jueves, 22 de septiembre de 2016

Uruguaya, Montevideana, Oriental, Chancho, Salus, Norteña, Doble Uruguaya, una crónica de maestros cerveceros, emprendedores y pioneros

Entre ríos y cervezas

Planta de la Cervecería Nacional antes de 1932,
cuando se fusionó con su colega y rival La Oriental
para fundar Fábricas Nacionales de Cerveza.
(Archivo FNC)

De las lejanas Nacional y Montevideana, entre antiguas y modernas, a las Cervecerías del Uruguay que mantenían nombres históricos: Hoffmann, Beherens, Lane, Ameglio, Queirolo, Armanino. De la Sociedad Anónima Cervecería Oriental, liderada por el legendario Numa Pesquera, a las Fábricas Nacionales de Cerveza fundadas en 1932 como una respuesta local a la crisis global de Wall Street liderada por el financista Francisco Graffigna. Fueron décadas de hombres y nombres comprometidos con un producto del país, de creatividad, trabajo e inversiones, entre el desolado Arroyo Seco, la planta de Asunción, entre el Palacio de la Cerveza y el inolvidable Parque Múnich, aquel entrañable espacio del barrio Atahualpa. Dos marcas emblemáticas, la minuana Patricia y la sanducera Norteña, completan un puzzle productivo y comercial concebido en la primera mitad del siglo pasado.

Sobre la base de los capítulos 2, 3 y 4 del libro Historia de la cerveza en Uruguay (Koi Books−FNC, Montevideo, Diciembre 2011).

El monopolio de la legendaria Cervecería Uruguaya fundada en 1866 por el pionero alemán Conrado Niding duró hasta 1899 cuando se constituyó una rival vigoroso: Cervecería Nacional, de Pajean, Brauer y Cía. Sus propropietarios emprendieron la construcción de una planta industrial en un predio limitado por las calles Santa Fé y Jujuy, en el entonces paraje suburbano de Arroyo Seco.
Frente de Cervecerías del Uruguay, c. 1900.
La sociedad original se disolvió en 1907 cuando pasó a llamarse Cervecería Montevideana, adquirida por la Sociedad Comercial Eduardo Armanino y Cía. Las infraestructura industrial fue ampliada y mejorada, y los resultados comerciales se percibieron dos años después: la fábrica llegó a producir 3.000.000 de litros de cerveza.
La competencia entre la Uruguaya y la Montevideana significó un impulso a la industria cervecera. En 1908 la primera dio trabajo a 150 obreros y la segunda a 123 (273 en total) lo que las colocó en el segundo y tercer lugar detrás del Frigorífico Artigas que ocupaba a 213 personas.
La Uruguaya era la mayor en infraestructura y en producción, en la temporada de verano ampliaba su plantilla a más de 300 empleados. A partir de 1911, transformada en sociedad anónima, se incorporaron los empresarios Francisco Ameglio, Carlos Anselmi y Ernesto Queirolo, al año siguiente el capital social era de 680.000 pesos oro, divididos en 6.800 acciones. Por entonces el negocio estaba en plena expansión por la incorporación de tecnología y la constante captación de inversiones.
Francisco Ameglio padre, c. 1910.
Poco antes de la Primera Guerra Mundial las dos empresas buscaron ganar el mercado nacional, salieron a la conquista del interior del país: “De los dos establecimientos citados depende el expendio en los departamentos, a los que es enviada la cerveza a presión en envases de madera completamente iguales a los que se emplean en la capital y embotellada”, revelaba en marzo de 1913 una crónica del suplemento Cincuentenario del diario El Siglo.
A comienzos de la década de 1920 una nueva crisis coincidió con otro período de concentración del sector. En junio de 1922 ambas decidieron fusionarse en Cervecerías del Uruguay. Emitieron una primera serie de acciones por cuatro millones de pesos para adquirir el activo y el pasivo de la Uruguaya (60%) y de la Montevideana (40%). Se autorizó a emitir un millón de pesos más en acciones, hasta conseguir cinco millones de pesos.
−Las dos empresas se integraron en un nuevo directorio que conservaba antiguos apellidos: Hoffmann, Beherens, Lane, Ameglio, Queirolo, Armanino. A ellos se sumó Domingo Lanza, líder del grupo familiar propietario de una curtiembre fundada en el último tercio del siglo XIX. Esta nueva incorporación también fue fugaz: duró algo más de un año.
Cervecería Oriental, c. 1923.
−En setiembre de 1923 nació Cervecería Oriental presidida por un líder de la industria y el comercio locales: Numa Pesquera. Secundado en la vicepresidencia por Ignacio Garmendia Caminos, por el secretario Ángel Noceto y Francisco Graffigna, que figuraba entre los vocales, el grupo comenzó con un capital autorizado de 1.500 pesos, construyó su planta industrial y un parque para el expendio de cerveza en Burgues y el bulevar Artigas.
−La crisis mundial que tuvo epicentro en 1929, luego de la caída de la Bolsa de Wall Street obligó al país a profundizar el proteccionismo comercial con medidas que limitaban las importaciones, que obligaban al control de la moneda y al aumento de los impuestos aduaneros.
Cervecería Montevideana, c. 1910.
−Fue una etapa de escasez de bebida extranjera que se sumaba a una producción artesanal casi inexistente, dos factores que en 1932 impulsaron una asociación industrial y comercial entre Cervecería del Uruguay y la Oriental. Así nació Fábricas Nacionales de Cerveza, favorecida por el efecto sinérgico de dos competidores y porque en años anteriores sus dirigentes se habían posicionado en otras empresas consideradas estratégicas para su negocio.
−Se autorizó un capital de diez millones de pesos y la emisión de acciones para canjear por el capital y los correspondientes fondos de reserva de cada una de las firmas constituyentes: 60% para Cervecerías del Uruguay y 18% para la Cervecería Oriental. En aquel momento se unieron los directorios, se sumaron Alfredo Inciarte y dos representantes del mayor emporio tabacalero del país: Horacio Mailhos y Daniel Sagrera.
−En mayo el Poder Ejecutivo aprobó los estatutos de la nueva sociedad y en noviembre de ese mismo año fue autorizada a cotizar en la Bolsa de Valores de Montevideo. Nacía con buenos auspicios financieros, sus dos primeros presidentes eran influyentes ejecutivos de la banca privada nacional: Francisco
Graffigna, titular del Banco Popular, y Alberto Vitelli, secretario del Banco Italiano.

En 1927 la Cervecería Oriental utilizó las primeras tapas corona, pero en 1932 cuando nació FNC quedaban pocos ejemplares.

Primer logo de la Cerveza Salus.
Salus, la espuma saludable
−Hasta 1937 hubo una sola empresa nacional: Fábricas Nacionales de Cerveza. La competencia surgió en el sureste del país y su origen fue atípico. Se trató de la diversificación productiva de una embotelladora de agua mineral radicada en las serranías cercanas a Minas, capital del departamento de Lavalleja.
−Allí un grupo de vecinos montevideanos había adquirido en 1892 un campo con surgentes de agua, con la finalidad de encarar su explotación comercial.
−Los emprendedores construyeron una fuente que comenzó a prodicir agua mineral pura, de primera calidad. Los años se sucedieron con avances y retrocesos hasta 1898, cuando Santiago Fabini organizó la empresa con apoyo de sus hermanos Enrique y Juan Pablo, y por el comerciante minuano Antonio Puga.
−En 1902, con la incorporación del banquero Luis J. Supervielle, la idea recibió un nuevo impulso. A partir de ese momento la sociedad tomó el nombre de Compañía Salus. Supervielle y Cía era  la razón social de una empresa familiar transformada en un grupo económico cimentado en la actividad financiera. Eran los propietarios del Banco Francés, fundado en 1887, con casa central en Montevideo y sucursal en Buenos Aires.
Tacho de cocimiento de Minas,
testimonio de la antigua cervecería
.
−Luego de adquirir tierras se orientaron a la agropecuaria, los negocios inmobiliarios y bursátiles. Su ingreso a la firma de bebidas señalaba un camino reiterado entre las firmas financieras hasta consolidarse como uno de los grupos económicos más importantes del país, con ramificaciones en la capital argentina, sur del Brasily Paraguay.
−En setiembre de 1907 el Poder Ejecutivo aprobó los estatutos de la Compañía Salus Sociedad Anónima. Aquel año inauguró una moderna maquinaria para el envasado de agua mineral.
−En setiembre de 1910 fue autorizada a cotizar en la Bolsa de Valores. La ampliación del capital social le permitió adquirir, tres años después, una empresa competidora, presidida por el ingeniero José Serrato, exministro de Hacienda de José Batlle y Ordóñez: Agua Vera y Canteras del Verdún, transformada en sociedad anónima para aumentar la venta del Acqua Vera producida en las sierras del Verdún.
−Una asamblea extraordinaria de accionistas, realizada en octubre de 1935, modificó el objetivo de la empresa. Así Compañía Salus fue facultada para explotar las aguas minerales de la Fuente del Puma; crear una estación hidromineral; construir, explotar o arrendar hoteles; explotar “en toda su magnitud” el turismo y la industria cervecera. Su incursión fue coherente con una estrategia. En diciembre de ese mismo año iniciaba la construcción de una cervecería dentro de su predio minuano, inaugurada en 1937.
Vista de la fachada geométrica de la planta
minuana de Patricia en Minas, inspirada
en la arquitectura renovadora que en la
década de 1930 lideraba Julio Vilamajó.
−La Salus se transformó en un complejo productivo−industrial asentado en 2.000 hectáreas, que buscó autoabastecerse de las materias primas que necesitaba, excepto el lúpulo que importaba de Europa y de Estados Unidos. Entre las sierras encontró lo necesario para su subsistencia: contrataba la provisión de cebada con los agricultores; la forestación aportaba el combustible para las calderas, el carbón vegetal para la elaboración de gas carbónico y la madera para los casilleros; la plantación de frutales proporcionaba manzanas para la fabricación de sidra, y limones y naranjas para los memorables refrescos Salus.
−El centro del complejo era la legendaria Fuente del Puma, de la que surgía toda el agua necesaria para fabricar una línea de productos cada muy aceptados por los uruguayos, también reconocidos por consumidores argentinos y brasileños que "peregrinaban" camino a Minas en busca de la "Fuente de la Juventud".
−Alentados por el éxito comercial los empresarios "minuanos" encararon otros rubros: se abrió un parque natural sin antecedentes en el país, para el uso público, con servicios gastronómicos y de hotelería: el Parador Salus. La actividad económica fue complementada con la explotación agropecuaria, la granja, cultivos varios y la cría de ganado.
−Hacia 1950, tras el retiro de Supervielle, la firma era presidida por Juan P. Fabini, y en el directorio figuraba Luis Maresca García, primigenio de una familia que luego fue decisiva en el desarrollo del negocio. Su hijo Carlos era el titular de la empresa, cuando en 1998 se anunció la venta de 34,6% de las acciones al Grupo Bemberg argentino.
−Dos años después se iniciaban conversaciones con la francesa Danone, la poderosa multinacional de agua mineral, que se cerraron en setiembre de 2000 con la venta del 57% del capital de Salus. Con la creación del Grupo AmBev, por la fusión de Brahma y Antarctica, el objetivo de los brasileños era quedarse con la cervecería a cambio de las acciones del agua mineral. Y así fue. 

En cervecería el área técnica es más lenta y estable que el marketing que siempre es más urgente y cambiante.”

Eduardo Pellatón

Etiqueta original de Norteña con banderas
de Paysandú y Uruguay, c. 1970.
Norteña y sanducera
−La tercera empresa cervecera también surgió en el interior del país, al norte del río Negro, en una rica región capital del departamento de Paysandú recostada sobre el Uruguay. A diferencia de la Salus se trató de una empresa nueva, especializada. No nació aislada, sino integrada a un proceso de desarrollo local con epicentro en la ciudad de Paysandú que se concretó en el período de oro de la industria uruguaya, entre 1943 y 1954.
−La Cervecería y Maltería Paysandú S.A. Fue fundada en abril de 1947, y el 1 de setiembre de ese mismo año tenía sus estatutos aprobados. Al principio fue presidida por su creador, el arquitecto Nicolás F. Máscolo, acompañado por el vicepresidente Máximo Seré, estanciero del departamento de Flores, y por el médico Julio César Fraschini, un poderoso empresario sanducero, productivo y financiero, quien por sus contactos internacionales fue el encargado de viajar a Europa para adquirir la maquinaria.
−En el primer directorio de la empresa había una discreta presencia montevideana: Ricardo Inciarte, vinculado con FNC, y Juan Vicente Chiarino, director del almacén importador de comestibles Chiarino y Cía., con presencia en el agro, los negocios inmobiliarios y en el Banco de Cobranzas, Locaciones y Anticipos.
Juan Vicente Chiarino.
−La fábrica comenzó sus actividades en 1951 con un capital inicial de 800.000 mil pesos, que cuatro años después fue incrementado cuando pudo cotizar sus acciones en la Bolsa al tiempo que abría agencias en todo el país y su dirección comercial se radicaba en Montevideo. Una segunda etapa productiva y financiera se inició ese año. Fue un período de expansión sin precedentes. El capital accionario se incrementó a 19.000.000 de pesos una década después de creada la firma.
−La tercera etapa se inició en 1968, con la venta mayoritaria del capital accionario al Grupo Oetker de la entonces República Federal de Alemania, que pasó a controlar la empresa. En aquel momento la empresa fue transformada en el complejo CYMPAY, que privilegió la exportación de cebada cervecera y de cebada malteada, que siguió fabricando cerveza, que montó una fábrica de envases de plástico para autoabastecerse de casilleros y adquirió una embotelladora de agua mineral: Matutina. La marca Norteña fue comprada en 2002 por el Grupo AmBev que trasladó su producción a Montevideo.  

−En 1927 la Compañía Salus lanzó la marca Puma de Oro, precedente de la emblemática Patricia.

Alberto Vitelli.
Nuevos cerveceros
−Fábrica Nacionales de Cerveza fue fundada por cerveceros expertos y emprendedores por entonces recién llegados a la actividad. Entre los "nuevos" sobresalía el abogado Alfredo Inciarte pertenecía al grupo económico Sucesores de Nicolás Inciarte, propietario de una barraca de frutos del país que había expandido sus inversiones y diversificado sus actividades, el más notorio de aquellos negocios fue el Frigorífico Artigas asociado a la compañía estadounidense Armour. Los Mailhos detentaban el virtual monopolio de la industria tabacalera y tenían colocaciones en numerosas y variadas empresas. También aparecía Alberto Vitelli, con intereses en la firma ferretera, la importadora Trabucatti y en instituciones financieras.
−La empresa constructora argentina Oscar Kropff fue autora de la maqueta original de la Cervecería Popular, construida en 1887.

Augusto Hoffmann.
Jorge Brauer
−Fue el más innovador y recordado director técnico de la Cervecería Nacional. Nacido en Alsacia, recibido de maestro cervecero en Baviera, vino al Río de la Plata contratado por la Bieckert de Buenos Aires. Enrique Menini traía la experiencia de La Ideal, una popular bebida sin alcohol que elaboró hasta la primera década del siglo pasado. Enrique Bonnecarrère y Ceferino Arioni fueron titulares de la Destilería Uruguaya, una firma que competía con los principales whiskies importados.

1900
−Fue el año cuando Cervecerías del Uruguay importó los primeros camiones estadounidenses White, con cubiertas de aire, que cada mañana se estacionaban en la calle Entre Ríos, al lado de los carros tirados a caballo.

Numa Pesquera.
Numa Pesquera
Fue un líder de la agroindustria y el comercio nacional, granjero de Melilla, vitivinicultor y cervecero, fundador de la Oriental y directivo de FNC hasta la década de 1960.
Filántropo y notable dirigente deportivo, acompañó a su gran amigo Atilio Narancio en la organización y financiación del viaje de la selección uruguaya que en 1924 fue campeona de fútbol en los Juegos Olímpicos de París, aquellos Celestes gloriosos que inventaron la vuelta olímpica en el estadio de Colombes.
Un año después Narancio apoyó a Pesquera, por entonces presidente del Club Nacional de Football, en la más extensa gira de la historia del deporte mundial. La centenaria institución uruguaya disputó 38 partidos en 23 ciudades, entre febrero y agosto de ese año, con 27 triunfos, siete empates y cinco derrotas. El cuarto enfrentamiento fue contra la selección regional francesa de Roubaix que una semana antes había perdido 7 a 0 con Brasil.
Cuenta la leyenda que Pesquera le ofreció al plantel tricolor un premio extra de 1.000 francos si ganaban por la misma diferencia. Cinco goles de Pedro Perucho Petrone, uno de Héctor Manco Castro y otro de Arturo Sufiotti, hicieron que Pesquera cumpliera su promesa.

Juan Pedro Fabini.
Fabini
−La familia creadora del agua y la cerveza Salus estaba radicada en Lavalleja desde 1880, cuando el patriarca genovés Giovanni Fabini se estableció con un almacén de ramos generales en el poblado de Solís del Mataojo. Sus hijos más notables fueron Juan Pedro, ingeniero de obras públicas que le entrega su nombre a la popular Plaza del Entrevero, quien vivió comprometido con la empresa familiar, y Eduardo, el notable músico y compositor, que solo iba a la finca para buscar inspiración. 

Entre las sierras 
−La planta Minas de Fábricas Nacionales de Cerveza está ubicada en el kilómetro 109 de la ruta 8, a poco más de diez kilómetros de la capital del departamento de Lavalleja bañada por la cuenca del arroyo Solís Grande.
Eduardo Fabini en las sierras.
 
−Su construcción fue una iniciativa del banquero Luis. J. Supervielle, quien en 1935 era presidente de la Compañía Salus, primera propietaria de la histórica marca Patricia. La obra dirigida por el ingeniero Juan Pedro Fabini fue inaugurada dos años después. Su diseño Art Déco tardío está influido por una sensibilidad modernista nacional, liderada por el arquitecto Julio Vilamajó, quien además desarrolló la urbanización de Villa Serrana. 
 
Inspiración
−El gran músico Eduardo Fabini solía quedarse en una antigua vivienda ubicada en la falda de la colina donde está implantada la fábrica del agua Salus y la cerveza Patricia. Allí compuso muchas de sus obras, entre pinos, coronillas, canelones, arrayanes y guayabos.

En 1960 por primera vez se llenaron botellas de un litro de cerveza en la planta de Entre Ríos, con equipos que compró Francisco Ameglio en Estados Unidos. Antes había botellones y porrones de esa capacidad y de dos litros”
Eduardo Pellatón

Otto Bemberg.
Otto Bemberg
−Fue un empresario alemán, financista e industrial, iniciador del grupo económico argentino que lleva su nombre, creador de la cerveza Quilmes. Se llamaba Otto Peter Friedrich Bemberg, nacido en la ciudad alemana de Colonia el 1 de mayo de 1827. Fue traido a Buenos Aires por sus padres, Peter Bemberg Boullé y Maria Teresa Drügg. En la capital argentina fundó una importadora de tejidos y exportadora de granos que expandió con apoyo de la familia de su esposa, Luisa Ocampo, colonizadores y constructores de caminos y puentes.
−En 1860, cuando era cónsul en París, fundó la Destilería Franco Argentina, y en 1888 la Brasserie Argentine Societé Anonyme. Dos años después regresó a Buenos Aires para producir y vender cerveza, instalado en Quilmes, un paraje ubicado a 25 kilómetros del centro porteño. Bemberg fue un filántropo, fundador del Barrio Cervecero que se desarrolló alrededor de la planta industrial, núcleo original de la futura ciudad.
−Tras la muerte del pionero alemán, en 1895, su hijo Otto Sebastián, maestro cervecero recibido en la Universidad Técnica de Múnich, quedó al frente del negocio que en 1901 pasó a llamarse Brasserie Argentina Quilmes (BAC), y que adquirió la planta industrial Schlau de Rosario de Santa Fé y luego la Palermo bonaerense. La familia también fue continuadora de su tarea filantrópica cuando en 1908 creó la línea de tranvías Quilmes-Barracas que no solo benefició a los obreros de la empresa sino a todos los poblados de veinte kilómetros a la redonda.
Planta de Quilmes, c. 1940.
−Los Bemberg fueron los primeros importadores de semillas europeas de cebada para cerveza y en 1911 crearon las principales variedades de granos argentinos. A partir de 1915 construyeron dos nuevas plantas: Cervecería del Norte, con sede en Tucumán, y Los Andes, radicada en Mendoza, mientras iniciaban los ensayos de malteado e inauguraban la fábrica Coroplas, para producir sus propias tapas corona.
−En 1925, cuando poseía nueve sucursales en todo el país, el grupo llegó a la selva misionera, donde fundó Puerto Bemberg, una localidad con viviendas nuevas, hospital, escuela, iglesia. En 1937 la Sociedad Argentina Quilmes concretó la primera importación aérea de lúpulo que luego de investigada permitió obtener ejemplares propios que dieron lugar a cervezas enteramente argentinas cuando la empresa cumplió medio siglo de vida.
−En las décadas posteriores la marca se consolidó como líder del mercado argentino y referencia industrial en la región, con una creatividad que se vio reflejada en su identidad visual y en un eslogan publicitario clásico: “El sabor
del encuentro.”
−En 2002, la Cervecería y Maltería Quilmes se asoció con la multinacional AmBev y en abril de 2006 se concretó el traspaso del paquete accionario mayoritario. En la actualidad forma parte del grupo ABInBev, la compañía cervecera líder en el mundo, con un portfolio de más de 200 marcas y con operaciones en más de 30 países, entre las que se encuentra Fábricas Nacionales de Cerveza.

Planta de Norteña, 2011.
Norteña
−El ingreso de Norteña al mercado de la cebada cervecera estuvo vinculado con una coyuntura internacional. Entre 1938 y 1940 la superficie cultivada alcanzaba un promedio anual de 4,2 mil hectáreas. A principios de la década de 1950 se había elevado a 12,3, y en 1961 alcanzó las 39,1 mil hectáreas.

Hielo y cristal
En 1925 los administradores de Cervecería Montevideana se vincularon a Cristalerías del Uruguay, y en 1930 al Frigorífico Modelo. En ambos casos, el objetivo era alcanzar cierto grado de integración: la cristalería fabricaba envases de vidrio y el frigorífico producía y distribuía hielo.

Barricas, bombas y hielo 
Máquinas a vapor de la Montevideana, 1920.
−La Cervecería Montevideana fue una empresa innovadora que respondió a la oportunidad que significó el fin de las grandes importaciones de líquidos alemanes, ingleses, belgas, franceses.
−Fue la primera que diseñó una estrategia de venta al por mayor y de distribución en comercios. Introdujo los barriles de 10, 15, 30, 50 y 100 litros, que eran llenados y lavados por máquinas automáticas. De ese establecimiento salieron todos los toneles de roble y bombas de bronce, enfriados con cajones de hielo, que recorrieron el país en ferrocarril entre 1920 y 1960.
 
Me tocó cerrar la fábrica de barriles en la calle Asunción cuando todavía quedaban 45 personas trabajando, las últimas de un total de 500 en su mejor época. ¡Fue una experiencia muy fuerte!” 
Eduardo Pellatón
 
Fachada histórica de la planta Entre
Ríos de Fábricas Nacionales de
Cerveza, con la estrella cervecera en
un tímpano superior.
La refundación
−A principios de 1959 las Fábricas Nacionales de Cerveza enfrentaban un serio riesgo de quiebre financiero y productivo. Su esfuerzo industrial estaba disperso en cuatro plantas que significaban un elevado costo para una empresa de 3.000 empleados, que además administraba una maltería con escasa materia prima. Hubo cambios en el directorio con la llegada de Roberto Ferber a la presidencia, acompañado por capitales del Grupo Bemberg, fabricante de Quilmes. Francisco Ameglio Fynn, Enrique Braga, Federico Bervejillo, Haroldo Miños, fueron nombres señalados en la modernización de la empresa.
−Aquel fue un tiempo de cambios y decisiones que conmovieron al personal en lo interno y también a la opinión pública, por el significado colectivo de los sitios cerrados. El Palacio de la Cerveza y la las instalaciones de la Popular fueron vendidas en 1961 a la Institución Atlética Sudamérica.
−En 1964 fue desmantelada la Cervecería Oriental y su inolvidable Recreo y en marzo de 1974 fue expropiada la planta de Asunción, donde el Banco Hipotecario del Uruguay construyó viviendas, mientras que parte de su equipamiento era llevado a Entre Ríos o rematado por la firma Gomensoro y Castells.
Fachada de Entre Ríos, c. 1920.
−Una decisión dolorosa pero que explica un testigo directo, el técnico Eduardo Pellatón. “Tanta disgregación elevaba los costos a niveles de inviabilidad tal que los directores de entonces no tuvieron otra alternativa que tomar medidas drásticas”, recuerda Eduardo Pellatón, quien había ingresado a FNC en 1959, seleccionado en los primeros concursos de oposición y mérito. “Hasta ese momento, sólo se entraba por contacto familiar”, aclara el empleado que permaneció casi cinco décadas en la compañía y que fue responsable de su patrimonio industrial.
−La necesidad de cambios dio lugar a un novedoso plan de negocios basado en una viabilidad proyectada para cinco años en una primera etapa, con el liderazgo del vicepresidente Emilio Peña, representante de la firma argentina, y por un joven gerente general, el ingeniero Francisco Ameglio Fynn.
−La estrategia fue concentrar lo máximo de la producción en la planta de Entre Ríos, donde se ampliaron los sótanos del estacionamiento para colocar allí salas de fermentación. Se compraron nuevos equipos de llenado para botellas de un litro, se cambió el parque de barriles y el equipamiento para su lavado y llenado, pero la inversión más importante fue la adquisición de un nuevo generador eléctrico, luego que las inundaciones de ese año casi paralizaron las fábricas de Asunción y Entre Ríos.
Estrella alquímica cervecera en tímpano.
−“Fui contratado para instalar ese equipo, que por tratarse de una emergencia era la prioridad máxima. Recuerdo que por entonces sólo se podía gastar 50% de la energía de UTE, porque las centrales habían colapsado. Ingresé con un recordado compañero, José Anfuso, con quien fuimos recibidos por Numa Pesquera y Alberto Frenández Goyechea, dos directivos históricos de la compañía. Comenzamos a trabajar con gente muy experimentada, que podrían ser nuestros padres. Recuerdo con cariño al jefe de máquinas, Ramón Castro, mi primer jefe, de quien con los años tuve el honor de ser su jefe; un ejemplo de trabajo, rectitud, que con otros hizo grande a FNC”, relata Pellatón.
−La sorpresiva muerte del ingeniero Ameglio, cuando la reestructura estaba en plena marcha, creó un gran vacío inicial que se cubrió con un comité director, integrado por Ignacio Parpal, Américo Siécola, el ingeniero Federico Bervejillo y el contador Enrique Braga.
La firma de los constructores que
remodelaron la mayor fábrica
cervecera del país todavía perdura en
una pared de Paraguay y Entre Ríos.
−“Al poco tiempo la empresa reordenó su funcionamiento, con la coordinación del ingeniero Jacobo Varela en la planta y otros técnicos que habían ingresado en concursos de oposición y mérito. Hasta 1960, la fábrica era manejada por los cerveceros, en su mayoría extranjeros, qué decidían en todos los rincones de la fábrica, desde cómo debía ser la producción hasta cómo se publicitaba o se vendía, pero ese año hubo una transformación hacia un perfil más amplio, aunque siempre basado en lo industrial.”
−Para continuar la obra de Ameglio, el directorio nombró por primera vez un gerente general, Enrique Braga, y uno industrial, Federico Bervejillo. El nuevo equipo quedó con integrado también por los ingenieros José Terra y Luis Castillo que coordinaban las tareas de producción con el cervecero George Ruckert; Cammors, Enrique Garlo, Enrique Umbre y Ana María Guzzetti en administración; Olguiz Rodríguez en propaganda; José Anfuso y Eduardo Pellatón en servicios y talleres.
Sala de cocimiento y filtrado.
−“Por entonces había excelentes administrativos, como Ignacio Parpal, un gerente de todos los tiempos, un consejero que siempre estaba pronto para escuchar una idea. En otras áreas recuerdo a Miguel Batalla, jefe de Talleres, tercera generación de FNC, al recordado Ángel Vilar, jefe de Asunción, que se retiró como jefe de Personal y a los ingenieros Francisco Gari, elaborador del agua Vittel y José Melillo, químico encargado del whisky. El ingeniero suizo Jacobo Harmayer fue un pilar fundamental para los cambios tecnológicos. Miguel Battaglia, era el jefe de la flota, Antonio Farat, responsable de producción, y Rosendo Rodríguez en el área administrativa. Bervejillo murió muy joven, al igual que Ameglio, fue una pérdida humana y empresarial, pero su sustituto, el ingeniero Haroldo Miños, fue quien encaró la modernización definitiva de la planta y la construcción de la filial paraguaya, una tarea que compartimos con otro gran técnico: Oscar Pedemonti”, evoca Pellatón.
−Una visión administrativa de los cambios es aportada por Carlos Cammors, ex gerente de la compañía. “Ingresé en 1962, por una convocatoria de estudiantes de segundo o tercer año de Facultad de Ciencias Económica, con la materia Análisis de Costos aprobada. Fue un decisión sin antecedentes, por el carácter profesional del llamado y porque en FNC no existía el costeo.”
Bases de las cubas cilindro-cónicas.
−Cammors comenzó trabajando con consultores argentinos contratados para realizar una auditoría que relevó “cada rincón de la fábrica”, recuerda el ejecutivo. “En aquella época todo era artesanal: cubas de madera, maquinaria antigua, mucho personal y también muchas mermas. Un ejemplo: los barriles que supuestamente eran de mil litros en realidad podían contener no más de 750”, cuenta Cammors. “Entré en una sección nueva, Costos y Procedimientos, pero al poco tiempo comenzó la racionalización de las áreas: hacíamos una sección juntando cuatro y ganábamos en eficiencia y tiempo. El gran gestor de esa modernización administrativa fue el contador Enrique Braga; hay un antes y un después de su paso por la compañía”, concluye Cammors, quien fue gerente Administrativo, Comercial y que culminó su carrera en la Gerencia General.
−La evolución tecnológica y productiva de FNC es descripta por Eduardo Pellatón como un proceso en el que hubo decisiva influencia de dos técnicos extranjeros. “Con el Grupo Bemberg, en la década de 1960 conocimos al profesor francés Jacobo Demier, un científico de primer nivel internacional que nos enseñó los mejores conceptos y los mayores secretos de la fabricación cervecera.” 
Muelle y sector de envasado Entre Ríos.
−Cuando en 1993 ingresó la multinacional Heineken como nuevo socio mayoritario del Grupo Bemberg, la planta de Entre Ríos fue renovada con el asesoramiento del ingeniero Brand Jan Vander Berg. “En ese momento trabajábamos con máquinas de la década de 1950, muy nobles, pero desactualizadas a la realidad de un mercado en expansión. En esta segunda etapa de modernización fue decisivo el trabajo y asesoramiento de este holandés que nos enseñó técnicas y aportó recursos materiales que impulsaron nuestra actualización”, evoca Cammors.
−Vander Berg era director regional de Heineken para el Río de la Plata, radicado por entonces en Buenos Aires, responsable de la planta de FNC y de la Cervecería Paraguaya, una filial de la empresa instalada en la localidad de Caaguazú. “Por su iniciativa adquirimos la nueva línea de embotellado, la cilindro cónica y las nuevas salas de cocimiento que le aportaron una calidad definitiva a nuestros productos. Es un hombre excepcional, que se enamoró del país, tanto que se quedó a vivir en Punta del Este, después de retirado”, concluye Pellatón.


El recordado gerente Ignacio Parpal sustituyó en 1940 a un alemán que debió irse luego que Uruguay le declarara la guerra al regimen nazi” 
Oscar Pedemonti,memorialista, impulsor del Museo de la Cerveza.

Un logo, tres letras
Chapa patrimonial , 1932.
−Es muy interesante la historia del logro de Fábricas Nacionales de Cerveza, una denominación que perdura hasta hoy, y que se ha transformado en una marca reconocida en el país. Cuando los directivos de la década de 1950 tuvieron que hacer la papelería de la empresa, se encontraron con unas viejas boletas que tenían estampadas la sigla FNC, y no dudaron en adoptarla, en principio como algo pasajero para hacerla más fácil, pero el logo quedó hasta hoy. Son esas historias que llamarían la atención a los expertos en marketing y a los estudiosos de la técnicas de publicidad, pero es la más pura verdad: el logo de FNC nació por una casualidad, en tiempos en que la compañía lo tenía todo adentro: una oficina de diseño con sus dibujantes, y hasta una imprenta en la que se realizaba la papelería.

Taborda, el héroe cervecero
−“Era el más joven de compañeros mayores que me decían Nene y que me ayudaron a construir la casa de Carrasco. Recuerdo a Leonardo González, a Manuel Muniz que había sido soldado y fue guardia de Luis Batlle, en 1933, cuando estuvo encarcelado en la Isla de Flores tras el golpe de Estado de Gabriel Terra. Quise entrañablemente y admiré a Gerardo Taborda, un mecánico experto que vivía en la calle Tomás Diago, que había sido voluntario de aviación en la resistencia francesa contra la ocupación nazi en la Segunda Guerra Mundial. Cuando Charles de Gaulle vino a Montevideo lo condecoró como héroe y el gobierno francés le regaló una chacra.”
Oscar Pedemonti 

Un registro histórico de la antigua
sala de cocimiento de la
Cervecería Montevideana, última
empresa que dirigió Conrado Niding.
Cierre de Asunción 
−"Fue tan anunciado como lento, hasta resistido en el interior de cada empleado. Fue un proceso parcial: primero el embotellaje, después se pararon los barriles pero se siguió fabricando cerveza, luego dejaron de llegar los camiones porque no hubo más distribución; finalmente se pararon todas las máquinas. Para quienes trabajamos en ese cierre fue algo humanamente muy duro.”
Eduardo Pellatón 

Burrouhgs
−“Aquello era algo increíble: las cuentas corrientes se llevaban a mano. Fue cuando conseguimos poner unas máquinas Burroughs, aquellas perfo-verificadoras gigantescas. Hoy son reliquias, pero en su momento nos permitieron evolucionar del lápiz y la goma a una mecanización mucho más profesional y confiable, con una historia organizada de cada cliente. Yo tenía 22 años.”
Carlos Cammors 

Desde que nació
−“Vivíamos en Zapicán y San Fructuoso, porque cuando mi padre comenzó a trabajar en la cervecería, se mudó desde Carrasco. Hizo de todo, pero terminó como sereno. Con mis hermanos nos sentábamos en el murito de la estación de servicio a esperarlo a la salida. Siempre nos compraba una figazza, que era algo raro en aquella época, en un carrito blanco que paraba en la puerta de la fábrica. Era un paseo familiar que adorábamos.”
Compresor de Cervecería Oriental,
Burgues y bulevar Artigas, c. 1926.
Juan Carlos Martínez, funcionario de la planta de Entre Ríos desde 1969.

Ameglio

“Por un concurso llamado por él, ingresé en la parte técnica con José Anfuso que fue a la maltería. La verdad es que teníamos un sueldo muy bajo para tantas responsabilidades. Entonces hubo cierto malestar que llevó a la renuncia de Anfuso, que se fue a una tabacalera, pero yo preferí hablar con Francisco Ameglio. Le expliqué mi caso y me triplicaron el sueldo.”
Eduardo Pellatón 

Mann

“Fue un motor que me tocó desarmar con el compañero Pellatón, que estuvo años en la planta de Asunción y que trasladamos a Entre Ríos. Era una maquina antigua pero de increíble precisión, similar a la utilizada por los submarinos nazis U2 en la Segunda Guerra Mundial. Luego vino un motor de la misma marca Mann, mucho más moderno, pero aquel primer equipo para mí fue inolvidable.”
Oscar Pedemonti 

Planta industrial de la calle Asunción, c. 1950.
Montevideana
−“Recuerdo cuando le regalaron a mi madre un libro de Malta Montevideana, por el nacimiento de un hermano menor. ¡Era precioso! Allí se escribía la fecha de nacimiento del niño, se ponían fotos y se podían leer consejos para la crianza del bebé. A las madres les indicaban que bebieran malta y cerveza Chancho, por sus proteínas. ¡Lo guardamos como un tesoro familiar!” 
Juan Carlos Martínez

Tronco cónicas
−“Son máquinas que cambiaron nuestra forma de hacer cerveza y que con los tanques de fermentación formaban parte del más moderno sistema de producción de la década de 1990. Antes hubo que trabajar con las antiguas máquinas de Asunción, muy útiles para elaborar una cerveza refrescante pero con limitaciones de volumen, que luego fueron llevadas a la planta paraguaya de Caaguazú.”
Carlos Ghione, maestro cervecero de FNC

Cajones de seis botellones de dos
litros de Cervecerías del Uruguay, 1922.
Cajones
−“En la Cervecería Oriental había un gerente de cajones, ¡sí, de cajones! En realidad era un gerente que se había quedado sin tarea y que se dedicaba a juntar los cajones y llamar a los carpinteros” (CC) .

Carlos Graves
−Fue un histórico maltero suizo que durante años trabajó en la Oriental y que con el cierre de esta fábrica pasó a FNC. “Cómo se hacía en aquella época, vino con la maquinaria”, anota Pellatón. En la década de 1960 el alemán George Ruckert era el cervecero de Doble Uruguaya y Graves el maltero de la Montevideana, hasta su retorno a Suiza. “Yo lo llevé al aeropuerto y lo despedí para siempre, porque murió en su país”, recuerda el responsable patrimonial de FNC.

Ahorro
−“La empresa tenía un sistema de ahorro para el persona, que generaba intereses. Siempre iba con mi padre a la Contaduría, a depositar o retirar dinero. Se lo anotaban en una libretita. Si alguien tenía un problema personal, económico o no, pedía una audiencia con el gerente Ignacio Parpal, que siempre le buscaba una solución” (JCM).

Casi en simultáneo con la fundación de FNC se creaba la Maltería Nacional como compañía autónoma y con una planta industrial independiente.

Chancho 2/3 de litro.
Chancho 
−Fue una cerveza negra memorable, formulada con trigo, avena, cebada y frutos. Era una bebida de alta fermentación, de cuerpo robusto, espesa al paladar, producida desde fines del siglo XIX por la Cervecería del Uruguay. Su álter ego se llamaba Tívoli, otra variedad negra, más líquida, pero también más áspera, de carácter astringente, que se vendía en barriles o en botellas de vidrio.−En 1932 pasaron a formar parte de la cartera de Fábricas Nacionales de Cerveza, pero nada cambió para ninguna de las dos: se elaboraron en la planta de Asunción, hasta su cierre. Tívoli fue discontinuada a principios de la década de 1950, mientras que Chancho tuvo su última etapa en los mismos tachos de cocimiento de Doble Uruguaya, dentro del complejo industrial de Entre Ríos. Aquel caldo espeso y saludable fermentaba en piscinas subterráneas, y luego se guardaba en antiguas cubas cerveceras fabricadas en 1887. Chancho era recomendada para madres en etapa de lactancia, pacientes con anemia y ancianos con necesidad de un suplemento alimenticio.
−Cuando se dejó de hacer, en 1968, sus toneles de madera fueron utilizados para elaborar el whisky Gregsons. Sus porrones en gres, importados de Alemania, Inglaterra y España, fueron piezas artísticas utilizadas como adornos en jardines familiares, y en espacios destacados de instituciones culturales y sociales. En la actualidad los envases de Chancho son muy buscados por los coleccionistas, por su diseño original y su valor histórico.
Origen del sabor: Gran Bretaña
Estilo: Negra tipo Ale
Presentación: porrones en gres de 1/3 y 2/3 de litro.


Primera etiqueta de "La Doble", 1940.
Doble Uruguaya 
−Más de siete décadas se mantuvo vigente la histórica marca creada por Cervecerías del Uruguay, con su inolvidable imagen institucional: el alemán sin cabello y con mucha barba que disfrutaba de una jarra transparente repleta del líquido. A principios del siglo pasado era elaborada en dos variedades: rubia y negra.
−Su denominación se debe a que la fábrica proponía dos opciones de su cerveza Uruguaya: Simple (cruda) y Doble (fermentada). Dos décadas después de la fundación de Fábricas Nacionales de Cerveza, se dejó de producir la Simple y quedó solamente la Doble, que pronto fue una denominación emblemática, que hizo muy popular un tamaño pequeño conocido como Choppito.
En 1995 hubo una segunda activación de Doble Uruguaya, , pero fue apenas una etapa de dos años hasta su retiro definitivo del mercado.
Origen del sabor: Alemania
Estilo: Lager
Presentación: botellas de un litro, 330 y 200 centímetros cúbicos (Choppito).


Etiqueta de Montevideana, c. 1930.
Montevideana 
−Fue la primera bebida de cebada sin fermentación alcohólica, la más popular de su tiempo, elaborada en la planta Asunción de la Cervecería del Uruguay; heredera del Extracto de Malta, muy usual a fines del siglo XIX.
−La malta era el extracto menos concentrado, más dulce y más líquido. En la década de 1920 mantuvo una célebre competencia con la Oriental, en la que los médicos más prestigiosos de su tiempo se alinearon de un lado o del otro, para describir sus valores nutricionales.
−Cuando ambas empresas se fusionaron para crear FNC, solamente quedó la Malta Montevideana, y cuando la cerveza Doble Uruguaya dejó de ser producida también cambió la denominación de la bebida sin alcohol: desde entonces ambas se denominan Pilsen.
Origen del sabor: Alemania
Estilo: Bebida nutritiva sin alcohol
Presentación: botellas de vidrio de 700, 330 y 180 centímetros cúbicos.


Pilsen
Primera etiqueta de Pilsen, c. 1950.
−La denominación era utilizada por Fábricas Nacionales de Cerveza desde que el cervecero checo Carlos Starostik comenzó a elaborar una bebida lager que evocaba a Plzen, un pueblo de su patria donde nació la célebre denominación de origen Pilsener. −El producto se llamó Pilsen Royal de Luxe, y fue desarrollado para un público de mayor poder adquisitivo y para consumir en momentos especiales, en bares o restaurantes, presentado en un único calibre de 330 centímetros cúbicos.
−Sus propiedades organolépticas eran similares a las de la primera rubia checa que se sirvió en jarra de cristal de Bohemia, la más valorada: su agua era suave, transparente, rica en minerales. "En Uruguay se puede hacer una cerveza muy sensible al agua, porque no se necesitan procesos demasiado complejos para su puesta a punto como insumo cervecero", explica el ingeniero Carlos Ghione.
−La etiqueta de aquella Pilsen de Starostik fue la primera que utilizó la imagen de los rayos de sol que iluminan su nombre; una composición que perdura con pocos cambios.−Pilsen es la marca que cambió el mercado de las cervezas y la costumbre de los consumidores uruguayos. A su influjo, la cerveza dejó de ser una bebida de bares y reuniones masculinas, para adquirir diversidad y presencia en la mesa familiar. Pilsen es la cerveza preferida por los jóvenes uruguayos, que desafió la estacionalidad veraniega de un producto que cada vez más se bebe todo el año.
Origen del sabor: Checoslovaquia
Estilo: Pilsener
Contenido alcohólico: 5,5%

Temperatura ideal: 2-8 °C
Presentación: botellas de un litro y 600 centímetros cúbicos, lata de 330 centímetros cúbicos.
 

Etiqueta de Patricia, 2011.
Patricia
−La histórica marca creada en 1936 recorre desde entonces una trayectoria asociada con la calidad y con el legendario valor de su agua, que surge de las sierras de Minas un sitio único en el país donde se instaló la cervecería y maltería.
−Con el distintivo de Salus en su etiqueta y bajo el nombre de Cerveza Serrana la bebida se comercializó a partir del año 1950 en dos sabores: rubia y negra.
En 1956 se registró la marca Patricia y fue creado su logo con el busto de una mujer vestida a la usanza de fines del siglo XIX.
−Las décadas de los 1960 y 1970 marcaron su comercialización en diferentes calibres (300 y 620 centímetros cúbicos) y el inicio de su exportación. La primera partida se envió a Europa y en 1980 llegó a Brasil, Argentina, España y Estados Unidos, desde entonces sus principales destinos. 
−Patricia posee atributos místicos vinculados con la Fuente del Puma, un diferencial que le otorga vigencia con el paso del tiempo y con la revalorización de lo natural.
Es reconocida como una marca artesanal, cercana, propia, con valores esenciales que generan un vínculo de confianza con los uruguayos, opina el cervecero Gustavo González Porley, jefe de la planta de Minas y creador de los nuevos sabores de Patricia.
Origen del sabor: Alemania
Estilo: Rubia tipo Bock
Contenido alcohólico: 5,5%
Temperatura ideal: 2-5 °C
Presentación: botella de un litro y lata de 330 centímetros cúbicos.


Etiqueta actual de Norteña con banderas
uruguayas y escudo de Paysandú, 2011.
Norteña 
−La marca creada en Paysandú, en 1951, ingresó al portafolio de FNC en 2000 y desde entonces ha evolucionado en su sabor, textura y aroma.
−Reconocida desde siempre por su sabor fuerte, con notables toques de amargo, en esta segunda etapa de presencia en el mercado uruguayo se caracteriza por una menor astringencia que su antecesora sanducera y por una menor oxidación que la hace más bebible.
Origen del sabor: Alemania
Estilo: Pilsener tipo Oktoberfest
Contenido alcohólico: 6%
Temperatura ideal: 2-5 °C

Presentación: botella de un litro.

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