viernes, 1 de noviembre de 2013

Cristo del Cardal y Cruceiro del Cementerio Central, testigos silenciosos de la presencia gallega en Uruguay

Los monumentos mortuorios más antiguos de Montevideo
Cruceiro del gallego  Luis
Fernández, el monumento
más antiguo del
Cementerio Central.
(Ignacio Naón, 2009)

Ambos fueron traídos a la Banda Oriental por Luis Fernández Bermella, nativo de Orense, vecino del Cordón. El Cristo del Cardal fue compartido con su hermano José, puesto en 1800, en un punto estratégico del antiguo Camino al Maldonado, en el mismo sitio donde hoy se alza el Dante, entre la Biblioteca Nacional y la Facultad de Derecho. Siete años después, fue transformado en un homenaje a las víctimas hispanas y criollas de la resistencia contra las Invasiones Inglesas. El Cruceiro del Cementerio Central fue otra donación de Fernández, en 1835, a la espera de su propia muerte. Ambos merecen ser conocidos como símbolos de la inmigración gallegas que construyó el país.

Sobre la base de los libros Galicia en Uruguay (2009) y Montevideo Manual del Visitante 2013 (Ignacio Naón y Armando Olveira Ramos).


Cristo del Cordón
Es el monumento gallego más antiguo del país, inaugurado en 1800 en la zona por entonces lejana del Cardal, a poco más de dos kilómetros en linea recta de la Montevideo amurallada. 
"Cristo del Cardal" o "Del Cordón", 
indicador de caminos en 1800,
homenaje a las víctimas hispanas
en las Invasiones Inglesas.
(Ignacio Naón, 2009)
Fue traído a la Banda Oriental por los hermanos Luis y José Fernández Bermella, nacidos en Macide, Orense, propietarios de amplios terrenos alrededor del "Camino al Maldonado", un trazado irregular sobre una extensa loma, tan típica de la orografía de la zona que los vecinos llamaban Cuchilla Grande.
El cruceiro de los hermanos Fernández era un mojón en el paraje histórico del Cordón, fundado en 1750 por el funcionario colonial Bartolomé Mitre, padre del ex presidente argentino. La demarcación del territorio fue realizada con cordones, en latín “chordas”, en la zona que se iniciaba en el "Ejido". La distancia de una bala de cañón señalaba el límite de los terrenos “propios” donde se apostaban las defensas terrestres más lejanas de la ciudad.
La noble talla era conocida por los viajeros como “Cristo del Cardal”, porque a su alrededor proliferaban cardos, en un campo destinado al cultivo del maíz. Era visible a la vera de un sendero pedregoso y difícil, iluminado devotamente cada noche, en el mismo sitio donde hoy se alza el Monumento al Dante, en 18 de Julio y el Pasaje Emilio Frugoni, entre la Biblioteca Nacional y la Facultad de Derecho.
Monumento al Dante, en 18 de
Julio y el Pasaje Emilio Frugoni,
entre la Biblioteca Nacional
y la Facultad de Derecho, el

mismo sitio del Cristo del Cardal
El Cristo estaba allí, sufriente, el 16 de enero de 1807, cuando los invasores ingleses desembarcaron en la playa del Buceo para asaltar Montevideo a sangre y fuego. Una fuerza de 6.000 soldados británicos, al mando del general Samuel Auchmuty, avanzó sin pausa a través de ocho kilómetros de arenales y piedras. A pocos metros del monumento de los Fernández se enfrentaron con los heroicos pero mal armados vecinos montevideanos, en feroz y desigual combate que manchó el maizal con sangre criolla.
La defensa mejor entrenada era el Tercio de Gallegos de Buenos Aires, también llamado Batallón de Voluntarios Urbanos de Galicia, un cuerpo de infantería creado por el pontevedrés Pedro Antonio Cerviño. Ni el ala de los valiente milicianos galaicos pudo contrarrestar a una fuerza superior en relación de tres a uno, en número y pertrechos.
Cruceiro del Panteón
de Casa de Galicia en 
el Cementerio del Norte.
(España Vale)
Luego de la batalla, al pie del Cristo, los derrotados contaron sus víctimas por cientos, hasta más de mil, mientras el invasor marchaba rumbo a la muralla que asedió durante dos semanas hasta que ocupó la plaza montevideana. La invasión finalizó tras la derrota y posterior retiro de las tropas británicas en setiembre de 1807.
Durante décadas el monumento evocó el sitio donde cayeron las víctimas del Cardal, entre ellos José Fernández Bermella. Luego que el antiguo “Camino al Maldonado” fue ampliado y pavimentado, el Cristo del Cardal era trasladado a su actual ubicación de 18 de Julio y Tacuarembó. Cuando en 1924 el arquitecto Elzeario Boix construyó la Iglesia de Nuestra Señora del Carmen, más conocida como “Del Cordón”, fue creada una hornacina en el ala izquierda del frontispicio donde todavía se encuentra la imagen. Allí está expuesta a la devoción de los fieles, tras una mampara de vidrio y una artística reja forjada. El Patronato de la Cultura Gallega estampó en la base externa de la hornacina una leyenda en bronce que habla de historias entrañables repletas de vida.

(Ignacio Naón, 2009).
Cruceiro del Central
Es el monumento más antiguo del Cementerio Central de Montevideo construido en el "Ejido" de la ciudad, para reemplazar al viejo camposanto colonial de intramuros que en 1835 se había quedado sin espacio para entierros. La pesada cruz de piedra fue labrada ese mismo año por un escultor de Pontevedra, y traída en una sola pieza desde el puerto de Vigo, por el gallego Luis Fernández Bermella que lo colocó allí pensando en su propia muerte.
En las ciudades hispanas se acostumbraba a enterrar a los muertos dentro y alrededor de las iglesias principales, en Montevideo: la Matriz y el convento de San Francisco. Pero a medida que la trama urbana se extendía y se habitaba fue necesario ocupar terrenos linderos y cercano. Recién en los primero años del siglo XIX, como un presagio de las guerras revolucionarias que amenazaban al virreinato rioplatense, fue decidida la construcción del luego llamado Cementerio Viejo, también en las afueras de la muralla:alrededor de las actuales calles Durazno y Andes, corazón del Barrio Sur.
Cruceiro del Hogar Español.
(España Vale)
Entre esculturas y obras de arquitectura funeraria de elevado valor patrimonial y económico, el cruceiro de Fernández es una de los mayores atractivos del paseo cultural que cada noche de viernes convoca a cientos de turistas. Es el mayor emblema de una secreta historia ciudadana preservada en el Cementerio Central, que dialoga muy naturalmente con otros monumentos y motivos religiosos: anclas, colocadas allí como instrumentos de salvación, amapolas, flores narcóticas que conducen al sueño eterno, relojes de arena, figuras que denotan el infinito paso del tiempo después de la vida.
Los ángeles, intermediarios entre el cielo y la tierra, auxilio etéreo de quienes aspiran y merecen ascender purificados, comparten un escenario que conmueve con símbolos masónicos, escuadras y compases, alusiones esotéricas a las antiguas Grecia y Roma y condecoraciones de carácter social, cultural, político, militar.
En los primeros años del Uruguay independiente, en el histórico tanatario sólo había fosos en el área central. Allí fue que el orensano instaló su Cristo crucificado en Pontevedra. “En Galicia, los cruceiros se usaban para marcar caminos, adornar las plazas; no eran elementos mortuorios, pero aquí Luis Fernández lo utilizó por primera vez para homenajear su propia muerte”, afirma la guía Mirta Sírtori.
Cruceiro de Puerto del Son
en el Cerro de Montevideo.

(España Vale)
A su pie, todos los 25 de Julio, cuando se celebra el Día de Galicia, la Unión de Sociedades y el Patronato de Cultura, depositan una ofrenda floral en recuerdo de los gallegos fallecidos en estas tierras.

Panteón, Rotonda, Necroturismo
El Cementerio Central está ubicado a pocas cuadras de la Rambla Sur. Es un museo funerario, un paseo-jardín que recorren deudos, expertos en patrimonio y cultores de una tendencia que ha adquirido un auge insospechado: el Necroturismo. Su Panteón Nacional es la morada definitiva de figuras notables, en la Rotonda o Rotunda del Central, que el arquitecto italiano Bernardo Poncini construyó en 1860, con delicadas líneas neoclásicas.

Cruceiro del Norte
Cruceiro de Casa de Galicia
Ciudad de la Costa, Canelones.

(España Vale)
Un tercer monumento en piedra se encuentra en el panteón de Casa de Galicia, en el Cementerio del Norte, donado en 1967 por Manuel Fraga Iribarne, gallego de Lugo, por entonces ministro de Información y Turismo de España.
Los otro cruceiros de Montevideo no son de carácter mortuorio. En 1994 fue inaugurado uno en el Polideportivo del Centro Gallego de Carrasco, muchas veces elegido por los visitantes para registrar su paso por la institución. Otro se ubica en la terraza de la Sociedad Hijos del Ayuntamiento de Puerto del Son, un mirador estratégico en la calle Viacaba, a pasos de la Fortaleza del Cerro, donde se aprecia gran parte de Montevideo y su bahía. Al pie se puede leer una inscripción que dice: “La Xunta de Galicia a los socios fundadores. 1919-1998.”
También hay uno tallado en la Escola do Canteiros de la Diputación de Pontevedra, inaugurado en 2008. El sexto señala la puerta de la Policlínica Pontevedra de Casa de Galicia en Lagomar, Costa de Oro del departamento de Canelones.

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