viernes, 8 de marzo de 2013

Rosa Luna y Martha Gularte, un clásico memorable del candombe

Pasión, color y Lágrima

"Lágrima Ríos, Rosa Luna, Martha Gularte,
patrimonio espiritual del Candombe".
(Comparsa de Isla de Flores)
Ambas fueron coreógrafas, bailarinas, letristas, escritoras y benefactoras en el final de sus vidas. Fueron las primeras figuras del carnaval uruguayo, símbolos del Candombe y del desfile de Llamadas, por su fuertes personalidades, su cuerpos deslumbrantes y la gracia sin igual de sus movimientos.

Sobre la base de la serie Biografías Uruguayas, producción de Trocadero Gabinete DDiseño para el diario El País (Montevideo, 2011).

Rosa Luna (1939-1993)
La flor del candombe
Nació llamándose Rosa Amelia Luna, un 20 de junio, en una pieza del conventillo Mediomundo, del barrio Palermo, cuna simbólica de la cultura afrouruguaya y sitio emblemático de la comunidad negra del Uruguay. Desde niña se vinculó al carnaval, al lado de su padre Luis Alberto Fino Carvallo, y a los 14 años debutó en la comparsa Granaderos del Amor. Con el tiempo formó parte de las agrupaciones: Zorros Negros, Morenada, Farándula Negra, Serenata Africana, La Candombera, Piel Morena, Festival Carnavalero, Fantasía Negra, Esclavos de Nyanza, Raíces, Marabunta, Kanela y su Barakutanga, Palán Palán y Añoranzas Negras.
Rosa Luna.
(Centro de Fotografía
de Montevideo)
Su amor por el baile creció en la cantina Yacumenza, del Barrio Sur, desde donde salía la memorable comparsa Morenada. En la década de 1960 era la Eva de ébano, que rivalizaba con otra leyenda de la negritud: Martha Gularte. La comparsa continuadora de Morenada se llama Cuareim 1080, que evoca la dirección del conventillo Mediomundo, cruelmente demolido por la dictadura militar en 1978. En casi cuatro décadas de vida artística consiguió más de 20 primeros premios y realizó giras por Estados Unidos, Australia, Europa y casi toda América Latina.
Compuso canciones, entre ellas: Candombera de mi raza, Recuerdos de mi barrio, Te saludo Cuareim, Chas, chas borocoto, África mi corazón, No calles nunca moreno. Publicó una autobiografía en la que miró su infancia y juventud llamada: Sin tanga y sin tongo. Como muchas mujeres negras de este país, tuvo una vida difícil, pero no dejó de desbordar vitalidad hasta su último día. Una paradoja del destino quiso que muriera a miles de kilómetros de su amada calle Cuareim, en una lejana ciudad de la fría Canadá. Ella, que era puro fuego.

Martha Gularte (1919-2002)
En la ruta, vida
Fue la primera vedette que brilló en el carnaval uruguayo y en la porteña calle Corrientes. En su pueblo tacuaremboense de Paso del Novillo se llamaba Fermina, descendiente de esclavos brasileños que vivió una infancia entre orfanatos, el último, el asilo Dámaso Antonio Larrañaga del barrio Palermo. Con el tiempo adoptó el seudónimo Martha, desde entonces unido a su vocación artística: candombe, charleston, zapateo americano.
Martha Gularte.
(Centro de Fotografía
de Montevideo)
Debutó en 1949 en la comparsa Añoranzas Negras. Esa primera vez fue contada por el escritor y periodista Nelson Laco Domínguez, en una crónica de El País. “Para dar una idea del impacto que causó, solo basta con mencionar que la figura de la vedette la creó ella. Antes de Gularte, había bailarinas, pero no vedettes.” Desde ese año y hasta el último carnaval de su vida, jamás faltó a un desfile oficial, ni a una Llamada.
En 1982 fundó la comparsa Tanganika, con sus hijos: la bailarina y cantante Kathy y el músico Jorginho, que recorrieron los teatros del país, desde el  clásico Solís al veraniego y carnavalero Ramón Collazo. Cuando cumplió medio siglo en el baile, en 1997, protagonizó un espectáculo memorable con la comparsa Kanela y su Barakutanga, de su colega y amigo Julio Sosa, Piel Kanela.
Su autobiografía fue de los libros más vendidos de 1999, por el irresistible atractivo de su título: Martha Gularte. También escribió poemas y hasta tuvo tiempo para ser actriz de cine, en la película uruguaya En la puta vida, de Beatriz Flores Silva. Ella reivindicaba sus raíces africanas con orgullo y también con cierto dolor. Mirando a su entorno, fue capaz de preguntar: "¿Por qué tiraron abajo los conventillos? ¿Acaso no hay casas de pobres en todas partes del mundo? Fue un ataque a los negros." Así se refería a la demolición del recordado Medio Mundo, en tiempos de la última dictadura.
Martha Gularte Bautista falleció a los 83 años, comprometida con el Barrio Sur, despedida con plumas y tambores. 

Afrouruguayas
Tres notables mujeres fueron recordadas en la edición 2007 del Día del Patrimonio. Las vedettes Rosa Luna y Martha Gularte, y la cantante Lágrima Ríos, fueron tres figuras históricas del candombe. A ellas se suma la inolvidable Gloria Pérez Bravo, más conocida como la Negra Johnson, primera vedette del carnaval uruguayo.

Candombe
Mural de tres figuras
históricas del candombe:
Lágrima Ríos, Martha
Gularte y Rosa Luna.
(Museo del Carnaval)
Mucho más que un género musical, es un bien cultural. Es una forma de vivir, un estado de ánimo, un gesto cultural, traído al Río de la Plata, entre mediados del siglo XVIII y principios del XIX, por hombres esclavizados, en su mayoría arrancados desde los reinos bantúes de Africa Oriental y Ecuatorial, aunque también los hubo de origen no bantú, de Africa Occidental: Guinea, Senegal, Gambia, Sierra Leona y Costa de Oro, hoy Ghana.
Entre 1751 y 1810 Montevideo recibió grandes contingentes de africanos en barcos ingleses, portugueses y españoles. Su dignidad humana fue sojuzgada pero no su necesidad de expresión, que se liberaba a través del tambor.

El Candombe es la supervivencia del acervo ancestral de esa población multiétnica y culturalmente muy variada. El término, es genérico para todos los bailes de negros: sinónimo de danza y evocación del ritual de la raza. Su espíritu musical trasunta las añoranzas de los desafortunados seres humanos, que de súbito se vieron transplantados a América, para ser vendidos y sometidos a duras faenas. Eran almas doloridas, que guardaban nostalgias incurables de su tierra. En época de colonia, los africanos recién llegados llamaban a sus tambores con el nombre de tangó, y con ese mismo vocablo señalaban el espacio donde realizaban sus danzas. Con la palabra Tangó se designaba el lugar, el instrumento y por extensión el baile de los negros.
Un día al año era para ellos: San Valentín o San Baltasar. En esa fecha, estaban autorizados por sus patrones a gozar de vacaciones, descansar y divertirse disfrazándose como sus amos e imitarlos. Sus rasgos culturales -añoranza, gesticulación, permanente vivir en el presente, pensar que todo va a cambiar mañana- se mezclaron con la cultura europea de Montevideo.
La expresión "Negros Lubolos", blancos pintados de negros, data de 1876, como informa el diario La Tribuna, del 26 de febrero de ese año. El cronista no ocultaba su sorpresa por aquellos blancos que “bailan y cantan con la misma perfección que hemos visto más de una vez a los propios negros ejecutar en sus sitios o candombes”.

"Negrito"
La Candombe palabra resulta de la combinación de dos ideas: Ka (reunión) y Ndongue (negro). Para unos significa “sí”, para otros “lugar de reunión”, también hay quienes creen que es una onomatopeya, y algunos se atreven a describirlo como un diminutivo: “Negrito”.

El más antiguo registro escrito de la palabra Candombe data del 27 de noviembre de 1834, cuando en el periódico El Universal de Montevideo, las sociedades africanas publicaban el Canto patriótico de los negros, celebrando a la ley de vientres y a la Constitución.

Llamadas
Portada del disco "Canción para mi
pueblo", de Lágrima Ríos.
El nombre de la fiesta fue conocido en el siglo XIX cuando la población de raza negra utilizaba los tambores para comunicarse. Luego de abolida la esclavitud en Uruguay, igualmente se mantuvo esta tradición de llamarse entre las diferentes familias para salir cada semana y compartir momentos juntos acompañados por el tambor.
El moderno Desfile de Llamadas se realiza desde febrero de 1956, a impulso de Oscar Larraura y Ruben Galloza, como una gran expresión festiva de la cultura afro–uruguaya. Su escenario original era el conventillo Medio Mundo, los barrios Sur y Palermo, y la tan particular calle Ansina. Morenada y Fantasía Negra, adversarias de toda la vida, se enfrentaban “pico a pico”, a pura lonja y madera, y entre ellas Añoranzas Negras, con la inigualable Martha Gularte y los Esclavos de Nyanza, por años ganadores del concurso oficial. En esos tiempos memorables también brillaba el recordado Carlos Pirulo Abín y su heredero, Julio Kanela Sosa, la última leyenda viviente del Candombe.
Tras aquellas comparsas gloriosas, siguieron otros nombres: Miscelánea Negra, Serenata Africana, Lonjas del Cordón, Marabunta, Kanela y su Barakutanga, Raíces, Sarabanda, Concierto Lubolo, Sierra Leona y las muy actuales, Yambo Kenia, Cuareim 1080, que evoca la memoria del Medio Mundo, La Chilinga, La Gozadera, La Figari, La Zabala, entre tantas.

Sin tanga y sin tongo. Autobiografía de Rosa Luna. Ediciones Deltaller, 1988.

Rosa y Martha
Es interesante separar colegas de rivales. Colegas tuve y tengo un millón. Rival, una sola: Martha Gularte. Rival porque sin proponérmelo iba a robarle de un zarpazo la corona. Porque los jóvenes deben saber que Martha supo ser la mejor por las décadas de 1940 y 1950.”

Yo bailo sin parar, como un boxeador al que le están pegando y no afloja. Muevo mis carnes. Y te puedo asegurar que camino como nadie sobre unos zapatos taco aguja de trece centímetros que me llevan casi al metro noventa.”
Rosa Luna, en una entrevista concediada a la periodista Adela Dubra.

Martha Gularte. Betseller autobiográfico, 1999. 

Canción para Rosa
Tapa del libro "Kanela,
sin plumas, sin censura",
de José Cozzo y
Fernando Tetes.
Rosa de los morenos. Rosa de los tambores. Con pechos gigantescos de carbón y de bronce.
Rosa del carnaval. Flor de los negros que tu raza plantara en el barrio Palermo. Naciste hecha de bronce carbón y calle para alzarte absoluta, potente y frágil. Frágil porque eres sólo flor de los carnavales, cuando Sur y Palermo levantan vuelo y se ponen encima los estandartes...
Mientras dure tu esplendor moreno te llevarán al centro de la ronda ritual del carnaval. Después serás recuerdo, como antes fueron la Gularte y la Johnson. Y arriarán tu bandera con respeto.
Ha de surgir una negra sucesora que encienda las hogueras donde se templen las lonjas de las llamadas carnavaleras.
Y tu rosa de luna, la rosa de tu nombre, la luna de tu raza, alumbrará las calles empedradas, los pobres callejones que te vieron pasar bajo los balcones al compás que marcaban con sus manos las oscuras comparsas de tambores.
Rosa de los morenos. Rosa de los tambores. Con pechos gigantescos de carbón y de bronce.”
Canción para Rosa Luna, del maestro minuano Wilson Mesa.

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