lunes, 14 de marzo de 2011

Crónicas rebeladas: de la Gazeta de Buenos-Ayres al Periódico Oriental


Encabezado del ejemplar N° 1 de la
Gazeta de Buenos Ayres, editado
el jueves 7 de junio den 1810.

(Archivo José Luis Soares)
De los periódicos coloniales a la prensa revolucionaria del Río de la Plata

El Telégrafo Mercantil, Gazeta de Buenos-Ayres, Correo de Comercio, Sol de las Provincias Unidas, Periódico Oriental, son casos notables de periodismo insurrecto cuando el Río de la Plata vencía al colonialismo. Manuel Belgrano, Mariano Moreno, el deán Gregorio Funes, José Artigas, Mateo Vidal y Antonio Díaz, son señalados como impulsores de la libertad de prensa en tiempos hostiles.

Artículo publicado en Cuadernos del Bicentenario (revista Mundo Uruguayo, Nº 1, 27 de enero de 2011, Montevideo) compartido con José Luis Soares (*)

Es muy probable que haya sido alemán el primer periodista que ejerció su profesión en el Río de la Plata. Varias fuentes históricas se refieren a Ulrico Schmidel, soldado de la expedición de Pedro de Mendoza, quien en 1567 realizó una narración cronológica sobre su horrorosa experiencia en la fundación de Buenos Aires. A fines del siglo XVIII las noticias del Correo de España, recibidas desde Madrid, vía Río de Janeiro, eran editadas en la Real Imprenta de Niños Expósitos instalada en la capital del naciente virreinato rioplatense.
En 1801 salió el Telégrafo Mercantil, Rural, Político, Económico e Historiógrafo del Río de la Plata, que también se leía en Montevideo, con Antonio Cabello y Mesa como redactor responsable y la colaboración de Manuel Belgrano, Domingo de Azcuénaga y el deán Gregorio Funes. Fue clausurado al año siguiente, luego de sacar 110 números y cuatro suplementos. Poco después salió el Semanario de Agricultura, Industria y Comercio, dirigido por el argentino Juan Hipólito Vieytes. Durante casi cinco años defendió el desarrollo agrícola y el libre cambio, hasta que dejó de aparecer en 1807 por las Invasiones Inglesas. Fue en Montevideo que los ocupantes británicos editaron el semanario bilingüe The Southern Star (La Estrella del Sur), la primera publicación en territorio oriental. En 1809 el virrey Baltasar Hidalgo de Cisneros impulsó la Gaceta de Gobierno, órgano de difusión de las ideas coloniales y de la documentación oficial, que alcanzó los cincuenta números en ambas orillas del Plata. La respuesta de Manuel Belgrano fue la publicación semanal Correo de Comercio, que circuló bajo el lema: "Una acusación contra el gobierno español”.

Mariano Moreno, abogado,
revolucionario, periodista.
Mayo revuelto
El 7 de junio de 1810 comenzó a circular la mayor celebridad del periodismo revolucionario rioplatense, Gazeta de Buenos-Ayres, creada por Mariano Moreno, abogado defensor de los derechos indígenas, ideólogo de la Revolución de Mayo y secretario de la Primera Junta argentina de gobierno. Durante sus once años de vida la publicación nucleó a figuras porteñas y orientales: Manuel Belgrano, Juan José Castelli, Manuel Alberti, Pedro Agrelo, Nicolás Herrera, Julián Álvarez y Manuel Antonio Castro, entre otros. Publicaba las resoluciones oficiales, decretos y otros documentos de la Junta revolucionaria y de los posteriores gobiernos argentinos, mientras ofrecía noticias de actualidad tanto extranjeras como locales. La histórica publicación desapareció el 12 de setiembre de 1821, cuando el entonces presidente Bernardino Rivadavia decidió sustituirla por el Registro Oficial.

Enero rebelde
Aunque se trataba de un semanario, fueron siete los números de la Gazeta de Buenos-Ayres publicados en enero de 1811: cinco regulares (los jueves 3, 10, 17, 24, 31) y dos extraordinarios (miércoles 2 y martes 22).
La portada del 17 de enero fue titulada “Reflexiones sobre el manifiesto del gobierno de Montevideo”. El extenso artículo afirmaba: “Valerse de la mentira y el dolo para asechar (sic) la buena fé de un pueblo incauto, aunque es uno de los atributos de la política menguada y detestable, al fin halla su punto de apoyo en la utilidad; pero prometerse igual ventaja de un fraude conocido para sorprender unos cuerpos, que unen las virtud á las luces, es un recurso miserable, que provoca compasión… Con una descarada satisfacción, que á nada es comparable sino á sí misma, pretende le creamos, que los agentes franceses consiguieron que Buenos Aires y Caracas depusieron las legítimas autoridades á pretexto de instalar un gobierno que velase sobre su existencia política.” La nota era una respuesta a Gaspar de Vigodet, gobernador colonial de Montevideo y enemigo de los revolucionarios de Mayo.
Fascímil del N° 1 de la
Gazeta de Buenos Ayres.

(Archivo José Luis Soares)
En la página 2 de la edición del jueves 24 se publica un “Oficio del Sr. D. Francisco Xavier de Elío a la Junta Gubernativa”. El nuevo virrey hispano, arribado al puerto montevideano el martes 15 de enero de 1811, afirmaba: “Trataremos juntamente de apagar la destructora llama de la discordia, que desgraciadamente se ha manifestado en estos payses”. Y agregaba: “¡Qué espectáculo tan desagradable para nuestros enemigos, el ver reynar la desunión entre nosotros mismos, y el que pueblos tan estrechamente identificados por todas sus relaciones, se hayan puesto en estado de guerra, privados de la comunicación, el comercio, sin utilidad alguna!” Y finaliza: “Yo espero en consecuencia, que adhiriéndose V.E. á mis ideas, tendremos ambos el gusto de haber contribuido á la felicidad de tan hermosa parte de la monarquía española”.
En la página 3 es publicada la respuesta de los revolucionarios porteños, redactada el 21 de enero. “La sola denominación del título con que V.S. se representa á la providencia de un gobierno establecido parta sostener los derechos de los pueblos libres contra el carácter dominante y opresor de los mandones constituidos por el despotismo del poder arbitrario, ofende la razón y el buen sentido”. La notaba estaba firmada por todos los miembros de la Primera Junta, desde Cornelio Saavedra hasta Juan José Paso.

El lema de la Gazeta de Buenos-Ayres era: "Tiempos de rara felicidad son aquellos en los cuales se puede sentir lo que se desea y es lícito decirlo", frase del historiador romano Cornelio Tácito.

Periódico Oriental
"El 23 de octubre de 1815 el general José Artigas envió un oficio al Cabildo de Montevideo en apoyo a la publicación de un Prospecto al que calificó como una "herramienta fundamental" para promover la libertad de prensa en territorio oriental. Ese mismo año se imprimió el Periódico Oriental, que estaba a cargo de Mateo Vidal. Artigas lo leyó e hizo saber de su interés en escribir en las futuras ediciones. Finalmente el Periódico Oriental no salió a la calle a causa de la invasión portuguesa, pero su evocación inspira al Día del Periodista uruguayo que se celebra desde 1990."
Héctor Surroca, historiador, periodista, ex presidente de la Asociación de la Prensa Uruguaya, impulsor de la Ley  16.154 que designó el 23 de octubre como el “Día del Periodista” en Uruguay y la declaración de feriado no laborable para los trabajadores de la prensa con derecho a percibir la remuneración habitual.

El primer cronista
El gallego Antonio Díaz fue una personalidad sobresaliente de la revolución oriental y de los años de formación institucional del Uruguay. Nacido en La Coruña, el 26 de mayo de 1789, fue militar, político, periodista, escritor, educador, influyente intelectual y funcionario público de la joven nación independiente organizada luego de la jura de la primera Constitución. Embarcó rumbo al Río de la Plata a los trece años. Su primer trabajo en la Montevideo colonial fue en una tienda, hasta que en 1807 se integró al Batallón de Infantería del Comercio. Era subteniente en la batalla del Cardal y formó parte de la resistencia hispana contra las Invasiones Inglesas, pero, en 1809 ya se había pasado al bando criollo. Participó en el triunfo patriota de Las Piedras, herido en la gesta del Cerrito y fue secretario del Congreso de Tres Cruces de 1813. Al año siguiente se puso a las órdenes del jefe porteño Carlos María de Alvear, enemigo de Artigas, quien lo ascendió a teniente coronel. Cuando Alvear fue depuesto, las nuevas jerarquías bonaerenses, entonces aliadas artiguistas, lo remitieron junto a otros seis militares al cuartel general del caudillo, en Purificación, en el actual departamento de Paysandú. El Jefe de los Orientales, en lugar de ejecutarlos, los liberó.
Díaz realizó una descripción que demuestra el respeto que sentía por Artigas. “Era de talla regular, cuerpo bien desarrollado, ojos de un azul verdoso claro, su mirada abierta pero inexpresiva, deteniéndose muy poco en los objetos y en las personas, siendo indudable que se daba cuenta de todo, son esas miradas que pasan como una pantalla y no toman la epidermis sino que calan la verdad de la esencia. Pómulos algo salientes, cabeza en extremo desarrollada, su nariz aguileña era muy pronunciada, carecía de bigote pero tenía fuerte patilla corrida sobre la mejilla. Usaba el capote de paño con esclavín en invierno, su tranquilidad era imperturbable."
Entre 1826 y 1828 peleó contra las tropas de la Provincia Cisplatina brasileña, ocupantes del territorio oriental; luego fue constituyente y diputado de la primera Asamblea Legislativa del país emancipado. Desde el principio adhirió al Partido Blanco. En 1838 fue ministro de Guerra y Marina del gobierno del brigadier Manuel Oribe, también del bando blanco-federal instalado en el Cerrito, y por último, en 1858 fue nombrado ministro de Guerra y Marina por el presidente Gabriel Pereira, desde donde propuso la creación de la Escuela Militar Oriental. Al año siguiente fue ascendido al grado de Brigadier General, el máximo rango del ejército uruguayo.
Por el lado que fuere y en el partido político que sea, tenía lazos de sangre con la clase dirigente de ambas márgenes del Río de la Plata. Entre sus parientes son recordados: el general colorado César Díaz, ejecutado en el Paso de Quinteros, el codificador Eduardo Acevedo Álvarez, el inolvidable dirigente universitario Alfredo Vásquez Acevedo.
Fue notable su obra periodística iniciada en la clandestinidad en 1810 hasta ser, cuatro años después, redactor del Sol de las Provincias Unidas, editado en una imprenta que pasó a manos revolucionarias luego que fuera donada por la princesa española Carlota para imprimir un periódico colonial: la Gaceta de Montevideo. En 1822 dirigió otras publicaciones rebeldes, La Aurora y El Pampero, que desafiaban la ocupación brasileña, y posteriormente El Correo Nacional de Buenos Aires, que levantaba el espíritu de porteños y orientales. Cuando se inició la Cruzada Libertadora de 1825 estaba en la capital argentina, y desde allí publicó El Piloto, que abordaba temas de la política oriental. Recién en 1829 asumió la dirección de El Universal, que empezó como trisemanal y continuó como diario hasta 1838: publicó 2.746 números. Fue el primer medio escrito que defendió la línea política del Partido Blanco, cerrado por la partida de Manuel Oribe a Buenos Aires luego de sufrir el golpe de Estado de Fructuoso Rivera.
Díaz retomó su contacto con la prensa en 1844, cuando encabezó El Defensor de la Independencia Americana, acompañado por redactores que respondían al Cerrito: Carlos de Villademoros, Eduardo Acevedo y Maturana, Francisco Solano Antuña, Bernardo Berro. Juan Francisco Giró, y el entonces capitán Leandro Gómez, entre tantos. El Defensor fue publicado hasta 1851, siempre bajo el mismo lema: “¡Vivan los defensores de las leyes! ¡Mueran los salvages unitarios!”
“El gallego dictó cátedra de periodismo y dejó páginas de indudable valor histórico, pero además reflexionó con sensibilidad e inteligencia sobre temas de educación, anticipándose a la visión del reformador José Pedro Varela”, expresa su biógrafo, el historiador Carlos Zubillaga. Escribió unas pacientes Memorias que nunca publicó, pero que su hijo y homónimo tomó como fuente para su Historia militar y política de las Repúblicas del Plata. Su más notable descendiente fue Eduardo Acevedo Díaz, un nieto que lo admiraba como “escritor y periodista de singular cultura, que hablaba y leía el inglés”, pero también como “caudillo clemente” y “depositario de una misión colectiva de consolidación de la Patria”, según anotó en el diario El Siglo, seis días después de la muerte del anciano coruñés el 13 de setiembre de 1869.
N de R: En la transcripción de las notas se ha respetado la ortografía original.
(*) José Luis Soares es coleccionista de periódicos publicados en el país desde la etapa colonial. Posee un acervo de más de 25.000 ejemplares.

Portada del N° 1 del periódico inglés
La Estrella del Sur, publicado en Montevideo.
La Estrella del Sur
El 23 de mayo de 1807 apareció el primer periódico que se publicó en Montevideo. Fue un semanario bilingüe de cuatro páginas que sólo salió siete números hasta el término de las Invasiones Inglesas al Río de la Plata. Dos semanas antes había sido presentado su Prospectus, que planteaba una propuesta periodística y comercial, que señalaba: “La Estrella del Sur incluirá noticias generales y estará abierta para la inserción de los avisos y las varias materias que vengan en el orden de la publicación en el día señalado a la aparición periódica de la gazeta.”
La publicación salía los sábados a un precio de suscripción de cinco pesos fuertes cada tres meses. Su último número está acompañado por un suplemento con anuncios comerciales y la nómina de buques españoles e ingleses llegados a Montevideo, y una hoja que anunciaba su cierre. Resulta significativa la reproducción de algunos avisos publicados en este semanario, con los errores ortográficos que constan en el original.

Jayme Barton y Compa, (James Barton and co.)
Tienen para vender por mayor todos suertes de Géneros Ingleses, incluyendo, Bayetas, Musselinas, Paño, Sarasas, Mayon obscuro, dos Panas, Amascates, Colonias, Pañuelos, Lino de Irlanda y Inglaterra sombreros &c &c &c. Escritorio, Nº 19 Calle St. Vicente.

Harrison´s & Hayman
Tienen para vender en el Nº 67, calle de San Fernando, los efectos siguientes: Panos anchos azules, granas & de diferentes Calidades. Musselinas, cotonias, pana lisa y rayada, Sillas inglesas, Cerveza en Botellas, ropas hechas, quitasoles y Paraguas de seda y de Algodón. Agujas, Alfileres y todo genero de quinquillería.

Cacao, Lana Cobre, Quinquina, Aguardientes & co.
El lunes de la semana que viene una cantidad de dichas haciendas se han de vender en Almoneda, en la oficinas de las Presas a las once de la mañana. El cacao se puede ver en los Almacenes de Madamo Gracia, calle de San Francisco. El cobre esta en el muelle, y exemplares de los demás se mostraran al tiempo de vender…

Don David Creighton
Avisa a las Señoras y Señores de Monte-Video Que piensa dedicarse algunas horas del día a la instrucción de un número selecto de discípulos en la lengua Inglesa. Aquellas personas que quieran aprenderla podrán recibir mayor información en la Calle de San Diego, Nº 54.

Ejemplar Extraordinario, el último de
La Estrella del Sur, poco después
los invasores ingleses eran vencidos y
expulsados por la resistencia criolla.

(Achivo José Luis Soares)
“La Estrella del Sur abrió una propaganda seria e insistente, enderezada a explicar las conveniencias de sacudir el yugo español y asestó el primer ataque a la monarquía hispana en territorio americano. El contenido del periódico impresiona por la variedad de los temas tratados. A través de sus páginas, en las que la propaganda se desliza de manera muy hábil y dentro de un tono generalmente moderado, se suceden edictos, proclamas, material literario, noticias locales, transcripciones de La Gaceta de Londres, editoriales, reproducción de artículos sobre política europea. Un lugar de preferencia lo ocupa la parte comercial, con numerosos avisos de carácter económico”, afirma Daniel Álvarez Ferretjans, en su Historia de la prensa en Uruguay.

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