viernes, 29 de octubre de 2010

Potreros de Arerunguá, donde se cuentan historias de mujeres y hombres libres

El sitio de los que perduran

Recibe el nombre del arroyo que nace en el departamento Tacuarembó, atraviesa casi todo Salto, pasa por el arroyo Las Cañas y desemboca en el rio Arapey, en el remoto noroeste de la actual República Oriental del Uruguay. Una superficie de 181.106 hectáreas que se caracteriza por un ecosistema de praderas naturales. El término tiene dos posibles significados. Uno en charrúa, que se traduce como “lugar de los que perduran”, y otro en guaraní: “los recién llegados”. Es un sitio histórico y arqueológico, inexplicablemente olvidado: fue un punto estratégico para José Artigas,en su lucha por la utópica Provincia Oriental creada en 1815, luego del triunfo de Guayabo. Allí convivieron mujeres y hombres libres, charrúas, guaraníes, gauchos, héroes anónimos que defendieron ideales de Independencia, República y Federación. Allí se desarrolla el Proyecto Producción Responsable MGAP-GEF y una experiencia de conservación del venado de campo, en libertad protegida, premiada por la Fundación británica Whitley Awards.

Sobre la base del fascículo Nº 3 de la serie Áreas Protegidas del Uruguay (Trocadero Gabinete D Diseño para El País, julio de 2010), actualizado para el libro Uruguay Manual del Visitante 2013 (Naón & Praderi).
Diseño y concepto visual: Alejandro Sequeira
Fotos: Sistema Nacional de Áreas Protegidas (SNAP), Proyecto Producción Responsable MGAP-GEF.

Era la “tierra de nadie”, donde no había ni ley ni orden. El remoto refugio de quienes que en la época colonial y en los primeros años del Uruguay independiente se consideraban “hombres mal entretenidos”. Fugitivos de la justicia que buscaban un lugar libre de autoridad, que se dedicaban a la producción ganadera, bovina y equina. Las vacas eran fuente de comercio con destino al alimento y el cuero, y los caballos para el transporte. Sus principales clientes, y muchas veces patrones, eran los ricos hacendados argentinos de las provincias de Entre Ríos, Santa Fe y Buenos Aires.
El venado de campo es una especie
en extinción, protegida en las
tierras de Arerunguá.

(PPR-MGAP-GEF)
Ese trabajo arriesgado, de “gente sin ley”, denominado vaquería, con el paso del tiempo evolucionó hacia “grandes invernadas” que permitían el desarrollo del ganado en las condiciones climáticas más adversas. Todavía perduran vestigios, en una estancia que era conocida como la “Tapera de Evaristo”. El local de producción estaba constituido por tres habitaciones; en dos de ellas se conserva la madera del marco de las ventanas. Las vaquerías eran realizadas a pocas cuadras de la rinconada que forman los arroyos Vera y Arerunguá. Allí se hallaron piezas de elevado valor arqueológico: desgarradores, cuchillos curvos que servían para cortarle el garrón al animal, y así caía al piso.
Aquellos “hombres mal entretenidos” eran los únicos capacitados para realizar ese trabajo. “Ellos fueron los padres del gaucho oriental, hace más de tres siglos, y el génesis de un proceso que se extiende hasta hoy. Fueron los primeros habitantes de un hábitat lejano, que se adaptaron a las condiciones de vida más adversas que podía presentar el territorio oriental, y que adoptaron su personalidad inhóspita”, afirma Mario Trindade, director del Museo de Arqueología y Ciencias Naturales de Salto.
El arroyo de los que perduran,
visto desde los cielos artiguistas.
(SNAP)
Creado el Virreinato del Río de la Plata, en 1776, se iniciaba un proceso de civilización y orden colonial en Arerunguá. Así nació el Cuerpo de Blandengues, la primera noción de institución organizada que tuvo la zona. Una vez en funciones, hubo varias amnistías a los contrabandistas de ganado. Allí se acogió al perdón y se sumó a la unidad, un gaucho llamado José Artigas.
El poder virreinal también decretó un reparto de tierras “sin dueño”, entre los blandengues. Una pequeña porción de Arerunguá fue denunciada por Artigas, y entregada en 1805, en forma de gratitud por haber participado en la expulsión de los portugueses. Cuatro años después compartía la mitad de la hacienda con su compadre, Luis de la Serra, radicado entre los arroyos Valentín y Cañas. En la otra mitad, el caudillo oriental creó un digno refugio para los indios charrúas y guaraníes, gauchos que escapaban de la ley, muchos transformados luego en héroes, y negros rebeldes dispuestos a dar su vida por la libertad.
La mayor parte de los caminos vecinales
del Área Prioritaria de Arerunguá son
de piedra basáltica, típica de la región.
(PPR-MGAP-GEF)
Desde entonces, la presencia charrúa fue tan poderosa como la guaraní o la criolla, y fundamental para el triunfo Fructuoso Rivera en la batalla de Guayabo, del 10 de enero de 1815. El legendario enfrentamiento militar, conocido también Arerunguá, permitió la expulsión de las tropas porteñas del territorio y dio lugar a la Provincia Oriental, núcleo ideológico y humano de la Liga Federal artiguista. El potrero salteño era el centro de un campamento que albergó las mayores utopías de José Artigas: Independencia, República, Federación. Fue el sitio elegido por Artigas, anterior y muy distinto a Purificación, como su primer centro de adoctrinamiento, entrenamiento, operaciones del Ejército Oriental durante su revolución popular, la más igualitaria del Río de la Plata y América del Sur.Así fue hasta 1820, cuando el Protector de los Pueblos Libres cruzó el río Paraná, hacia el exilio de Paraguay, dejando su patria, su familia, y a sus leales soldados charrúas de Arerunguá.

El desierto y El Caciquillo
Arerunguá fue refugio de las familias charrúas expulsadas de sus territorios originales por la expansión colonial española, fue un sitio estratégico en el período de la Revolución Oriental y un área de protección de miles de sus héroes anónimos en las primeras décadas del Uruguay independiente, hasta la Matanza del Salsipuedes, de 1831. Según relata Carlos Maggi en su libro El Caciquillo, pudo haber sido uno de los sitios de permanencia de Artigas durante sus “años en el desierto”, así suele denominarse a la etapa de su vida entre los 14 y 33 años. Maggi indaga la posibilidad de que la primera pareja de Artigas fuera una charrúa, con quien tuvo su primogénito, Manuel Artigas, apodado El Caciquillo.

Área Prioritaria Arerunguá

Pasturas y ganado en Arerunguá.
(PPR-MGAP-GEF)
El histórico espacio salteño es una de las diez Áreas Prioritarias designadas por el Proyecto de Producción Responsable del Ministerio de Ganadería Agricultura y Pesca. El APA abarca aproximadamente 181.106 hectáreas de suelos superficiales, medios y profundos, con un índice 70 de productividad promedio. El ecosistema dominante es el pastizal del basalto o campo natural, que ocupa 95% de la superficie, excelentes para la invernada ganadera. Los bosques ribereños cubren aproximadamente 3% de la superficie total.
Allí se realiza una consultoría a cargo de la organización no gubernamental Instituto de Conservación Neotropical (ICN), para promover la protección de los recursos naturales en Uruguay y la región, con un rol activo en la divulgación y educación ambiental. Las actividades en el área comenzaron en octubre de 2008, con talleres de sensibilización y capacitación con los productores y actores locales de los pueblos Arerunguá y Cerros de Vera. “El objetivo fue diseñar un proyecto demostrativo que incluyera una serie de subproyectos en acuerdo con los productores y pobladores locales, que incorporen prácticas de manejo de la producción agropecuaria conjuntamente con la biodiversidad, así como indicadores económicos que permitan evaluar iniciativas como la certificación de productos y otras actividades como el ecoturismo” señala la ingeniera agrónoma Carolina Sans, responsable del proyecto, junto con la bióloga Susana González, en el Diagnóstico del Área Prioritaria Arerunguá.
Capuchino, Sporophila spp.
(Vida Silvestre)
En la región se han registrado especies indicadoras del estado de conservación de los pastizales como los capuchinos (Sporophila spp), de distribución restringida como el pecho colorado mediano (Sturnella defilippi), o el venado de campo (Ozotoceros bezoarticus arerunguaensis). El área alberga una población de este cérvido, que tuvo una amplia distribución en el pasado reciente y que actualmente es una de las especies de la familia más amenazada del planeta.
También encierra importantes valores arqueológicos e históricos, ligados a la antigua tierra charrúa y zona de influencia de las misiones jesuíticas; aún se conservan construcciones y cercos de piedra. Es notable también su valor cultural, por ser uno de los lugares del país donde mejor se conservan tradiciones gauchescas ligadas a llanuras de horizontes abiertos.
Pecho colorado, Sturnella defilippi.
(Vida Silvestre)
El Instituto de Conservación Neotropical está integrado por un equipo multidisciplinario que incluye aspectos biológicos, ecológicos, agronómicos, económicos y sociales. “El diagnóstico nos permitió determinar que entre 10 y 20% de los productores están comprometidos con la conservación y realizan actividades productivas en forma amigable y sustentable con los recursos naturales y la diversidad biológica. Estos establecimientos son los que contienen las especies indicadoras de biodiversidad tanto a nivel botánico como de fauna, constituyendo el núcleo focal de conservación. El área presenta un potencial de desarrollo basado en el estado de conservación de sus especies emblemáticas, el venado de campo, las aves de pastizal, el campo natural de basalto y los recursos históricos asociados”, afirma Sans.
La experta puso énfasis en otra especie amenazada, al igual que el venado de campo. “La loica pampeana o pecho colorado mediano, está en serio riesgo de extinción, por el avance sin equilibrio de la ganadería y sus actividades asociadas, uso de perros, sobrecarga de ovinos, la caza furtiva”.


Potreros de Arerunguá
Departamento: Salto.
Rutas: Entre la 26 y la 31.
Cómo llegar: Desde Salto por la ruta 3, tomar la 31 y a la altura del kilómetro 238 ingresar el camino vecinal que lleva a los pueblos Arerunguá –Paso Las Piedras y Cerros de Vera. Desde Tacuarembó la ruta 26 en el km 174.

La primera bandera
Bandera de los Pueblos Libres, 1814.
Arerunguá es símbolo charrúa y artiguista. “Desde allí, Artigas dijo: yo estoy en el centro de mis recursos”, recuerda el escritor Carlos Maggi. Era un sitio muy conocido en su época. Algunos aristócratas cordobeses, aterrorizados por el fervor artiguista de los jóvenes universitarios, decían de ellos: “Se mezclan con la plebe, y si por ellos fuera llevarían nuestra Universidad y hasta nuestra hermosa Catedral a la bárbara corte de Arerunguá”.
Bandera de la Unión de los Pueblos Libres.
“Es sintomático que la primera bandera artiguista se haya levantado en el corazón de la tierra charrúa, en los potreros de Arerunguá, entre Salto y Tacuarembó”, afirma el maestro e investigador Gonzalo Abella, en su ensayo Artigas el resplandor desconocido.
En la obra Breve Historia de Salto, de Jorge Fernández Moyano y Raquel Vique de Bourdin, hay una referencia fundamental: “El mes de setiembre de 1814 lo encontrará en Arerunguá, lugar donde por primera vez hace flamear la bandera de los pueblos libres de acuerdo a la disposición que establece que en todos los pueblos libres de aquella opresión se levantará una igual: blanca en medio, azul en los dos extremos y en medio de éstos unos listones colorados”.

Riqueza y diversidad
Vista aérea de Arerunguá y su arroyo.
(PPR-MGAP-GEF)
La zona de influencia del arroyo Arerenguá se caracteriza por sus suelos superficiales, medios y profundos, con un índice 70 de productividad promedio de la tierra, según la composición de grupos de suelos CONEAT. El ecosistema dominante es el de praderas naturales que ocupan el 95% de la superficie, con un tapiz herbáceo de gran diversidad de especies, que da lugar a excelentes campos de invernada ganadera. Los bosques ribereños de cursos de agua cubren aproximadamente un 3% de la superficie total.

Leguisamo en una de sus
tantas tardes de gloria en
el Hipódromo de Palermo.
(Turf Argentino)
¡Leguisamo solo!
Legui, MaestroPulpoEximioManos de seda. Fueron los apodos que recibió el jockey más famoso de América, nacido en Arerunguá, el 20 de octubre de 1903, y que compitió durante más de 57 años, en hipódromos de Uruguay y Argentina. De origen humilde, su vida hizo honor al nombre de su pueblo que en lengua charrúa significa: “lugar de los que perduran”. Aprendió a montar siendo niño, cuando trabajaba de peón rural para ayudar a su madre viuda de un personaje del pueblo: Tomás Leguisamo.
A la edad de 13 años, con 35 kilos, corrió su primera carrera como aprendiz en el hipódromo del Salto; que ganó para el asombro del público, montando a la yegua Mentirosa. En 1919 fue llevado al Hipódromo de Maroñas, donde perdió sus primeras carreras. Al poco tiempo fue a buscar suerte al Hipódromo de Florida, ahora llamado “Irineo Leguisamo”, donde consiguió un récord tal de triunfos que retornó a Maroñas por la puerta grande.
En 1922 fue llevado a Buenos Aires, por el entrenador Francisco Maschio y debutó en Palermo el 15 de agosto, perdiendo con la yegua Mina de Plata. Cinco días más tarde lograría su primer triunfo en tierras argentinas montando a Caid, en el Gran Premio de Honor. En 1935, ganó la carrera inaugural del Hipódromo de San Isidro.
Escuela Rural N° 33 Irineo Leguisamo.
(Gobierno de Salto)
Corrió 12.700 carreras, con 3.200 triunfos en hipódromos argentinos (Palermo y San Isidro), además de otras 300 disputadas en Maroñas, y en circos hípicos de Chile, Perú, Venezuela, Panamá, Ecuador, Colombia, México y Brasil. En sus últimas carreras argentinas montó a Bablino en Palermo, y a Mac Honor en San Isidro, en 1973.
Al año siguiente se retiró con un triunfo en Maroñas, guiando a Fortimbrás, a los 70 años. El “jockey de todos los tiempos” falleció el 2 de diciembre de 1985 en Buenos Aires, a los 82 años. En 2003, por decreto parlamentario, la Escuela Rural Nº 38 de Arerunguá cambió de nombre, pasando a llamarse Irineo Leguisamo.
"El Pulpo" y su amigo "El Mago".
(Todo Tango)
Gardel
Leguisamo fue uno de los grandes amigos de El Mago, y en 1927 consiguió varias victorias con su inolvidable caballo Lunático. Su nombre está asociado al tango, con temas como Leguisamo solo, compuesto en 1925 por Modesto Papavero, popularizado Gardel, quien además grabó Palermo y Por una cabeza. Leguisamo está mencionado en Se dice de mí, la milonga de Francisco Canaro e Ivo Pelay, grabada en 1956 por Tita Merello. 

Susana González, preservadora del venado de campo y el pecho colorado
“Si una especie conserva diversidad genética
es muy posible salvarla de la extinción”
"Los estudios de ADN revelan
que los venados presentan aún
altos niveles de variación genética."
(PPR-MGAP-GEF)
Ella fue de los ocho científicos premiados, en mayo de este año, por el Fondo Whitley, por su tarea de investigación genética y preservación del venado de campo en el Área Prioritaria de Arerunguá y en la localidad rochense Los Ajos. En la histórica tierra salteña también se dedica a la protección de una emblemática ave del pastizal, que corre el mismo riesgo de extinción: la loica pampeana o pecho colorado mediano. “El premio es un reconocimiento al país, a los recursos naturales, y a que es posible hacer cambios que permiten conservar los recursos naturales. Me presenté para poder darle un énfasis más fuerte de apoyo a la creación de centros privados de conservación en Uruguay”, asegura bióloga, especializada en genética, que trabaja en el Instituto de Investigaciones Biológicas Clemente Estable.

-Acaba de ganar un premio internacional por la preservación del venado de campo. ¿Cómo se desarrolla esa tarea?
-Un programa de conservación de especies amenazadas de extinción siempre debe incluir objetivos prioritarios: incrementar el número poblacional, asegurar la calidad del habitat y mantener o aumentar la diversidad genética. Trabajamos en las dos poblaciones que hay en la naturaleza uruguaya: en Arerenguá, y en la localidad rochense Los Ajos. Pudimos descubrir aspectos de la vida de los venados que hasta el momento eran desconocidos. Hemos logrado un leve incremento en el número de individuos de una especie que está en peligro de extinción, con la ayuda y dedicación de los propietarios de los establecimientos que aplican pautas de manejo agropecuario amigables con la biodiversidad.

-Un aspecto fundamental del proyecto es la investigación genética, su especialidad.
El arroyo que besa al pueblo.
(Gobierno de Salto)
-Es crucial porque la especie sobrevive por un largo tiempo, cuando los individuos presentan una diversidad genética que les permita adaptarse a ambientes cambiantes. Si todos los individuos fueran idénticos la respuesta sería la misma ante un cambio ambiental: climático, agente patógeno, falta de alimento. Así su extinción sería inevitable. Los estudios de biología molecular consistieron en el análisis de la variación genética del ADN mitocondrial con muestras representativas de las poblaciones sudamericanas. Se analizaron y compararon muestras de Salto y Rocha, con muestras de las provincias argentinas de Buenos Aires y San Luis, y los estados brasileños de Mato Grosso y Brasilia.  En el caso de las muestras de las poblaciones uruguayas, el ADN fue extraído de restos de ejemplares encontrados muertos en el campo, así como de pelos arrancados a crías. Los resultados obtenidos fueron sorprendentes y auspiciosos, ya que revelaron que los venados presentan aún altos niveles de variación genética. Al existir diversidad, se puede esperar una recuperación vigorosa, e incrementar del número poblacional, siempre y cuando se instrumenten acciones para proteger y mejorar el habitat. No se sabía que en Uruguay había dos subespecies nuevas para la ciencia. Hemos sabido de qué se alimentan, cómo interaccionan.

-¿Hay una descripción histórica de la extinción del venado de campo?
Camino a la diversidad cultural y biológica.
(Gobierno de Salto)
-Antes de la introducción del ganado nuestras praderas estaban ocupadas por ñandúes y millones de venados de campo que tuvieron una amplia distribución en el continente sudamericano, parte de Brasil, Bolivia, Paraguay, Argentina y todo el territorio de Uruguay. Habitaban en campos abiertos de escasa vegetación arbórea. Ahora quedan solamente 1500 ejemplares. A pesar de que los indígenas hacían uso de este recurso, como se constata en sitios arqueológicos, está documentada la abundancia de ejemplares, en las obras de naturalistas y relatos de viajeros. A mediados del siglo pasado se inicia la fragmentación del hábitat y la declinación poblacional, conjuntamente con el avance de las actividades agropecuarias y la urbanización. Otro factor que tuvo incidencia fue la caza. Entre 1860- 1870 fueron exportadas del Río de la Plata la cantidad de 2.130.000 de pieles de venado de campo. Hoy no encontraremos rebaños en nuestros campos, con excepción de unos pocos establecimientos privados, que no superan la decena, que albergan los últimos venados silvestres del Uruguay. Quedan dos poblaciones: 1200 ejemplares en el Área Prioritaria de Arerunguá, y no más de 300 en Los Ajos.

¿Cómo reconocer un venado de campo?
-Por ser hoy tan escasa y restricta, es común que se lo confunda con los ciervos Axis y Dama, pero, estos ejemplares introducidos de Eurasia, se diferencian claramente del venado de campo por tener mayor porte y por la coloración del pelaje de los adultos que es marrón con pintas blancas.

El venado de campo fue declarado Monumento Natural del Uruguay, por decreto gubernamental del 9 de enero de 1985, sin embargo la protección de la especie y su hábitat es iniciativa de los vecinos de Arerunguá.

Venado de campo (Ozotoceros bezoarticus)
Venado de campo, siempre atento.
(PPR-MGAP-GEF)
Es un cérvido de tamaño mediano: unos 70 centímetro de altura a la cruz. El color del pelaje es bayo claro, en toda la zona dorsal, y blanco en el vientre, parte inferior del cuello, alrededor de ojos y labios. Los machos adultos poseen un par de astas de unos 30 centímetros de longitud compuestas por tres puntas, que se caen y renuevan anualmente. Las hembras son de menor tamaño diferenciándose de los machos por la ausencia de astas.
Entre los dos y los tres años de edad alcanzan la capacidad reproductiva. La gestación tiene una duración de siete meses y la cría al nacer presenta una librea, pelaje con manchas blancas, que mantienen hasta los tres meses. Los jóvenes, hasta los siete meses tienen el aspecto de adultos, excepto por su menor tamaño. El público puede apreciar ejemplares en el Parque Lecocq de Montevideo, en los Zoológicos de Flores, Durazno, Salto y en la Estación de Cría del Cerro Pan de Azúcar.

AGRADECIMIENTOS
Ing. Agr. Daniel Jaso (ex-director del Parque Nacional Esteros de Farrapos e Islas del Río Uruguay), Ing. Agr. Mercedes Figari (Departamento de Ciencias Sociales de la Estación Experimental Mario Alberto Cassinoni de Facultad de Agronomía), Prof. Carlos Urruty (Club Queguay Canoas y Grupo Creativos), Dra. Susana González e Ing. Agr. Carolina Sans (Instituto de Investigaciones Biológicas Clemente Estable, Facultad de Agronomía e Instituto de Conservación Neotropical), Mario Trindade (director del Museo de Arqueología y Ciencias Naturales de Salto), Laura Modernell (SNAP).

5 comentarios:

talpablo dijo...
Este comentario ha sido eliminado por el autor.
talpablo dijo...

Muy bueno el artículo sobre los potreros de Arerunguá. Un sitio muy interesante del que no sabía absolutamente nada... Ignorancia capitalina... Estaba intentando adentrarme algo en los enigmas artiguenses y se me apareció este enclave charrúa.

Saludos cordiales,
Pablo.

Caps dijo...

Excelente artículo. En ocasión de filmar nuestro documental Las Huellas de la Redota, estuvimos con Ofelia Piegas en Salto donde hablamos largamente sobre los potreros de Arenungua yt por lo que tengo entendido la tapera de Evaristo se encuentra en su propiedad.; Me interesaba mucho tambien el periplo de Artigas trabajando para El Chatre y Miguel Herrero, que tambien el paso de La Herreria esta por la zona.

Unknown dijo...

Muy Buen Articulo ,conozco muy bien Arerungua y es hermoso espero volver pronto allí donde hay tranquilidad y patria ...10 p

María Clara dijo...

Hola todos! Alguien tendrá fotos del Arerungua en su puente al final de la Picada yendo hacia lo de Jaso? Mi infancia transcurrió alli en compañia de Doña Rosa y Don Laguna