miércoles, 6 de marzo de 2013

Julia Arévalo, pionera uruguaya de las legisladoras latinoamericanas

Historias de bronce y miel
Su vocación fue la lucha social. Una tarea imprescindible aún en el Uruguay de las "vacas gordas" en el que ella vivió su juventud. Dirigente sindical, defensora de los derechos de la mujer, escritora, edila, diputada. Con su saber y su prestigio, en 1946, fue la primera senadora de izquierda en América. Nunca dejó de ser feminista, aunque solía utilizar lo que en su tiempo se llamaba "nombre de casada": Julia Arévalo de Roche. Su vocación por los derechos humanos se explica porque desde niña sufrió el lamentable triple diez en explotación humana: diez años de vida, diez horas por día y diez centésimos de paga", afirma su biógrafo, Alfredo Gravina.

Sobre la base de la serie Biografías Uruguayas, (Trocadero Gabinete DDiseño para El País, 2011).

Nacida el 1 de julio de 1898, en Barriga Negra, paraje serrano del departamento de Lavalleja, comenzó a participar en luchas sociales y en defensa de los derechos de la mujer, cuando aún era muy pequeña. Sólo pudo cursar hasta el 4° grado de educación primaria, y como tantos niños de principios del siglo pasado, a los diez años ingresó a trabajar en la Fábrica Nacional de Fósforos, que funcionaba Montevideo. Allí adhirió al sindicalismo socialista, por convicciones propias, y por seguir a su padre, obrero de la Compañía de Tranvías.
En 1915 ya era dirigente del Sindicato Tabacalero, destacada por su oratoria, su valentía y su capacidad organizativa. Fue fundadora del Partido Comunista del Uruguay, en 1920, firme opositora contra el régimen de facto de Gabriel Terra, que la envió varias veces a prisión en la década de 1930.
Como legisladora, entre 1942 y 1947, impulsó leyes de defensa del trabajador rural, y propuso la creación de la Comisión Honoraria Protectora del Trabajo Femenino y de la Caja de Seguro de Maternidad. Tras el golpe de Estado de 1973, fue un símbolo de la resistencia que enfrentó la dictadura militar que asoló al país.
Falleció el 18 de agosto de 1985, pocos meses después de recuperada la democracia. Fue despedida en un acto popular de organizaciones sociales, políticas y sindicales que aún la recuerdan como una de sus más admirables figuras históricas.

Sello de la Serie Mujeres Notables,
"Julia Arévalo, primera senadora
de América Latina",  2007.
Diseño: Eduardo Salgado.
Tirada: 15.000 ejemplares.
(Correo Uruguayo).
Apuntes
A los 15 años se afilió al Partido Socialista y, junto a Paulina Luisi, la primera médica uruguaya, en 1919 apoyó una histórica huelga de obreras chalequeras y pantaloneras sometidas a condiciones inhumanas de trabajo.

Fue colaboradora del periódico sindical El Hombre, dirigido por Tato Lorenzo, vocero de militantes anarquistas que alentó la creación de los partidos Socialista y Comunista.

En la Guerra Civil Española, iniciada en julio de 1936, lideró actividades en favor del legítimo gobierno republicano, y en 1939 sumó su voz a las denuncias internacionales contra la dictadura de Francisco Franco.

En la Segunda Guerra Mundial participó en el movimiento de mujeres solidarias con los Aliados en lucha contra el nazismo alemán. Fue amiga de Dolores Ibárruri, La Pasionaria, y del pintor Pablo Picasso. Al finalizar el conflicto estuvo en París, en la fundación de la Federación Internacional Democrática de Mujeres.

Datos
Las primeras legisladoras latinoamericanas fueron uruguayas: las senadoras Sofía Álvarez Vignoli e Isabel Pinto de Vidal, y las diputadas Julia Arévalo de Roche y Magdalena Antonelli, electas en 1942.

La Constitución uruguaya fue la primera de América y la sexta del mundo que estableció el voto femenino, muy poco después que Nueva Zelandia, Australia, Finlandia, Noruega y Dinamarca. Las uruguayas votaron por primera vez el 3 de julio de 1927, en plebiscito realizado en Cerro Chato, una localidad compartida por tres departamentos: Treinta y Tres, Durazno y Florida.

Para leer más
Mujeres uruguayas 2: el lado femenino de nuestra historia. Editorial Alfaguara, 2001.

Ella dijo
Tuve la suerte que no tienen todos los luchadores sociales. La de ver coronada con éxito una etapa, un escalón importante y decisivo de la causa a la cual se entrega la vida entera.”
Una anciana Julia Arévalo, reflexionando sobre el valor de su compromiso.

De ella se dijo
Como dijo un poeta, fue una mujer de bronce y miel."
María Cristina González, directora del Correo Uruguayo, en 2007, al presentar un sello postal que homenajeaba su memoria.

"La recuerdo así, rodeada de plantas en su casa, cariñosa con todos los que -en aquel momento niños- crecíamos acompañando a nuestras madres en la actividad política."
Marina Arismendi, dirigente comunista uruguaya.

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