lunes, 23 de enero de 2012

Valle del Lunarejo: entre cerros chatos y gargantas profundas

Secretos en la cuchilla rebelde 

El asombroso sendero del arroyo Lunarejo.
(Gabriela Rufener)

Es un territorio de 29.286 hectáreas ubicado en el extremo noroeste del departamento de Rivera, próximo a las divisorias con Artigas y Salto y a la zona conocida como Rincón de Artigas en el límite contestado con Brasil. El valle está surcado por cursos fluviales, el principal el arroyo Lunarejo, y sus afluentes: Rubio Chico, la cañada de los Molles, de Eduardo, de los Difuntos, de las Yeguas, Quebrada Grande, del Cerro Bonito, del Paso de la Laguna y el Gajo del Lunarejo. Entre los cerros Bonito, de los Peludos, Minuano y Boquerón, superiores a los 350 metros, hay laderas pronunciadas de piedra, saltos de agua de diversa altura e intensidad, bosques y pastizales donde se desarrolla una poderosa cultura de frontera. En 2009 se incorporó al SNAP con la categoría de Paisaje Protegido.

Sobre la base del fascículo Nº 15 de Áreas Protegidas del Uruguay (Trocadero Gabinete DDiseño  para El País, Octubre 2010), actualizado para el libro Uruguay Manual del Visitante 2013 (Naón, Praderi, AOR).
Diseño y concepto visual: Alejandro Sequeira. Fotos: Sistema Nacional de Áreas Protegidas (SNAP), Gabriela Rufener, AOR y archivos.

Cuesta de Pena desde una altura.
(Trocadero Gabinete DDiseño)
Valle del Lunarejo
Departamento: Rivera
Ubicación: El territorio corre paralelo a la ruta 30, entre las localidades de Masoller, Boquerón, La Palma, Lunarejo y Tranqueras.
Cómo llegar: En el kilómetro 458 de la ruta 5 se ubica la entrada a la ruta 30 Brigadier General Eugenio Garzón, que se dirige a Tranqueras y Artigas y que lleva al Área Protegida. También se puede llegar por el norte, desde Masoller.

La cuenca del arroyo Lunarejo se ubica en el norte  del sistema de la Cuchilla de Haedo que cumple una función  de corredor biológico que facilita el ingreso de flora y fauna subtropical desde el sur de Brasil. Es un área representativa de las Quebradas del Norte cimentadas en la Cuesta Basáltica, un paisaje de intensa belleza,  caracterizado por cerros de cimas planas que delimitan estrechos valles modelados por sus cursos de agua. Su clima está caracterizado por una temperatura media  de 19º, con medias mensuales que van desde  los 24.7º en enero hasta los 11.1º en julio.
El basalto domina los altos y bajos del valle.
(Lucho Nereiter)
Su geología se encuentra en una zona de contacto entre  las formaciones Arapey y Tacuarembó, constituidas por lava básica intercalada con areniscas eólicas. La edad de los derrames se sitúa en el Cretácico Inferior, mientras que la formación continental corresponde  al Jurásico-Triásico. Las quebradas son profundas incisiones entalladas en la roca basáltica, de importantes pendientes y relieve poderoso donde confluyen cuevas, paredones verticales y saltos de agua que albergan una exuberante vegetación selvática subtropical.
El área posee diversos ambientes naturales que incluyen  pastizales, bosques serranos, ribereños y de quebradas, matorrales, arroyos y cañadas que dan refugio  y alimento a una fauna autóctona de gran interés por su rareza, presencia y organización geográfica. Allí se han registrado más de 150 especies de aves, muchas de ellas sólo conocidas en ese lugar y algunas presentan una abundancia muy superior a otras regiones del país. Entre éstas: el tachurí coludo, la bandurria amarilla, la vuidita colorada, la seriema, el maracaná y el gavilán pardo. Entre los anfibios se destacan dos especies, la ranita uruguaya y el sapito de Devicenzi; en reptiles, la víbora de cascabel extinguida en el sur uruguayo, y entre los mamíferos, el oso hormiguero chico, el tatú rabo molle, el gato margay, el coatí, el coendú y el guazubirá. “Su rica biodiversidad y su belleza escénica la hacen representativa de un ecosistema característico de quebradas”, afirma Rossana Berrini, bióloga de la Dirección Nacional de Medio Ambiente que estudia el área desde 1995.
El agua más pura recorre cada rincón.
(Trocadero Gabinete DDiseño)
El paisaje de Lunarejo es también el resultado de años de interacción entra el ambiente natural y la actividad humana, en especial la ganadería extensiva. A sus atributos naturales se suman valores históricos y culturales, íntimamente ligados a las características del territorio. El relieve de la zona ha jugado un papel estratégico en las revoluciones uruguayas y en las del estado brasileño de Río Grande do Sul. La zona aledaña a Masoller fue escenario de la batalla que marcó el fin de la última guerra civil en el país, donde cayó herido Aparicio Saravia. Aun hoy es posible apreciar construcciones de piedra en buen estado de conservación que cumplieron un papel relevante en aquellas contiendas.

Escuela Rural Nº 22 de Rubio Chico, La Palma.
(SNAP)
“Una correcta preservación, y los beneficios que deje el turismo controlado, dependerá en buena parte de los pobladores rurales del Valle, de los dueños de predios, de los centros docentes de la región, de los habitantes de Tranqueras, La Palma, Lunarejo, Masoller y toda el área de influencia, verdaderos protagonistas de esta tarea en marcha y dueños de esta riqueza natural inmensa.”
Marcio Rodríguez, técnico en Turismo de Rivera, promotor local de Lunarejo.

Plan de Manejo
Desde 2001 el Paisaje Protegido Valle del Lunarejo recibe protección de la Intendencia Municipal de Rivera y el 14 de octubre de 2009 fue firmado el decreto de ingresó al SNAP como Paisaje Protegido. A fines de ese mismo año fue firmado un convenio entre el Ministerio de Vivienda Ordenamiento Territorial y Medio Ambiente y la comuna riverense para coordinar las primeras acciones de gestión del área, que incluye un Plan de Manejo y la puesta en funcionamiento de un organismo de dirección compartida en el que participan técnicos, funcionarios y pobladores.

Viaje a la biodiversidad
La Cuchilla Negra en toda su intensidad.
(SNAP)
La intensa sensación de aventura natural que provoca el Valle del Lunarejo comienza ya en el empalme del kilómetro 458 de la ruta 5, donde se observan las cuchillas de Haedo y Negra, a ambos lados del camino. Luego de transitar algunos kilómetros por la ruta 30 se cruza el arroyo Zanja Honda y algo más adelante se encuentra la la ciudad de Tranqueras. Desde allí se  toma un camino vecinal paralelo a la ruta 30, en dirección a Masoller, para disfrutar una hermosa vista de cuchillas típicas del departamento de Rivera.
Luego de cruzar el puente junto al Balneario Municipal, el recorrido pasa a ser de balasto y la vegetación en su entorno es más tupida. Luego de una curva pronunciada hacia la derecha se cruza entonces una calzada de hormigón de 60 metros de longitud desde donde se observa el hermoso paisaje de la Cuchilla Negra. El paisaje maravilla al viajero y la paz del lugar es total. Casi un kilómetro más adelante se ubica el sendero que lleva a la Estación de Brigadas Civiles. Al avanzar otro kilómetro se encuentra, hacia el mismo lado, una escuela rural, mientras los cerros Minuano y de los Peludos son casi una constante en el paisaje. A medida que se avanza la cuchilla de Haedo se distingue más cercana y el camino asciende para internarse en su altura. Un tupido y extenso monte nativo indica la presencia del arroyo Lunarejo.
El Rubio Chico atraviesa el borde del valle.
(Hugo López)
Allí la vegetación se apodera de un camino más angosto y pedregoso que corre paralelo al curso de agua. Después de cruzar un corto puente de madera, la cuchilla se observa a ambos lados, mientras que los bordes del camino parecen paredes de piedra. La variada vegetación sorprende con sus diferentes matices de verde con las grandes rocas y le dan vida  al espeso monte de talas, ceibos, coronillas y otras especies autóctonas.
Al dejar atrás el arroyo Lunarejo el camino sigue hasta Masoller. Dos kilómetros más adelante, la vista de la Cuchilla Negra es un espectáculo imperdible. En los siguientes kilómetros, la vegetación disminuye, la quebrada se transforma en planicie y los campos vuelven a ser habitados por ganado. Al llegar al histórico pueblo se encuentra un bar y un almacén que abrió en 1875. Masoller se ubica en la ruta 30, en el extremo sur del límite contestado por Uruguay con la República Federativa de Brasil. Desde allí la ruta continúa hacia la ciudad de Artigas.

Lunarejo I
Mitos y relámpagos iluminan la planicie.
(SNAP)
Es un nombre rodeado de leyendas, entre tantas una elegida por escolares de la zona como la más linda y creíble. Cuentan que un vecino tenía un caballo famoso en su tiempo, a principios del siglo pasado, por un gran lunar en la frente. Al parecer al animal  le gustaba irse solo a la quebrada, y pasaba allí muchas horas pastando. Su propietario salía a buscarlo a la tarde y en cuanto lo divisaba lo llamaba por su nombre. El hecho quedó como toponímico del valle.

Lunarejo II
Otras dos tradiciones orales sobre el Lunarejo. Según algunos historiadores,  el cerro que da nombre al valle y al arroyo fue llamado así por un contrabandista con un lunar grande en su mejilla derecha que se escondía entre las cuchillas en la década de 1760. Otras versiones indican que responde a los “manchones” que se observan desde larga distancia por la peculiar formación geológica de los cerros dominadores del valle.

La antigua pulpería de los hermanos
Cadiernos, que ha cumplido 130 años,
ofrece una experiencia turística
sustentable: Posada del Lunarejo.
(Lucho Nereiter)
La Palma y la posada
El caserío rural está ubicado a dos kilómetros  de la ruta 30, en medio de las areniscas del Valle del Lunarejo. En La Palma vive medio centenar de familias, en su mayoría de Tranqueras y Masoller. Allí se alza la Posada Lunarejo, un centro turístico regional que ocupa el edificio construido en 1880 en la margen derecha del arroyo Rubio Chico.

Allí los hermanos españoles Cadiernos instalaron la mayor y más tradicional pulpería de la zona, con comercio al por mayor que abastecía con sus carretas toda la Tercera Sección de Rivera, el noreste de Salto y el norte del departamento de Tacuarembó. Las carretas de los Cadiernos recorrían con yerba, azúcar, caña, tabaco y demás productos toda la Cuchilla Negra, desde Portones Negros, y cuando iban a Salto lo hacían por el camino de la subida del Minuano. En tanto que hacia Tacuarembó lo hacían cruzando el arroyo Laureles.
La palma que le entrega
su nombre al paraje.

(Lucho Nereiter)
Según la tradición oral los dos jóvenes españoles eran rubios, uno alto y el otro de menor estatura. Se dice que por el más bajo, el arroyo se llama Rubio Chico. El antiguo edificio fue recuperado por el hacendado y empresario Patricio Alves que allí creó una posada y centro turístico dedicado a la naturaleza. Fue una obra de preservación patrimonial  que respetó  su forma de "U" y el ladrillo asentado en barro. En su patio interior conservó la piedra laja original y la famosa palma butiá, que le entrega su nombre a la localidad, además de otros dos árboles centenarios, entre ellos un ombú, son testigos de la presencia humana en los dos últimos siglos.
El ñandú es un anfitrión
indomable del Lunarejo.
(SNAP)
Con capacidad para hospedar a veinte personas, la decoración interior, las camas y demás mobiliario fabricados en la propia zona de La Palma, con materia prima del lugar, como lo requieren las normas ambientales y la necesidad de integración al paisaje del Valle del Lunarejo. Cada habitación, a través de sus ventanas, con rejas originales del siglo XIX, ofrece una vista de los cerros y valles de las cuchillas de Haedo y Negra y permite el avistamiento de aves de la laguna "Las Maravillas de la Palma", situada junto a la posada. Allí gallinetas, cigüeñas, garzas de distinto tipos, chajás, teros reales y otra veintena de especies comparten el espejo de agua, totalmente natural.

Patos barcinos en la laguna
Maravillas de la Palma.
(SNAP)
Un corte e infinitas quebradas
"Su paisaje se caracteriza por cerros con cimas aplanadas que delimitan estrechos valles modelados por los cursos de agua, llamados comúnmente quebradas. Son profundas incisiones en la roca basáltica con pendientes donde confluyen paredones verticales y saltos de agua acompañados por una exuberante vegetación de tipo selvática subtropical."
Alda Rodríguez, ingeniera agrónoma, jefa del Proyecto Quebradas del Norte del SNAP.

“Los valores significativos del área son defendidos en conjunto con los propietarios privados y, en el caso  de Lunarejo con los pobladores de la Colonia Aparicio Saravia. Ellos fueron quienes preservaron su espacio cuando no existía un paisaje protegido.”
Roberto Bettini, ingeniero agrónomo, promotor local del Valle del Lunarejo.

Fauna del Lunarejo
Coendú, tamandúa, ranita uruguaya, tachurí coludo
Oso hormigero o Tamanduá
 (SNAP)
Entre anfibios, reptiles, aves y mamíferos se han registrado más de 200 especies de vertebrados, con dos descubrimientos de particular importancia realizados por biólogos de la Dirección Nacional de Medio Ambiente y la Universidad de la República. La primera fue la ranita uruguaya (Hyla uruguaya), que hasta 1995 tenía escasos registros en el país y ninguno en el departamento de Rivera. Pero el caso más relevante fue la presencia de la víbora de cascabel (Crotalus durissus terrificus), una especie que no había sido colectada desde 1963 y que se sumó a las ya existentes: yarará (Bothrops neuwiwdi pubescens), coral (Micrurus frontalis altirostris) y todas la variedades de cruceras. Entre los saurios prevalecen: el geko de las piedras (Homonota uruguayensis), camaleón cola espinosa (Tropidurus torquatus), lagartija verde de cinco dedos (Cnemidophorus lacertoides), y entre los anfibios el sapito de Devicenzi (Melanophryniscus devicencii).
Coendú  de Boquerón
(SNAP)
Ranita uruguaya
(SNAP)
Allí también fueron citadas aves que definen su ambiente: tachurí coludo (Culicivora caudacuta),  bandurria amarilla, viudita colorada, seriema, loro maracaná, gavilán pardo, cigarra (Haplospiza unicolor) y corbatita boina negra (Sporophila bouvreuil) que había sido citada por última vez en 1920. Los mamíferos emblemáticos del área son: oso hormiguero, tatú (Dasypus novemcinstus), coatí (Nasua nasua), coendú (Coendou spinosus), guazubirá (Mazama gouazoubira), gato montés, zorro perro (Cerdocyon thous), comadreja mora, ñandú y se destaca la presencia del jabalí como especie invasora no autóctona.

Arroyo Lunarejo
Es un afluente de la margen derecha del río Tacuarembó y su cuenca está enmarcada al oeste y al norte por la Cuchilla de Haedo y al sur por la cuchilla de la Venta que lo separa del arroyo Laureles.

Rossana Berrini, técnica de DINAMA
La bióloga que redescubrió la cascabel
Cascabel de las Quebradas.
(Santiago Carreira)
Es experta en especies exóticas invasoras y en manejo de zonas de amortiguamiento en áreas protegidas, e integrante local de la Comisión de Parques de UICN (Unión Internacional de la Naturaleza).
-¿Por qué eligió Lunarejo para sus investigaciones?
-Porque es un ecosistema  extraordinario: un relicto subtropical y una continuidad de la mata atlántica brasileña, enclavado  en medio de uno de los acuíferos más grande del mundo. En aquel momento me interesaban los felinos y allí podía tener acceso  a las especies más representativas, en especial  al puma. Cuando conocimos la diversidad del área y su gente, le propusimos a la Dirección Nacional de Medio Ambiente un proyecto de relevamiento técnico. En 1995 iniciamos un trabajo con la Sociedad Zoológica del Uruguay que llevó a  acampáramos allí cinco días al mes, durante un año. Al principio los vecinos nos miraban con desconfianza pero al poco tiempo comenzamos a entendernos, a interactuar en equipo. Así pudimos compartir los logros obtenidos y establecimos un vínculo muy fuerte con ellos. La investigación estuvo a cargo de la Sociedad Zoológica del Uruguay y nosotros coordinamos en representación de DINAMA. Ern aquel momento trabajaron: Federico Achával en fauna, Carlos Brussa en flora, Virginia Fernández en geología y María Martínez en entomología.
Tachurí coludo.
(SNAP)
-¿Encontró pumas?
-No, pero nos vimos sorprendidos por la presencia de otras especies. En Lunarejo documentamos la presencia de la víbora de cascabel que en ese momento hacía 47 años que se consideraba extinguida. Eso hizo que dos integrantes del equipo técnico, Federico Achaval y Santiago Carreira, tramitaran ente el Ministerio de Salud Pública la importación del suero para su veneno, porque en Uruguay se hace sólo para la crucera y la yarará. También encontramos  al tachurí coludo, un ave que había dejado de verse en 1800. En cuanto a la flora, fue identificada una vegetación exuberante, similar a la de la mata atlántica subtropical brasileña. Para nosotros fueron logros muy importantes, pero todavía no teníamos referencias que nos permitieran interpretar por qué allí existe tanta biodiversidad. Fue necesario un trabajo continuo para reconocer una identidad propia  de Lunarejo que los pobladores enseguida tomaron como propio. Estuvimos allí en 1995 y vimos como se creó un compromiso colectivo que desde entonces se trasmite a los visitantes.

-¿Por qué el Valle del Lunarejo debe pertenecer al Sistema Nacional de Áreas Protegidas?
Guazubirá.
(SNAP)
-Por sus valores significativos para la conservación, porque necesita normas para su organización territorial, y crear las condiciones para la capacitación de su población en temas tan importantes como la preservación, la productividad sustentable, el turismo de naturaleza y la cultura local. Un área protegida es también una oportunidad laboral en servicios como guía de naturaleza, guardaparques, y para optimizar sus prácticas productivas. También aporta otra visión de género, promueve una mayor participación de la mujer rural y de los jóvenes. Allí se está haciendo un excelente trabajo de educación escolar y de formación productiva basada en la transformación artesanal de recursos de la zona. La preservación es también una oportunidad laboral.

-La mayoría de los productores aún valora negativamente la declaración de Área Protegida, pero ¿qué beneficios reciben?
Achará macho.
(SNAP)
-Que todo lo que se produce allí está en condiciones de recibir un sello de calidad diferencial certificada. Un buen ejemplo es la evolución que se puede ver en las propuestas turísticas, desde la pensiones de Tranqueras a una Posada que reúne valores históricos y culturales. Ese cambio pudo darse en el contexto del Paisaje Protegido. A veces hay temores entre los productores locales, por las consecuencias legales del área protegida en sus propiedades, pero, vale recordar que sus derechos están plenamente preservados en la Constitución. Nuestra experiencia indica que esos temores se van con el paso del tiempo y se transforman en confianza y oportunidades.
Los valores significativos de un área protegida son defendidos en conjunto con los propietarios privados y, en el caso de Lunarejo con los pobladores de la Colonia Aparicio Saravia. Ellos fueron quienes preservaron su espacio cuando no existía un Paisaje Protegido; y lo hicieron bien. Ahora sigue siendo así también: los propietarios son quienes mantienen y conservan su tierra, comprometidos con una producción sustentable y un turismo de naturaleza que respete el ambiente. Es lo que explica que el área se conserve como se conserva.

-¿Cuáles son las mayores agresiones potenciales contra el área?
-La forestación es un problema muy evidente que es necesario encarar, pero hay un riesgo menos visible pero presente: los cazadores. Del lado brasileño del límite contestado existe la reserva de Ibirapuita que es una primera línea de protección, pero la mayor conservación es realizada por los propietarios de Lunarejo que a la menor sospecha de una actividad de cacería se avisan entre sí y defienden el territorio.

Puma
Aunque no existe la total certeza, es muy probable que el Paisaje Protegido Valle del Lunarejo sea el único sitio del país donde aún se encuentran pumas (Puma concolor cabreraeen estado salvaje.

Flora del Lunarejo
Valle, quebrada y planicie
Pitanga del bosque ribereño.
(SNAP)
Azota caballo.
(SNAP)
La vegetación dominante del área está definida  por comunidades de pradera y vegetación leñosa arbustiva, asociadas con los montes naturales y un abundante sotobosque de helechos, piparáceas y orquídeas, junto a abundantes epífitas fundamentalmente bromeliáceas, orquidáceas y cactáceas. En el valle la flora es similar a otras del norte del país, con especies a destacar: saucelix humboldtiana), sarandí negro (Sebastianoia schotttiana), palo de leche (Sapium sp.), mataojos (Pouteria salicifolia), ceibo (Erythrina cristagalli). En zonas más húmedas se encuentra: franciso álvarez (Luehea divaricata), palo de jabón (Quillaja brasiliensis), camboatá (Cupania vernalis), laurel (Ocotea acutifolia), tarumán (Citarexylum montevidense), blanquillo (Sebastiania klotzschiana). En las zonas intermedias: molle rastrero (Schinus longifolius), quebracho flojo (Acanthosyris spoinescens), cedrón (Aloysia gratissima), aruera (Lithraea melleoides).
Flores y líquenes.
(SNAP)

“En 2000 DINAMA realizó el Plan de Manejo del Lunarejo, por un convenio con el Centro Interdisciplinario parea el Desarrollo (CID-CEUR) que estuvo representado por la ingeniera Carolina Sanz y su equipo técnico.”
Rossana Berrini

Con Santiago Carreira, biólogo especializado en animales ponzoñosos
“En Lunarejo seguimos descubriendo reptiles
que considerábamos extintos en el país”
“Durante algunos años, tanto en campañas formales de relevamiento de fauna, así como en visitas con objetivos diversos, fueron confirmados diversas especies de reptiles para el área del Lunarejo, muchos de los cuales son representantes poco frecuentes de nuestra fauna”, afirma el responsable del Bioterio de Animales Ponzoñosos (Serpentario), Convenio Facultad de Ciencias-Facultad de Medicina, Instituto de Higiene/ Museo Nacional de Historia Natural.
Lagartija manchada.
(SNAP)
“Luego de décadas sin un registro claro (desde 1963) de la presencia de nuestra víbora de cascabel (Crotalus durissus terrificus), en 1995 fue detectado un espécimen adulto en una zona de monte de quebrada, lindera al Gajo del Lunarejo, conocida como El Aserradero. Para los habitantes locales no era novedad, pero si para nosotros que veíamos en este hallazgo un mejor panorama para una especie extinta al sur del territorio. Esto evidenciaba también una desconexión entre el mundo académico y nuestra gente en el medio rural. Se trata de un ofidio muy temido en toda la zona y pese a la protección legal que tiene, se le da muerte con cierta frecuencia.”
Escuerzo chico.
(SNAP)
“En la zona existen también otros ejemplares de gran interés como la lagartija arborícola  (Anisolepis undulatus), saurio de biología poco conocida y en peligro de extinción a nivel mundial. Esta especie habitaba en Argentina, pero actualmente se presume extinta en ese país. Por otro lado en Brasil hay escasos registros al extremo sur del territorio. En Uruguay, la distribución es  amplia, pero los encuentros son muy raros y los especímenes en colecciones nacionales son escasos. Por ese motivo la responsabilidad es aún mayor, y son éstas áreas elementos que podrían ser gravitantes en una estrategia de conservación.”
Rana saltadora. 
(SNAP) 

“Otro saurio interesante y escaso es la lagartija manchada (Stenocercus azureus) observada en actividad sobre los cerros, en donde busca refugio en pequeñas matas vegetales. En las zonas de los afloramientos rocosos del cauce se encuentran ocasionalmente numerosos especímenes del camaleón de cola espinosa (Tropidurus torquatus). Es muy llamativa, tanto por su tamaño como por las interacciones entre individuos que pueden observarse a cierta distancia. Su distribución en esta área del norte del territorio, todavía es relativamente abundante.”
Lagartija de los árboles.
(SNAP)
“Otras muchas especies de reptiles se encuentran registradas en el área del Lunarejo, como son el geko de las piedras (Homonota uruguayensis), el camaleón marrón (Cercosaura schreibersii), el lagarto tupí (Tupinambis  merianae), la culebra de líneas amarillas (Lygophis anomalus), la parejera (Philodryas patagoniensis), la viborita de dos cabezas (Epictia munoai), la culebra de peñarol (Liophis poecilogyrus sublineatus), la culebra de collar (Phalotris lemniscatus), entre otras. También se registraron algunas especies menos frecuentes; la culebra Parda Listada (Philodryas agassizii) y la culebra de pintas (Taeniophallus occipitalis).

Educación y conservación
Lagarto tupí.
(SNAP)
“El Lunarejo es una zona de gran importancia para los grupos de reptiles dentro del territorio nacional. Las acciones de educación a nivel local son de vital relevancia tanto en la elaboración como en la ejecución de planes específicos de conservación. La percepción sobre algunas especies potencialmente peligrosas para el hombre podrían atentar contra su conservación, con lo cual es aún más necesaria una valoración seria y una acción concreta para destacar estos importantes valores, así como programas de prevención que permitan evitar accidentes una vez que las áreas se desarrollen mas fuertemente sobre las posibilidades turísticas. Estos aspectos son aún más relevantes cuando observamos especies que causan accidentes en el hombre, como son aquellos provocados por la yara o yarará (Bothropoides pubescens), relativamente común en toda esta área. Todas estas acciones deben necesariamente contar con la participación de las comunidades locales, en especial de los sectores de la educación.”

Atardecer en el Cerro Bonito.




Sombreros
Los cerros truncados o de sombrero son típicos de Rivera, con algunos
 ejemplos célebres: Bonito (351 metros), Cuñapirú (287), Miriñaque (282), Chapeu (300), Batoví (244), Farrapos (290), Chato (262), Alegre (280 metros).

Estación Paso Tranqueras.
(Lucho Nereiter)
Tranqueras
Es la capital nacional de la sandía y la forestación, de casi 8.000 habitantes,  referencia urbana del Paisaje Protegido Valle del Lunarejo. Está ubicada sobre la margen izquierda del río Tacuarembó, en la Tercera Sección del departamento de Rivera, a 519 kilómetros de Montevideo, a 54 de Rivera y a 132  kilómetros de Artigas por la ruta 30.
Su nombre se debe a que el pueblo original se formó en lo que era el límite natural entre haciendas de ambas márgenes del Tacuarembó, que pertenecían a varios terratenientes. El ganado se mezclaba y provocaba reyertas, por lo que se optó por construir una tranquera sobre el río. Esta rústica portera fue realizada con madera del propio monte virgen. Así nació en 1892 el Paso Tranqueras, en un predio donado por el vecino francés Marcos
Rancherío en el área de amortiguación.
(Trocadero Gabinete DDiseño)
Bourré para construir una estación del ferrocarril que unía a Montevideo y Rivera. A principios del siglo XX existían dos hoteles, varias pulperías y hasta una fábrica de cigarros conocida como "La Tabacalera". El 25 de Agosto de 1916 se construyó el Puente Viejo que era el antiguo paso de la ruta 30 y que  identifica al Balneario Municipal. 

Pueblos
En el interior del Paisaje Protegido Valle del Lunarejo existen cuatro poblaciones: La Palma, Lunarejo, Boquerón y la Colonia Aparicio Saravia del Instituto Nacional de Colonización.

El arco iris sobre la cruz de Saravia.
(Trocadero Gabinete DDiseño)
Masoller: la memoria de Aparicio
Es una localidad situada en el extremo norte del Paisaje Protegido Valle del Lunarejo, en el límite de Rivera con Salto y Artigas y lindero con el Rincón de Artigas, una zona limítrofe disputada con Brasil. Se ubica a 333 metros sobre el nivel del mar, tiene una población de aproximadamente 1.300 habitantes y es conocida por haber sido el escenario del último enfrentamiento en una guerra civil del país
La batalla de Masoller tuvo lugar el 1 de setiembre de 1904, entre las tropas coloradas que respondían al presidente José Batlle y Ordoñez, y las blancas lideradas por Aparicio Saravia. Fue muy reñida, entre fuerzas parejas que poseían armamento moderno: fusiles Remington y los más recientes Mauser, de gran precisión y largo alcance.
Antiguo almacén de Masoller.
(Trocadero Gabinete DDiseño)
Los combates se prolongaron durante apoco más de tres horas, con los blancos tratando de ocupar los cercos de piedras que defendían los colorados con fuego nutrido de fusilería. “Los revolucionarios estaban mejor organizados y con más moral que los gubernistas y de hecho estaban ganando, hasta que pasó lo que pasó”, cuenta el profesor Lucho Nereiter, guía del Valle de Lunarejo, mientras recorre el paraje por enésima vez.
Monolito que evoca la guerra civil.
Lo que pasó fue que Aparicio Saravia salió de la trinchera para estimular a sus soldados en el frente, vislumbrando un triunfo definitivo. Su figura resultaba claramente reconocible por el sombrero y el poncho blanco y porque estabar acompañado por un abanderado. “Fue una actitud sumamente arriesgada, porque estaba al alcance del fuego enemigo; y así ocurrió que fue gravemente herido por una bala de Mauser, que le atravesó el vientre de izquierda a derecha, lesionándole los riñones e intestinos”, evoca el docente. Fue llevado a una estancia brasileña a cinco kilómetros de la frontera, donde fue asistido por el estudiante de medicina Arturo Lussich.
Campo santo donde fueron enterrados 
cientos de caídos en 1904.
(Trocadero Gabinete DDiseño)
Saravia agonizó, desangrándose, durante diez días, hasta que falleció por una peritonitis causada por las lesiones de la bala. Conocida la noticia cayó la moral del ejército revolucionario que se negó a continuar la batalla y se retiró tras la frontera. “Bien lo dijo el coronel Carmelo Cabrera, uno de sus jefes cercanos: sin Aparacio no había futuro”, recuerda Nereiter. Finalmente el 24 de setiembre de 1904 se firmó la Paz de Aceguá que consolidó el poder de Batlle y Ordóñez e inauguró un largo período de paz civil.

Un mojón olvidado en la frontera dudosa.
(Lucho Nereiter)
Pueblo Albornoz, un límite contestado
Dos puntos de la frontera con Brasil son tan difusos que han dado lugar a un conflicto de baja intensidad: el Rincón de Artigas frente a Masoller y la Isla Brasileña en las costas de Bella Unión. Uruguay no acepta el trazado de límites que hacen que esos pueblos sean brasileños y sostiene que es un tema que sigue abierto; para Brasil es un asunto cerrado. Eso es nivel diplomático, porque en lo cotidiano de las personas que viven allí, todo es integración por necesidad y portuñol.
Una placa brasileña
en territorio uruguayo.
Del otro lado del límite contestado se encuentra Pueblo Albornoz, pero sus habitantes hace tiempo que se atienden en la policlínica de Masoller, del lado uruguayo, porque no tienen servicio de salud. Un médico y un enfermero atienden dos veces por semana a uruguayos y brasileños sin distinción. Y cuando el ejército de Brasil visita Albornoz con dentistas y oculistas, los uruguayos cruzan y aprovechan para controlarse.
Camino al Lunarejo.
(Lucho Nereiter)

“La mejor época del año para salir de aventura es la primavera, entre setiembre y diciembre. Una mañana soleada puede ser el momento ideal para realizar un paseo por el Valle  y un todo terreno el vehículo más apropiado.
Lucho Nereiter, docente de Tranqueras y guía turístico local.
Vamos subiendo la cuesta.
(SNAP)
La Pena, ¿sube o baja?
Para algunos es subida, los que van van hacia Masoller, para otros es bajada, los que vienen a Tranqueras. Una denominación neutral, para evitar discusiones, es Cuesta de Pena, un paraje escarpado sobre la cuchilla Negra ubicado sobre la ruta 30, a 85 kilómetros de Rivera y 22 de Tranqueras. A su alrededor hay grutas, caminos silvestres y cascadas que caen de la piedra.  Es un lugar escarpado, que no parece uruguayo, desde donde se aprecia un paisaje agreste de singular belleza. Es uno de los miradores más importantes del complejo ecológico Valle del Lunarejo.

Cerros infinitos que paren quebradas.
(Lucho Nereiter)
Cuchilla de Haedo
Es una cordillera que cruza el norte uruguayo y separa las aguas que confluyen en el Río Negro de las que llegan al Uruguay. Al principio se llama Cuchilla Negra y finaliza en el Rincón de las Gallinas, departamento de Río Negro. Su prolongación hacia el este es la Cuchilla de Santa Ana, que traspasa la frontera con Brasil y entre sus ramificaciones orientales está la Sierra de Tambores formada por mesetas y cerros chatos. Las ramificaciones más importantes hacia el oeste son: Belén, Arapey, Daymán, Queguay y del Rabón. Los cerros más notables de la Cuchilla de Haedo son: el Tambores, el Lunarejo y de la Virgen.

Un paseo familiar y baño en el arroyo.
(Lucho Nereiter)



El Valle del Lunarejo corre a  través de cerros con formas extrañas: el Pontón, el de Las Yeguas que guarda una insólita leyenda lugareña o el de Los Peludos con su forma de casi exacto cono. Allí también se encuentra la Gruta de los Negros y la Picada de la Castellana.

Con Enrique González, fundador de Vida Silvestre Uruguay
“90% de las regiones naturales carecen de mínima protección”
-¿Cuál es la situación del patrimonio natural del país?
La flora autóctona corona
los espejos de agua.

(Trocadero Gabinete DDiseño)
-No puedo responder sin compararnos con otros países. Si nos medimos con algunas naciones industrializadas, nuestra situación general es buena. Pero lo es sólo por comparación. Los uruguayos hemos eliminado casi todos los ambientes naturales de la faja costera, desecado grandes extensiones de bañados en Rocha y otros departamentos, extinguido del territorio varias especies de vertebrados y reducido notablemente las poblaciones de muchas más, introdujimos especies exóticas, algunas de las cuales están causando hoy daños económicos considerables, el desarrollo agropecuario pone en jaque a diversos ambientes y especies, y el ciudadano común es quien mata, cuando aparecen, animales raros como el puma o el aguaraguazú. Ello indica que desde los niños hasta los políticos, pasando por la gente de la calle y del campo, carecen de una real conciencia acerca de las características de nuestra naturaleza, de su valor y de por qué es importante su conservación. El patrimonio natural del país es grande, enorme diría yo, pero poco a poco en algunos temas lo estamos hipotecando y algunos de sus valores ya los hemos perdido para siempre. Un diagnóstico minucioso y objetivo nos dice que el país no está tan bien desde el punto de vista ambiental como estamos acostumbrados a creer y como el slogan “Uruguay Natural” indica. Uno de los varios ejemplos que se pueden citar es que de todas las maravillosas áreas que hemos ido conociendo a través de esta serie, muy pocas cuentan hoy con alguna medida efectiva de conservación. Me consta que el público, al conocer estos lugares, ha quedado impresionado de cuánta protección se le brinda en este país a la naturaleza. Espero no desilusionar a nadie opinando que el 90% de esas valiosas regiones carecen aún de una protección real por parte del Estado; aún no tienen guardaparques, por ejemplo, sin los cuales es impensable la conservación porque no se constata ni se controla lo que ocurre en el terreno.

-¿Uruguay es realmente un país que protege su naturaleza?
Un cementerio cubierto por
el espesor de la naturaleza.

(Nancy Ledesma Silvera)
-El nuestro es un país que en las últimas dos décadas ha estado generando un conjunto de herramientas de conservación (legales y técnicas, en ese orden) que acompañan las tendencias de la comunidad internacional. Sin embargo, en lo profundo y como país no hemos tomado conciencia de la necesidad de proteger la diversidad biológica y los recursos naturales. La pérdida de suelos, la contaminación de aguas por agroquímicos, la desaparición y el colapso de poblaciones vegetales y animales, la pérdida, sustitución y modificación de hábitats, la introducción de especies potencialmente invasoras son temas que se manejan a nivel político (sea el gobierno del color que sea) más por obligación que por convicción y entendimiento. Al Uruguay le falta aprender a pensar seria y responsablemente en las generaciones futuras, no ya en “nuestros hijos y nuestros nietos”, sino en quienes vendrán 10, 20 o 30 generaciones después. Nos cuesta mucho, sin duda, pensar en esas personas, que son quienes nos recordarán con gratitud o con rencor por crear las condiciones del mundo en el que les va a tocar vivir. 

Vida Silvestre
Los líquenes crecen en un santuario
donde está prohibido cortarlos.

(SNAP)
Nació en 1994 por iniciativa de un grupo que integraba el Departamento de Zoología de la organización no gubernamental Centro de Estudios de Ciencias Naturales. La Asociación Civil Vida Silvestre Uruguay fue creada con el objetivo de aportarle valor científico a la conservación de la naturaleza. “Con el tiempo se fueron acercando a profesionales jóvenes de distintas materias y hoy es un grupo multidisciplinario que reúne a una quincena de integrantes activos y a muchos colaboradores”, recuerda González. 

Parejera.
(Santiago Carreira)
“Lunarejo es una zona de gran importancia para el grupo de los reptiles dentro del territorio nacional. Las acciones de educación a nivel local son de vital relevancia tanto en la elaboración como en la ejecución de planes de conservación específicos para algunas especies.”
Santiago Carreira, biólogo especializado en animales ponzonoños.

Rivera y Livramento han creado
una frontera única en el mundo.

(Gobierno de Rivera)
Rivera
La ciudad fronteriza fue fundada el 7 de mayo de 1862, con el nombre de Ceballos, en honor al virrey español Pedro de Ceballos, y en julio de 1867 recibió su nombre actual. Al otro lado de la línea ya existía Santana do Livramento, su hermana a la que siempre estuvo unida. La primera población riverense era de españoles, italianos, portugueses y principalmente de uruguayos y brasileños que provenían de todo el país. El departamento fue creado el 1 de octubre de 1884 a partir de su vecino Tacuarembó, y fue llamado así en homenaje al general Fructuoso Rivera, primer presidente de Uruguay. En la actualidad es un centro de producción forestal, de vitivinicultura y un polo de investigación arqueológica.

Fuente de la Plaza Internacional.
(Gobierno de Rivera).

Frontera de la Paz
La plaza Internacional Rivera-Livramento fue creada en 1943, como un monumento a la integración entre ambas territorios. Es un espacio único en el mundo, que comprende una superficie de 55.000 metros cuadrados, incluidas sus avenidas y forma un conjunto ornamental simétrico de uno y otro lado del límite. El espacio comprendido por la plaza y las avenidas circundantes es disfrutado de igual forma, por uruguayos y brasileños. 

Sarandí de los free shops
La céntrica avenida riverense es tan internacional, que del otro de la línea se transforma en la santanense rúa Das Andradas. Su carácter cosmopolita se extiende a través de una interminable cadena de galerías comerciales que llegan hasta el fronterizo bulevar Internacional. Son más de cien tiendas registradas para vender sólo a turistas extranjeros, a un precio inferior, porque los artículos no están gravados con los aranceles aduaneros de importación. Del otro lado de la línea, en Santa Ana do Livramento funciona el sistema conocido como “Exportación al mostrador”, que permite la venta, sin impuestos, de productos brasileños a clientes foráneos.

Parque Gran Bretaña
Inaugurado el 5 de setiembre de 1939, es el principal parque municipal riverense. Su nombre es un homenaje al entonces embajador británico, Sir Eugen Millington Drake, quien donó el predio en nombre del gobierno del Reino Unido. Está ubicado a siete kilómetros de la planta urbana de Rivera, por la carretera al Abasto Municipal. Son 50 hectáreas agrestes sobre la Cuchilla Negra, con un zoológico, una reserva de flora autóctona, una cascada natural, y una casona de alojamiento para delegaciones.  


Ruinas del ingenio aurífero.
(Gobierno de Rivera)
Cuñapirú
Está ubicada en Minas de Corrales, un olvidado paraje del territorio central riverense, a orillas del río Cuñapirú, 82 kilómetros al sur de la capital departamental. Fue testigo de una “fiebre del oro” similar a la de California, cuando a fines del siglo XIX atrajo a miles de inmigrantes de todo el mundo. Su histórica represa y hidroeléctrica, la primera de América del Sur, fue construida por el ingeniero español Clemente Barrial Posada, e inaugurada en 1882 por la Compañía Francesa de 
La mansión del francés
Malherbe, inescrupuloso
marqués del oro.
(Gobierno de Rivera)
las Minas de Oro del Uruguay.La usina generó electricidad hasta noviembre de 1918, cuando murió el técnico alemán que la operaba, y fue clausurada en 1959, cuando su dique de contención fue desmoronado por las mayores inundaciones en la historia del país. Envuelta en un contraste singular, entre criollos a caballo y vehículos de una minera canadiense que explota la riqueza dorada que queda, aún es el sueño de antropólogos, historiadores y vecinos que procuran recuperar sus ruinas. El objetivo es crear un polo de cultura, turismo e integración con el sur de Brasil.

Caminitos de tierra colorada
no los hay dondequiera;
caminitos de tierra colorada
son propios de Rivera.
Los intensos colores de Rivera.
(SNAP)
En las tibias mañanas luminosas,
refulgen con su brusco cuesta abajo,
hendiendo las cuchillas arenosas
como un sangriento tajo.
Y parece que baja a sus orillas
todo el oro del Sol,
convertido en las flores amarillas
de la vulgar y humilde "mariamol"
Como el tiempo, se cambian sus matices:
de ocre viejo se impregnan, si garúa,
y la tarde de junio can sus grises,
su sepia melancólico acentúa.
Y los llenan de baches y de zanjas
al tráfico continuo de los días,
en invierno, camiones de naranjas,
y en verano, carretas de sandías.
En cada madrugada, es cosa cierta,
que el lechero a caballo o en el carro,
chiflando una "modinha", los despierta,
acompasada al chapaleo del carro.
En la modorra de la siesta ardiente,
cuando una serie de carretas pasa
lenta y pesada, se oye el estridente
grito del eje que reclama grasa;
Carreteros y bueyes, ya del viaje
de varias leguas hartos y mohinos,
ante sus ojos, miran el paisaje
esfumarse de rojo. en los caminos.
Esos caminos rojos de Rivera,
alfombrados de polvo de ladrillo,
y que la "mariamol" en Primavera,
se complace en bordearlos de amarillo.
¡Caminitos, caminos de Rivera..!
Tema cantado por Santiago Chalar y Los Olimareños
Letra de Agustín Bisio

BIO
Agustín Bisio
Don Agustín,
poeta riverense.
(Archivo Bisio)
Fue un gran poeta riverense, creador del género conocido como versos de frontera. Nació en 1894 en la quinta de sus padres junto al Paso de Castro, pero su niñez transcurrió a orillas del arroyo Cuñapirú. Escribió con seudónimo en los diarios La Democracia, La Razón y El Día, y su itinerario poético comenzó con la composición Días de Gloria de gran difusión en todo el país.
Su pasión por el arte lo llevó a ser  tallador en madera dando forma a los seres y objetos de su tierra nativa. En 1947 publicó su libro de poemas Brindis Agreste. De él dice el crítico Carlos Zum Felde: “Su canto tiene la sencillez y la medida de su vida y de sus cosas. Recoge la musicalidad de la lengua hablada en el barrio La Alegría en Rivera Chico en el Paso de la Hormiga. Su alma de poeta entretejía bordada y trenzaba el verso los usos, las costumbres, los tipos humanos las cosas de esta frontera uruguayo – brasileña.” Murió el 23 de julio de 1952, en la Rivera de tierra colorada que inmortalizó en sus versos.

El Valle del Lunarejo es un área representativa de las quebradas del norte o de la cuesta basáltica.

Las escuelas del Valle de Lunarejo tienen a la
biodiversidad como una materia principal.

(SNAP)
Gérard Moulinas, director de la Federación de los Parques Naturales Regionales de Francia
“Los ecosistemas uruguayos siguen siendo vulnerables”
Viene muy seguido a las dos áreas donde su institución desarrolla proyectos de cooperación: la Laguna de Rocha y las Quebradas del Norte. Uruguay fue el tercer país latinoamericano, luego de Brasil y Chile, en el cual intervienen en transferencia de conocimiento y experiencia para el desarrollo sostenible y de la promoción de una democracia territorial participativa. Para el experto francés nuestro país inició su proceso con retraso pero ha crecido en la consideración internacional a partir de puesta en funcionamiento de un Sistema Nacional de Áreas Protegidas.

-¿Cómo visualiza la situación de la biodiversidad uruguaya?
-A pesar de su pequeño territorio Uruguay sufre una severa vulnerabilidad en sus ecosistemas, en su mayoría amenazados por el aumento de las producciones intensivas, como el sector forestal o la soja. Hasta la creación del Sistema Nacional de Áreas Protegidas cada sitio era una parcela independiente, donde se actuaba de acuerdo al criterio del funcionario de turno, de los municipios locales, el voluntarismo de la población o alguna ONG. En estas misiones me he dado cuenta de que algo ha cambiado, que ya no actúan por impulsos y que el país comienza a jerarquizar su diversidad biológica. Eso nos entusiasma, y por ello estamos apoyando las iniciativas del SNAP. Tenemos un objetivo común y estamos planificando para conseguirlo: la preservación de la biodiversidad y de la herencia natural, atendiendo también a  un desarrollo sostenible que se traduzca en conocimiento, trabajo y bienestar.

-¿Con cuál estrategia?
-Nuestra parte del acuerdo es aportar una experiencia internacional desarrollada no sólo Francia, también en España, Marruecos, Brasil, Chile, para citar ejemplos de acuerdos en marcha. Tenemos bastante experiencia en la creación y puesta en práctica de modelos de gestión y planes de manejo de territorios. Nuestra realidad original no era muy distinta a la uruguaya, teníamos áreas en problemas por los conflictos de intereses, con empresas explotadoras de bienes más pujantes y activas que los gobiernos de turno. También allá tenemos áreas naturales a preservar muy complejas, que deben ser manejadas con modelos de gestión muy precisos y normativas que respondan a la realidad de múltiples propietarios: estatales, privados, mixtos. Con el SNAP estamos concertando esfuerzos en el fortalecimiento de las capacidades de los actores y la sensibilización de todos los públicos.

-¿Qué vio en las dos Áreas Protegidas dónde tienen proyectos en marcha?
-Son dos realidades muy distintas aunque no hay tanta distancia entre ambas. La Laguna de Rocha es un espacio costero mixto donde se mantiene la amenaza de las especies invasivas, del turismo residencial y de una gestión que todavía no se ha desarrollado. Lo positivo es que ya ha sido declarada Paisaje Protegido, por lo que ha aumentado el interés público en su protección. Las  Quebradas del Norte son muy distintas, no sólo en lo físico. Son sitios de cuesta basáltica que se han mantenido mucho más preservados, tanto por su lejanía como por la actitud de sus pobladores. Allí los predios rurales son mayoritariamente privados y están articulados alrededor de los valles paralelos de Lunarejo y Laureles, ecológicamente unidos entre sí pero ubicados en dos departamentos. Es un territorio culturalmente rico,  caracterizado por sus pequeñas explotaciones agrícolas tradicionales y extensivas confrontadas con una industria forestal importante y en desarrollo. Lo más preocupante allí es la pobreza endémica y el éxodo rural, pero como contrapartida hay una muy interesante experiencia de participación en marcha. Les hemos propuesto el fortalecimiento de órganos colectivos de gestión para sostener proyectos de producción agropecuaria, de artesanías y ecoturismo.

Un sello de calidad
Los 46 Parques Naturales Regionales de Francia representan el 15% del territorio nacional (7 millones de hectáreas), agrupan a tres millones de habitantes, 220.000 empresas (30% agrícolas) implantadas en 66 departamentos metropolitanos y dos de ultra mar. El bosque ocupa el 37% de sus territorios, mientras que los parques naturales agrupan nueve de las 22 zonas húmedas de interés internacional. Dos de ellos están inscritos en el Patrimonio Mundial de la UNESCO: la Reserva Natural de Scandola en Córcega y las orillas del Loira.
El primer parque regional natural se creó en 1968 en una superficie de 12.000 hectáreas en el departamento Norte de Francia. En aquella época se trataba de responder a la presión urbana entre las ciudades de Lille-Roubaix-Tourcoing que amenazaba espacios rurales excepcionales. El sello Parques Naturales Regionales se creó hace 40 años para conciliar la actividad económica y la preservación del patrimonio natural. La denominación otorga derecho a ayudas estatales, municipales y europeas, y sobre todo supone un escaparate turístico y favorece la creación de casas rurales, itinerarios de senderismo, salidas a la naturaleza y la fabricación de productos locales (agrícolas o artesanales) bajo la marca registrada "parque natural regional".

¿Natural o nacional?
Francia posee también siete parques nacionales: Vanoise, Écrins, Mercantour, Port-Cros, Cévennes, Pirineos, Guadalupe. Su objetivo es la protección y la conservación de un "santuario", un espacio natural frágil que no ha sido excesivamente alterado por la explotación humana. Al contrario, un parque natural es un territorio cuyos paisajes permiten la interacción entre el hombre y la naturaleza y se han mantenido a través del tiempo gracias sobre todo a métodos de cultivo respetuosos con el medio ambiente.

AGRADECIMIENTOS
Lic. Mario Batallés (oceanógrafo, jefe de gestión de la División Biodiversidad y Áreas Protegidas de la DINAMA), Gérard Moulinas (director de la Federación de los Parques Naturales Regionales de Francia), Santiago Carreira (biólogo responsable del Bioterio de Animales Ponzoñosos de la Udelar), José Pedro Díaz, Lic. Rossana Berrini (bióloga de DINAMA, integrante local de la comisión de parques de Unión Internacional de la Naturaleza-UICN), Ing. Agr. Alda Rodríguez (jefa del Proyecto Quebradas del Norte del SNAP), Marcio Rodríguez, Ing. Agr. Roberto Bettini (promotores locales de Laureles-Cañas y el Valle del Lunarejo), Prof. Lucho Nereiter (docente y guía especializado en las Quebradas del Norte), Esc. Ana Dalmaud Bernardi.

3 comentarios:

Melitta dijo...

Hola, me gustó tu página. Te aclaro que la foto que pusiste como "geko de las piedras" no es de esa especie, ese animal ni siquiera es de la fauna uruguaya.

Ricardo Escobar dijo...

Excelente página,
Mellitta, el Geko de las piedaras, sí hace parte de la fauna de nuestro país, lo puedes verificar en el Album de flora, fauna y antropología de Uruguay, perteneciente al MNHN -Museo Nacional de Historia Natural.
http://www.mnhn.gub.uy/museosdigitales/ficha.php?id=182&t=FAUNA

Unknown dijo...

Gracias por la información de tu página. Me resultó muy útil.