miércoles, 27 de octubre de 2010

Crónicas de un viaje a la cuenca de los arroyos Laureles y Las Cañas

Quebradas del norte profundo
Un camino de tierras coloradas,
en el departamento de Tacuarembó,
 luego de pasar el cerro Lambaré,
camino a la Estación Laureles.
(Trocadero Gabinete DDiseño)
Es un territorio que recorre el extremo norte del departamento de Tacuarembó y el noroeste del departamento de Rivera. Un sistema geográfico y ambiental único en el país, conocido como Quebradas de la Cuesta Basáltica, que se distingue por una belleza escénica y por la presencia de más 8.000 hectáreas de bosque nativos casi extinguidos fuera de allí. Entre valles escarpados, laderas pronunciadas, saltos de agua de diversa altura e intensidad, se desarrolla una poderosa cultura tradicional de frontera. Allí se habla español y portugués, pero también "portuñol" y "carimbao". Sus pobladores cocinan con el sabor único de los laureles propios, creen en mágicas "venceduras" y "simpatías", y preservan un infrecuente patrimonio musical estudiado por Lauro Ayestarán: chamarrita, tirana, carangueijo, tercio de velorio. Son las Quebradas del Norte, del norte más profundo.

Sobre la base del fascículo Nº 11 de la serie Áreas Protegidas del Uruguay. Producido por Trocadero Gabinete D Diseño para El País, setiembre de 2010. Diseño y concepto visual: Alejandro Sequeira. Fotos: Sistema Nacional de Áreas Protegidas (SNAP). Actualizado para el libro Uruguay Manual del Visitante 2013 (Naón & Praderi). 

Laureles-Cañas
Departamentos: Tacuarembó y Rivera
Ubicación: Su referente geográfico y social es la Estación Laureles, situada a 65 kilómetros al norte de la ciudad de Tacuarembó.
Cómo llegar: Desde Tacuarembó el acceso es por el empalme a Bañado de Rocha, a la altura del kilómetro 407 de la ruta 5, donde nace un camino que atraviesa los parajes de Lambaré y Bañado de Cañas. Desde el norte se puede llegar por la localidad de Masoller y la villa de Tranqueras, en el departamento de Rivera. Por tratarse de vías rurales, en buenas condiciones pero en su mayoría en balastro, es un recorrido accidentado, pero con el atractivo del disfrute de paisajes ecológicos. El tiempo aproximado de viaje desde Tacuarembó, es de una hora y media a dos.
Tunel ferroviario entre las cuchillas.
(SNAP)
El nombre del paraje limítrofe entre Tacuarembó y Rivera tiene una explicación muy sencilla: en su territorio se encuentran cinco de las seis variedades del arbusto aromático existentes en el país. Los más presentes son los laureles conocidos como miní, negro y amarillo.
El área protegida propuesta limita al noroeste con la cuchilla de Haedo, al sureste con la cuchilla de Las Tres Cruces, al noreste con la sierra Minuana y la cuchilla de Venta Quemada que separa al arroyo Laureles del Lunarejo y al sureste con el arroyo De las Cañas. Está comprendida dentro de la cuenca del río Tacuarembó, una corriente estratégica para el país donde se produce la recarga del acuífero Guaraní, en especial en aquellos sitios de areniscas.
Ombú solo en Costa de Cañas.
(SNAP)
Su ambiente está integrado por ecosistemas heterogéneos articulados y conectados entre sí dentro de una región más amplia donde predominan las quebradas que técnicamente se denominan de la Cuesta Basáltica y que son conocidas como del Quebradas del Norte. Es un paisaje de cerros con cimas aplanadas que separan estrechos valles modelados por los cursos de agua. Es una región orientada de norte a sur, como un corredor biológico intensamente influido por la flora y la fauna subtropical del sur de Brasil. Es un espacio con originales condiciones de temperatura y humedad que permiten la presencia de suelos moderadamente profundos, bien drenados, donde se desarrolla una densa vegetación selvática subtropical, que mantiene su continuidad con matorrales y vegetación de afloramientos rocosos.
Quebrada de Laureles.
(SNAP)
Los relevamientos geológicos demuestran que la casi totalidad del territorio corresponde a los depósitos basálticos de la Formación Arapey, y en menor proporción, de las formaciones sedimentarias Rivera y Tacuarembó. En los tramos bajos de los cursos fluviales están los aluviones formados por materiales acumulados en el Holoceno, una época geológica reciente determinada por los cursos de agua. La formación jurásica Tacuarembó presenta una piedra predominante de areniscas finas y muy finas y se la encuentra en la zona centro este del área. La formación jurásica Rivera presenta una roca de basada en areniscas medias y medias a finas. También existe una pequeña franja de transición entre la formación Tacuarembó y la cretácica de Arapey, integrada por múltiples derrames basálticos con algunas capas de areniscas intercaladas.
Vegetación de la selva paranaense
brasileña en el límite entre
Tacuarembó y Rivera.
(SNAP)
En el área se pueden identificar grandes unidades ambientales, según sus accidentes geográficos, su suelo y la presencia vegetal. Los terrenos elevados sobre suelos basálticos son pendientes de cuesta ubicados al oeste la cuchilla de Haedo y al norte de la altiplanicie de Masoller, que se caracterizan por un suelo superficial, un relieve de marcada asimetría y profundidad variable que divide los cursos de agua. El frente de la cuesta basáltica es la forma más extendida del área Laureles-Caña, caracterizada por un relieve escarpado, colinas con pendientes acentuadas y valles cortados que forman las quebradas. La cuenca sedimentaria del nordeste es un conjunto de terrenos situados en altitudes intermedias entre los del frente de la cuesta y las planicies del río Tacuarembó, que ocupan una extensa superficie de areniscas triásicas con suelos profundos y ácidos de baja fertilidad. La planicie fluvial del Tacuarembó es una llanura ancha, arenosa y arcillosa, que proviene del valle y acompaña el curso de río. Los sedimentos predominantes son arenosos a areno arcillosos. El drenaje presenta limitantes, siendo desde algo pobre hasta muy pobre.

Una rareza geográfica
Caída de Higuerones.
(Darío Fros)
La máxima elevación del área, de 390 metros, está ubicada en la cuchilla de las Tres Cruces, mientras que la mínima, de 126 metros, se observa en la confluencia de los arroyos Laureles y de las Cañas, con los bañados del río Tacuarembó. Dentro del área hay más de 30 cascadas de diferentes tamaños y alturas de caída. Las principales propuestas de ecoturismo y aventura se realizan en senderos ubicados en terrenos privados: Higuerones, Marmita del sol, Cabalgando Cerros, Tembetaríes, Las Bandurrias, La Leyenda, Quebrada Bonita. Solo uno se desarrolla en terrenos públicos, Puentes de la Historia, que cuenta sobre la estación ferroviaria de Laureles, donde vive medio centenar de personas todo el año, pero que también narra crónicas sobre el camino de la quebrada, su naturaleza, el tren y la otrora influyente presencia de AFE.
Caída de Las Bandurrias.
(Grupo de Desarrollo Laureles)
Las Quebradas del Norte constituyen una rareza geográfica, dentro de un territorio cómo el uruguayo en el que predominan las ondulaciones suaves. Su valor paisajístico se basa en la relación armónica de una diversidad de bosques que se alternan con praderas, y por un relieve de valles, quebradas, cerros, saltos de agua y lagunas. Se trata de horizontes que suelen permitir una amplia perspectiva de 360°, con puntos panorámicos de gran belleza escénica, vistas profundas y amplias. “Nuestro territorio tiene características muy apreciadas en el turismo de ecología y naturaleza, una virtud que nos alienta a trabajar con un objetivo de desarrollo sustentable que también estimule la producción agropecuaria”, afirma Darío Fros, responsable del establecimiento Bichadero, ubicado en el corazón de la Cuchilla de Laureles y miembro del Grupo de Desarrollo de Laureles.

Ambiente para el ecoturismo
Mirador en Quebrada La Losa.
(Trocadero Gabinete DDiseño)
Con financiamiento del Fondo Mundial del Medio Ambiente, apoyo del Sistema Nacional de Áreas Protegidas y asesoramiento técnico del Centro Latinoamericano de Economía Humana (CLAEH), medio centenar de productores de Laureles-Cañas sed han capacitado para incorporar al ecoturismo entre sus actividades productivas. Fue por una iniciativa de la Asociación Rural de Productores de Laureles y el Grupo de Desarrollo de Laureles, las dos organizaciones no gubernamentales de la zona que en 2003 propusieron su ingreso al SNAP. De esta forma se planteó la necesidad de diversificar el trabajo en las quebradas, mientras se optimiza la utilización sustentable de los recursos naturales y la optimización de los espacios geográficos.

“Las quebradas cumplen una importante función como corredor biológico que permite la presencia de una exuberante vegetación subtropical que comparte con el sur de Brasil, y una fauna de especies poco comunes y amenazadas.”
Roberto Bettini, ingeniero agrónomo, facilitador y promotor local en Laureles-Cañas

Paisaje desde
Estación Laureles.
(SNAP)
Farallones
Un elemento geomorfológico predominante en el área son las cuchillas en forma de mesetas alargadas, con laderas abruptas que dividen las aguas y paredones rocosos o farallones, verticales y sin vegetación.

Seis
Dentro del área hay seis localidades con poblaciones que van desde medio centenar hasta 150 personas: Cuchilla de Laureles, Estación Laureles, Poblado 33, Costas de Cañas, Costa de Laureles y Bañado de Cañas.

Quebradas del Norte
Es un conjunto de gargantas profundas y estrechas, que corren desde la Cuchilla Negra al Valle Edén, de noroeste a sureste, encajonadas entre altos murallones de basalto, en las nacientes de cursos de agua tributarios del río Tacuarembó. 

Alda Rodríguez Dos Santos, ingeniera agrónoma, especializada en agricultura sustentable, jefa del Proyecto Quebradas del Norte del SNAP
"El futuro es un parque natural regional”
-¿Cómo surge la iniciativa de promover un Área Protegida de Laureles-Cañas?
-Fue en 2003 cuando pobladores de las localidades de Cuchilla de Laureles, Estación Laureles, Poblado Treinta y Tres, Costas de Cañas, Costa de Laureles y Bañado de Cañas, solicitaron su creación por tratarse de una zona de muy singular diversidad biológica, geográfica y humana, en el límite natural entre los departamentos de Rivera y Tacuarembó. Como este territorio está considerado como prioritario para su conservación, en marzo de 2008 la Dirección Nacional de Medio Ambiente inició un proceso de planificación participativa para seleccionar y delimitar un espacio de influencia, y elaborar un proyecto para su incorporación al Sistema Nacional de Áreas Protegidas. Siguiendo los lineamientos de la Guía para la Planificación de Áreas Protegidas del Uruguay, se realizó un diagnóstico socio-ambiental mediante trabajo técnico y aportes de diversos actores locales e institucionales, que incluyó la realización de más de una docena de talleres, en las localidades de Estación Laureles, Cuchilla de Laureles y Poblado Treinta y Tres, donde también participaron pobladores de Costa de Cañas, Costa del Laureles y Bañado de Cañas. Se identificaron los elementos y valores naturales y culturales de especial interés para la conservación, las relaciones entre los actores vinculados al área y sus recursos, pero también los problemas, conflictos, limitaciones y potencialidades para la gestión del área. 
Juan Sosa, maestro y narrador oral,
en la Escuela N° 42 de Laureles.
(Alda Rodríguez)
El documento que sustenta nuestro proyecto refleja la integración del conocimiento técnico más actualizado sobre la región de estudio y los saberes locales mediante trabajos de campo, entrevistas, reuniones, en un proceso que contó con la participación de instituciones, técnicos y personas: Ministerio de Vivienda, Ordenamiento Territorial y Medio Ambiente, Ministerio de Ganadería, Agricultura y Pesca, Ministerio de Turismo y Deporte, Universidad de la República, Instituto Nacional de Investigaciones Agropecuarias, Instituto Nacional de Colonización, Instituto Plan Agropecuario, Intendencia Municipal de Rivera, Intendencia Municipal de Tacuarembó, Centro Latinoamericano de Economía Humana Tacuarembó, Asociación Bio Uruguay, Obispado de Tacuarembó-Rivera, vecinos, productores y trabajadores de las localidades de Cuchilla de Laureles, Estación Laureles, Poblado 33, Costas de Cañas, Costa de Laureles y Bañado de Cañas, y docentes, alumnos y padres de las escuelas rurales Nº 17, 42, 77, 85 y 118.

-¿En qué etapa se encuentra?
Vecina de Poblado 33
con su única forma de
iluminación: la curuja.
(Alda Rodríguez)
-Está propuesta la categoría de manejo Paisaje Protegido, que define la ley 17234. Además se van adelantando actividades relacionadas con los objetivos propuestos del área protegida, tales como promover prácticas y manejos que permitan un desarrollo sustentable, contribuir al mejoramiento de la calidad de vida, fortalecer las capacidades para la producción ganadera y otras habilidades como gastronomía, panificación, trabajo en lana, a pedido de los propios pobladores.

-¿Por qué se plantea un Paisaje Protegido?
-Porque es la categoría más apropiada, dadas sus características biofísicas, socioeconómicas y culturales, junto a los valores de interés para la conservación, según las directrices de la Unión Internacional para la Conservación de la Naturaleza (UICN), que dice: “salvaguardar la integridad de esta interacción es esencial para la protección, el mantenimiento y la evolución del área. Es una categoría muy adecuada para lugares con amplia propiedad privada, porque da tranquilidad a los productores del área en cuanto a conservar sus bienes. Son infundados los temores de algunos vecinos, porque la propia Constitución de la República consagra este derecho. Las regulaciones de uso ayudarán a conservar los recursos y servicios ambientales para todos, también para quienes allí viven y dependen de ellos en su producción agropecuaria.

Alumnos de la Escuela de Laureles
muestran el horno ecológico que
construyeron con sus padres.
(Alda Rodríguez)
-Tanto esa decisión como el contenido de la propuesta, ponen énfasis en la participación. ¿Cómo se materializa una idea que suele ser de desarrollo complejo?
-Nuestra estrategia se sustenta en dos aspectos fundamentales: el compromiso con la conservación y la educación ambiental. Hay una tarea de base en las seis escuelas de Laureles-Cañas y en las cuatro de Lunarejo, pero también en zonas cercanas como Lambaré o Brigadas Civiles, donde se comparte información teórica y práctica sobre áreas protegidas. También existe una buena coordinación con los que denominamos grupos de interés: productores, artesanos, mujeres, jóvenes, aspirantes a colonos. De esta forma, cada grupo identifica sus necesidades y hace su aporte para mejorar el proyecto de ingreso del área al SNAP. Es muy interesante el compromiso adquirido por asociaciones de vecinos, como ARPROLA y el Grupo de Desarrollo de Laureles, que propusieron el ingreso de su territorio al Sistema de Áreas Protegidas, pero también lo que realiza la Comisión pro Desarrollo del Poblado 33.

Clase de cocina típica de Laureles
compartida por niños, padres y vecinos.
(Trocadero Gabinete DDiseño)
-¿Cómo se vinculará Laureles-Cañas con el Paisaje Protegido Valle del Lunarejo y con el resto del territorio de las Quebradas del Norte?
-La creación del Parque Natural Regional de las Quebradas del Norte, es una propuesta que busca ser demostrativa, y coordina actividades de conservación, educación, turismo de naturaleza y desarrollo humano sustentable. Abarcará un territorio muy amplio, tentativamente desde la Cuchilla Negra hasta el Valle Edén, con paisajes, flora, fauna, una cultura y también muchas necesidades en común. Se inspira en los Parques Naturales franceses, que desde hace más de cuatro décadas desarrollan territorios rurales habitados con atributos biológicos, geográficos, culturales y productivos de alto valor y fragilidad. Se cuenta con el apoyo técnico y financiero del Fondo Francés para el Medio Ambiente Mundial.

Arroyo Laureles desde
un cerro cercano.
(SNAP)
Doma racional, pasturas naturales, horno ecológico
El Sistema Nacional de Áreas Protegidas viene llevando adelante, en las Cuencas del Arroyo Laureles, de las Cañas y Lunarejo, actividades promotoras de conservación de la biodiversidad y sus valores culturales asociados, así como el fortalecimiento de las capacidades de las familias productoras rurales. “El fin último de las Áreas Protegidas no es guardar pedacitos de naturaleza intacta, aislada de las zonas donde el hombre vive y produce, sino de generar cada vez más, actividades amigables con la naturaleza, asegurando la persistencia del conjunto de elementos de la diversidad biológica que la componen, promover la unidad y el arraigo de la comunidad local y contribuir al mejoramiento de su calidad de vida”, afirma Alda Rodríguez.

Máxima biodiversidad con aporte de la selva paranaense
Flor de guaviyú.
(SNAP)
Más de 600 especies vegetales
La heterogeneidad del paisaje de Laureles-Cañas es un valor del área protegida que debe considerarse como atributo para su conservación. El espacio biológico posee una flora de más de 600 especies, con aporte florístico de la selva paranaense, que se desarrollan en diez ambientes distintos. El árbol emblemático es el guaviyú, que comparte un espacio con el caobatí, el cambuotá, el palo jabón, el palo quillapie, la aruera y el carobá. Entre las flores se destacan el plumerillo rojo, el ceibo y la margarita, una especie de registro reciente en la zona. Los pastizales ocupan 60% del territorio.

Allí sobreviven la cascabel, el chima chima y la viudita negra copetona, una especie única en el mundo
Fauna de la quebrada
Bandurria mora de Laureles.
(SNAP)
Coendú, coatí, tres variedades de tatú, tres variedades de gato montés, yarará, crucera y la legendaria, cascabel, una especie que solamente existe allí, forman parte la fauna terrestre. Las aves más características son: bandurrias amarillas que anidan y viven en la zona todo el año, loro maracaná en grandes bandadas, chima chima, un ave de rapiña típica de la quebrada, viudita negra copetona, única en el mundo, que solamente existe en el norte uruguayo y un poco en el sur de Brasil.
Cascabel de las
quebradas del norte.
(SNAP)
Entre las aves asociadas al bosque de la Quebrada de Laureles está el carpinterito enano (Picumnus nebulosus), el tamborcito grande (Megascops sanctaecatarinae), el caburé (Glaucidium brasilianum) y la paloma frente celeste (Leptotila rufaxilla), entre otras. El bosque serrano es el ambiente del cardenal azul (Stephnophorus diadematus), el azulito (Cyanoloxia glaucocaerulea), la calandria común (Mimus saturninus) y el águila mora (Geranoaetus melanoleucus), una especie en notorio riesgo de disminución poblacional. La especie emblemática de este ambiente es la sierema (Cariama cristata), que utiliza los árboles de la zona de transición a quebrada para nidificar.
Coendú de Laureles.
(SNAP)
Asociada al bosque ribereño se destaca la presencia de los ofidios arborícolas, como la culebra de Olfers (Philodryas olfersii olfersii), y de aquellos que usan troncos de árboles y la hojarasca para refugiarse, como la víbora de cascabel (Crotalus durissus terrificus).
Geko de Tacuarembó.
(SNAP)
En los bosques pantanosos se encuentran aves declaradas especies prioritarias: el carpinterito enano (Picumnus nebulosus), el tío-tío rojizo (Phacellodomus ferrugineigula), que utiliza como corredor biológico los parches de bosques de caponete que se ubican a los lados del río Tacuarembó. Una especie prioritaria de los humedales es el caracolero (Rostrhamus sociabilis), un ave migratoria que utiliza la vegetación emergente para nidificar y las aguas abiertas para alimentarse, con una dieta malacófaga especializada. Los afloramientos rocosos son las zonas de refugio de reptiles como el geko de las piedras (Homonota uruguayensis) y el camaleón de cola espinosa (Tropidorus torquatus).

Peraus
Paredón en el arroyo Laureles.
(Andrés Rodríguez)
El singular ambiente rocoso de la quebrada suele comenzar en la cima de un lecho, para luego formar un borde que continúa hacia abajo por farallones o paredones verticales, conocidos localmente como "peraus". Se destacan por su belleza escénica, ya que se asocian a las caídas de agua características del área. Allí se registran especies emblemáticas de aves que utilizan hueco o repisas en los paredones para nidificar: la bandurria baya (Theresticus caudatus), la viudita copetona (Knipoferruginealegus lophotes), la viudita colorada (Hirundinea ) y el loro barranquero (Aratinga leucophthalma). También hay dos especies prioritarias para la conservación utilizan este habitat: el águila mora (Geranoaetus melanoleucus) que suele nidificar en éstos sitios innacesibles y el dormilón austral (Caprimulgus longirostris) que utiliza los afloramientos rocosos como sitio de reposo y tal vez para nidificar.

Dos Hermanas, Bandurrias y las 30 caídas 
Así se llaman dos caídas de uno de los pequeños afluentes del arroyo Laureles, que crean un espectáculo natural y sorprendente. Partimos nuevamente desde la capital del departamento de Tacuarembó, y pasando la terminal de ómnibus, tomamos la ruta 5 en dirección a Rivera.
Caída de Las Bandurrias
desde adentro.
(Blog Laureles & Cañas)
Transitamos unos 17 kilómetros, hasta encontrar una entrada de tierra sobre la izquierda de la ruta señalizado por un cartel de color verde que dice textual: "Est. Laureles". El cartel y el camino están ubicados justo en la parte alta de una loma, así que hay que prestar atención para no obviarlo y después tener que dar la vuelta.

El camino es solitario, rodeado de bonitos cerros, de tierra firme pero con pequeñas piedras sueltas sobre. A unos diez kilómetros se ubica el pequeño pueblo Lambaré. Son 30 kilómetros desde la ruta 5 hasta la escuela rural Nº 85, que posee en su frente dos carteles que nos señalarán el nuevo camino sobre la izquierda, que deberemos tomar.

Por esta nueva senda hay que recorrer unos ocho kilómetros hasta alcanzar una bifurcación, 500 metros antes de esta y sobre la derecha del camino, podremos deleitarnos unos momentos en el mirador de la quebrada de la losa. En la bifurcación doblamos a la izquierda, y recorremos unos once kilómetros hasta alcanzar la casa de la familia Fros, sobre la derecha del camino. El nos guiara hasta las dos caídas que están situadas dentro de su terreno.
Puente ecológico camino a
la caída de Las Bandurrias.
(Blog Laureles & Cañas)
La primera tiene por nombre "Dos hermanas", es obvio el porque, mirando las imágenes, una enfrente a la otra. La segunda caída es llamada "De las bandurrias", su espectacularidad e increíble posición desafía algo más que nuestros sentidos. Es una abertura en medio de la llanura, que parece esculpida por la mano de un artista. Posee una gran profundidad, sus paredes verticales son impresionantes, y van cerrándose a medida que uno va acercándose al hilo de agua que cae vertical en su parte más angosta. Las caídas más pequeñas que pueden observarse en las imágenes, pueden alcanzarse caminando por el margen derecho de la quebrada que comienza en las caídas de las dos hermanas. Al llegar a la intersección con la quebrada de la caída de las bandurrias, hay que descender sobre la izquierda por una trilla poco transitada hasta el lecho del arroyo. A la derecha transita el agua, el silencio circundante, y las voces de especies animales que comparten su mundo con los visitantes. 

Darío Fros, productor de la Quebrada de Laureles y guía de ecoturismo 
Senderos, magia y tradiciones 
Su establecimiento, llamado Bichadero, es una evocación a los sitios que tenían los indios de la zona, para observar animales de caza y posibles enemigos. En su casa tiene una sola habitación que ofrece a los visitantes, amoblada al mejor estilo de la antigua campaña del norte. El emblema de su propuesta es el Sendero Higuerones, un magnífico recorrido, a pie o a caballo, hasta un salto de agua que sorprende por su carácter y su belleza. 

Cocina ecológica 
de Poblado 33.
(Alda Rodríguez)
-¿Qué es Bichadero?

-Es un emprendimiento turístico familiar surgido a partir de las dificultades económicas que sufren los productores agropecuarios de la región. Comenzó siendo un complemento de ingresos, pero hoy tiene su propia dimensión, y eso nos llena de orgullo. Nos dedicamos al alojamiento de visitantes y al turismo rural, gracias a la capacitación técnica que recibimos del Fondo Mundial del Medio Ambiente, para la elaboración, organización y puesta en práctica de los senderos, pero, fundamentalmente, porque nuestra propiedad posee un sitio natural que sorprende: Higuerones. Allí desarrollamos un turismo amigable con el medio. 

-La cultura de las quebradas es muy poderosa y persiste en el tiempo. ¿Qué le llama la atención a los visitantes? 
La escondida está allí, escondida.
(Trocadero Gabinete DDiseño)
-La diversidad de paisaje, flora, fauna y el arraigo de la familia en el campo. Les resultan muy atractivas las narraciones que hacemos de nuestras tradiciones mortuorias. Cuando les contamos que todavía es costumbre en algunos parajes lo que aquí se llama “velorio de la cruz”. Cuando la persona muere es velada por los familiares que están con él en un velatorio normal, pero la costumbre también tiene en cuenta a quienes viven lejos. Para ellos se realiza un segundo velorio, que no es de cuerpo presente, sino que se utiliza una cruz que representa al difunto. Y allí se lo llora por segunda vez. También hay registros del luto de las mujeres ancianas, que guardan riguroso silencio, dentro de su domicilio durante seis meses, sin salir, y un año sin asistir a reuniones familiares y menos a fiestas. La escala del luto se inicia con el negro y con el tiempo pasa primero al gris y luego al blanco, pero jamás una ropa colorida. 

Sendero de los Tembetaríes,
Quebrada de Laureles
(SNAP)
-¿Todavía se conservan las antiguas tradiciones vinculadas con el curanderismo y la magia? 
-Hay dos que son muy fuertes: las venceduras y las simpatías. La vencedura es un ritual de sanamiento para tratar la culebrilla, que acá le llamamos cobrero, empachos y ojeadas, pero también sirve para evitar una tormentas no deseada, un vientos o un rayos cuando se sale al campo. Aún quedan señoras que vencen animales que están vichados y se supone que los curan con oraciones y estacas clavadas en el suelo. Es interesante, porque se trata de un oficio que las ancianas no enseñan, salvo a personas de confianza, y cuando comparten su saber lo hacen por escrito, jamás es una trasmisión oral. Las simpatías son otros rituales que se utilizan como medicina. Por ejemplo, pasar una cruz hecha de maíz en una verruga que sale en las manos y se hacen oraciones. Se lleva la cruz a la cueva de una lechuza, que cuando se lo come se sana la verruga. 

Gauchos de Laureles.
(Alda Rodríguez)
-¿Siguen siendo comunes las pencas de caballos? 
-Pero no como timba; eso casi se perdió. Ahora solo se hacen a beneficio de una escuela, una policlínica o un destacamento policial. También son muy comunes las criollas, las yerras, el juego de la taba, y, por supuesto el truco. También tenemos una música que sentimos como muy nuestra, la polca, que es el equivalente al chamamé de la frontera litoraleña. Es muy pegajosa, y convive con un ritmo brasileño que aquí es muy común: el banerao. 

-¿Se conservan los antiguos platos típicos de la zona? 
-El guiso con charque, mucha carne de oveja, y pirón. Un tatú es un manjar de una vez al año. Nuestros postres son, la mazamorra de maíz con leche, el zapallo o el boniato, siempre con leche.



Ladrillos de adobe en Poblado 33.
(Alda Rodríguez)
Jalea de patas 
Es un postre que se realiza en las quebradas del norte, desde hace siglos. La receta tiene su complejidad y llama la atención. Se hierven las cuatro patas de una vaca hasta que se puede separar fácilmente la carne y el cuero del hueso, y luego se sigue hasta que queda una pasta, que se cuela en un tejido bien apretado. Lo que resulta se hierve hasta que se forma una gelatina, a las que se le agrega una yemada de doce huevos de gallina o uno de ñandú, siempre cada cuatro patas. 
Juan Acevedo Viera,
cantante de tercios
de velorio, 1956.
(Archivo Lauro Ayestarán)

Idilio Vargas 
Fue un personaje famoso de Poblado 33 y Las Cañas. Un peón rural de la década de 1930, que alguna vez tuvo un pedazo de tierra, que peleaba a facón y que mandó al campo santo a muchos gauchos de la zona.

Chamarrita, tirana, carangueijo, tercio de velorio 
Cultura de las quebradas 
Construcción solidaria
en la quebrada.
En el área se encuentra la cultura predominante norte uruguayo y el sur del estado brasileño de Rio Grande Do Sul, que también recibe expresiones de las provincias argentinas de Entre Ríos y Corrientes. Sus tradiciones están vinculadas con el gaucho rioplatense y con el gaúcho riograndense, que se expresan en fiestas, fogones y competencias camperas, y en el legendario asado con cuero. Una costumbre de la zona es la doma, que ahora se trata de adaptar a un uso racional, sin violencia, promovido por el SNAP entre los trabajadores rurales. La mayoría de los establecimientos tienen una tradición de hasta tres generaciones de permanencia, que les da un sentido de pertenencia muy profundo. Allí se mantiene una fuerte afirmación de la cultura ganadera, asociada no sólo con la producción sino también con un determinado tipo de trato de los animales y una relación particular con el caballo. En Laureles la yerra todavía se realiza a la antigua usanza. 
Leña cortada en el monte nativo.
El musicólogo Lauro Ayestarán caracterizó a los departamentos de Tacuarembó y Rivera como espacios donde se manifiesta un “cancionero norteño” que se expresa en una música asociada a danzas como la chamarrita, la tirana y el carangueijo, a lo que se agrega otra manifestación musical excepcional en el territorio nacional, el llamado “tercio de velorio” una suerte de coro “responsorial” en el que los deudos entonan una sucesión de rosarios. También es propio de esta región el uso del acordeón, de una o dos hileras, que acompaña las fiestas, tanto como la guitarra criolla.

La Fiesta de la Patria Gaucha, que se realiza desde 2007, es la mayor expresión popular de Tacuarembó.

Escuela de Laureles.
(Alda Rodríguez)
Bichaderos
En las Quebradas del Norte hay sitios relevantes para la arqueología y la historia, no solo en relación con el aporte guaraní-misionero, sino también con otras etnias que habitaron el territorio. A los charrúas se asocian las construcciones líticas denominadas “bichaderos”, supuestos puestos de observación, ubicados en las partes más altas de algunos cerros cuya función está en disputa con quienes creen que fueron sitios de aislamiento y ayuno, como señala el antropólogo Renzo Pi Hugarte.

Casa histórica de
Bañado de Cañas.
(Alda Rodríguez)
Portuñol, carimbao
Laureles-Cañas se destaca por la manifestación de una serie de valores culturales típicos de la región de las Quebradas del Norte, con un emblema de la región: el portuñol. La lengua se habla desde la frontera con Brasil y su influencia llega a más de 50 kilómetros en territorio uruguayo. Su particular tono atraviesa los departamentos de Artigas, Rivera, Tacuarembó, Cerro Largo y el oeste de Salto. El riverense es más portugués y el tacuaremboense más español, pero en la campaña se conserva una forma original de habla, el carimbao, mezcla ancestral de portuñol con guaraní.
Allí se habla una variación particular de los llamados dialectos portugueses del Uruguay: el Carimbao. Los primeros lingüistas que estudiaron el habla fronteriza con Brasil le llamaban "portugués  tacuaremboense". Se trata de una expresión propia del norte del departamento, que se conoce sólo en ciertas zonas rurales. Los estudios más recientes citan el caso de la localidad riverense de Tranqueras, como uno de los focos hasta donde se extendió el Carimbao, mezclado con eel portugués riverense. En la zona ocurre un fenómeno que los lingüistas denominan diglosia: el portuñol se utiliza en el hogar y entre amigos, y el español, como lengua oficial del país, en oficinas, comercios, empresas, medios de comunicación e instituciones educativas.
Los expertos no consideran al portuñol una patología, ni una deformación, y menos aún una penetración brasileña, “porque siempre estuvo allí”, según opina el investigador Adolfo Elizaincín, especializado en lengua y literatura española, ex decano de la Facultad de Humanidades.

Rancho de Poblado 33.
(Alda Rodríguez)
“Esplicasiones” de Chito 
Es la forma popular de un Diccionario Breve Portuñol-Español, que circula en ciudades, pueblos, parajes y en las calles de Rivera, Tacuarembó y la ciudad brasileña Santa do Livramento. 
aflosha – aflojá, pará, “no jodas” 
aparecer – sobresalir, “lucirse”
bagayero – que “bagayéa” (quilero)
bagáyo – pequeño contrabando
barbada – mujer
cabuloso – complicado, lleno de “no me toques”
cashaza – aguardiente, caña brasilera
duénte – enfermo
el bagazo – los amigos, el pueblo, “la bagacera”
escuyambo – desorden, confusión
feyáun – poroto 
fofoquera – chismosa, enredadora
frésco – que les gusta llamar la atención, “aparecer”
Escuela en la Cuchilla de Cañas.
(Alda Rodríguez)
fûmo – fuimos
jodido – gran, grande “báita”
linguisa – chorizo
marimbo – barrilete con “roncador”
mistura – mezcla, entrevero
muñata – boniato

ônde – donde
porquêra – algo mal hecho, sin valor
quiría – quería
rompidioma – que habla mal (riverense)
rudía – rodilla
sêmo – somos 
shôpe – chop, cerveza de 1 litro
 trushémo – trajimos 
yéito – modo, manera, forma


En Laureles-Cañas se han localizado 54 sitios y 75 estructuras prehistóricas
Estación Paso del Cerro, Laureles.
(Alda Rodríguez)
Paisajes de la memoria
El Patrimonio Cultural de Laureles-Cañas es investigado por el Laboratorio de Arqueología de Paisaje y Patrimonio del Uruguay (LAPPU–Facultad de Humanidades y Ciencias de la Educación) dentro del Proyecto de Cooperación Desarrollo de una Unidad de Análisis Territorial y Sistema de Información Geografía Aplicados a la Gestión Integral del Patrimonio Cultural en Uruguay (AECID PCI-Iberoamérica) y es desarrollado a través de convenio con el Sistema Nacional de Áreas Protegidas. En la primera fase del trabajo se han localizado y catalogado 54 sitios y 75 estructuras prehistóricas e históricas, ubicadas en distintas unidades del paisaje.
“Como punto de partida, consideramos que no existen espacios en estado de pureza, intocados por el hombre. La propia concepción de naturaleza es una construcción social variable según el contexto cultural en el cuál se funda y en base a esto, reflejará las representaciones sociales y simbólicas acerca que de la misma tiene una comunidad.
Camposanto colonial sobre
un cerro de Laureles.
(Alda Rodríguez)
El propio concepto de biodiversidad se construye bajo la idea de naturaleza como un espacio distinto y distante del ser humano, al que éste tiene acceso para preservar, dañar, manipular u ordenar. No obstante, consideramos que la propia biodiversidad integra tanto lo cultural como lo biológico”, afirma la arqueóloga Eugenia Villarmarzo.
En el trabajo que el LAPPU realiza en Laureles-Cañas, se plantea la relevancia y los aportes que se pueden hacer desde la arqueología al fortalecimiento del SNAP y a la definición de los criterios para la selección, valorización y zonificación de su patrimonio cultural. “Comprendemos la práctica arqueológica como una unidad, cadena valorativa, que permite asegurar que los bienes y valores patrimoniales en la sociedad actual, además, de estar científicamente contextualizados y valorados, sean objetos y sujetos de la apropiación y re-elaboración”, dice su colega Irina Capdepont. Es un modelo que se constituye como una secuencia de procedimientos que integran diferentes fases interrelacionadas como son: identificación (prospección, inventario y catalogación) de las entidades culturales, caracterización (producción de conocimiento prehistórico-histórico, etnográfico, social), valoración (científica, patrimonial, social), divulgación (producción de narrativas que otorguen sentido a su existencia) y socialización (puesta en valor, aplicación del conocimiento producido). El modelo integra una dimensión pública y participativa, con saberes científicos, legales y populares.
Reserva arqueológica en Laureles.
(SNAP)
“Los valores culturales relevados evidencian procesos de ocupación y explotación del área desde el periodo indígena prehistórico hasta la actualidad. La ocupación indígena se evidencia, a través, de materiales culturales en superficie asociados al aprovisionamiento y manufactura de instrumentos en piedra y sitios, posiblemente, asociados aspectos simbólicos, representativos del paisaje arqueológico de la región: vichaderos y cairnes. Los valores históricos están representados por las primeras estancias del área. Asociadas a ellas, se registraron panteones que enmarcan las formas de representación de la muerte y apropiación del paisaje histórico, que conjuntamente con otras estructuras de manejo productivo (cercos, mangueras, corrales, estación ferroviaria) reflejan un Paisaje Histórico Rural característico del norte uruguayo”, anota el arqueólogo Oscar Marozzi. También se ha documentado la presencia de patrimonio intangible relacionado con el territorio: leyendas, fiestas tradicionales, juegos, oficios y/o saberes prácticos que conforman junto a los valores materiales parte de la historia pasada y reciente del área. “Se trata de valores que le otorgan una dimensión simbólica a la materialidad del paisaje rural”, concluye Villarmarzo.

Mirador La Yibuza, Cuchilla Las Cañas.
AGRADECIMIENTOS
Lic. Mario Batallés (oceanógrafo, jefe de gestión de la División Biodiversidad y Áreas Protegidas de la DINAMA), José Pedro Díaz (asesor en Comunicaciones de DINAMA), Ing. Agr. Alda Rodríguez (jefa del Proyecto Quebradas del Norte del SNAP), Marcio Rodríguez, Ing. Agr. Roberto Bettini (promotores locales de Laureles-Cañas y el Valle del Lunarejo), Prof. Luis Nereiter (docente y guía especializado en las Quebradas del Norte), Darío Fros (productor rural y guía de ecoturismo), Esc. Ana Dalmaud Bernardi.

4 comentarios:

Ana Núñez dijo...

Nací en Cuchilla de Cañas y allí crecí hasta los 10 años. La escuela más cercana era la Nº77 de Estación Laureles a la que asistí con mis 3 hermanos, desplazándonos diariamente 7 Km a caballo... A pesar de haber disfrutado la naturaleza de la zona, en esa época, no tenía idea de la magnificencia de su belleza. Solamente años después, cuando pude regresar a la zona aprecié sus valores naturales y la importancia de su preservación. Me alegro que este proyecto esté en marcha!
Ana

Jhons W. dijo...

Que hermoso es encontrar esto! Yo viví en Cuchilla de Laureles, fuí a la escuela Nº 42 hasta los 7 años! A la cual me iba a caballo. Increíblemente recuerdo cada detalle de mi infancia ahí... para mí, la mejor etapa de mi vida! Disfrute mi niñez recorriendo esos campos!
Obviamente conozco Laureles y Cañas, cada uno de sus caminos... Algún día volveré a recorrer esos caminos y sin dudas será una experiencia maravillosa.

Beatriz Diaz dijo...

Yo vivi hasta los 12 años en costa de cañas y fui a la escuela 42 de cuchilla de laureles ..no regrese mas pero me gustaria llevar a mi hija para que vea que diferente fue su infancia de la mia...nunca olvido mis raices mi nombre es olga suarez

Beatriz Diaz dijo...

Mi mama maria luisa fue cocinera de la escuela 42..ahi tambien viviamos de lunes a viernes ..pronto regresare...