mutiló y redujo a recuerdos el hermoso parque que casi nadie visita.
Capurro durante décadas fue un paisaje elocuente de barcos fondeados o abandonados en la bahía, paisaje costero y portuario, para el recuerdo, para la fotografía del aficionado, para la nostalgia. Con una iluminación distinta según sea de mañana o de tarde. Con las más diversas actividades según fuera de día o de noche. Capurro es el sitio donde nació la industria montevideana y uruguaya.       Una bahía de pioneros.

Destilería Oriental, 1890.
Destilería Oriental
—Instalada en Capurro por el inversor francés Jules Meillet, fue una de las más grandes y modernas de América del Sur en su tiempo. La planta de 11.000 metros cuadrados poseía un muelle de 300 metros de largo, el área de Fermentación contaba con diez cubas metálicas cerradas de 120.000 metros cúbicos de capacidad cada una, y otras de 5.000 y 10.000 metros cúbicos cada una.
—Meillet fue uno de los hombres más ricos del país a principios del siglo XX, propietario de seis destilerías, casi un monopolista apoyado por el gobierno francés, y favorecido por un fuerte impuesto a la importación de alcoholes extranjeros. 
—La producción de la planta Capurro llegó a 18.000 litros de alcohol carbónico, 5.000 kilos de ácido carbónico, 1.500 kilos de aceite de maíz, 10.000 kilos de residuos secos, 200 kilos de levadura para panificación.

Cervecería Germania, 1895.
Cervecería Germania
−El Pánico de 1890 que afectó al Río de la Plata, provocado por el quiebre de la casa británica Baring Brothers of London, tuvo su epicentro uruguayo en la caída del Banco Nacional fundado por el inversor madrileño Emilio Reus.
−Una de las mayores víctimas de la crisis económica fue la planta cervecera fundada a orillas del Río de la Plata por los hermanos Juan Alberto y Federico Capurro, por años dominadora del mercado local con su marca popular Mercurio.
−En 1892 fue adquirida por el emprendedor prusiano Friedrich Mux, un antiguo del Ferrocarril Central, que vivía en el poblado de 25 de Agosto, departamento de Florida. La fábrica que llamó Germania, estaba organizada como sociedad anónima, financiada con la venta de acciones, a imagen y semejanza del exitoso modelo de su competidor compatriota Conrado Niding, creador de la Cervecería Popular, pero también porque era la forma jurídica que mejor se adaptaba al creciente requerimiento de capitales y tecnología.
−En 1895, las tres mayores cervecerías locales se fusionaron por un acuerdo entre Conrado Niding, Friedrich Richling y Fiedrich Mux. Así nació una nueva empresa: Cervecería Uruguaya.

Instituto de Química Industrial, 1912.
Instituto de Química Industrial, primer carburante nacional
−El Instituto de Química Industrial, antecedente de ANCAP, fue fundado en 1912, por iniciativa del ministro Eduardo Acevedo Álvarez, a pedido del presidente José Batlle y Ordóñez. Su sede estaba en la antigua planta de la Cervecería Germania, en Capurro.
−El primer carburante nacional, basado en alcohol y biomasa, fue creado en la planta Capurro del Instituto de Química Industrial, en 1923, por un equipo liderado por los ingenieros Ángel Goslino  y José Cerdeira Alonso.
−Fue probado entre el 24 y 29 de diciembre en un recorrida de ida y vuelta entre Montevideo y Villa Colón, en el auto N° 2425, marca Renault, de José Batlle y Ordóñez, en el N° 7818, marca Buick, de Domingo Arena, en el N° 6624, marca Studebaker, de Axel Sundberg, y en el auto N° 5517, marca Ford, de Pablo María Minelli. El resultado de los ensayos fue “satisfactorio”, según todos los informes, pero nunca avanzó a la etapa de desarrollo.

Montevideo y su bahía, 1800.
Caserío de los Negros
En el amplio predio donde se cruzan las calles Capurro y Gutiérrez, en el último cuarto de siglo XVIII hubo un grupo de edificios conocido como “Caserío de los Negros”, para alojar a los esclavos que arribaban a Montevideo, por entonces puerto de distribución regional del tráfico que tenía como principales destinos a Buenos Aires, Mendoza, Córdoba, Santiago de Chile, Potosí, Lima.
—La historia comenzó en 1787, cuando era inminente la llegada del primer cargamento de la española Real Compañía de Filipinas, autorizada a transportar hacia América de cinco a seis mil negros por año. El Cabildo montevideano, por temor al contagio de las enfermedades que los desembarcados podrían transmitir en la ciudad, obligó al representante de la empresa a construir “habitación bastante para los negros, que se esperan y demás que sucesivamente vendrán a este puerto”.
Un sector de la playa Capurro, cercano a la
desembocadura del arro
yo Miguelete, en 1940

quedó dentro del espacio industrial de ANCAP. 
—El sitio elegido para la cuarentena fue “la boca del arroyo Miguelete, hacia la parte del Cerro, que es el paraje que está a la costa del mar y se nombra Jesús María, distante de esta ciudad tres cuartos de legua, en cuyo puesto deberán permanecer precisamente como el más cómodo para ellos mismos y sin riesgo alguno para el público”. Si alguno de los esclavos moría, debía ser enterrado en ese lugar.
—El tráfico de esclavos aumentó en la etapa colonial, hasta 1800, para luego decaer. En 1802 las edificaciones se hallaban abandonadas y sufrieron saqueos, el robo de puertas y ventanas. En 1804 hubo una propuesta de arrendamiento como almacén de trigo, pero no se concretó por “haber sido habitada recientemente por negros enfermos”.
Laboratorio de Alcoholes ANCAP, obra del
arquitecto Rafael Lorente Escudero, 1935.
—En el primer periodo revolucionario, entre 1811 y 1814, sirvió como asiento de tropas de la guarnición de la ciudad. Mandado inspeccionar por el Cabildo oriental, en febrero de 1816, el estado era lamentable.
—En 1836, el genovés Giovanni Battista Capurro construyó el casco de su residencia familiar en el mismo sitio del caserío. Luego de su muerte, la quinta fue fraccionada y vendida, solo quedó la vivienda donde tuvieron su sede las escuelas públicas 47 y 108. Cuando la antigua residencia de los Capurro fue demolida, se construyó el actual, que a su alrededor presenta vestigios del edificio colonial.

Planta ALUR, Capurro, 2018.

Bernabé Caravia, la calle de tres siglos
Su primera denominación fue La Meca, un camino atravesado por la esclavitud, a calle fundacional de la industria uruguaya, espacio matriz de la generación de energía en el país, que en dos cuadras resume tres siglos de invenciones, innovaciones, emprendimientos memorable. Bernabé Caravia es la columna vertebral de un territorio de prioneros de la industria uruguaya, como las otras calles paralelas o que la cruzan: Doroteo Enciso (Del Puerto), Santiago Labandera (Norteamérica), Artilleros, Pasaje Industrial, Wenceslao Regules (De La Teja).