viernes, 23 de octubre de 2015

Una crónica del Periódico Oriental, de Mateo Vidal, el primer editor uruguayo, y del Día del Periodista

Memorias de un escritor público

Portada del Prospecto Oriental.
(Biblioteca Pablo Blanco Acevedo, Museo Histórico Nacional)

Su tamaño sorprende, por lo pequeño, apenas 15 centímetros por 10. Su lectura conmueve, porque en sus cuatro páginas está expresada la sensibilidad de la Patria Vieja, un tiempo tan breve, tan fermental, inspirador de las mayores utopías que conoció este territorio. José Artigas propuso su nombre al Cabildo de Montevideo, nada tuvo de ingenuidad, por entonces “Oriental” era sinónimo de revolucionario radical. Su editor, el cura patriota Mateo Vidal, apreciaba el papel del periodista como “escritor público”, oficio o profesión liberal, comprometido con la educación y la cultura ciudadana. Solo fue publicado el Prospecto, N° 0 que conserva en silencio el Museo Histórico Nacional. Luego de más de diecisiete décadas de olvido, un grupo de la Asociación de la Prensa Uruguaya liderado por el profesor Héctor Surroca y el maestro Ruben Acasuso, se inspiró en aquel 23 de octubre para promover la ley (16.154) que en 1990 declaró el Día del Periodista. “La fecha posee un profundo significado artiguista”, afirma Wilson González Demuro, investigador de la prensa anterior a la independencia.

Sobre la base del reportaje publicado en el semanario Brecha, (Montevideo, 23/10/2015).

La idea de fundar un Periódico Oriental fue expresada en el Cabildo Gobernador de Montevido, ni bien el general Carlos María de Alvear ordenó la evacuación de las autoridades y las tropas porteñas en febrero de 1815.
Una iniciativa periodística liderada por los hermanos Miguel y Manuel Barreiro, ambos muy cercanos a José Artigas, pero en minoría dentro de la nueva dirección política de la ciudad.
“No es insensato suponer que el proyecto en general fuera concebido en Purificación, bajado a tierra por el cura (José) Monterroso, alguien que parece haber tenido una gran influencia en el pensamiento de Artigas. Los poderes revolucionarios hacían lo imposible por tener un periódico y una imprenta propia”, cuenta Wilson González Demuro, docente de Historia Americana en la Facultad de Humanidades.
Al principio hubo un inconveniente mayor, la Imprenta del Cabildo, conocida como “La Carlota”, había sido desmontada y transportada a Buenos Aires en setiembre de 1814, cinco meses antes del retiro del ejército ocupante de Alvear, un enemigo declarado de Artigas.
Los cabildantes montevideanos no dudaron en que el más apto para recuperarla era el cura Mateo Vidal, quien con Dámaso Antonio Larañaga eran los orientales que gozaban de mayor prestigio entre los gobernantes argentinos.
“Vidal viajó a principios de mayo. Fue una negociación de cabildo a cabildo, facilitada por el acercamiento entre Artigas y el Directorio porteño, luego del Motín de Fontezuelas (3 de abril de 1815) que se saldó con la caída de Alvear. La devolución de la prensa fue un gesto de inusual amistad. Fue el reconocimiento a una decisión militar de Artigas, sobre la que los historiadores todavía discuten si resultó estratégicamente eficaz, su orden de regreso a Santa Fe al caudillo federal Eusebio Hereñú quien en apariencia tenía los recursos para ocupar Buenos Aires”, interpreta González Demuro.
Artigas redacta, Monterroso escribe, en Purificación.
Cuando la imprenta arribó a Montevideo hubo celebraciones, y un oficio enviado desde Purificación por Artigas el 3 de agosto: “Habida con sus operarios póngala V. S. en ejercicio, ya por un tanto a cargo de algún editor, ya por cuenta de ese Cabildo.” 
También hubo dificultades para reemsamblarla, recién quedó pronta a fines de setiembre. Había tres candidatos naturales a la dirección del Periódico Oriental, los tres sacerdotes: Dámaso Antonio Larrañaga, Mateo Vidal, Manuel Barreiro.
Vidal, el elegido por el Cabildo de Montevideo, no era un incondicional del curso de la revolución, pero estuvo de acuerdo con Artigas en que su contenido debía ser pedagógico, accesible a la comprensión de la mayoría.
El Prospecto salió el 15 de octubre de 1815, con una declaración de principios.Como en todo N° 0, anunciaba la diversidad de una publicación con carácter miscelánico típico del temperamento ilustrado de principios del siglo XIX. Surge muy clara la misión de la prensa como herramienta educativa en el tratamiento de los temas actuales: decisiones de gobierno, relaciones regionales e internacionales, defensa del territorio, seguridad, economía, trabajo, comenta González Demuro, investigador de la prensa oriental hasta 1825. 
El editor impulsaba el papel político y social del periodista definido como “escritor público”, un oficio comprometido con la educación, la libertad de expresión y la cultura ciudadana.

Periódico Oriental no era una denominación ingenua, no se refería solo a lo territorial, en el Río de la Plata de principios del siglo XIX la palabra “oriental” era sinónimo de “radical”.

Un teatro, no un circo
Ficha del Cabildo que informa existencia de ejemplares del Periódico Oriental en la imprenta, c. 1830.
—“Hablar al pueblo con aquella libertad y modestia que reclaman la sana política y buena educación, instruyéndole en lo sacrosanto de sus derechos, obligaciones y deberes, disipando las ofuscaciones y tinieblas, de donde nace la ignorancia, formando las costumbres y suministrando noticias de todos los sucesos que forman la historia de los tiempos, ponen en contacto las más remotas edades, reproducen las épocas y dan al hombre parte o interés en la sociedad, es el objeto más digno de un periódico.”
—“La industria, agricultura y comercio, artes, ciencias, así como las ocurrencias del día, tanto por lo que respecta a nuestro suelo, como a las demás regiones, provincias y reinos extranjeros, formarán una instructiva y agradable miscelánea, de que resultará organizado el periódico.”
—“En todas sus páginas se cuidará de no ofender jamás la decencia y honestidad de costumbres (que forman la base de la felicidad de los pueblos), con sarcasmos, burlas y demás indecencias, que al paso que manifiestan debilidad en el que arguye, repugna a la moral. El idioma nativo es rico y abunda en frases y expresiones con que explicar los conceptos sin recurrir a tan indecorosos medios. En una palabra, un periódico es un teatro de enseñanza pública y no un circo donde se desfoguen las pasiones.”
Pasajes del texto redactado por Mateo Vidal.

 —“Escritor público” era una expresión de la Patria Vieja que definía la función pedagógica del periodismo.  

Una fecha artiguista
Artículo de Héctor Surroca en El Periodista, 1991.
El Prospecto fue enviado a Purificación, desde donde Artigas respondió el 23 de octubre con una sentencia: “Está juicioso, merece mi aprobación”. 
La fecha defendida por el cronista, profesor de Historia y dirigente sindical Héctor Surroca, primer presidente de la Asociación de la Prensa Uruguaya luego de la recuperación democrática, cuando en 1990 con un grupo de compañeros de profesión presentó el proyecto de creación de Día del Periodista.
—“He recibido el primer fruto de la prensa del Estado y conveniente para fomentar la ilustración de nuestros paisanos. Yo propenderé por mi parte a desempeñar la confianza que en mí se ha depositado con los escritos que crea convenientes a realzar tan noble como benéfico empeño. Entretando V. S. debe velar por que no se abuse de la imprenta. La libertad de ella al paso que proporciona a los buenos ciudadanos la utilidad de expresar sus ideas y ser benéficos a sus semejantes, imprime en los malvados el prurito de escribir con brillos aparentes y contradicciones perniciosas a la sociedad...”
—“La solidez de nuestras empresas ha dado la consistencia a nuestra situación política y es difícil se desplome esta grande obra si los escritos que deben perfeccionarla ayudan a fijar lo sólido de sus fundamentos...”
—“Por lo tanto incite V. S. por medio del periódico a los paisanos que con sus luces quieran coadyuvar a nuestros esfuerzos, excitando en los paisanos el amor a su país y el mejor deseo por ver realizado el triunfo de la libertad... Tengo la honra de saludar a usted con toda mi afección. Cuartel General, 23 de octubre de 1815.”

El Prospecto se vendía a un real en librerías, era barato, también tenía prevista una suscripción trimestral.

¿Por qué Mateo?
Panteón de Mateo Vidal en La Recoleta.
A principios de noviembre Artigas recibió la nota que confirmaba un presagio negativo. Vidal renunciaba argumentando “achaques habituales”, al tiempo que el Cabildo le solicitaba que proveyera el "sugeto capaz de llenar las miras, y principios que deben de dificil combinacion y desempeño".
La respuesta estuvo repleta de disgusto: "Para mi es muy doloroso que no haya en Montevideo un solo paisano que encargado de la prensa de a luz sus ideas ilustrando a los orientales y procurando instruirlos en sus deberes. Todo me penetra de tan poca decisición y la falta de espíritu público que observo en ese Pueblo. Yo deposité en usted esta confianza, ansioso de verla desempeñada y una frialdad degradante ha ocupado el asiento de las resoluciones. Más energia, más actividad, de lo contrario tomaré providencias más ejecutivas.”
¿Era real el problema de salud de Vidal? —González Demuro responde:“Sospecho que fue un pretexto. No tengo una base documental, pero estaba bastante complicada la relación entre Artigas y Montevideo, es muy probable que hubiese preferido evitar mayores problemas políticos. El contexto comenzaba a ser adverso, todavía no se avizoraba una invasión potuguesa, pero se especulaba con una expedición de reconquista de Fernando VII. Vidal añoraba a Buenos Aires, una ciudad donde siempre vivió muy cómodo. No creo que tuviera problemas graves de salud, ni que no hubiera algún vecino apto para editar un semanario. Artigas también lo tenía claro, lo demostró en su réplica al Cabildo.”
¿Por qué no quiso seguir con el Periódico? “No tengo documentos que avalen mi hipótesis pero es notorio que la revolución continuó radicalizándose después que le encomendaron la tarea, un proceso que incluyó algunos hitos como la aprobación del Reglamento de Tierras, en setiembre. No es ilógico pensar que Vidal advirtió que la Provincia Oriental llevaba un curso con el que no estaba de acuerdo”, anota el historiador.
A Larrañaga le ofrecieron el cargo de “Revisor de Prensa” y sustituto del renunciante, que rechazó porque la tarea no era compatible con sus “muchas y graves obligaciones”, ni la censura“con los sentimientos liberales sobre la libertad de imprenta y el don de la palabra que como uno de sus primordiales derechos reclaman los pueblos". Larrañaga le sugirió al Cabildo que designe a otra persona o mejor aún que elimine la función.
La deserción de Mateo Vidal quedó firme en diciembre de 1815, la invasión portuguesa a la Provincia Oriental comenzó a definirse en enero de 1816 y las primeras acciones militares fueron a mediados de ese año. “La energía se fue para otro lado”, concluye Wilson González Demuro. 

El Prospecto de cuatro paginas fue atípico en una época en que los N° 0 se hacían de una carilla. 

  Imprenta similar a La Carlota..
15 x 10
Es la sorprendente medida en centímetros del Prospecto, en la época conocida como “1/8”.
La Imprenta Carlota permitía trabajar con una hoja de hasta 43 x 31, un tamaño utilizado en bandos, proclamas y gacetas extraordinarias, pero no en periódicos. Los criollos rioplatenses estaban acostumbrados a la prensa clandestina, que solía ser pequeña para esconderla y pasarla rápido de mano en mano.
El formato periodístico más usual era “1/4” (20 x 15), y en tiempo de mayor estrechez económica salieron ejemplares de “1/16” (7.5 x 5 centímetros).
El papel era muy caro y de mala calidad. Los españoles lo traían de Europa, los orientales de Buenos Aires y cuando se rompió el vínculo, de Brasil o del sitio donde hubiera una buena oferta.

Entre 400 y 500
Fue su más probable tirada. Un balance realizado en enero de 1817, cuando el portugués Carlos Lecor gobernaba Montevideo, informaba un remanente de 112 ejemplares que habían quedado en la imprenta.

Artículos Comunicados
Artigas estaba de acuerdo con Vidal en la estrategia de animar el envío de cartas al director. En las décadas de 1810 y 1820 las colaboraciones espontáneas se editaban en un formato distinto a las notas periodísticas, no se exigía una firma. Eran los Artículos Comunicados, sueltos que abrían o picaban los debates políticos desde el anonimato. 

Escritor público
Era una expresión de la Patria Vieja, sinónimo de periodista, que definía la función de alguien que iba más allá de informar, se refiería a una tarea pedagógica de la escritura pública.
El Periódico Oriental tenía la misión revolucionaria de llegar con su prédica a todo el territorio, que lo leyeran los ilustrados y que su contenido fuera trasmitido a la población.
“Tras lectura de sus textos surge la influencia del espíritu de Buenos Aires en la pluma de Vidal, queda la sensación de que se trataba de alguien con experiencia como editor. Sabía qué decir y qué no decir, también por eso lo elegieron”, explica González Demuro.

Estaba anunciada su salida semanal, los viernes, por entonces la prensa no era matutina, ni vespertina, solo declaraba un día que no siempre cumplía.

Taller de tipografía del siglo XIX.
Tipógrafo, fundidor
En la Imprenta Carlota trabajaban entre diez y quince personas, un director, componedores, tipógrafos, encargados de las balas de tinta.
No había correctores, el editor tenía varios oficios, manejaba la imprenta, trataba con los escritores públicos, recibía las colaboraciones espontáneas, realizaba una edición del original similar a la corrección de estilo, se veía con muy buenos ojos que supiera fundir tipos para reponer las letras.
“Hay que verlo al tipógrafo gateando en una habitacion con el piso lleno de platos con los tipos de plomo”, cuenta una crónica del trabajo gráfico en la década de 1810.

Pocos títulos
El manuscrito era entregado al componedor que armaba la caja también a mano, tipo por tipo, hasta completar la página. Lo normal era que solo hubiera titulares en la portada, en el interior el diseño era muy homogéneo, vistos hoy no es fácil distinguir entre los artículos.

Distribución
Como uno de los objetivos de Artigas era repeler la propaganda de Buenos Aires fueron enviados ejemplares a cabildos, iglesias, pulperías de todo el territorio; los párrocos estaban obligados a leerlo en voz alta antes y después de las misas dominicales.

Fernández Cutiello y Yáñez 
Las librerías de Jose Fernández Cutiello y Yáñez fueron los mayores centros de difusión e información cultural en tiempos de la Patria Vieja. Ambas exhibían libros, prensa rioplatense y extranjera autorizada, convocaban a tertulias con Dámaso Antonio Larrañaga y otros ilustrados que solían llegar de nochecita. 
El librero cobraba una comisión por cada venta, en el Archivo General de la Nación se conservan notas que Fernández Cutiello elevó al Cabildo para informar cuántos ejemplares había comercializado y cuánto lo correspondía cobrar.
 Fernádez Cutiello era el librero más antiguo de la ciudad, con comercio instalado en la actual calle Juan Lindolfo Cuestas, muy cerca del puerto. Fue un hombre de cierta riqueza, que terminó arruinado por su adhesión a la causa independentista rioplatense. 
La consigna de su competidor era: “En la librería de Yañez darán razón.”

Tipos españoles del siglo XIX.
Semanarios, quincenarios, mensuarios
El periódico se armaba en cajas, se entintaba la plancha de plomo que luego se imprimía sobre el papel, el proceso era muy engorroso, llevaba días, hasta semanas.
Un periódico podía salir tres semanas seguidas y no salir por un mes, la discontinuidad se solucionaba con un pedido de disculpa a los lectores. 

Mateo sin calle
Dos cuadras del barrio La Blanqueada reciben el mismo nombre del sacerdote patriota, diputado ante la Asamblea Constituyente del Año XIII electo en el Congreso de Tres Cruces; pero no es él. Mateo Vidal (1780—1855) nació en Montevideo, fue uno de los fundadores de la nacionalidad argentina, miembro del Congreso que sancionó la Constitución de 1826.
Sus intercambios epistolares con Larrañaga fueron inspiradores de la Universidad de Buenos Aires (UBA).
Su panteón en el Cementerio de La Recoleta evoca los honores recibidos por un patriota. La calle montevideana se refiere a un antiguo vecino colonial, pionero de la Cofradía de San José y Caridad de la que fue enfermero mayor.

Los prensa rioplatense de principios del siglo XIX utilizaba “papel trapo”, de menor calidad, parecido a la estraza pero con poros más grandes.

Dixit
La Patria Vieja fue escenario de la construcción de un tiempo nuevo y por tanto “diversas modalidades se ensayaron para formar al nuevo ciudadano”. La inminente derrota militar de Buenos Aires, la convocatoria a un congreso provincial, el traslado de los enemigos a Purificación “para su regeneración”, los Reglamentos de Tierras y Aduanero, las “Escuelas de la Patria”, la Biblioteca Pública, el Periódico Oriental... era (todo ello) una ocasión propicia para reafirmar los valores cívicos” predicados por la “pedagogía” revolucionaria.”
Jesualdo Sosa, artículo “La Escuela de la Patria”, Revista Nacional Nº 124, 1949.

Por mucho tiempo me pregunté: ¿por qué el Día del Periodista se celebra el 23 si el Prospecto apareció el 15 de octubre? Con el tiempo, profundizando en los hechos, comprendí que la fecha pone un interesante foco en el mensaje de Artigas al Cabildo de Montevideo; es una fina manifestación de artiguismo.” 
Wilson González Demuro.

Lecturas consultadas:
Periódico Oriental, Prospecto (Mateo Vidal, 15 de octubre de 1815), Biblioteca Pablo Blanco Acevedo, Museo Histórico Nacional, Casa de Lavalleja, Montevideo.
Historia y bibliografía de la prensa en Montevideo 1810—1865, Dardo Estrada, Librería Cervantes—José María Serrano Editor, 1912.
Montevideo Antiguo. Tradiciones y Recuerdos, Tomo II, Isidoro de María, Colección Clásicos Uruguayos, 1957.
 Libertad de prensa y actividad de la imprenta durante el artiguismo, ensayo, Arbelio Ramírez, Boletín Histórico N° 98/99, Estado Mayor General del Ejército, 1963.
Archivo Artigas, Tomo XXI, Ministerio de Educación y Cultura—Impresores Monteverde, 1987.
Historia de la prensa en el Uruguay. Desde la Estrella del Sur a Internet, Daniel Álvarez Feretjans, Fin de Siglo—Búsqueda, 2008.
El Sol de las Provincias Unidas: un comentario sobre el periodismo, la revolución y la difusión de ideas en Montevideo a fines de la época colonial, ensayo, Wilson González Demuro, Colonial Latin American Historical Review, , Universidad de Nuevo México, Albuquerque, EEUU, 2006.
Periodismo y libertad de imprenta en vísperas de la independencia uruguaya:
la coyuntura de 1822 a 1823
, ensayo, Wilson González Demuro, III Jornadas de Historia de la Patagonia, Bariloche, 2008. 

Prensa periódica y circulación de ideas en la Provincia Oriental, entre el final de la dominación española y la Independencia (18141825), Wilson González Demuro, tesis  de Maestría en Ciencias Humanas opción Historia Rioplatense, Facultad de Humanidades y Ciencias de la Educación, UDeLaR, Montevideo, 2013.

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