sábado, 6 de septiembre de 2008

Un museo de Paysandú dedicado a la vida y a la muerte

Virginia Del Giúdice, 2008.
Perpetuidad Heroica

El antiguo cementerio sanducero mantiene los secretos mejor custodiados de la histórica ciudad del litoral uruguayo. Es un espacio patrimonial único en América, reconocido por la calidad de las obras que preserva. Para los locales es el Monumento a Perpetuidad, un sitio solemne, a la vez lúgubre y conmovedor, que cuenta historias íntimas de más de dos siglos: Que recoge una simbología de infrecuente diversidad religiosa y filosófica: cristiana, judía, masónica, esotérica, agnóstica. En 2004 fue declarado Monumento Histórico Nacional.

Sobre la base del artículo "Perpetuidad Heroica", publicado en el semanario Brecha. Suplemento Paysandú, 5 de setiembre de 2008. Información actualizada en 2012 para el libro Montevideo. Fotos de Virginia del Giúdice donadas a la Dirección de Cultura de Paysandú.


Virginia del Giúdice, 2008.
No hay otro igual. Así se resume la emoción que invade a los visitantes del Monumento a Perpetuidad, ubicado entre las calles Monte Caseros, Artigas y Vizconde de Mauá. Los sanduceros lo saben. Por eso disfrutan llevando a sus invitados a ese sitio insólito, sin avisarles que les aguardan sensaciones indelebles.
A partir de 1835 se realizaron allí los primeros enterramientos; ni bien se inició la edificación del Cementerio Público, que sustituyó al antiguo Campo Santo, otrora ubicado al lado de la Iglesia Vieja, frente a la céntrica plaza Constitución. La obra estaba casi finalizada en abril de 1853, en tiempos de crecimiento económico y demográfico de Paysandú. Pero faltaba la capilla, contruida seis años después por el maestro de obra Francisco Poncini con formas neoclásicas y elementos neogóticos, que por su sencillez recuerda a similares de zonas rurales del departamento.
Virginia del Giúdice, 2008.
La crónica de un visitante describe el ambiente: “Un pórtico de estilo greco–romano nos roba inteligentemente la atención. Las columnas corintias sostienen un pesado capitel, en el cual la figura de un ángel parece darnos la bienvenida. En silencio, ingresamos al predio y sólo escuchamos el sonido que producen nuestras pisadas sobre las pequeñas piedras del camino y el gorgoteo de las palomas que habitan en el lugar.”
En la plazoleta central del cementerio se encuentra la tumba familiar de Luis Galán y Rocha, responsable de la ejecución del proyecto, y promotor de que se lo declarara Monumento Público Departamental a Perpetuidad, según Ley 1555, del 2 de diciembre de 1881. Hacia 1887 el paisaje completaba su aspecto actual, de parque jardín europeo que realza la majestuosidad de sus obras, forestado con jacarandás, robles, fresnos, palmeras, espumillas, cipreses y pinos.
Virginia del Giúdice, 2008.

Las construcciones funerarias de la segunda mitad del siglo XIX manifiestan influencia italiana. Muchos de los escultores presentes aquí también tienen obras en el famoso Cementerio de Génova: bustos, figuras y relieves. Abundan las alegorías: los ángeles, el dolor, la muerte, el tiempo, la templanza, la fe, la caridad, la esperanza; columnas tronchadas y objetos quebrados que simbolizan particularidades de las personas sepultadas, tales como el recetario en la tumba de un médico, o una lira quebrada en el túmulo de una joven pianista”, explica el guía Alejandro Mesa, historiador y gestor cultural sanducero.
    Virginia del Giúdice, 2008.
Los monumentos funerarios fueron realizados en Italia, en mármol de Carrara, por pedido de familias sanduceras tradicionales que han dejado señas de identidad sobre su época. El museo recoge obras de Giovanni del Vechio, Santo Sacommano, Juan Azzarini, José Livi, Francisco Poncini. Es notable el trabajo de Poncini, constructor de los edificios mas emblemáticos de Paysandú: la Basílica Nuestra Señora del Rosario y San Benito de Palermo, el teatro Florencio Sánchez, la Jefatura de Policía, la residencia de Felix Horta, el edificio de la Aduana; y en Montevideo, con su hermano Bernardo, el Panteón Nacional del Cementerio Central de Montevideo.
    Virginia del Giúdice, 2008.
Continua la narración del visitante: “Impresiona observar las expresiones congeladas de las estatuas, que parecen querer hablarnos, decirnos algo. Si se observa con detenimiento, se pueden apreciar algunos signos de la masonería en aquellas tumbas de controvertidos personajes que habitaron en Paysandú. También, como es de esperarse, la impronta católica se riega por el predio.”
Allí descansan los restos de filántropos, científicos, hacendados, docentes y otros ciudadanos que forjaron -unos para bien, otros no tanto- la bicentenartia historia de Paysandú. A ellos se suman sepulcros que conmueven, por el dramatismo que significó la muerte de los heroicos defensores sanduceros caídos en el sitio de Venancio Flores y sus aliados brasileños, entre diciembre de 1864 y enero de 1865.
Virginia del Giúdice, 2008.
Una expresión artística mayor es el panteón de la familia Stirling-Argois, construído con un estilo gótico ecléctico, a un costo de 40 mil pesos de fines de la década da 1880. También se destacan las tumbas del capitán Eusebio Francia, de Miguel Horta, de la familia Sierra Reyes, Vicente Mongrel, de la familia Etcheveste, el memorial de. Manuel Adolfo Olaechea, entre tantos. “Son monumentos con una rica simbología masónica, esotétrica, sajona, católica, que ahora son investigados para multiplicar las interpretaciones de su contenido religioso y social”, afirma Alejandro Mesa.
Virginia del Giúdice, 2008.
Todo es quietud. El resto de los visitantes parece moverse en cámara lenta. Algunos se animan a murmurar, pero la gran mayoría queda atónita frente a las obras que allí se encuentran y que eternizan en mármol y bronce un pasado lleno de gloria y bonanza.” Así finaliza la crónica Honrando el pasado, puesta en Internet (www.welcomeuruguay.com, un sitio web basado en Neuquén, Argentina) por un visitante del Monumento a Perpetuidad.

Visitas
Virginia del Giúdice, 2008.
El Monumento a Perpetuidad está abierto de martes a domingo, de 8 a 17 horas. Cuenta con un servicio de visitas guiadas a cargo de los investigadores Alejandro Mesa, Silvia Pérez y Enrique Moreno. Es un recorrido que describe una evolución histórica y social; cambios en la concepción de la vida y la muerte; la huella patrimonial como gen de identidad, y una novedosa interpretación de un cambio histórico: Del Paysandú errante al Paysandú progresista. También se realizan juegos con escolares en busca de valores culturales, espectáculos de luz y sonido, narraciones orales de leyendas, recitales de artistas sanduceros y estatuas vivientes, que evocan la historia de Paysandú. 

Virginia del Giúdice, 2008.
-En 1857 un solar para construir un panteón costaba cien pesos, según recibo que conserva el Museo Histórico de Paysandú.

-El panteón de la familia Stirling-Argois pesa más de 80 toneladas. 

Historia, tradición, defensa
Paysandú tiene otres tres centros municipales de interpretación patrimonial: Museo Histórico, Museo de la Tradición, Mausoleo al General Leandro Gómez o Museo de la Defensa.
Los orígenes del Museo Histórico se remontan a 1858 cuando el jefe político del departamento, coronel Basilio A. Pinilla, convocó a la Sociedad Filantrópica de Señoras para construir la Escuela Asilo Maternal y Niños Pobres de Paysandú.
Virginia del Giúdice, 2008.
La institución fue inaugurada el 25 de agosto de 1884, como anexo del Hospital de Caridad, bajo dirección de las Hijas de Caridad de María del Huerto. Poco después se amplió, se reinaguró en 1890 y permaneció en funciones hasta 1911 cuando se edificó el Hospital de Paysandú.
En 1988 el edificio fue declarado Monumento Histórico Nacional, y al año siguiente fue habilitado como Museo Histórico; el mayor de la ciudad por su temática y su acervo histórico. Está organizado en dos salas. La primera trata sobre la Historia de Paysandú desde sus vestigios indígenas (misioneros) hasta el tercer sitio de la ciudad. La segunda abarca los siglos XIX y XX, con muebles (casi todos pertenecientes a Basilio Pinilla), documentos, fotografías, utencillos, elementos de trabajo, que reflejan al Paysandú social, político, industrial. Tiene un magnífico patio colonial, una sala de conferencia, y espacios múltiples donde se realizan obras de teatro, conciertos, talleres, conferencias, exposiciones, reuniones artísticas. Está abierto de lunes a viernes de 8 a 16:45 y los sábados de 9 a 14 horas.

Leandro Gómez, heroico
defensor sanducero.
(Gobierno de Paysandú)
El Museo de la Tradición se encuentra en la costanera del Río Uruguay. Fue construido en la década de 1980, para reflejar la cultura y las costumbres del departamento y el país. Está organizado en tres espacios: Sala de la Tradición; Sala Indígena; Sala de Armas. En su jardín existen más de cien árboles y plantas autóctonas de la región; en su Pulpería está reunida una colección de carruajes antiguos que suelen ser utilizados en paseos costaneros. Sus elementos indígenas, armas, utencillos del gaucho, y la original representación de un salón de escuela de fines de 1900 hasta 1950, son los elementos que describen al Paysandú de dos siglos. Está abierto de lunes a domingo, de 9 a 17.45 horas, en su sede de la avenida de Los Iracundos e Instrucciones del año XIII.

El Mausoleo al General Leandro Gómez está ubicado en la plaza principal de Paysandú. Los restos del heroico defensor sanducero están depositados en una urna, que comparte un ambiente solemne con una estatua de gran porte, en bronce, que se complementa con una fuente circular acompañada de chorros de agua iluminadas con luces de colores.

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