domingo, 26 de julio de 2009

José Artigas (1764-1850)

El protector de todas las utopías

Revolucionario, político, pensador, máximo héroe de Uruguay, un país que nunca soñó tan pequeño. Don José era el Jefe de los Orientales, Protector de los Pueblos Libres, algunos títulos del mayor estadista de la emancipación del Río de la Plata, que también es honrado en la Argentina por su contribución a la independencia y a la federalización republicana.

Sobre la base de la ficha N° 16 de la serie Biografías Uruguayas (Gabinete Trocadero DDiseño para el diario El País, Montevideo, 2009)

Artigas en la Puerta
de la Ciudadela, obra
de Juan Manuel Blanes.
José Gervasio Artigas Arnal era descendiente de notorias familias fundadoras de Montevideo: canarias, zaragozanas y porteñas. Nacido en una vivienda de Colón y Cerrito, corazón de la Ciudad Vieja, un 19 de junio recordado cada año por todos los uruguayos. Pasó su juventud al frente de establecimientos rurales de su padre, donde adquirió prestigio y se familiarizó con la guerra de fronteras contra los indios. La patria nativa de Artigas era la Banda Oriental que integraba el Virreinato del Río de la Plata, conformada por el Uruguay actual y parte del estado brasileño de Río Grande do Sul.
Artigas estaba en Buenos Aires, a principios de 1811, cuando los pueblos de la América luchaban por su libertad. Regresó a la Banda Oriental con 180 patriotas independentistas. El 11 de abril emitió la Proclama de Mercedes, asumió el mando de la revolución y el 18 de mayo derrotó a los españoles en la Batalla de Las Piedras: su mayor triunfo militar. Luego fue proclamado «Primer Jefe de los Orientales» e inició el primer sitio de Montevideo, por entonces gobernada por el virrey Francisco Xavier Elío.

Retrato de Artigas en su juventud.
En 1812 logró convocar a un Congreso Nacional en Maroñas y allí proclamó la Provincia Oriental con gobierno federal, como modelo a seguir por las demás Provincias Unidas del Río de la Plata.
En las filas artiguistas participaron personajes y caudillos tan importantes para la posterior historia uruguaya como Dámaso Antonio Larrañaga, Juan Antonio Lavalleja, Manuel Oribe, Fernando Otorgués, Fructuoso Rivera y Pablo Zufriategui.
Como consecuencia del armisticio firmado por la Junta de Buenos Airescon el virrey Elío , las tropas enviadas a la Banda Oriental levantaron el sitio de Montevideo. Artigas fue nombrado «Teniente Gobernador, Justicia Mayor y Capitán del Departamento de Yapeyú», entonces en las Misiones argentinas.
Disgustado por el armisticio y ante la evacuación de las tropas porteñas, cumplió con su nuevo cargo trasladándose al territorio misionero, por lo que decidió pasar con sus seguidores a la orilla occidental del río Uruguay, hecho conocido como el Éxodo del Pueblo Oriental.
Una imagen inusual de
Artigas, antes de la revolución.


La Redota, Instrucciones del Año XIII
Es el nombre popular del éxodo artiguista, utilizado por los gauchos y las familias que que cruzaronel río Uruguay con mil carretas, en la primera semana de enero de 1812. Eran más de 16.000 personas, con sus ganados y pertenencias, que instalaron campamento cerca del arroyo Ayuí Grande, pocos kilómetros al norte de la actual ciudad entrerriana de Concordia, entonces perteneciente a la Provincia de Misiones.
Allí se estableció en un enorme campamento, desde el cual organizó un gobierno espontáneo sobre el territorio que sus hombres alcanzaban a controlar. Mantuvo correspondencia con pequeños caudillos locales de las provincias de Entre Ríos y Corrientes, con lo que aumentó el círculo de los que compartían sus ideas y que serían base de su futura influencia en el Litoral argentino.
A principios de 1812, roto el armisticio con la retirada de Elío, las tropas de Buenos Aires reanudaron el sitio de Montevideo. Pero el jefe político porteño, Manuel de Sarratea, hizo todo lo posible para debilitar las fuerzas de Artigas, lo que llevó a un enojoso conflicto con el caudillo. Sólo después de la retirada de Sarratea, Artigas se unió al sitio de Montevideo con sus tropas.
En el campamento de Artigas fueron electos los diputados orientales que debían concurrir a la Asamblea General Constituyente del año 1813 a celebrarse en Buenos Aires. Artigas le dio instrucciones a sus representantes, dictadas el 13 de abril de 1813.
Primer plano del monumento
ecuestre de la Plaza independencia.
Artigas reclamaba:
Independencia de las provincias del poder español.
Igualdad de las provincias a través de un pacto recíproco.
Libertad civil y religiosa.
Organización de los poderes como un gobierno republicano.
Federalismo, con un gobierno supremo que entendiera solamente en los negocios generales del Estado.
—Confederación referida a la protección que se debían las provincias entre sí.
Soberanía de la Provincia Oriental sobre los siete pueblos de las Misiones Orientales.
Un gobierno federal ubicado fuera de Buenos Aires.

Artigas en San José,
el primer monumento
en territorio uruguayo.
Los diplomas de los diputados orientales fueron rechazados por la Asamblea, usando como argumento legal la nulidad de su elección porque se realizó en un campamento militar y además porque Artigas les había impartido instrucciones, a pesar de que la Asamblea se había declarado soberana.
A continuación, el general José Rondeau hizo reunir un segundo congreso, que eligió nuevos diputados a la Asamblea, en la denominad Capilla Maciel, junto a su propio campamento, cuidando de elegir a diputados contrarios a la influencia de Artigas.
Ante este atropello a la voluntad popular, Artigas abandonó el sitio de Montevideo a mediados de enero de 1814. Se dirigió a la costa del río Uruguay, desde donde sus partidarios lanzaron una serie de campañas para controlar el interior de la Banda Oriental y la Provincia de Entre Ríos. La expedición enviada desde Paraná para enfrentarlo fue derrotada en Entre Ríos por su lugarteniente Eusebio Hereñú.
Tras su retiro del sitio de Montevideo, el unitario Director Supremo de las Provincias Unidas del Río de la Plata, declaró que Artigas era «traidor a la Patria». 
Así decía la orden firmada por Gervasio Antonio Posadas, el 11 de febrero de
El monumento de la Plaza Independencia,
en 1923, el año de su inauguración.

1814:
—Art. 1 - Se declara a don José
Artigas infame, privado de sus empleos, fuera de la Ley y enemigo de la Patria.
Art. 2 - Como traidor a la Patria será perseguido y muerto en caso de resistencia.
Art. 3 - Es un deber de todos los pueblos y las justicias, de los comandantes militares y de los ciudadanos de las Provincias Unidas perseguir al traidor por todos los medios posibles. Cualquier auxilio que se le dé voluntariamente será considerado como crimen de alta traición.
Se recompensará con seis mil pesos a los que entreguen la persona de don José Artigas vivo o muerto.
Tras varios meses de enfrentamientos militares, en una guerra civil desarrollada en Corrientes, Entre Ríos y la Provincia Oriental, la victoria de Fructuoso Rivera en la batalla de Guayabos, en enero de 1815, obligó al director porteño Carlos María de Alvear a evacuar Montevideo, entregándola al segundo de Artigas, Fernando Otorgués.
Artigas en una plaza de Buenos Aires.
Provincia Oriental, Purificación, Liga Federal
Artigas fue ideólogo de Provincia Oriental integrada en 1815 a la Liga Federal, sobre tres principios: independencia, federalismo, república. A esta organización geográfica y política se unieron: Córdoba, Corrientes, Entre Ríos, Santa Fe y los pueblos de Misiones.

El ideario artiguista se componía de planes políticos que se expresaron en las Instrucciones del Año XIII y en la creación de la Provincia Oriental como parte de la Liga Federal. También concibió ideas socioeconómicas, que se expresaron en el Reglamento de Tierras, el Reglamento Provisorio de 1815 de la campaña y seguridad de sus hacendados y el Reglamento Provisorio de Aranceles Aduaneros para las Provincias Confederadas de la Banda Oriental del Paraná. 
En su honor nuestro país adoptó la que fuera insignia de la Liga Federal como uno de sus símbolos patrios, bajo la denominación de Bandera de Artigas, que también es oficial en la vecina provincia argentina de Entre Ríos y que inspira a la provincia de Misiones.
Artigas instaló su campamento en Purificación, unos cien kilómetros al norte de la ciudad de Paysandú, cerca de la desembocadura del arroyo Hervidero, que desagua en el río Uruguay, y a unos siete kilómetros de la llamada Meseta de Artigas. Purificación habría de transformarse en la capital de hecho de la Liga Federal. El comerciante escocés John Parish Robertson, que lo visitara en aquel entonces, describió así el sitio:
Primer plano de Artigas en Nueva York.
“Tenía alrededor de 1.500 seguidores andrajosos en su campamento que actuaban en la doble capacidad de infantes y jinetes. Eran indios principalmente sacados de los decaídos establecimientos jesuíticos, admirables jinetes y endurecidos en toda clase de privaciones y fatigas. 
Las lomas y fértiles llanuras de la Banda Oriental y Entre Ríos suministraban abundante pasto para sus caballos, y numerosos ganados para alimentarse. Poco más necesitaban. Chaquetilla y un poncho ceñido en la cintura a modo de kilt escocés, mientras otro colgaba de sus hombros, completaban con el gorro de fajina y un par de botas de potro, grandes espuelas, sable, trabuco y cuchillo, el atavío artigueño. Su campamento lo formaban filas de toldos de cuero y ranchos de barro; y éstos, con una media docena de casuchas de mejor aspecto, constituían lo que se llamaba Villa de la Purificación”.
Artigas en Nueva York.
Desde 1816 fue hostigado por intereses centralistas porteños y por el ejército invasor portugués. A inicios de la década de 1820, derrotado definitivamente en Tacuarembó, se refugió en Entre Ríos, donde también fue vencido por su antiguo aliado, el caudillo Francisco Ramírez.
En 1828, al concluir la Guerra del Brasil, parte de la Provincia Oriental (el norte se mantuvo en poder brasileño) se transformó en una nación autónoma: el Estado Oriental del Uruguay. Ese no era el sueño de Artigas, que en su largo exilio paraguayo de la lejana e inóspita Villa de San Isidro Labrador de Curuguaty, nunca celebró la independencia uruguaya. El caudillo idealista, protector de tanta utopías, falleció en Ibiray, en las afueras de Asunción, el 23 de setiembre de 1850.

Una pieza histórica en el Edificio de la ANP:
la carretilla de mano que transportó los
restos de José Artigas repatriados desde
Paraguay, el 19 de junio de 1855.
(Archivo ANP)
La carretilla
Es una valiosa pieza histórica que se expone en el edificio de la Administración Nacional de Puertos: la carretilla de mano, que transportó dentro del recinto los restos de José Artigas, repatriados desde el Paraguay. La urna arribó a Montevideo el 19 de junio de 1855, fue llevada a la isla de Libertad, donde permaneció trece meses, luego al Cementerio Central y finalmente al mausoleo de la Plaza Independencia donde se encuentra desde el 19 de junio de 1977.

 +ÉL DIJO
“La causa de los pueblos no admite la menor demora."
 “Que los más infelices sean los más privilegiados.”
“Nada podemos esperar si no es de nosotros mismos.”
“Con libertad ni ofendo ni temo.”
“Sean los orientales tan ilustrados como valientes.”
“La cuestión es solo entre la libertad y el depotismo.”
“Para mi no hay nada más sagrado que la voluntad de los pueblos.”
“Yo no soy vendible, ni quiero más premio por mi empeño que ver libre mi nación."
“No venderé el rico patrimonio de los orientales al vil precio de la necesidad."
“Mi autoridad emana de vosotros y ella cesa ante vuestra presencia soberana.”
“Los pueblos de la América del Sur están intimamente unidos por vínculos de naturaleza e intereses recíprocos.”

Artigas en Washington,
la capital de Estados Unidos.
+DE ÉL SE DIJO
“Pepe era muy paseandero y muy amigo de sociedad, y de visitas, así como de vestirse bien a lo cabildante (alias cajetilla); y que se hacía atraer la voluntad de las personas por su modo afable y cariñoso”.
Testimonio de su sobrina Josefina Ravia.

“Sereno y fecundo, siempre se mostró superior al peligro. Artigas era verdaderamente un hombre de hierro. Cuando concebía un proyecto no había nada que lo detuviera en tu ejecución; su voluntad poderosa era del temple de su alma y el que posea esta palanca puede reposar tranquilo sobre el logro de su empresa. Era original, en sus pensamientos como en sus maneras, su individualidad marcada hería de un modo profundo la mente del pueblo”.
Cita del presidente argentino Bartolomé Mitre, en su Manustricto sobre Artigas.


Busto de Artigas en su solar de San 
Isidro de Curuguaty, en las afueras
de Asunción del Paraguay.
+PARA LEER MÁS
Artigas, Isidoro De María. Edición del Ministerio de Educación y Ciltura, Montevideo, 1976.

De la leyenda negra al culto artiguista, Juan Pivel Devoto. Colección de Clásicos Uruguayos, Montevideo, 2004.

El Caudillo y el Dictador, Ana Ribeiro. Editorial Planeta, 2004. 

A Don José
(Letra de Rubén Lena, 1960)
Ven a ese criollo rodear,
rodear, rodear...
Los paisanos le dicen,
mi General.
Va alumbrando con su voz,
la oscuridad...
El monumento en la entrada
de la Estación Central Artigas.
Y hasta las piedras saben,
adónde va.
Con libertad, ni ofendo ni temo.
¡Qué Don José!...
Oriental en la vida,
y en la muerte también.
Ven a los indios formar
el escuadrón...
Y aprontar los morenos,
el corazón.
De fogón en fogón
se oye la voz:
¡Si la patria me llama,
aquí estoy yo!
Con libertad, ni ofendo ni temo.
¡Qué Don José!...
Oriental en la vida,
y en la muerte también.

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