domingo, 5 de enero de 2014

Caminando por el puerto de Montevideo en busca de objetos e historias de viajeros


Como ciudad–puerto, Montevideo ha sido sucesivamente mirada por ojos extranjeros. Despues de todo, como ha escrito Borges , el color local es un invento extranjero; surge de que otros nos miren, no de lo que nosotros seamos. Por la ciudad pasaron (y miraron), en muy distintas epocas: Sara Bernhardt y Erch Kleiber y Luis Armstrong, Enrico Caruso y Albert Camus, Arthur Rubinstein y Garcia Lorca, Roosevelt y De Gaulle, Borges y Fidel Castro, Neruda y Marcel Marceau, Juan Ramon Gimenez y Dizzy Gillespie , Gabriela Mistral y Vittorio Gassman, Andre Malraux y el Che Guevara, Maurice Chevalier y Jose Bergamin, Jorge Amado y Rafael Alberti, Margarita Xirgú y Carlos Gardel.”
Fragmentos del texto “Montevideo capital provinciana”, del libro Andamios, de Mario Benedetti.  

Memorias de la diversidad

Aunque es muy limitada, casi nula, la posibilidad de recorrer el interior del recinto portuario montevideano, sus muelles, edificios, monumentos y objetos son documentos de la memoria de un barrio, de una ciudad, de un país, de un mundo muy distinto al actual. Una caminata imaginaria por monumentos compartidos con miles de inmigrantes: mujeres y hombres de los sitios más lejanos del planeta. 

Sobre la base del capítulo "Memorias de la diversidad. Caminando por el puerto de Montevideo en busca de objetos e historias de viajeros", del libro Patrimonio inmaterial e intangible de la Industria. Artefactos, objetos, saberes y memoria de la industria (Colección Los ojos de la Memoria Nº 12, Ediciones INCUNA, España, 2012. Autores varios. Coordinador: Miguel Ángel Álvarez Areces).

Dirección de Aduanas y Armada Nacional.
(Archivo ANP)

Es el más visible desde el exterior y el que más llama la atención de los visitantes, tripulantes, pasajeros, cruceristas. El emblemático edificio de la Dirección Nacional de Aduanas y la Armada Nacional fue construido en 1923, según diseño del arquitecto Jorge Herrán. Posee una definición que algunos historiadores asocian con el cuerpo central y los grandes arcos centrales de la estación de trenes de Helsinki del famoso proyectista E. Saarinen. “Con su ubicación privilegiada, se presenta fuertemente en el paisaje de la península, constituyéndose en una de las puertas de entrada a Montevideo. Actualmente forma parte de uno de los polos de interés de la Ciudad Vieja junto con el Mercado del Puerto y la peatonal Pérez Castellano”. Así está descripto en un artículo de la Revista de la Sociedad de Arquitectos del Uruguay. En 1975 fue declarado Monumento Histórico Nacional.
La sede del Ministerio de Turismo y Deportes
en el antiguo Depósito Santos.
(MINTUR)
Hacia el oeste hay tres construcciones contiguas, el Depósito Santos, la Aduana Nueva y el Depósito Montevideo, que se alinean sobre la rambla 25 de Agosto de 1825, con una pequeña calle que los acompaña al interior del recinto: La Marsellesa, que recuerda el paso de una famosa embarcación y que evoca al himno nacional de Francia.
El primero recibe el nombre del dictador militar, quien en su momento se consideró impulsor de políticas de modernización señaladas como antecedentes del Nuevo Puerto de Montevideo. En 1883 el general Máximo Santos reglamentó una ley que autorizaba la construcción de una nueva terminal, pero que no fue puesta en práctica, según la oposición, por un “negociado” de su entorno con intereses argentinos. En 1889, el general Máximo Tajes creó un Consejo General de Obras Públicas que llamó a un concurso abierto al que se presentaron 24 propuestas, aunque tampoco prosperó. La construcción del Depósito Santos data de principios de la década de 1920, fue reciclada en 1997 y desde 2003 es la sede del Ministerio de Turismo y Deporte.
La bóvedas gausas creadas por el ingeniero
Eladio Dieste en el Depósito Montevideo.
(Archivo ANP) 
A continuación está la Aduana Nueva, que en realidad es un antiguo edificio del siglo XIX, donde los funcionarios de la ANP proponen instalar el futuro Museo Portuario. El tercero es el Depósito Montevideo, magnífica creación del ingeniero Eladio Dieste, con sus techos curvos de ladrillo y su luminosidad natural.
De frente al portón de ingreso al recinto, muy cerca de la rambla interna, hay dos espacios abiertos que aluden a episodios históricos. La plaza museo de Anclas y Bitas y del Graff Spee, conserva una argolla de amarre anterior a 1901, el cangilón (balde de dragado) de la draga N° 1 y una encantadora grúa sobre ruedas que funcionaba a vapor. Allí también se expone el telémetro del acorazado alemán, y su ancla, colocada como monumento a la paz.


Una escalera al cielo,
de Duilio Lamboglia.
(Archivo ANP)
Camino a la terminal de pasajeros Montevideo-Buenos Aires se encuentra el monumento “Una escalera al cielo”, de Duilio Lamboglia, que recuerda la llegada del hidroavión español Plus Ultra. Cada escalón simboliza las escalas realizadas por la recordada aeronave. Muy cerca está el muelle de la Armada, donde quedan amarrados los barcos que participan en las Operaciones Unitas y las lanchas que patrullan las fronteras marítimas, con sus guías especializados que cuentan historias muy didácticas y divertidas.
A continuación, en el muelle de la Terminal Cuenca del Plata, se ve la actividad del puerto libre: contenedores, guinches, grúas pórtico, remolques, cargueros, portacontenedores, entre tantos objetos de la logística marítima. En temporada alta, una vista al muelle de atraque de cruceros turísticos puede provocar asombro, más aún si allí está el Queen Mary, que hace tres años tiene una escala regular en Montevideo.
Ramón Franco, capitán del
hidroavión Plus Ultra.
(Club Español de Montevideo)
El majestuoso buque mide 600 metros de largo, entre proa y popa, más de 70 metros de altura sobre la línea de flotación y 67 metros de ancho entre babor y estribor. “Piensen en 18 de Julio, entra justito en las seis cuadras que separan a la plaza Independencia del Entrevero”, suele comparar el guía portuario a los visitantes. Su altura también sorprende: es igual al viejo hotel Victoria Plaza. Entre 2007 y 2008 hubo más de un centenar de escalas de cruceros internacionales.Remando hasta el Polo
Otros sitios de interés del puerto de Montevideo: el histórico edificio de los clubes Montevideo Rowing y Club Nacional de Regatas; el muelle pesquero nacional, donde se cargan y descargan barcos que traen merluza, calamares, camarones; el Dique Taskos, la Zona Franca y el Polo Logístico Portuario (PLP), ubicado sobre la calle Colombia. 

Mercado del Puerto
El más tradicional complejo gastronómico de Montevideo fue inaugurado el 10
Roldós, el local más antiguo
del Mercado del Puerto.
de octubre de 1868 con presencia del presidente Lorenzo Batlle. Por entonces era una sencilla feria de frutas y verduras, a pocos metros de la dársena portuaria. Su propietario, el comerciante español Pedro Sáenz de Zumarán, encargó el proyecto al ingeniero inglés R.V. Mesures, que importó piezas de fundición metálica de los talleres Union Foundry of Liverpool, del galés K.T. Parkin. La plaza de comidas, donde se degustan las mejores carnes uruguayas y se beben las más tradicionales marcas, es Monumento Histórico Nacional desde el 7 de agosto de 1975.

El puerto casi tricentenario se desarrolla en la orilla este del Río de la Plata, a latitud 34º55’S y longitud 56º14’O. 

Operativa en la Terminal Cuenca del Plata.
(Archivo ANP)
Panorámica, natural, estratégica
La bahía de Montevideo está situada a 140 kilómetros de la desembocadura del Río de la Plata, está ubicada en la intersección media del corredor bioceánico Atlántico–Pacífico y de la ruta que comunica al océano Pacífico con el Índico a través del Atlántico Sur. Es un punto estratégico en la ruta marítima y fluvial del Mercosur, una zona de integración de 200 millones de habitantes, con el promedio económico per cápita más alto de América Latina.
Es la puerta de ingreso a la Hidrovía Paraguay–Paraná, un punto clave del eje vial Buenos Aires–San Pablo; con conexiones marítimas y terrestres con Brasil, Argentina, Paraguay y Bolivia. Está ubicado a 640 kilómetros de Buenos Aires, a 870 de Porto Alegre, a 1.550 de Asunción del Paraguay, a 1.900 de Santiago de Chile, a 1.970 de San Pablo y a 2.400 de Río de Janeiro. 

Así nació el "Nuevo Puerto" 
El óleo que describe la colocación de
la piedra fundamental del Nuevo Puerto
de Montevideo se encuentra en la
Sala del Directorio de la ANP.
Un 18 de julio de 1901 el presidente Juan Lindolfo Cuestas colocaba la piedra fundamental de las obras del “Nuevo Puerto” de Montevideo. El 25 de agosto de 1909 estaba previsto que su colega Claudio Williman inaugurara la obra pública más importante en la historia de aquel país, pero no hubo acto ni celebración, porque la noche anterior había ocurrido la tragedia del Colombia, el mayor accidente marítimo en la historia de Uruguay.
El muelle que iba a ser inaugurado en 1909.
(Construyendo el Museo Portuario)
De todas formas, aquella es la fecha oficial de estreno de la
 escollera Sarandí y la Oeste con una boca de entrada de 300 metros, y un dique de cintura que completaba el abrigo al interior de la bahía. 
La historia del Montevideo portuario comenzó bastante antes, en diciembre de 1723, cuando el capitán Pedro Gronardo, un activo práctico del Río de la Plata, notificó la presencia de intrusos portugueses en la bahía que por entonces era conocida como Montem Video. La respuesta de Bruno Mauricio de Zabala, gobernador de Buenos Aires, fue el envió de fuerzas para desalojar sus dominios y evitar una situación similar a la de Colonia del Sacramento.
Telémetro del Graf Spee en 
la  Plaza de las Bitas.
(Archivo ANP)
Los españoles lograron su cometido: el 19 de enero de 1724 expulsaron a los lusitanos. Zabala llegó poco después, y ordenó la construcción de una batería “á la punta que hace al este la ensenada” con asesoramiento del ingeniero Domingo Petrarca. La ciudad-puerto nació protegida por sus primeras construcciones. Zabala se retiró en abril, pero en las proximidades de la costa dejó 110 hombres de guarnición, con los oficiales correspondientes y mil indios tapes armados. El 24 de diciembre de 1726 fue trazado el plano de San Felipe y Santiago de Montevideo.
La grúa "17" a vapor, que corría sobre
rieles,  fue la permaneció más tiempo
en funcionamiento en Montevideo.
(Archivo ANP)
“Desde siempre, esta zona geográfica llamó la atención por su puerto natural y por su ubicación estratégica para el tráfico marítimo tanto regional como mundial; cualidades que propiciaron una interacción entre imperios de la que resultaría la fundación de un fuerte marítimo. Tras el establecimiento de una guarnición militar española y la construcción de una defensa, luego vendrían familias desde Buenos Aires y posteriormente de las islas Canarias que fueron sus primeros pobladores civiles. Más tarde la ciudad y el tráfico marítimo crecerían lentamente, pero de forma continua”, afirma Juan Pedro Gilmes, investigador de historias del puerto de Montevideo.
La primera máquina a vapor para carga
y descarga de mercadería que todavía
recorre el recinto portuario los

Días del Patrimonio.
(Archivo ANP)
Entre fines del siglo XVIII y principios del XIX era notoria la preferencia de la corona española por la bahía montevideana, como desembarcadero del Río de la Plata, por su accesibilidad, su mayor profundidad y una menor cantidad de escollos para la navegación; además brindaba una mayor comodidad y aproximación a la costa para las necesidades propias de una embarcación. Montevideo fue recibiendo distinciones coloniales basadas en la importancia de su puerto; una de las más relevantes fue la creación del Apostadero Naval de Montevideo por Real Orden del 9 de Agosto de 1776.
La nueva institución fue creada para frenar los embates contra posesiones españolas; debía resguardar y defender las amplias zonas que comprendían el Río de la Plata, las Malvinas, Patagonia y el clave pasaje de océano a océano en el extremo sur de América. Luego su acción se amplió hacia las islas africanas Fernando Poo y Annobón, en el golfo de Guinea. En la época colonial, el puerto montevideano adquirió una dimensión geopolítica única. “Una influencia que se mantiene en la actualidad por su inmejorable ubicación regional, en muchos aspectos de mejor logística que Buenos Aires, Santos o Río Grande, y también en referencia a las principales rutas regulares del tráfico marítimo mundial”, afirma Gilmes.

La histórica grúa Nº 1 comenzó a operar en
1901, ocho años antes que el "Nuevo Puerto".
(Archivo ANP)
Una de las bitas que le da el nombre a la
plaza principal del puerto de Montevideo.
(Archivo ANP)

Así se creó una “lucha de puertos” con Buenos Aires. La calidad de su mercado se estaba imponiendo y tras el “reglamento de libre comercio” de 1778, mejoraban su economía y su entramado urbanístico y social.
Montevideo fue objetivo estratégico de las Invasiones Inglesas, fue sitiada dos veces por José Artigas y el último reducto colonial del Río de la Plata que la corona española abandonó recién en 1814. También fue la Nueva Troya glorificada por el escritor francés Alejandro Dumas durante el sitio de casi una década que sufrió en la Guerra Grande. “Si nos trasladáramos al embarcadero colonial, luego de la joven nación independiente nos encontraríamos con una actividad portuaria muy importante, que poco a poco iría absorbiendo la actividad económica y comercial de esta parte de América del Sur”, evoca el 
investigador.El 18 de julio de 1901 fue colocada la piedra fundamental del Nuevo Puerto. Se hacía impostergable el hecho de dotarlo de estructuras que respondieran al crecimiento en número de las embarcaciones que llegaban, su mayor calado y los avances de la ciencia, la tecnología y la industria. También se debía definir su posicionamiento global para competir con Buenos Aires.
El centenario remolcador Capel y Pons
recibe a los navegantes en el antepuerto.
(Construyendo el Museo Portuario)
Ministros y legisladores firmaron el acta introducida en el primer block de la infraestructura inaugurada el 25 de agosto de 1909. La ceremonia se realizó en donde hoy comienza la escollera Sarandí. Ese día el presidente Claudio Williman inauguraba la obra pública más importante en la historia de aquel país. Se construyeron la escollera Sarandí y la Oeste con una boca de entrada de 300 metros; además el abrigo al interior del puerto se lo completó con el dique de cintura.La Dirección del Puerto de Montevideo fue creada por ley del 15 de julio de 1911, como organismo administrativo y técnico que antecedió a la Administración Nacional de Puertos, fundada el 21 de julio de 1916 como la máxima autoridad portuaria uruguaya. Desde aquellas históricas jornadas de comienzos del siglo XX, arribaron a nuestro puerto decenas de miles de inmigrantes y salieron millones de toneladas de mercadería.
Draga 7,  la más antigua,
un museo flotante que
todavía cumple su función.
(Archivo ANP)
“Hasta avanzada la mitad del siglo pasado, era un hermoso lugar de recreación, de sociabilidad, que dialogaba muy bien con la rambla y las playas. Las familias iban a pescar y a comprar al Muelle de los Pescadores, se hacían regatas, iba a esperar o a despedir alguna embarcación. Décadas atrás se podía recorrer libremente casi todo el puerto, de punta a punta”, recuerda Gilmes.
Dentro del recinto portuario hubo un servicio de hidroaviones de la memorable empresa Causa. Hasta hace pocos años, estaban el Club Nacional de Regatas y el Montevideo Rowing Club, con sus actividades deportivas, sociales y culturales, y sus remeros olímpicos. “Tenemos una hermosa ciudad con un gran patrimonio social, arquitectónico, cultural y económico, que se beneficia de un puerto con características más que favorables para el desarrollo y crecimiento del país en su conjunto. Muchos vecinos añoramos al puerto que vivía con sus puertas abiertas, y que debe recuperar ese carácter amable, que es muy bueno para la población”, concluye el historiador.
Vista aérea del puerto y
la Ciudad Vieja en 1930.
(Centro de Fotografía de Montevideo) 
Juan Pedro Gilmes es conferencista, escritor, miembro del Grupo Interinstitucional de Fomento de la Cultura Marítima y Portuaria. Publicó tres libros: Del Olimar al Océano, Omar Medina un marino uruguayo, Historia del Uruguay marítimo en el siglo XX, Memorias del puerto de Montevideo. 

1835
De ese año data el primer antecedente de operativa portuaria privada. A principios del gobierno de Manuel Oribe, fue construida una rambla frente a Las Bóvedas, por iniciativa de los empresarios Samuel Lafone y Enrique Carreras, quienes efectuaban sus negocios en dos o más muelles particulares. De esta época es también la Sociedad del Canal y Dársena, entidad que firmó un convenio con el Estado para dragar desde el acceso a la bahía hasta el Cubo del Norte.


Garibaldi
En la Guerra Grande, el puerto fue sitiado nueve años por tierra, pero la Defensa montevideana se movilizaba por ríos y mares a pesar del bloqueo de la armada blanca-federal del almirante Guillermo Brown. Al principio la flota de la Defensa colorada-unitaria fue capitaneada por el comodoro Juan Coe, y desde 1842 quedó bajo el mando de Giuseppe Garibaldi, el Héroe de dos mundos. El famoso militar italiano vivió en una habitación de la casa de 25 de Mayo 314, en la Ciudad Vieja, declarada Monumento Histórico Nacional.

Garibaldi conoció cada rincón de Montevideo, porque allí estaba su trabajo antes de regresar a Italia en 1848, para ser el emblema de la independencia republicana de su país. La Guerra Grande se resolvió cuando el Imperio del Brasil se sumó a favor del Montevideo colorado. A pesar de ello, el 8 de octubre de 1851 se firmó una paz entre los orientales. “Ni vencidos, ni vencedores”, fue la declaración oficial. Garibaldi tiene su monumento, en una plaza de la rambla portuaria y 25 de Mayo.
Casa de Ximénez y Gómez.
(Construyendo el Museo Portuario)

Las Bóvedas, Casa de Ximénez 
Muy cerca del monumento a Garibaldi todavía se mantienen en pie Las Bóvedas, sólidas construcciones que guardaban armas y municiones para la defensa de la bahía, en una zona de litigios con los portugueses. De los 34 edificios originales, sólo quedan dos, recuperados por vecinos y transformados en un centro cultural.
A pocos metros, la estatua de Hernandarias, evoca a Hernando Arias Saavedra, gobernador criollo de Asunción que 1610 introdujo el primer ganado vacuno en la Banda Oriental. Un símbolo de la etapa final Provincia Oriental, es la Casa de Ximénez y Gómez, construida en 1817. 

Puerta de ingreso a la antigua Atarazana.
Atarazana del Apostadero Naval 
Siguiendo hacia el este por la rambla 25 de Agosto de 1825, en la manzana comprendida por las calles Zabala, Piedras y Solís, se observan los vestigios de la Atarazana del Apostadero Naval del Atlántico Sur, el edificio más antiguo de la ciudad, que también fue Correo y Aduana.
Apostadero Naval y Atarazana vistos
por un pintor inglés a principios del siglo XIX.
(Construyendo el Museo Portuario)
Su historia recorre siglos de enfrentamiento entre Montevideo y Buenos Aires, madre y rival portuaria. Su historia comenzó en 1770, con el arribo al Río de la Plata de la flota al mando de Juan de Madariaga, con la misión de expulsar a un escuadrón inglés que se había apoderado de las islas Malvinas.
Hernandarias en la rambla
25 de Agosto de 1825.
(Construyendo el Museo Portuario)
En Montevideo se pusieron a punto los barcos, se reforzó la tripulación y desde aquí zarpó la expedición que culminó con éxito el 10 de junio de ese año, aunque el retiro británico se concretó en 1774.
Tan conforme quedó Madariaga con los servicios prestados, que cuando fue nombrado jefe de la Escuadra del Río de la Plata se mantuvo estable en Montevideo.
Una decisión confirmada por Real Orden del 9 de agosto de 1776 que dispuso la elevación del puerto oriental a la categoría de Apostadero Naval con jurisdicción en la cuenca del Plata y el Atlántico Sur, incluidas las islas Malvinas y la Patagonia, hasta las costas africanas de Fernando Poo y Annobón en el golfo de Guinea. La corona también ordenó la escala y registro obligatorio en Montevideo, para todos los buques en viaje desde o hacia El Callao de Lima.
A la izquierda el vapor argentino Colombia
se hunde en la bahía de Montevideo.
A la derecha: el carguero alemán Schelsen.
(Construyendo el Museo Portuario)

El hundimiento del Colombia
La mayor tragedia marítima de Montevideo aconteció pocas horas antes de la inauguración oficial de las obras del puerto, tiñendo de luto los días siguientes y suspendiendo definitivamente los festejos previstos. Eran las 6.45 el frío amanecer del 24 de agosto de 1909, cuando el gigantesco carguero alemán Schelsen, bajo el mando del capitán Ernesto Mulhe, se aprontaba a toda máquina a salir a las aguas tranquilas del puerto para dirigirse a La Plata. Pero también, en la misma y fatídica hora se aprestaba a ingresar el Colombia, un viejo vapor argentino de la empresa Lambruschini y Cia, que cumplía la carrera entre Buenos Aires y Montevideo, tres veces a la semana. El saldo del choque fue trágico, si bien nunca se llegó a una cifra definitiva de víctimas. Parece mentira pero en las tragedias marítimas jamás coinciden las listas oficiales de muertos y heridos con los desaparecidos que se reclaman."
Crónica del historiador Juan Antonio Varese.
El remolcador Enriqueta auxiliando
al carguero inglés Royston Grange.
(Construyendo el Museo Portuario)

Royston Grange
"Un 11 de mayo de 1972 el carguero inglés chocó con el buque Tien Chi un petrolero de bandera liberiana, causando una de las mayores tragedias marítimas de la historia del país. El accidente se produjo en el canal de acceso al puerto metropolitano donde el buque inglés se transformó en una gigantesca pira que causó la muerte a 82 personas: los 74 tripulantes del Royston Grange y ocho del petrolero."

Pasaje de una nota publicada en 1974, en el diario El Día.



El ingreso del Graf Spee a la bahía de
 Montevideo fue un espectáculo seguido
por decenas de miles de vecinos
que se acercaron a la rambla.
(Construyendo el Museo Portuario)
Un conde bajo agua
La primera gran batalla naval de la Segunda Guerra Mundial tuvo como inesperado escenario el Río de la Plata, cuando se enfrentaron tres naves británicas y el acorazado de bolsillo nazi Admiral Graff Spee. A fines de 1939, una flotilla aliada al mando del almirante Henry Harwood persiguió al Graff Spee desde aguas brasileñas hasta las bocas platenses. El 13 de diciembre los cruceros Ajax, Achilles y Exeter se trabaron en combate con la nave alemana que llevaba a bordo 44 oficiales, 1050 suboficiales y marineros que cumplían una estrategia de corsarios: hundía buques mercantes de bandera enemiga. El Exeter quedó fuera de combate en un segundo intercambio de fuego frente a Punta del Este.
El Graff Spee sufrió desperfectos que lo obligaron a buscar refugio en Montevideo, pero, según las leyes de neutralidad apenas tenía 72 horas para abandonar las aguas jurisdiccionales; así le informó el canciller Alberto Guani al capitán Hans Langsdorff. Con la conducción diplomática del ministro Eugene Millington Drake, los británicos buscaban ganar tiempo para permitir la llegada de refuerzos.Luego de enterrar a sus camaradas en el Cementerio Central, el 19 de diciembre, Langsdorff cumplió órdenes superiores: hizo estallar el navío fuera de la rada montevideana después del desembarco de la tripulación en Buenos Aires. Una multitud de vecinos fueron testigos de la dramática voladura. Al día siguiente, en la misma capital argentina, se suicidaba el capitán del arma naval más devastadora de su tiempo, que llevaba el nombre del conde Maximilian Johannes Maria Hubert von Spee.

El final del acorazado alemán.
(Construyendo el Museo Portuario)
Tacoma
Fue el buque alemán que acompañó al acorazado nazi Admiral Graf Spee en su hundimiento en aguas del Río de la Plata. El Tacoma era un transporte que había solicitado refugio en el puerto de Montevideo desde el inicio de la Segunda Guerra Mundial. Cuando fue en auxilio del Graff Spee, su comando desobedeció órdenes del gobierno uruguayo, por lo que fue confiscado el 17 de Marzo de 1942. Su tripulación quedó retenida en un cuartel de Sarandí del Yí, departamento de Durazno, hasta su repatriación en 1946. Como buque mercante navegó por última vez en 1969 y fue utilizado como cárcel en la última dictadura.
Edificio de los hidroaviones CAUSA, de
estilo Art Déco, inaugurado en 1938.
(Construyendo el Museo Portruario)

Causa
El edificio donde funciona la División Operaciones Marítimas del puerto de Montevideo tiene valor histórico y patrimonial: allí funcionó la empresa de Hidroaviones Causa que cubría el trayecto Montevideo-Buenos Aires. La construcción se denomina Tydeo Larre Borges, rn honor al célebre aviador uruguayo que un 20 de febrero de 1927, a las diez de la mañana, partió desde la marina de Pisa (Italia) con el propósito de dar la vuelta al mundo.

Hidroavión arribando a Montevideo en 1940.
(Construyendo el Museo Portuario)
Una iniciativa increíble para la época, procurada en el hidroavión Uruguay, que fracasó un mes después cuando Larre Borges y sus compañeros debieron acuatizar en las costas del norte de África. Los aviadores fueron capturados por una tribu berebere, luego liberados y trasladados por la cañonera Bonifaz a las Islas Canarias. Más allá El 9 de febrero de 1926 aterrizó en el puerto de Montevideo el hidroavión Plus Ultra, comandado por el piloto gallego Ramón Franco, quien en una escala de su vuelo entre España y la Argentina, recibió una bienvenida popular y toda la admiración de nuestros ases de la aviación: Oscar Gestido, Tydeo Larre Borges y Cesáreo Berisso. El Plus Ultra recorrió 10.270 kilómetros en 59 horas y 39 minutos.
Grúas pórtico de Terminal Cuenca del Plata
arribando en 2009 a Montevideo.
(Archivo ANP)

Hub
Montevideo es un puerto fluvio-marítimo de redistribución de carga (hub, en inglés), al que llegan las líneas navieras de largo recorrido, que descargan sus mercancías para que después se redistribuyan en líneas de recorrido más corto. Es una terminal multipropósito con facilidades para operar buques portacontenedores, Ro-Ro, transporte de animales en pie, troncos y chips de madera, frigoríficos, graneleros y cruceros turísticos de todo el mundo.

TCP en pleno funcionamiento.
(Archivo ANP)
El canal de acceso al puerto tiene dos tramos, uno de orientación sur, con una conexión de nueve kilómetros, y otro de 15 kilómetros con orientación oeste–suroeste. Posee dos escolleras: Oeste de 1.300 metros de longitud, que protege a los barcos de vientos pamperos suroeste y Este o Sarandí, de 900 metros de longitud que resguarda de los vientos del sur–sureste. La bahía cubre 200 hectáreas de antepuerto que abrigan a los buques que fondean o transitan para operar en los muelles montevideanos. 

Libre
Desde la aprobación de la Ley de Puertos N° 16.246, de mayo de 1992, Montevideo es la primera terminal de la costa atlántica de América del Sur que opera en régimen de Puerto Libre. Por allí circula la mercadería sin necesidad de autorizaciones ni trámites formales. Durante su permanencia dentro del Recinto Portuario Aduanero, los bienes están libres de todos los tributos y recargos aplicables a la exportación o la importación comercial.


 Código PBIP
Tras el 11 de setiembre de 2001 la Organización Marítima Internacional puso en práctica medidas de seguridad que se instrumentan en todos los puertos del mundo bajo el título: “Protección de los Buques y las Instalaciones Portuarias”. Su objetivo es garantizar la protección de las personas, las embarcaciones, la infraestructura y la carga. Aplicado desde 2004 por la ANP en todas sus terminales, sólo permite el ingreso a su complejo previo estrictos controles de seguridad.

Terminal de pasajeros de Montevideo.
(Archivo ANP)
Ferrys Montevideo-Buenos Aires
El servicio fluvio–marítimo de la empresa naviera Buquebus transportó 700.000 pasajeros y 80.000 vehículos en 2013, entre las dos capitales rioplatenses: Montevideo y Buenos Aires. Esta cifra record significó 30% más que en 2008, cuando fueron 520.000 y duplicó los 350.000 de 2004. Los ferrys tienen una capacidad de 1.200 plazas, desarrollan una velocidad superior a los 40 nudos, y atracan en un sector del Muelle Maciel  de 382 metros de longitud y –5 metros de profundidad. La Terminal Buquebus, de 35.780 metros cuadrados, comprende en un edificio reciclado, superficies operativas y estacionamiento.

Crucero Queen Mary en 2013.
(Archivo ANP)
Cruceros
Montevideo es un puerto de escala técnica, que aspira a convertirse en un centro regional de recambio de los viajes transatlánticos. Mientras la capital uruguaya y su aliado estratégico, el balneario Punta del Este, se posicionan en mercados potenciales como la Argentina y el sur de Brasil, el Ministerio de Turismo y la ANP desarrollan un plan de promoción del arribo y permanencia de los cruceristas. El programa cumplió una  primera etapa con la inauguración del nuevo Aeropuerto de Carrasco en 2009, y el despliegue de una hotelería de primer nivel que en el quinquenio finalizado en 2010 captó inversiones millonarias.
Buque Escuela Capitán Miranda arribando
a Montevideo luego de una de sus tantas
vueltas al mundo con cadetes de
la Armada Nacional uruguaya.
La segunda etapa prevé la creación de una terminal especializada en cruceros, fuera del recinto portuario montevideano. El famoso Queen Mary II, arribado por primera vez en 2006, y sus colegas, atracan en el Muelle Central de 492 metros de eslora, entre las dársenas A y B.
En la temporada Noviembre de 2012–Abril de 2013, llegaron 122 transatlánticos con 196.998 turistas. El alto promedio por escala, de 1.615 pasajeros, demuestra  que Montevideo atrae a los cruceros de mayor tamaño del mundo. Según procedencia,  arribaron 92.590 brasileños (46.9%), 57.130 argentinos (29%), 21.867 norteamericanos (11.1%, 14.972 europeos (7.6%).

La referencia más antigua de la bahía de Montevideo data de 1502, cuando el florentino Américo Vespucio describió el Río de la Plata, al que bautizó Jordán. También observó nuestra bahía con su cerro que denominó Pináchullo Detentio, Pináculo de las tentaciones.

En 1516 pasó frente a la costa montevideana Juan Díaz de Solís, descubridor oficial del Río de la Plata al que llamó Mar Dulce.


Bahía de Montevideo con el Cerro de fondo.
(Archivo ANP)
En 1520 el vigía de la nao Trinidad, capitana de Hernando de Magallanes, habría pronunciado las palabras que dieron nombre a nuestra ciudad: Montem Video. Un origen muy discutido, porque otra teoría sostiene que en las cartas náuticas de la época el Cerro era el Monte VI del Oeste que forma la palabra Montevideo. 

En 1787 el puerto montevideano concedió permiso a la Compañía de Filipinas para la introducción de esclavos a las colonias españolas, un privilegio que compartió con Santiago de Chile y Lima, y que aumentó la rivalidad con Buenos Aires.

En 1804, en el último período de dominación española, fue inaugurado el faro del Cerro, que resolvió el problema de la navegación nocturna en proximidades de la bahía de Montevideo. 

Salón de los disfraces del Museo del Carnaval.
(Intendencia de Montevideo)
Borocotó, chás, chás
Desde su inauguración, en noviembre de 2006, ha recibido bastante más de 100.000 visitas. El Museo del Carnaval fue creado para preservar, recuperar, exponer y divulgar la historia y la tradición de la mayor fiesta popular del país. Posee un acervo museístico de más de 250 bienes, que incluye vestimentas, instrumentos musicales, maquetas y elementos de uso personal de figuras destacadas del carnaval. Funciona en un amplio edificio que se extiende desde la Rambla 25 de Agosto de 1825, por la calle Maciel, hasta Piedras, cedido por la Administración Nacional de Puertos, en acuerdo con la Intendencia Municipal de Montevideo. Su diseño permite la comunicación entre el recinto y el exterior, y favorece su apropiación por parte de la gente y potencia su uso en bien de la comunidad. Su propuesta se inscribe dentro de los “museos de la identidad”, para valorizar al Carnaval como bien intangible de los uruguayos. En abril de este año recibió el VI Premio Reina Sofía a la Conservación y Restauración del Patrimonio Cultural. 


En 1990 la ANP contaba con 4.000 funcionarios; después de 2005 quedaron solo 750.

Un mar de luchas
El color del trabajo portuario.
(Archivo ANP)
FOM, SUANP, SUPRA. Son nombres memorables que evocan 104 años de sindicalismo portuario. Una actividad solidaria, iniciada en 1905 cuando se creó la Federación de Trabajadores del Puerto, primera organización que reunió a calafateros, carpinteros, caldereros, marítimos, estibadores. 

En 1918, con el nacimiento de la Federación Obrera Marítima, se sucedieron victorias sindicales y duros golpes represivos, y una inolvidable recuperación en 1933, durante la dictadura de Gabriel Terra, con una huelga en todos los puertos del litoral. Cuando dejó de existir la FOM, su vacío fue ocupado en la Administración Nacional de Puertos, por organizaciones sectoriales en Terrestre, Dragado, Marítima, Talleres, Varadero y Conservación de Obras, que sufrieron una gran dispersión de fuerzas, represión y desconocimiento de los derechos laborales. Por 1945 se gestaron los primeros astisbos de una organización sindical única de todos los trabajadores portuarios.
Varadero, un trabajo histórico del puerto
de Montevideo , visto por el pintor
Miguel Ángel Zelayeta.
(Un mar de pinturas)
El buque alemán Tacoma requisado
por el gobierno uruguayo en la
Segunda Guerra Mundial, según
Miguel Ángel Zelayeta.
(Un mar de pinturas)

Al año siguiente se inauguraba la emblemática sede de Rincón 520 esquina Treinta y Tres, donde se compartía solidaridad y asistencia mutua. Comenzaron a plantearse acciones conjuntas. Si se determinaba la paralización de las manos en una operación por sanciones arbitrarias, inmediatamente los delegados de base comenzaban a paralizar las actividades en todo el puerto, en solidaridad con los afectados por el problema. Se realizaban mítines en las ramblas, se levantaban tribunas, se recorrían los fogones en los muros. Por entonces comenzaba a sobresalir la figura de Javier Larocca, verdadero símbolo de la dignidad portuaria. En 1947 se realizó la Convención de Comités de Base, cuyo único lema era la unidad, desde la cualo se constituyó el Sindicato Único Administración Nacional de Puertos (SUNAP), un 18 de febrero de 1948.Fue memorable la respuesta portuaria al golpe de Estado del 27 de junio de 1973. A través de boletines y charlas se fue alertando a los trabajadores sobre las consecuencias de la dictadura y las medidas de lucha del SUANP: así se logro paralizar el puerto cerca de diez días. En 1975 hubo un recrudecimiento de la represión: El SUANP fue allanado, detenidos sus dirigentes en la Prefectura Naval, y muchos de ellos fueron confinados durante años en el Penal de Libertad. Una sitiuación que se mantuvo hasta 1979, cuando se sucedásn las destituciones y procesamientos por la dictadura.El 1 de mayo de 1983 fue un mojón histórico para el SUANP. Aquella jornada inolvidable entusiasmó a los trabajadores portuarios que sintieron la necesidad de funcionar organizadamente. Se creaban comités de base que, por un criterio de seguridad, no se reunían todavía en el local sindical. Finalmente, a fines de enero de 1984, fue elegida la Mesa provisoria como dirección del SUANP, mientras se designaban representantes en la Mesa de Públicos, que había comenzado a funcionar en el PIT en coordinación con los entes autónomos, municipales y del Poder Ejecutivo.
El amarrador en en el realismo
social de Eloy Boschi.
(Archivo ANP)
En abril de 1992, se aprobó la Ley de Puertos Nº 16.246, que propició el desarrollo portuario según la visión de los empresarios y gobernantes del momento sobre la base de facilitar el movimiento de las cargas y desregular el trabajo portuario. Desde entonces el SUANP sostuvo que esa norma introdujo cambios y proporcionó lineamientos perjudiciales para los trabajadores: la privatización de los servicios y la eliminación de la estiba administrada por ANSE, que creó una “nueva mano de obra portuaria” no permanente. La norma fue aprobada pese a la movilización apoyada por la central PIT-CNT luego de un extenso debate en el parlamento rodeado de movilizaciones populares. “La ley de puertos también marcó a fuego y en forma definitiva el rumbo portuario, porque permitió la entrega de la Terminal Especializada de Contenedores, hasta el momento operada por el estado”, expresaba un documento del SUANP.
“Ni un portuario fuera del puerto”. “La mano de obra privada no se puede contabilizar debido a su precariedad fruto de la eventualidad y tercerizacion”.“Un solo sindicato para todos los trabajadores portuarios”. Fueron las consignas del gremio en 1996. Fue un nuevo tiempo de unidad de los trabajadores portuarios de todo el país, que comenzaban a organizarse en Fray Bentos y Nueva Palmira, pero también en la empresa Montecon y en la Terminal Cuenca del Plata, operada por la ANP y la multinacional belga Katoen Natie.
El 3 de noviembre de 2007 se firmaba el acta de declaración de los representantes del SUANP y de los trabajadores de las empresas privadas, para establecer su voluntad de crear el Sindicato Único Portuario y Ramas Afines (SUPRA).

El Estibador retratado en 1943 por
la revista estadounidense Life.
(Construyendo el Museo Portuario)

El estibador
Es un homenaje al obrero portuario ubicado en el acceso de entrada del puerto de Montevideo. La escultura del uruguayo José Pagani, inaugurada en 1930, describe a un changador de pie, cargando sobre su hombro una bolsa de cereales. Fue realizada en bronce sobre base de granito gris martelinado.


Changas nucleares
“Si será verdad aquel tango que decía: no vayas al puerto...¡te pueden tentar!Hay mucho laburo, te rompés el lomo, y no es de hombre pierna ir a trabajar. Lo supe en 1933, en la descarga de azúcar del vapor Lirniell, que atracó en el Depósito 6.

El Estibador hoy.
(Archivo ANP)
Una operación se realizaba de la siguiente manera: dos hombres te ponían la bolsa al hombro desde la plataforma de un vagón, el recorrido hasta la estiba era de más de 40 metros y el estibaje escalonado tenía una altura de seis metros, allí otros dos te sacaban la bolsa del hombro. Así repetíamos durante ocho horas un recorrido más aburrido que el burro de la noria: el peso de la bolsa era de 80 Kilos. ¡Asombrense! con el correr de los años, los americanos nos copiaron inventando al hombre nuclear.”
Recuerdo de Alberto Iumati, memorioso jubilado de la ANP, fallecido a los 95 años, en 2010.


Comunidad Portuaria
Es el conjunto de instituciones y empresas, públicas y privadas, que operan dentro de un puerto. La Comunidad Portuaria del Uruguay (CPU) está integrada por: Administración Nacional de Puertos (ANP), Dirección Nacional de Aduanas, Armada Nacional, Prefectura Nacional Naval, Liga Marítima, Cámara de Transporte Multimodal, Asociación Uruguaya de Agentes de Carga (AUDACA), Asociación de Despachantes de Aduana (ADAU), Centro de Navegación (CENNAVE), operadores y proveedores marítimos.


Muelle público de Montevideo, a la
izquierda la Aduana, a la derecha el
Edificio de la Administración de Puertos.
(Archivo ANP)
Administración Nacional de Puertos
Es un servicio descentralizado estatal que gestiona siete terminales fluvio-marítimas uruguayas: Montevideo, Juan Lacaze, Colonia, Nueva Palmira, Fray Bentos, Paysandú y Salto. Fue creada el 21 de julio de 1916, como Administración Nacional del Puerto de Montevideo, por la Ley 5495 que ordenó el paso de servicios estratégicos a la jurisdicción del Estado. A principios de la década de 1930, la ANPM incorporó otras terminales del país, y en 1944 recibió su denominación definitiva. La ANP se vincula con el Poder Ejecutivo a través del Ministerio de Transporte y Obras Públicas. Su facturación anual es de 150 millones de dólares y posee casi un millar de funcionarios.
Edificio de la Administración Nacional de Puertos.
(Archivo ANP)

Katzenstein
La Administración Nacional de Puertos es un organismo descentralizado, que se vincula con el Poder Ejecutivo a través del Ministerio de Transporte y Obras Públicas. Tiene la competencia de la administración, conservación y desarrollo de los puertos públicos: Montevideo, Nueva Palmira, Colonia, Juan Lacaze, Fray Bentos, Paysandú, Salto.
Su histórica sede está ubicada en la rambla 25 de Agostode 1825 N° 160. Para su construcción, en 1939 hubo un concurso público en el que participaron los mejores proyectistas de su tiempo. Lo ganó el arquitecto Julio Vilamajó, pero algunos imponderables hicieron que fuera adjudicado a los arquitectos Beltrán Arbeleche y Miguel Canale.

 Una pieza histórica en el Edificio de la ANP:
la carretilla de mano que transportó los
restos de José Artigas repatriados desde
Paraguay, el 19 de junio de 1855.
(Archivo ANP)
La piedra fundamental fue colocada el 30 de marzo de 1944, en el predio delimitado por las calles 25 de agosto, Guaraní, Piedras y Maciel, y desde ese momento fue decisiva la intervención profesional de cuatro ingenieros portuarios: Santiago Michelini, Alejandro Crocco, Juan Alberto Aris y Ernesto Katzenstein. En 1949 fue inaugurada la monumental sede de seis pisos para oficinas y uno más para la custodia del predio.
“Fue una obra increíble, que sólo se pudo hacer en aquel país rico, que miraba a su puerto como al padre que le había dado la vida”, recordaba el ingeniero Katzenstein, fallecido el 15 de julio de 2009, a los 93 años, testigo privilegiado y generoso de su construcción.
Además de sus valores arquitectónicos, el edificio atesora patrimonios culturales en todos sus pisos: pinturas y esculturas (en su mayoría de autores portuarios: Miguel Ángel Zelayeta, Eloy Boschi, solo para citar a dos), maquetas, libros, documentos y muchos objetos que describen historias del país. 


La escafandra
Es otro bien que se conserva por iniciativa de los funcionarios de la ANP: una escafandra utilizada por su antiguo equipo de buzos. La idea de un casco rígido y de un vestido flexible cerrado fue concebida en 1831, por el inglés Augustus Siebe, pero se desarrolló comercialmente a partir de 1900. Era un peto con coraza que unía al traje y el casco. Una serie de válvulas proveía al buzo del aire necesario, que era enviado desde la superficie. Al principio el aire llegaba por bombas manuales, luego se automatizó y un compresor cumplía con esta función. La tarea de rescate submarino hoy es realizada por el Grupo de Buzos de la Armada Nacional.

En 2012 el Centro de Fotografía de Montevideo
inauguró su Fotogalería a Cielo Abierto
Ciudad Vieja en la peatonal Piedras del
Mercado del Puerto y el Museo del Carnaval,
a una cuadra del Edificio ANP.
Si Montevideo no hubiera existido, el territorio oriental del Uruguay habría carecido de un esencial elemento de viabilidad, de fuerza, de cultura, indispensables para ser una nación independiente. Sin la bahía, su puerto, Montevideo no hubiera tenido motivo de ser, no hubiera existido tampoco. Así se ligan en lógica sucesión, el puerto natural, el campamento, la aldea, la villa, la ciudad, la capital y la patria”. 
Fragmento del libro Historia del Puerto de Montevideo, de José María Fernández Saldaña y Eduardo García de Zúñiga, editado en 1939. 


Enriqueta, el barco de la memoria
El Enriqueta varado en la bahía.
Es un histórico remolcador fluvial, último superviviente de la astillería nacional del siglo XIX, que posee todos los atributos para ser la primera plaza marítima de América Latina, museo flotante, crucero cultural y turístico por la bahía de Montevideo. Una idea fantástica. Tan fantástica, que todavía es una quimera que ilusiona a expertos hombres de mar, académicos, funcionarios portuarios y vecinos de la Ciudad Vieja. El Enriqueta fue rescatado de la muerte por  el mecánico naval Manuel Medina y su equipo, luego del temporal del 23 de agosto de 2005. A punto de cumplir 120 años apenas flota vulnerable, casi agonizante, trincado de proa a un muelle perdido.
Fue armado en 1894, en el astillero de la naviera Lussich, por entonces ubicado en el extremo este de la bahía de Montevideo, donde hoy está la escollera Sarandí, frente al Hotel Nacional. Fue diseñado como un típico carguero de su época, por pedido de la barraca Mann George Depts, dedicada al comercio de carbón. Construido con curupay y lapacho, madera dura traída desde Paraguay, su primer motor fue una máquina a vapor de dos cilindros, sustituido pocos años después por un diesel Deutz, de 600 caballos de fuerza, luego cambiado por uno de 800 caballos.
El remolcador que navegó
más de once décadas.
(Construyendo el Museo Portuario)
Su doble casco interno permanece intacto a pesar de 115 años repletos de inclemencias. Su interior atesora vestigios de todas las tecnologías de impulsión, protegido por cuadernas trabadas en cobre, bronce y hierro galvanizado. Su estructura está sostenida por una viga transversal que se cruza con una columna que se sumerge 20 centímetros en el agua, para entregarle una solidez invulnerable. Una recorrida por sus 22 metros de eslora y sus seis metros de manga, permite imaginar a tripulantes remolcando un buque o rescatando a náufragos que en su desgracia perciben una muerte inminente. Pero también fue un improvisado navío militar.
La botadura del Enriqueta, en 1894.
(Construyendo el Museo Portuario)
En la tarde del 14 de diciembre de 1939 fue uno de los primeros en controlar los cabos del acorazado de bolsillo Graf Spee, que ingresaba maltrecho a Montevideo, luego de la Batalla del Río de la Plata. Un rescate profesional que en realidad encubría una maniobra de espionaje. Entre marinos, mecánicos, soldadores y tanques de oxígeno, la diplomacia británica había colocado a dos agentes secretos de su Majestad. Todo el tiempo que el temido buque nazi estuvo atracado en el puerto, hasta su expulsión por orden del gobierno uruguayo, el Enriqueta permaneció a su lado, con el pretexto de que iba a ser la base del auxilio contratado a la empresa naviera Regusci y Voulminot. Nunca hubo tal reparación de averías, pero el viejo remolcador jamás se movió de allí, transformado en una atenta oficina de vigilancia militar. Por entonces todavía era propiedad de la barraca de carbón y sal Mann George, de capitales ingleses. La anécdota es contada por el ex embajador Sir Millington Drake en su libro El drama del Graf Spee y la Batalla del Río de la Plata.

Vida de artistas 
Mural de Eloy Boschi en el segundo
piso del Edificio ANP.
(Un mar de pinturas)
Eloy Boschi (1928-2000)
Compases, reglas, figuras estelares y líneas geométricas, en su mayoría irregulares, están presentes en la obra de este pintor, casi toda desarrollada entre el puerto de Montevideo y la sede de la ANP. Nacido en Salto el 6 de marzo de 1928, todavía era niño cuando vino a la capital con su familia. Pronto se se apasionó por la pintura, un vínculo artístico que potenció tras el ingreso a la Escuela de Bellas Artes, donde fue alumno de Miguel Ángel Pareja, Felipe Seade y Ricardo Aguerre. Por ese tiempo realizaba afiches publicitarios, mientras recubría paredes de edificios con mosaicos que le permitían concebir las más diversas formas y colores. 
Cuerpo central del tríptico Mercurio
 pintado en la Aduana Nueva.
(Archivo ANP)
En 1952 ingresó a la ANP como administrativo, una tarea que cumplía sin mayor apasionamiento, hasta que alguien le propuso realizar escudos en cobre para ornamentar las plantas del edificio. Su trabajo llamó la atención a los docentes de Bellas Artes, que recomendaron su envío a Europa, con dos becas del Ministerio de Educación y Cultura y apoyo portuario. La primera fue al Instituto Hispánico de Cultura, con sede en Madrid, para aprender técnicas de restauración, y la segunda fue a la Escuela Estatal de Artes de Florencia, donde estudió didáctica plástica y se perfeccionó en cobre y esmalte. De regreso dejó para siempre la oficina, para ser el “pintor del puerto”, tal como le llamaban sus compañeros.
En la década de 1970 realizó un curso de Museística con Huáscar Toscano, en la Intendencia de Montevideo, y con esa formación bocetó un espacio diseñado para preservar bienes de la cultura marítima y portuaria. Cuando culminó el tríptico de la Aduana Nueva, comprendió que ese era el mejor sitio, y desde entonces se dedicó a promoverlo con tesón, pero sin éxito. “La dictadura relegó mi proyecto, que tampoco fue tomado en cuenta luego de la recuperación democrática, y la Ley de Puertos me quitó las últimas esperanzas”, confesaba el artista.
Sectores del Mercurio  que corren riesgo de
destrucción por la humedad y el descuido.
(Un mar de pinturas)
El muralista se jubiló en 1990 como restaurador y creador de obras que describen el contenido social del trabajo portuario. Uno de sus amigos más cercanos fue el capitán Enrique Medina, fundador del Museo Marítimo de Malvín. “Ambos soñaban con un centro cultural que le contara a los uruguayos que viven en un país creado por el mar”, concluye Hilda Giacometti, su viuda, con acento nostálgico. Eloy Boschi murió el 29 de octubre de 2000.

Al rescate de Mercurio
Es un mural tríptico de 29.21 metros cuadrados de superficie, pintado en 1972 por Eloy Boschi, inspirado en el Realismo Social latinoamericano de los mexicanos David Alfaro Siqueiros, Diego Rivera y José Clemente Orozco, con el ecuatoriano Oswaldo Guayasamín y con el brasileño Cándido Portinari.

"El duro trabajo portuario", mural de Zelayeta
en el hall de ingreso al Edificio ANP.
(Un mar de pinturas)
Miguel Ángel Zelayeta (1929-1999)
Nacido en Castillos, departamento de Rocha, fue funcionario del Área de Conbservación del puerto de Montevideo mientras estudiaba dibujo y pintura en la Escuela de Artes y Oficios con los profesores Guillermo Rodríguez y Domingo De Santiago. “La pintura no agranda lo cuerpos”. Así solía responder el artista plástico portuario, cuando alguien le mencionaba la deformidad de las figuras humanas que pintaba con la más descarnada sensibilidad del realismo social latinoamericano que lo hermanaba con David Alfaro Siqueiros, Diego Rivera, Oswaldo Guayasamín o Cándido Portinari. Y agregaba con su natural ironía: “solo el trabajo agranda los puertos, y los portuarios vaya si tenemos nuestras humanidades inflamadas de esfuerzo”.
Llevaba con orgullo sus tres pasiones: el puerto, la pintura y su negritud. Su notable mural del hall del Edificio ANP es considerado una obra maestra del arte social uruguayo, honor que en vida compartió con su amigo Eloy Boschi.

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