lunes, 2 de enero de 2012

Humedales del Santa Lucía, Bioparque Lecocq, Punta Espinillo


Montevideo que verde te veo

Un atardecer de domingo.
Foto Archivo SNAP.
Es un ambiente único en la región, a 20 kilómetros –a menos de media hora en ómnibus de línea– del centro de una ciudad capital. Un ecosistema en las orillas inundables del río Santa Lucía y sus arroyos, que recibe aguas saladas del Río de la Plata; un fenómeno que le entrega una biodiversidad original e  infrecuente. Un bañado natural de más de 20.000 hectáreas: 12.000 en San José, 8.000 en Canelones y 2.500 en Montevideo. Un refugio íntimo para 30 especies de la fauna nativa, terrestre y acuática, que conviven con 130 ejemplares de aves de las 400 existentes en el Uruguay. Un patrimonio natural a preservar, porque de allí sale el agua que bebe más de dos tercios de la población y porque a su alrededor viven más de dos millones de uruguayos. 

Sobre la base del fascículo que formó parte de la serie Áreas Protegidas del Uruguay (Trocadero Gabinete DDiseño para el diario El País, 2011) y del libro Montevideo Manual de Visitante (KoiBooks, 2012).

Islotes del Santa Lucía.
Santa Lucía
El río nace en el cerro Pelado de la Sierra Carapé en el departamento de Lavalleja, a 250 metros de altura, y corre de este a oeste por el límite de Florida y Canelones; al sur sirve de límite entre Canelones y San José, hasta su desembocadura en el río de la Plata. Tiene una longitud de 230 kilómetros y su cuenca es de 13.500 kilómetros cuadrados. Su caudal a sido estimado en un máximo de 2.700 metros cúbicos por segundo que se reduce en épocas de sequía. Es navegable hasta la localidad de Aguas Corrientes y su uso principal es como fuente de agua potable.

La cuenca del Santa Lucía tiene un clima subtemplado, con una temperatura media de 16.5°, 990 milímetros de precipitaciones y una humedad relativa ambiente de 79%.

Parque Natural Municipal
Es un complejo de protección ecológica, recreación y turismo, que se ubica en el noroeste montevideano. Un espacio que encierra una riqueza particular, protegido y conservado según un Plan de Ordenamiento Territorial que lo organiza en tres áreas.

El Parque Natural Municipal de los Humedales de Santa Lucía es una amplia zona que la Intendencia de Montevideo comparte con el Sistema Nacional de Áreas Protegidas (SANP) de la Dirección Nacional de Medio Ambiente. El Parque Lecocq es un paseo que preserva especies animales amenazadas, autóctonas y exóticas, en un ámbito de semicautiverio, con amplias zonas  verdes de esparcimiento y recreación. El Parque Polivalente de Punta Espinillo es una extensión de 150 hectáreas a orillas del Río de la Plata. Sus múltiples cualidades –camping, baños de mar, rincón de juegos infantiles– están ubicadas sobre las únicas costas en estado natural del departamento, donde se localizan sitios arqueológicos a preservar y conocer.

Montevideo Verde
La capital cuenta con 30 parques, que abarcan un total de 1.500 hectáreas. Parque José Batlle y Ordoñez (52 hectáreas); Parque José Enrique Rodó (40); Parque de las Instrucciones del Año XIII (44); El Prado (106); Parque Vaz Ferreira (102); Parque Lecocq (271); Parque Punta Espinillo (149); Parque Rivera (65). También posee 650 plazas y plazuelas que cubren 600 hectáreas, incluyendo 240 rincones infantiles equipados con 900 juegos.

Humedal
Es un conjunto de ecosistemas ricos en biodiversidad, donde el agua determina la presencia  de comunidades biológicas: animales y vegetales. Se caracteriza por tres componentes esenciales: inundación temporal o permanente, vegetación adaptada a las condiciones de humedad, suelos negros y poco permeables con abundante materia orgánica.

Humedal salino
Así se define el ecosistema costero de la cuenca baja del río Santa Lucía, asociado al monte indígena, ribereño y de parque, playas arenosas, puntas rocosas e isla fluviales.

Ecología
Es la disciplina científica que se ocupa de la relación de los organismos entre sí (individuos, poblaciones, comunidades) y con su ambiente (ecosistemas, paisajes, zonas bioclimáticas). Es también una actividad de educación y conservación de la naturaleza del planeta.

Área Protegida
Es un espacio de importancia ecológica, social y cultural, que necesita ser especialmente cuidado para conservar un patrimonio natural y para brindar oportunidades de desarrollo humano.

¿Cómo llegar?
Todos los ómnibus que van a la Barra de Santa Lucía: 127, 227, 494, 1M.


Agradecimientos: Dr. Eduardo Tavares, director de Parques Municipales Protegidos de Montevideo; Ing. Agr. Víctor Denis, coordinador del Parque Natural Humedales de Santa Lucía; María Noel Merentiel; guardaparques Gonzalo Larrobla y Alejandro Rojas; Laura Modernell y Erika Hoffman, del Sistema Nacional de Áreas Protegidas (Dirección Nacional de Medio Ambiente).
                                                                       
PARQUE NATURAL HUMEDALES DE SANTA LUCÍA
Zona: Barra de Santa Lucía.
Departamentos: Montevideo, San José, Canelones.
Teléfono: 23125768
Página web: www.montevideo.gub.uy/ambiente/humedales
Correo Electrónico: humedales@correo.imm.gub.uy

Información general
Santa Lucía, un río de vida.
La Comisión Admistradora de los Humedales del Santa Lucía organiza visitas guiadas para grupos escolares y liceales de todo el país, que se realizan de lunes a sábado, entre las 8 y las 17 horas, y que deben ser agendadas con anticipación. Es un espacio de mil hectáreas, ideal para actividades de turismo de naturaleza, patrimonial, científico, naútico, deportivo y recreativo, dentro de un total de 2.500 que la cuenca del río Santa Lucía ocupa en el noroeste del territorio montevideano. Es un ecosistema salino por influencia del Río de la Plata que recibe una abundante carga marítima del Océano Atlántico. Por ser una zona situada en orillas inundables, allí se despliega una flora y una fauna que crece en suelos de alto contenido de humedad. En el lugar se encuentran los últimos montes indígenas de Montevideo. Cuenta con un servicio permanente de guardaparques que realizan recorridos educativos y que además se encargan de la protección de un patrimonio de alto valor ecológico. Aunque es posible llegar desde distintos puntos de Canelones, Montevideo y San José, el ingreso es más fácil y directo por el pueblo Santiago Vázquez. Desde allí se accede por una rambla empedrada sobre el río, por una pasarela de madera contigua al Club Alemán de Remo.

En Uruguay se han identificado más de 1.300 especies de vertebrados: 688 peces, 47 anfibios, 66 reptiles, 446 aves y 11 mamíferos. También existen 2.750 especies de plantas superiores agrupadas en 140 familias y más de 800 géneros.

Sistema Nacional de Áreas Protegidas
Caída de sol en el Santa Lucía.
Foto de Bruna Olveira.
Está concebido para armonizar el cuidado del ambiente –en especial la diversidad biológica– con el desarrollo económico y social.

El SNAP incluye áreas representativas de la naturaleza del país: ríos, sierras, montes, humedales, pastizales, quebradas, zonas marinas, costeras, islas, y otros espacios que forman parte del patrimonio de la humanidad. Las áreas protegidas contribuyen a la conservación del patrimonio natural y cultural y ayudan a reducir las presiones causadas por la actividad humana. En esas zonas el impacto se reduce a la mínima expresión y es posible observar los beneficios de la protección. También aporta beneficios económicos a las comunidades locales y toda la sociedad: recreación, turismo, educación, investigación, producciones compatibles con la conservación, además de mantener tradiciones que fortalecen la identidad cultural.
Guardaparque en busca de huellas.
La naturaleza uruguaya es un patrimonio de la humanidad, dentro de un territorio que posee una  admirable cantidad de aves en relación a su superficie: una cuarta parte de las especies que viven en Brasil y 40% de las que habitan en Argentina.



Mapa de las áreas protegidas.
SNAP
El Sistema Nacional de Áreas Protegidas tiene seis sitios ingresados bajo régimen de protección legal y administrativa: Esteros de Farrapos e Islas del río Uruguay (Río Negro), Valle del Lunarejo (Rivera), Quebrada de los Cuervos (Treinta y Tres), Laguna de Rocha, Cabo Polonio (Rocha), Localidad Rupestre de Chamangá (Flores). Otros nueve aguardan su aprobación o han presentado sus propuestas: Laureles-Cañas (Tacuarembó), Isla de Flores, Cerro Verde e Islas de la Coronilla, Laguna de Castillos, Laguna Negra, San Miguel (todos en Rocha), Montes del Queguay (Paysandú), Bosques del Río Negro (Soriano) y los Humedales de Santa Lucía.

En Uruguay existen 64 especies animales en peligro de extinción; una cifra que puede aumentar a 110 si se cuentan aquellas que requieren algún grado de protección.

Mural pintado por escolares.
Plan de Educación Ambiental (PEA) para escolares y maestros
Jugátela por los Humedales
Es una experiencia didáctica innovadora coordinada por el Programa Agenda Metropolitana que comparten las intendencias de Canelones, Montevideo y San José, en acuerdo con el Ministerio de Vivienda, Ordenamiento Territorial y Medio Ambiente, que elaboró una guía de educación ambiental sobre los Humedales del Santa Lucía y su entorno.
El PEA se desarrolla en las escuelas 3, 104, 120 y 156 del departamento Canelones; 88, 89, 96 y 108 del departamento de San José; y 116, 124, 159 y el Colegio Santa María de la Guardia del departamento de Montevideo. Su objetivo: sensiblizar a niños y adolescentes sobre la importancia del humedal. Una iniciativa práctica de formación ecológica, incorporada al proceso de creación del Sistema Nacional de Áreas Protegidas (SNAP).
Una tregua en la aventura.
Jugátela por los Humedales es la propuesta educativa de este año, que propone un compromiso  de niños, niñas, docentes y comunidad en tareas de conservación de la biodiversidad. Se apoya en el uso planificado y creativo de juegos didácticos, dinámicas y ejercicios que permiten aprender conocimientos y habilidades sociales, así como la vivencia de valores éticos.

Los Humedales de Santa Lucía integran un espacio ecológico prioritario para ingresar al Sistema Nacional de Áreas Protegidas. Todo comenzó en 1999 cuando la Intendencia de Montevideo designó casi mil hectáreas linderas al pueblo Santiago Vázquez para crear un Parque Natural Municipal.

Sudestada
De tanto en tanto soplan en el Santa Lucía vientos fuertes del sudeste que traen más carga de sal del Océano Atlántico. En el lecho del río se forman dos capas de diferentes: la menos salina en la parte superior y la más salina en la inferior. Cuando el viento amaina la corriente vuelve a la normalidad, pero las aguas mezcladas alcanzan su mayor salinidad.

Hay cien guardaparques en todo el país: una tarea novedosa, creada hace menos de diez años para proteger el patrimonio natural de todos los uruguayos.

Guardaparques
“Mi trabajo es el más lindo del mundo. Cada mañana recorro los senderos, cruzo los arroyos, las cañadas, me subo a una canoa que me lleva por el río. Me encanta acercarme a esos sitios que parecen impenetrables, pero respetándolos, sin meterme más de lo necesario para que todo se mantenga en equilibrio. Me gusta rescatar a los bichos, cuidar las plantas y mirar a los cangrejos haciendo lo suyo en las orillas. Y me emociona aprender de la naturaleza, conocerla, protegerla y contársela a los chiquilines que vienen preguntando que es un humedal y que se van convencidos de que el futuro de esta belleza única depende de ellos”.
Gonzalo Larrobla, guardaparque del Parque Natural Municipal de los Humedales del Santa Lucía.

El junco erecto (Scirpus californicus) y el cuerno salado (Salicornia Ambigua), son las plantas halófitas (tolerantes a las sales) más visibles en el ecosistema del Santa Lucía.

Carpincho.
180 aves, 29 mamíferos, 21 reptiles, 18 anfibios
Entre los mamíferos registrados en el ecosistema de los humedales del Santa Lucía se destacan: el carpincho (Hydrochoerus hydrocaeris), la nutria (Myocastor coypus), el zorro de monte (Cerdocycon thous), el hurón (Galictis cuja), la comadreja mora (Didelphis albiventris), la rata de pajonal (Scapteromys tumidus) y más de diez tipos de ratones de campo. Entre las aves más avistadas: la garza mora (Ardea cocoi), el macá pico grueso (Podilymbus podiceps), el churrinche (Pyrocephalus rubinus), el cardenal (Gubernatrix cristata), el biguá (Phalacrocorax brasilianus). Entre los reptiles quelonios fue observada la tortuga cabeza de víbora (Hidromedusa tectifera),  la campanita (Phrynops hilarii) y el morrocoyo (Trachemys dorbigni). Entre los saurios: el lagarto overo (Tupibambis merianae), la lagartija verde (Teius oculatus). Entre los ofidios: la culebra de arena (Thamnodynastes hypoconia), la víbora ciega (Amphisbaena darwinii), la culebra esmeralda (Philodryas aestivus), la de agua (Helicops infrareaebuatus), la de Peñarol (Liophis poecilogyrus) y la falsa coral (Lystrophis dorbigny). En los humedales está presente el anfibio más pequeño del país: el macaquito (Pseudopaludicola falcipes).

El pez que camina
Vieja del agua.
A su alrededor hay una leyenda: quien dice que lo ve siempre debe tener un testigo. Es la vieja del agua (Rineloricaria pareiacantha), un pez que tiene la capacidad de trasladarse en tierra, como si se tratara de un anfibio; gracias a un esqueleto cubierto de placas  y porque puede retener oxígeno en su intestino. Aunque fue descrito por zoólogos, el extraño fenómeno aún causa dudas, quizá, porque algunos han exagerado en sus relatos. Son los que aseguran haber visto viejas del agua deambulando en los alrededores de la cañadas del Dragón y del Juncal. Pero, claro, registrarlas sin compañía, no vale.

Hidrofitas
Las plantas que se desarrollan sobre un suelo cubierto de agua se llaman hidrofitas. En el humedal las hay de varios tipos: emergentes, flotantes libres, flotantes arraigadas, sumergidas, anfibias y epífitas (que viven sobre las flotantes libres).  

Los sonidos del lobito de río (Lontra longicaudis) son señas de identidad de los arroyos del humedal: un ladrido breve y agudo y un gorgojeo suave similar a un ave.

Cangrejo cavador
Cangrejo cavador a orillas del Santa Lucía.
Es el secreto mejor guardado del Santa Lucía. Un ejemplar emblemático, quizá, el único imprescindible dentro de una espléndida biodiversidad. También se le llama cangrejo de pinzas rojas o del estuario, pero su nombre científico es Chasmagnathus granulatus. Su actividad es fundamental para la preservación: cava en las orillas, oxigenando la tierra y trayendo a la superficie materia orgánica enterrada. Los biólogos aseguran que el ecosistema depende mucho de su acción persistente, horadando cuevas profundas de ocupación semipermanente. Pero también es la exquisita base de la pirámide trófica. Un manjar para su natural enemigo el osito lavador o mano pelada (Procycon cancrivorus); muy buscado por pescadores que depredan los cangrejales, quizá, sin saber que si algún dia falta; no habrá más humedal.

Mano pelada de los humedales.
Mano pelada
Es tan lindo y llama tanto la atención, que su avistamiento es un suceso comentado durante días por los guardaparques que tienen la misión de protegerlo. Es un mamífero de la familia del coatí, también llamado mapache u osito lavador. Mide unos 70 centímetros de largo, de patas cortas, cola larga, alzada de unos 35 centímetros y pelaje castaño amarillento, con un antifaz negro bordeado de pelos blancos y anillos negros en la cola. Prefiere la noche para cazar trepando árboles, pero también habita en matorrales y bañados cercanos al cauce del Santa Lucía. Es un omnívoro que igual recoge frutos o caza cangrejos cavadores, caracoles, aves, pequeños mamíferos, con sus manos móviles, negras y lampiñas. Solo se los come después de lavarlos en el río. De allí viene su nombre.

Manos aladas
Cola de ratón.
Los murciélagos tienen un papel decisivo en el ecosistema del Santa Lucía. Por sus hábitos alimenticios son polinizadores y dispersores de semillas y controladores de insectos: capaces de comer 600 mosquitos en una hora. De hábitos nocturnos o crepusculares, muy dóciles, injustamente temidos, pueden vivir en colonias de hasta cien individuos. Son los únicos mamíferos voladores, por una membrana alar (patagio) hecha de una piel fuerte, suave y flexible, que cicatriza muy rápido  si es perforada. El murciélago rojizo (Lasiurus blossevilli) se refugia en palmeras y cipreses del Parque Lecocq. El cola de ratón (Tadarida brasiliensis) domina las mínimas alturas del Humedal. Ambos están protegidos por la Ley Internacional de Conservación de Especies Migratorias.

Addax
Aunque no es autóctono, su presencia en nuestro país forma parte de un patrimonio nacional. No es para menos. El antílope blanco (Addax nasomaculatus), originario de los desiertos del norte africano, es una especie a punto de extinguirse. No quedan más de 200 ejemplares en todo el planeta. De esa mínima cantidad más de una veintena se reproducen y desarrollan en las mejores condiciones naturales por el Programa de Conservación de Especies del Parque Lecocq.

BIOPARQUE ZOOLÓGICO LECOCQ
Zona: Santiago Vázquez
Departamento: Montevideo
Ubicación: Avenida Luis Batlle Berres Km 19.200.
Teléfonos: 23120013
Correo Electrónico: plecocq@correo.imm.gub.uy


INFORMACIÓN GENERAL
Para llegar al Lecocq
y los Humedales.
El Parque Lecocq es una de las más antiguas experiencias de educación ecológica del país. Allí se difunde conocimiento sobre flora y fauna y se promueve el cuidado ambiental entre niños y jóvenes. Está abierto a todo público de miércoles a domingo, de 9 a 18 horas.

El antiguo zoológico municipal del Parque Lecocq, hoy transformado en un bioparque dedicado a la conservación y la educación ambiental, está ubicado en el extremo sur de los humedales del río Santa Lucía. Es un paseo que propone un equilibrio entre lo didáctico y lo recreativo, en un ámbito de reproducción y preservación de animales autóctonos y exóticos amenazados, que conviven en semicautiverio. Ofrece diversas opciones a sus visitantes: zonas de esparcimiento en extensos espacios verdes, un monte nativo recreado con fauna autóctona y vegetación indígena, exhibición de fauna exótica distribuida según su lugar de origen y seleccionada de acuerdo a su conservación a través de sus programas de reproducción y cría en cautiverio, mirador de aves donde se puede avistar más de 140 especies, sendero autoguiado por los Humedales del Santa Lucia. El bioparque también ofrece un Paseo del Monte, de jueves a domingo, con salidas son cada media hora, entre las 10 y las 16 horas.

MINIBIO
FRANCISCO LECOCQ (1790–1882)
Nacido en Montevideo, fue un destacado hombre público de su época, hijo del brigadier de los ejércitos españoles, ingeniero Bernardo Lecocq (1734-1820). Se educó en Inglaterra, donde forjó un espíritu de iniciativa y empresa que aplicó a su retorno al país. En su estancia de la barra del Río Santa Lucía hizo experimentos sobre viticultura y arboricultura; importó plantas exóticas y animales de raza; ensayó el cultivo del gusano de seda siguiendo un método científico descrito por Dámaso Antonio Larrañaga. En colaboración con Federico Nin Reyes y el francés Carlos Tellier, fue inventor de un procedimiento para la conservación y el transporte congelado de carne. Le correspondió el honor de realizar el primer ensayo, en 1868, a bordo del vapor inglés “The City of Rio de Janeiro”; frustrado en su objetivo circunstancial, pero que probó la viabilidad de la industria frigorífica. Fue Defensor de Menores y esclavos del Gobierno del Cerrito, designado por Manuel Oribe en 1844; Jefe Político y de Policía de Montevideo, entre 1855 y 1856; ministro de Hacienda del presidente Gabriel Pereira e integrante de una efímera Junta de Gobierno que formó el caudillo blanco Timoteo Aparicio -líder de la Revolución de las Lanzas- tras la toma de la Fortaleza del Cerro, el 29 de noviembre de 1870. Fue senador por San José en 1879, vicepresidente de la cámara alta ese año y presidente al siguiente. Falleció el 25 de enero de 1882, donando su propiedad al municipio montevideano para crear el parque zoológico que recuerda su nombre. Puso una sola exigencia: que se continuara su obra de conservación, investigación y difusión ecológica.

“Dono estas tierras a  mi ciudad para que sea un sitio de conservación de la  flora y la fauna, del país y del mundo” (Francisco Lecocq).

Educación Ambiental
Pavo real en plena seducción.
El Bioparque Lecocq tiene un Programa de Educación Ambiental, dirigido a preescolares, escolares y liceales, que propone una experiencia de convivencia con la naturaleza.

Las clases y visitas se desarrollan espacio ecológico único en Montevideo, con el trabajo de profesionales de diversas actividades: maestros, profesores, guardaparques, biólogos, botánicos, médicos. “Tenemos un objetivo,  para el medio ambiente, porque la naturaleza no es una fuente inagotable de recursos sino un ecosistema que debemos proteger, y es muy bueno tener claro que un ser vivo extinguido es irreversible, pero si está en peligro de extinción estamos a tiempo de ayudarlo”, afirma el veterinario Eduardo Tavares, director de Parques Municipales Protegidos de la IMM.
El programa propone una agenda de actividades que permite observar a los animales preservados en un bioparque donde se reproducen y viven en un estado muy similar a la libertad.
Pelos, escamas y plumas. Mediante canciones, juegos, material didáctico e interacción  con animales seleccionados,  preescolares de cuatro años hasta alumnos de primer año de escuela, descubren tres clases de vertebrados: mamíferos, aves, reptiles.
Soy tu vecino, soy uruguayo. Los alumnos de segundo a cuarto año escolar reciben una exposición teórico práctica sobre las principales características de los mamíferos y los seis órdenes de este grupo zoológico que habitan en Uruguay; después se recorren los alojamientos de fauna autóctona.
Alerta: animales que se esfuman. Diseñada para alumnos de tercer y cuarto años, es una clase que introduce a los conceptos de bioversidad, pérdida de hábitat y la problemática de la extinción, posibles causas y cambios de conductas.
Aquiles, el león del Lecocq.
Safari en África. A través de un viaje imaginario por Kenia y Tanzania, los alumnos de quinto y sexto año escolar acceden a conceptos de bioma, cadena trófica, tribus de la región y la fauna africana menos conocida.
Una esperanza. Es la visita didáctica concebida para alumnos de quinto y sexto año escolar, y de primero a tercero de liceo. De acuerdo al grado se brindan conceptos sobre la necesidad de aunar esfuerzos en pro de la conservación de la naturaleza, cuáles son los roles que deben cumplir los zoológicos modernos y por qué en muchos casos se han vuelto el último recurso de la conservación de la fauna amenazada de extinción.
Flora del Parque Lecocq. Aves de pradera. Son actividades complementarias, didácticas y recreativas, dirigidas a alumnos liceales de los últimos años. En ambas se propone una acción interactiva de reconocimiento de la diversidad vegetal y de las pautas para un buen avistamiento de las 140 especies de aves del bioparque.
“Siguiendo los pasos de su fundador –Francisco Lecocq– utilizamos el parque como un centro de ayuda a la conservación de la biodiversidad tanto nacional como internacional, y para la divulgación ecológica”, concluye Eduardo Tavares.

En los últimos cuatro siglos el planeta ha sufrido la aniquilación de 784 especies, pero la pérdida es mucho mayor porque solo se cuentan las conocidas por científicos.

Convivir
Ingreso al Bioparque Lecocq.
El Parque Lecocq tiene un reglamento diseñado para mantener el bienestar de los animales, la seguridad y el disfrute de los visitantes.

–Está prohibido dar alimento a los animales: ellos reciben una dieta equilibrada de acuerdo a sus requerimientos nutricionales.
–Está prohibido el ingreso con animales: pueden tener enefernmadades trasmisibles a los ejemplares del zoológico.
–Está prohibido bañarse o pescar en los arroyos del parque.
–Está prohibido hacer fuego fuera de los parrilleros: puede provocar incendios.
–Está prohibido el uso de equipos de audio o amplificadores: perjudican la salud de los animales.
–Hay que repetar las vallas de seguridad, puestas para cuidar a los animales y tambén a los visitantes.
–Depositar la basura en los contenedores porque es imprescindible para la limpieza del zoológico.
–Solo se puede jugar a la pelota en áreas habilitadas.

Mario Payssé
Fue el arquitecto que en 1948 diseñó el Parque Lecocq como espacio para la preservación de especies animales de todo el mundo, en un ambiente que reproduce sus habitats naturales.

Al vuelo
El Bioparque Lecoq es considerado uno de los sitios de avistamiento de aves más biodiversos del país. Hasta la fecha se ha registrado la presencia de más de cien especies, como así también una veintena de mamíferos: carpinchos, zorros, gatos monteses, que viven en total libertad.

Bioparque
Es el concepto de zoológico presente en el Parque Lecoq, que permite a los animales vivir en ambientes amigables que simulan sus hábitats originales. También es un espacio educativo y recreativo diseñado para que los visitantes se relacionen con la fauna y la flora allí preservada.

ONU
La Asamblea General de la Naciones Unidas declaró la década comprendida entre 2005 y 2014 como Decenio de la Educación con miras al Desarrollo Sustentable.

El campo uruguayo está siendo despoblado de animales: 25 especies están en vías de desaparecer de su ambiente natural.

Paseo del Monte
El río es de todos,
la pesca del pescador.
Es un espacio natural de protección y alimento de la fauna del Parque Lecocq, donde habitan gatos monteses, mano peladas, coatís, coendúes, urracas y más de un centenar de especies de aves. El monte colabora con el equilibrio ecológico porque evita la erosión del suelo provocada por el impacto directo de las gotas de lluvia. En el  paseo didáctico se identifican doce especies vegetales.

Aruera. Lithraea molleoides. Es un árbol de poca altura, que florece entre octubre y noviembre. Su amplia copa puede llegar a los cinco metros, con flores amarillentas y semilla globosa. Posee sustancias alérgénicas que pueden causar dermatitis.
Coronilla. Scutia buxifolia. Este árbol de copa densa, de madera dura y muy espinosa, tiene un follaje persistente y ramillas angulosas. Sus flores son pequeñas y brotan en setiembre y octubre. Sus frutos son globosos y aparecen en verano. Es una especie indígena que vive en montes ribereños y serrano.
Guayabo. Feijoa sellowiana. Este arbusto indígena, puede tener entre uno y cuatro metros de altura. Tiene hojas elípticas verdes, duras, lúcidas en la cara supoerior (haz) y de aspecto lanoso en la inferior (envés). Sus flores son vistosas. Sus frutos son comestibles y fructifican en verano hasta los cinco centímetros de diámetro.
Arrayán. Blepharocalyx tweediei. Ejemplar indígena de poca altura, tronco fino, corteza finamente surcada. Sus hojas son lanceoladas, su fruto pequeño, esférico, de sabor dulce. Florece en primavera y verano y fuctifica en otoño, en montes ribereños y serranos.
Molle Ceniciento. Schinus lentiscifolius.  Es una especie de hasta siete metros de altura, copa esférica y follaje transparente. Su fruto es globoso rojo, de medio centímetro de diámetro. Florece en verano y fructifica en otoño, y es mjy abundante en montes serranos.
Molle rastrero. Schinus longifolius. Este árbol indígena, de poca altura, tiene copa irregular y ramillas con forma de espina. Su fruto, de color lila, es  medio centímetro de diámetro. Florece en agosto y setiembre y fructifica en verano.
Anacahuita. Schinus molle. Muy valiosa por sus usos medicinales, esta especie alcanza los diez metros de altura, con una corteza persistente, tronco gurueso y copa esférica de ramillas colgantes. Su hoja es verde claro y su pequeño fruto, globoso y rojizo.
Espina amarilla. Berberis laurina. Es un arbusto de hasta dos metros de altura, follaje semipersistente y espinas ramificadas en tres. Sus flores son amarillas claras y su fruto azul oscuro, de un centímetro. Florece a fines del invierno y crece  a orillas de montes indígenas y cerca de bañados. La parte inferior de su tallo es amarillo, tan intenso que era utilizado en tintura de hilados.
Tala. Celtis spinosa. Este árbol indígena, pequeño, es muy conocido en nuestro campo. Tiene el tronco torcido con dos espinas en la axila de sus hojas y ramillas en zigzag. Su fruto es pequeño y comestible. Florece en primavera y fructifica entre verano y otoño.
Espinillo. Acacia caven. Especie autóctona sudamericana, de poca altura, con dos espinas rectas por nudo, que florece en setiembre y octubre. Es reconocible por sus flores amarillas de gran aroma y por su fruto legumbre cilíndrico, conocido como chaucha.
Árbol de la leche. Sapium montevidense. Árbol láctifero nativo del Uruguay, de ocho a diez metros de altura, hojas lanceoladas con dos glándulas en la base. Habita en montes ribereños y cerca de bañados; florece en primavera y fructifica en otoño.
Ombú. Phytolacca dioica. Ejemplar herbáceo, de hasta quince metro de altura, de tronco grueso ensanchado en la base y frutos en racimos colgantes. Vive en montes ribereños, muchas veces aislado por su tamaño, donde florece entre noviembre y diciembre.

Fauna protegida
Coendú, un puercoespín del Lecocq.
Coatí. Nasua nasua. Este mamífero omnívoro (capaz de comer carne o vegetales) americano, en nuestro país se encuentra en Artigas, Rivera y Tacuarembó. Acostumbrado a la naturaleza de climas templados y cálidos, suele vivir dentro de árboles en los que cava galerías interiores. Mide entre 40 centímetros y 1.50 metros y posee una cola equiparable al resto del cuerpo. Tiene un período de gestación de 80 días, para dar de tres a seis crías.
Coendú. Sphiggurus spinosus. Es un roedor de pelaje parduzco, cubierto de espinas, que habita en los departamentos de  Artigas, Cerro Largo, Salto, Rivera y Tacuarembó. De cabeza pequeña, hocico corto y orejas muy menudas; su cuerpo es redondeado y macizo; sus patas cortas tienen fuertes dedos de largas uñas; su cola muy larga y prensil. Tiene actividad nocturna y un olor característico por una glándula que secreta una sustancia aceitosa.
Gato montés. Oncifelis geoffroyi. Es el más común felino sudamericano y una de las seis especies descritas en Uruguay.  De hábitos nocturnos y solitarios, es reconocible por sus pintas negras que no froman rosetas. Es el suprepredador de la cadena alimentaria en montes ribereños y serranos. Se alimenta de roedores, pequeños lagartos, insectos, ranas y peces. Aunque todavía no está en riesgo de extinción, preocupa su caza para quitarle la piel. En su gestación de 72 a 75 días da de una a tres crías.
Urraca. Cyanocorax chrysops. Es un ave córvida (de la familia de los cuervos) que en el Parque Lecocq se distingue como cazadora de murciélagos. Es el mayor de los paseriformes (pájaros cantores) y posee una innata habilidad para imitar el sonido de otros animales. Por su alimentación omnívora está presente en cualquier habitat, aún los más degradados, y no teme vivir cerca del hombre. Mide unos 45 centímetros y suele construir su nido en  árboles, donde pone de tres a seis huevos.

Venado de campo
El Ozotoceros bezoarticus es uno de los tres cérvidos autóctonos del Uruguay, en peligro de extinción, declarado Monumento Natural en 1985 para protegerlo de la cacería indiscriminada. Es un ciervo mediano de  70 centímetros de altura, pelaje  bayo claro en la zona dorsal y blanco en el vientre, alrededor de los ojos y los labios. Se alimenta de pastos, hojas y a veces de frutos de talas. Fuera de la época de “brama” o celo (que se extiende de febrero a marzo) vive en manadas de seis individuos. En nuestro país sobreviven dos poblaciones de venados de campo. Apenas quedan entre 800 y 1.000 de la subespecie Ozotoceros bezoarticus arerunguaensis en la cuenca superior del río Arapey Grande, departamento de Salto, y menos de 300 Ozotoceros bezoarticus uruguayensis en la reserva de Los Ajos, departamento de Rocha.

En Santiago Vázquez está la casa familiar de Alfredo Zitarrosa, un entrañable patrimonio cultural de todos los uruguayos.

Una crónica sobre la segunda población de Montevideo
Santiago Vázquez
La casa más antigua
de Santiago Vázquez.
A principios del siglo pasado se llamó La Guardia y hasta 1912 fue La Barra, célebre por su matadero, sus saladeros y triperías. Con sus 3.000 habitantes es el único pueblo del departamento de Montevideo,  aunque en la práctica se lo considera zona metropolitana. Ubicado casi en la desembocadura del Santa Lucía en el Río de la Plata, es paso terrestre obligado hacia el Litoral y referencia estratégica para ingresar al Parque Lecocq y los Humedales. Sobre las ruinas del antiguo matadero, a un costado de la ruta, en 1943 fue creado el Parque Segunda República Española; un homenaje a la inmigración, la democracia y la libertad. El nombre del poblado recuerda al político y diplomático Santiago Vázquez (1787–1847), uno de los 28 miembros de la Asamblea General Constituyente y Legislativa del Estado que redactó la Constitución de 1830.

Navegando hacia los dos puentes.
De la balsa al puente
Cuando los uruguayos van al límite montevideano del Santa Lucía, dicen que van a La Barra. Hasta 1925 el  río era cruzado en balsas. Ese año fue inaugurado el histórico puente de hierro, una maravilla de la ingeniería de antaño, que aún funciona, pero que fue sustituido en 2005 por un moderno viaducto que agiliza la circulación de vehículos y el transporte de grandes cargas.


El loco Antonio
Milonga de Alfredo Zitarrosa dedicada a un vecino del Santa Lucía
Alfredo Zitarrosa.
Milonga que estás pensando
qué es lo que vas a contar,
no me salgas con tristezas,
yo en eso no pienso más.
Decís que yo la quería,
mire que charlás de más,
hablá del Santa Lucía
veintiún años más atrás.
Puente de fierro sobre el pajonal,
agua sin rumbo, como en el mar,
la luna lo abandonaba
y se anegaba en el barrial.
La casa familiar de Don Alfredo.
El loco Antonio lo amaba más,
remos de palo y chalana,
las bajantes lo encontraban
pensando y dele fumar.
Cruzando el puente, milonga,
acordate hay un lugar
donde las garzas rezongan
al lado de un manantial.
Pensá que en aquellos días
que vos querés recordar
ya estaba el Santa Lucía
con su puente y su canal.
El loco Antonio lo amaba más
remos de palo y chalana
la bajante lo encontraba
mirando pa la canal.

Club Alemán de Remo
Yacht Club de Santa Lucía
y Club Alemán de Remo.
Fue en 1916 que un grupo de remeros aficionados envió a la colonia alemana de Montevideo un manifiesto que llamaba la atención sobre el alto valor de ese deporte para el desarrollo físico e intelectual de la juventud. Nadie pensaba en una institución, pues el manifiesto decía "que un club de remo alemán en Montevideo sería por ahora un vano ideal". Así fue que entre diez y doce jóvenes de origen germano ingresaron al histórico Montevideo Rowing Club, con una aclaración: “sus componentes han sido siempre fieles amigos nuestros, donde pudieron juntarse con compatriotas y aprender el arte difícil del remo”.
Prontos para la regata.
Seis años más tarde se formó una comisión de socios alemanes del Rowing con el objeto de fundar una sociedad de remeros. El 6 de diciembre de 1922 se reunieron 25 asambleístas en la sala de gimnasia de la Escuela Alemana para examinar ese proyecto. La fundación del club que en 2012 cumple nueve décadas, fue resuelta por unanimidad, con todos los asistentes como socios activos. Así nacía un símbolo deportivo del río Santa Lucía.

500
Es la cantidad de animales, de 33 especies, que viven y se reproducen en semicautiverio en el Parque Lecocq. Allí se encuentran ejemplares exóticos como el antílope africano addax, o los pequeños coendues autóctonos, que raramente se ven en nuestros campos.

Espejo de hierro
Al principio, hace más de medio siglo, era el reino del todopoderoso cóndor (Vultur gryphus), que volaba en batida y hasta planeaba aprovechando la amplitud del espacio para causar envidia en sus nobles compañeros de cautiverio: el águila mora (Geranoaetus melanoleucus), el buitre real (Sarcorhamphus papa), el zopiltote (Coragyps atratus), el quebrantahuesos (Gypaetus barbatus). Con el paso del tiempo llegaron otros moradores: los papiones o hamadríades (Papio hamadryas), antiguos monos sagrados de Egipto. La gigantesca jaula es un símbolo del Bioparque Lecocq. El sitio preferido de miles de visitantes que renuevan su asombro al verse frente a esas criaturas graciosas, como si se tratara de un espejo antropológico.

1 comentario:

Pukavyporá dijo...

me encanta leer esta información, y agradezco su publicación. Quisiera nomás pedirle si fuera posible que incluyera alguna foto de alguno de los animales o lugares que menciona. gracias.