viernes, 8 de marzo de 2013

María Freire (1917-2015), precursora del abstracto uruguayo

El amor en sus sueños y sus formas

María Freire, c. 2007.
(Federico Rubio)
Pintora, escultora, docente, intelectual de las artes plásticas, fundadora en 1952 del Grupo de Arte No Figurativo, verdadera vanguardia nacional que por entonces tomaba distancia del Universalismo Constructivo de Joaquín Torres García. Con su esposo, José Pedro Costigliolo, construyeron una tendencia de formas geométricas que cuentan una historia de amor.

Sobre la base de la serie "Biografías Uruguayas", producción de Trocadero Gabinete DDiseño para el diario El País (Montevideo, 2011). Actualizada en 2015.

Nacida en Montevideo, un 7 de noviembre, solo le faltaron muy poco más de dos años para haber cumplido un siglo de vida. Estudió escultura y pintura en el Círculo de Bellas Artes, con los notables José Cuneo y Severino Pose, y en la Universidad del Trabajo, con Antonio Pose, entre 1938 y 1943. Recibió la beca Gallinal con la que estudió en Ámsterdam y París, entre 1957 y 1960. Por concurso de oposición fue profesora de Dibujo en Enseñanza Secundaria y de Historia y Cultura Artística en el bachillerato de Arquitectura. Con su esposo, José Pedro Costigliolo, crearon un mundo de sentimientos y formas. En esa intensa relación, ella aportaba carácter, perseverancia, inteligencia e intuición, imprescindibles para cumplir los más profundos sueños compartidos.
María en 1955, cuando
comenzaba a madurar el
Grupo de Arte No Figurativo.
(Galería Cecilia de Torres)
Fue fundadora del Grupo de Arte No Figurativo, con Costigliolo, y durante nueve años, entre 1962 y 1973, fue crítica de arte del legendario diario Acción, del ex presidente Luis Batlle Berres. Entre 1954 y 1992 participó en 17 exposiciones individuales en Montevideo, San Pablo, Río de Jaranero, Buenos Aires, Barcelona, Bruselas y Washington. Formo parte de numerosas muestras colectivas: Salones Nacionales y Municipales de Artes Plásticas (1953-1972); Bienal de San Pablo (1953-1957); Pintores Sudamericanos (Nueva York, 1961); XXXIII Bienal de Venecia (1966); Cuatro Pintores Latinoamericanos (San Pablo, 1980); From Torres García to Soto (Washington, 1992); Arte Latinoamericano (Londres, 1996), entre tantos.
José Pedro
Costigliolo,
en 1960.

La obra de Freire pasó por una etapa de exploración escultórica indeterminada entre lo espacial y lo tridimensional, y luego consumó una ortodoxia pictórica que la transformó en una protagonista fundamental de la abstracción pura. Aunque reconoció influencias cercanas y lejanas, siempre siguió un camino personal de creación, trabajó en series, tomando los colores, los ritmos y las formas como herramientas de una narrativa repleta de geometría.
Entre 1958 y 1960 desarrolló la serie “Sudamericana” con planos poligonales trazados con una paleta mínima. En los años siguientes experimentó con variaciones cromáticas más expresiva, perforaciones del plano y signos, de la que resultaron las series “Capricornio” y “Córdoba”. En la serie “Vibrante”, entre 1975 y 1985, emprendió una búsqueda de nuevas relaciones con la luz. En la década de 1990 su trabajo atravesó dos etapas, a comienzos fue la serie “El oro de los tigres” en la que desarrolló estructuras oscuras sobre fondos amarillos y a finales, con mucha geometría, dejaba trascender la sensualidad del color.
Amó apasionadamente a su esposo y lo acompañó hasta el último día de su vida, el 3 de junio de 1985. Por años fue la artista plástica de mayor edad, un honor compartido por mucho tiempo con Carmelo Arden Quin (1913-2010), co-fundador del Arte Madí otro movimiento vinculado con la sensibilidad artística uruguaya con más de seis décadas de existencia. Sus obras se encuentran en museos de Uruguay, Brasil, España, y en colecciones privadas uruguayas y extranjeras.
María Freire falleció el 19 de junio de 2015, a los 97 años. “Al final de mi trayectoria, lo que deseo es que mi pasión no se apague y terminar mi obra con la misma convicción y exigencia de siempre." Una frase que define su sensibilidad más íntima y sus valores más profundos. Ella amó el arte, en todos sus sueños y todas sus formas.

Fue una de las plásticas uruguayas más longevas en actividad y un referente del arte geométrico del Río de la Plata. Sus obras están presentes en el Museo Nacional de Artes Visuales, Museo Juan Manuel Blanes, Museo de Arte Moderno de São Paulo, Museo de Arte Moderno de Río de Janeiro, Museo Reina Sofía de Madrid, en colecciones públicas y privadas de arte latinoamericano.

Formas, acrílico sobre tela,
116 por 200 centímetros, 1971.
(Museo Nacional de Artes Visuales)
Distinciones
Premio de Honor en la Bienal de San Pablo (1957); Primer Premio en Acuarela del Salón Nacional (1961); Premio al Tema Libre en Dibujo del Salón Nacional (1964); Gran Premio de Pintura en el Salón Nacional (1968); Gran Premio de Pintura en el VII Salón de Primavera de Salto (1978). En 1996 le fue concedido el Premio Figari.
La edición 52 del Salón Nacional de Artes Visuales, de 2007, recibió la denominación de María Freire, fue un merecido homenaje en vida a la gran artista uruguaya.

+Para leer más
María Freire. La fidelidad a la excelencia renovada”
Daniel Tomasini. Revista Dossier, Marzo-Abril de 2009.

Universo y región en el espacio artístico de María Freire”
Gabriel Peluffo Linari. Santander Cultural.
http://www.santandercultural.com.br/mapa_site/expo_bienal/pdf/ICO_MF_espanol.pdf

María Freire en el Museo Nacional de Artes Visuales (MNAV)
http://mnav.gub.uy/cms.php?a=163

La vida no imita al Arte
http://lavidanoimitaalarte.blogspot.com/2009/09/maria-freire-montevideo-uruguay-1917.html

El Hurgador (Arte en la Red)
http://elhurgador.blogspot.com/2012/02/uruguayos-v-freire-darnet-osorio.html

"En sus obras aparece reiteradamente el mismo motivo, armado de diferentes maneras y con un encadenamiento rítmico aleatorio. Los signos repetidos de manera seriada crean una constante icónica. Contornos nítidos y colores planos entrecruzan lo sensible con lo racional. A partir del año 2000 realizó esculturas de gran escala para espacios públicos."
Clío Bugel, artículo "María Freire", Almanaque del Banco de Seguros del Estado, 2009.

Sin título, bronce fundido,
67 x 9 x 8 cm, 1970.
(Hurgador del Arte
)
+Ella dijo
En los últimos años de 1940 me orienté hacia un nuevo universo de formas humanas y máscaras transformadas en esculturas geométricas.”

+De ella se dijo
Su técnica es la de los grandes maestros. Color plano, sin evidencia de pincelada, bordes nítidos, implacablemente terminados. También ha tenido, no obstante, una fugaz incursión en una pintura más expresionista, pero siempre abstracta.”
Daniel Tomasini, artista plástico y poeta

María Freire visitaba a Torres García en su taller montevideano llevando un libro de Cézanne debajo del brazo. Le despertaba respeto y admiración ese maestro, pero al mismo tiempo rechazaba lo que ella consideraba limitaciones pedagógicas propias de su doctrina.”

La geometría que cultiva María Freire sostiene el diálogo permanente entre la pintura y la escultura a lo largo de toda su obra.”
Gabriel Peluffo Linari, arquietecto, crítico, escritor y ex-director del Museo Juan Manuel Blanes.

Fue docente de Dibujo en el primer ciclo de Enseñanza Secundaria y de Historia y Cultura Artística en el ciclo preuniversitario de Arquitectura en Colonia del Sacramento, allí conoció a Rhod Rothfuss y Gyula Kosice, figuras clave del Arte Madí.

Vibrante 21, 1977.
(Hurgador del Arte)
Un lenguaje universal
"María Freire ha tenido la triple condición de ser artista, docente y crítica de arte. Su mirada multiplicadora está impregnada de una gran madurez cultural. En Europa, Estados Unidos y Brasil la crítica artística la ha reconocido ampliamente. En Uruguay, Fernando García Esteban la incluía ya, en su crítica a principios de los sesenta, entre nuestros primeros cultores del arte abstracto. Para comprender su obra es necesario ingresar en un universo de formas plásticas de enorme impacto visual no sólo por su potencia, sino por su sutileza. Su gramática a partir del año 51 la constituyen la forma cerrada, el color plano, el espacio.
Serie de los toros, 1971.
(Hurgador del Arte)
Pocos elementos, pero con posibilidades combinatorias tan vastas como lo ha demostrado la imaginación de la autora. La obra de María Freire posee un lirismo particular, femenino y grácil; sus formas, en ciertos períodos, se abren para cobijar. El color es personal, elaborado para cada propuesta; sus tintas no remiten a los colores primarios de los maestros del Stijl, están elaboradas con un sentido de la armonía, de la proximidad, de la espacialidad, balancean la cortante presencia de los bordes acerados. El artista abstracto-concreto se maneja con valores plásticos absolutos, su valor de lenguaje es universal en la medida en que acierte a encontrar la clave de la belleza en la compleja articulación de su léxico. Existe una preocupación en María Freire cuando habla de la “fidelidad por la vía de la renovación”. En ella, esta renovación es una frontera de perfección, límite trabajosamente adquirido y talentosamente logrado, antes de pasar a otro desafío. Su técnica es la de los grandes maestros del estilo. Color plano, sin evidencia de pincelada, bordes nítidos, impecablemente terminados. En un momento sustituye el óleo por la laca a la piroxilina, una técnica modificada por Alfaro Siqueiros –ese gran investigador de materiales– para uso artístico. 
Capricornio, 1996.
(Archivo Castells)
Los problemas que acarrea esta técnica al soplete son considerables. Su diluyente afecta notoriamente las vías respiratorias. Durante un período el matrimonio estuvo al límite de la intoxicación por este motivo. Con absoluta libertad de espíritu, su temprana adhesión incondicional al arte abstracto y al concretismo en particular, aparece como una de las características más destacables de su personalidad. Es notorio que los artistas abstracto-concretos abolieron en su programa los íconos referenciales de la realidad exterior. En su estética nodescriptiva no hay historias para contar, tan sólo la forma pura y desnuda se propone a sí misma como objeto y como tema."
Daniel Tomasini. Revista Dossier, Montevideo, Marzo-Abril de 2009. 

Mantuvo contacto con las colectivos abstracto-concretas impulsados por el argentino Aldo Pellegrin y mucha afinidad con los artistas concretos y neoconcretos brasileños, Amílcar de Castro, Lygia Pape, Lygia Clark y Hélio Oiticica. 

Rectángulos CXXVII, acrílico sobre tela
de un metro por un metro, 1973.
José Pedro Costigliolo (1902-1985)
Nacido un 6 de noviembre, montevideano, el esposo de María Freire fue investigador de la pintura, precursor de la estética no figurativa uruguaya, fundador del Grupo de Arte No-figurativo en 1952, e iniciador del Movimiento Concreto en 1955. Fue alumno del Círculo de Bellas Artes, con docentes notables, como Cicente Puig y Guillermo Laborde. Su obra se caracteriza por la simplicidad geométrica y por una notoria influencia de los constructivistas rusos y los neoplasticistas holandeses. 
Su primera producción, de la que quedan pocos ejemplos,  describen a un artista interesado en organizar la composición a través de una creciente simplificación.
Proyecto de Vitral Nº 4, témpera,
48 por 32 centímetros, 1958.


Su formación personal atiende con entusiasmo las teorías de los constructivistas rusos y neoplasticistas holandeses y madura una creciente obra geométrica que lo distingue hasta sus últimas creaciones. Falleció un 3 de junio otoñal, en su casa montevideana, acompañado por María, su el amor de su vida, en todas sus formas.
Su creatividad está presente en el MAC, en el Museo Nacional de Artes Visuales, en el Museo Juan Manuel Blanes, en el Museo de Arte Moderno de San Pablo, Museo de Arte Moderno de Río de Janeiro, y en el Museo de Arte Contemporáneo de Madrid.

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