jueves, 24 de enero de 2013

Estancia y Capilla de Narbona, un patrimonio histórico e industrial en el departamento de Colonia


Plegarias por un pionero

Torre, capilla y oratorio
de la Estancia Narbona,
en el paraje Las Víboras,
departamento de Colonia.
(Archivo CPCN)
El conjunto patrimonial está situado a trece kilómetros al norte de la histórica ciudad de Carmelo y a diez al sur del puerto de Nueva Palmira, en el paraje limitado por los arroyos Las Víboras, Sauce y Polanco. Casi a la altura del Kilómetro Cero del Río de la Plata, donde desemboca el Uruguay, se esconden los vestigios del establecimiento agroindustrial que data de 1732, uno de los más antiguos del país. Se ubica en un predio de más de treinta hectáreas, sobre una loma que permite observar el cercano paisaje fluvial y sus islas. En un espacio poblado por una densa flora el inmigrante español Juan de Narbona instaló una calera y un aserradero de monte nativo que servía a los constructores de Buenos Aires y Colonia del Sacramento. La Comisión del Patrimonio Cultural de la Nación inició la recuperación del sitio que, a pesar del deterioro y el olvido, conserva la mayor parte de su construcción original.

Sobre la base del tríptico Estancia y Capilla de Narbona (Comisión del Patrimonio Cultural de la Nación, Ministerio de Educación y Cultura, enero de 2013).

En 1738 fue inaugurado el casco de la estancia, un ejemplo de arquitectura colonial con fines civiles y defensivos. La planta que forma una “L” con la capilla y oratorio y el celdario de los esclavos, está protegida por muros exteriores de 1.30 metros de espesor y paredes interiores de 0.80 a un metro. El edificio está precedido por un patio rectangular, ancho, al que se accede a través de un portón de reja enmarcado por pilares macizos.
La antigua vivienda de Juan de Narbona.
(Archivo CPCN)
Posee un mirador en la torre principal de tres pisos y habitaciones muy altas, tendidas a lo largo de una galería, con ventanas amplias, reforzadas por una forja gruesa. Su techo a dos aguas fue realizado con tejas “musleras”, que esclavos moldeaban con los muslos. Sus terminaciones de carpintería fina llamaban la atención en tiempos que predominaba la simpleza del adobe y el cuero.
En el altar del pequeño templo y oratorio se alza la Virgen de la Candelaria, venerada por los Narbona y sus vecinos. Es un espacio en penumbras, con un deterioro que le aporta encanto secular, que convoca a la reflexión y que propone imaginar cómo eran y en qué creían aquellos pioneros. En el piso se observan las tapas de madera que cubren la entrada al sepulcro familiar. Es el inicio de un túnel secreto de tres kilómetros de largo por dos metros de alto, que conduce al arroyo Las Víboras.

Puente Camacho: el primer peaje
La ruta 21 pasa por encima de un
monumento que cumplirá 155 años.
(Archivo CPCN)
Es una histórica construcción ubicada en el kilómetro 263 de la ruta 21, que permite cruzar el arroyo Las Víboras. También es conocido como puente Castells, el empresario para quien fue diseñado en la segunda mitad del siglo XIX. En 1975 fue declarado Monumento Histórico Nacional, por sus valores patrimoniales, materiales e inmateriales, y porque allí se cobró por primera vez un peaje en territorio uruguayo.
Jaime Castells y Comas fue estanciero, industrial y comerciante del departamento de Colonia, titular de la Sociedad Progreso que por ley del 5 de julio de 1853 fue autorizada a utilizar un salto de agua del arroyo Las Víboras. Sobre la margen derecha del curso había instalado un molino hidráulico con capacidad para moler hasta un máximo de 35 fanegas por día.
Loza histórica que señala el nombre
del creador del puente: Jaime Castells
(Proyecto Ecoplata, Facultad de Ciencias)
Al año siguiente la empresa construyó un puente en el camino  entre Nueva Palmira y Carmelo (actual ruta 21), desde entonces conocido como Camacho por la familia propietaria de las tierras. La obra se financió a través del cobro de “portazgo”. Una leyenda dice que en uno de sus muros fueron colocadas las herramientas utilizadas durante la construcción y que hasta ahora permanecen allí escondidas.
Fue inaugurado en 1858, en el mismo año que el molino, muy poco antes de que comenzaran a funcionar los peajes del Paso Molino, sobre la actual avenida Agraciada. El puente ha resistido más de siglo y medio el embate de las crecientes y el cada vez mayor tránsito pesado; apenas ha sufrido algunos problemas de socavación. Tiene cinco arcos de piedra, lo que lo hace pionero en el país en ese estilo constructivo.
El molino utilizaba la energía generada en un sólido embalse de piedra que contenía al arroyo y enviaba el agua a través de un canal. Pero el emprendimiento harinero no funcionó durante demasiado tiempo. Más allá del fracaso, los muros de la vieja edificación coronada por tejas musleras son emblemas patrimoniales del norte del departamento de Colonia.

Fanega es una medida de capacidad para volúmenes áridos, anterior al sistema métrico, equivalente a 55.5 kilos de trigo. Se subdivide en dos almudes, cuatro cuartillas y 12 celemines.


El patio donde se enfrentaron, cuerpo
a cuerpo, orientales contra realistas,
en el combate de Narbona.
(Archivo CPCN)
Combate de Narbona
Fue un enfrentamiento bélico de la “Admirable Alarma” inciada en el Grito de Asencio. El 26 de marzo de 1811 las tropas insurgentes al mando de los capitanes Francisco Bicudo, Gregorio Illescas y Casimiro Camacho estaban apostadas en la Estancia Narbona. Aquella mañana fueron atacadas por una compañía de infantería desembarcada en el arroyo Las Víboras. Los españoles bombardearon el baluarte revolucionario desde el bergantín Cisne. Al verse en desventaja, los patriotas se retiraron al monte. Retornaron a la lucha con refuerzos comandados por Félix Rivera, hermano mayor de Fructuoso. Luego de algunas escaramuzas, los realistas fueron derrotados y desalojados cuando intentaban llevarse la imagen de la Candelaria que aún perdura en la capilla.

Las Víboras
Remeros en el Río de la Plata, cerca de la
desembocadura del arroyo Las Víboras.
(César Montesdeoca, CPCN)
Indudablemente el nombre deriva de la abundancia de ofidios en la región del arroyo, denominación que luego se extendió a toda la zona. En el Diario de Viaje del padre Cattáneo por el Uruguay en 1729, se encuentran referencias interesantes. (Gaetano) Cattáneo narra su periplo y luego de citar el Río de las Vacas donde se encuentra la estancia de un señor español (que sería Escobar) nos da otras noticias; 'son muy abundantes las víboras una de las cuales se atrevió a entrar en la balsa del Padre Superior'. Muchos indios mueren por las mordeduras, siendo bastantes los que sanan si andan pronto a curarse, para lo cual no les faltan antídotos de hierbas especialmente de nardos.”
En medio del patio de Narbona, la glorieta está
cubierta por una centenaria Santa Rita.
(El Eco Digital) 
Paraje de las Víboras le denominó Juan de Narbona en 1742; asimismo en las mercedes de tierras concedidas a Domingo Monzón en 1719 y a los Padres Jesuitas en 1741, pero no se le señala aún como Partido. Los límites naturales de la región estaban dados al norte por el río San Salvador y al sur por el río San Juan donde se hallaba desde los primeros años de las fundación de la Colonia del Sacramento, la Guardia del mismo nombre. Se extendía entre los valles del arroyo homónimo y de los cercanos de las Vacas, Juan González, Miguelete.”
Fue desde entonces punto de pasaje, de arribo o de partida de tropas hacia la Colonia o regresando del combate contra el lusitano; de expediciones ruidosas de faena o vaquería, de colonos destemidos seducidos por la riqueza de tierras y ganado. Sobre el Río las lanchas de 'trajín' o las balsas, "patachos" y sumacas de puertos más lejanos; rizaban el camino móvil del Uruguay y el Plata. Buenos Aires, Santo Domingo de Soriano, las distantes Misiones, el Campo del Bloqueo o la Colonia estaban en los destinos habituales de aquella gente.”
El mojón principal del camino de tierra
colorada que lleva a Narbona
está señalado por un ombú.
(El Eco Digital)
En la primera mitad del siglo XVIII se iniciaba el asentamiento de pobladores. Algunos agraciados con generosas mercedes de dilatados campos como Narbona o los Jesuitas de La Calera, o con reconocimiento posterior como (Jerónimo de) Escobar, (Gerónimo) Monzón, (Nicolás) Pérez de Velazco, Pedro de Torres, (Martín de) Mansibillaga, (Ramón de) Niz, (Juan Antonio) de Arroyo. Otros con áreas menores y títulos precarios. Todos de variadas procedencias, nacionalidades y razas, indios, misioneros, paraguayos, bonaerenses. Ricos y pobres, vivieron en común la inhóspita soledad de la primera hora de aquella Banda de los Charrúas. Convivieron también en el ambiente azaroso de la guerra, del malón del indio o del portugués, del ataque de las fieras, el azote de epidemias y plagas.”
Una ventana del dormitorio de
Juan de Narbona, reforzada con rejas
gruesas y finalizada en carpintería
fina de monte nativo coloniense.
(El Eco Digital)
Los límites que llamamos naturales sufrieron modificaciones luego de 1758, al crearse el Curato o Parroquia, cuando se separaron los Partidos de San Salvador, hasta el arroyo Grande, y el Partido de Carmelo. Equivalía ello a cercenar una parte de la superficie primitiva del paraje de la Víboras, bajando el límite hacia el sur, prácticamente hasta el arroyo Sauce, que fue en definitiva el límite norte del partido.”
Su centro capital naturalmente fue el Pueblo de las Víboras (luego refundada como Carmelo), cabecera de Parroquia, sede de autoridades judiciales y militares que tuvo notoriedad hasta los años de las luchas civiles y la Independencia. Sobre el límite sur, del arroyo San Juan, nunca hubo dudas. En 1816 el Cabildo de Colonia (creado por José Artigas, Jefe de los Orientales y líder de la Liga Federal) nombra Comisionado en el límite con las Víboras, en costas de San Juan, Tarariras hasta San Pedro.”
Pasajes del libro Del Histórico Partido de las Víboras (Intendencia de Colonia, 1978)


Vecinos independientes
La calera de Narbona con
sus hornos y chimeneas.
(El Eco Digital)
Por orden de José Artigas al alcalde interino Pedro José Zepeda, muchos vecinos de Las Víboras recibieron tierras de la estancia colonial del Río de las Vacas que perteneció a los Padres Jesuitas: José Nieto, Juan Antonio Larrama, Santiago Fernández, Venancio Leguísamo, Rafael Aguiar, Antonio Vera, Agustín Guarch, Manuel Soria, Francisco Oviedo, Domingo Lebrun, Martín Aguilar, Pedro Solano, María Arroyo, Vasco Antúnes, Martins Cautivo, Paisano Coria, Lorenzo Belén, Joze Inacio Balhegos, Joao Neto, Joao de Souza, Solano Ábalos, Paisano Matheus, Agostinho Vera, Rafail Aguiar, Antonio Montes de Oca, Manhuel Antonio Fedongo, Joao Anto. Labalhega (se refiere a Juan Antonio Lavalleja, luego jefe de los Treinta y Tres Orientales), Pedro Sepeda. También hubo tres colonos que recibieron hectáreas fuera de la estancia jesuita: José Cornelio Boné, Juanb Martrín Vázquez, Miguel Alza.

Atardecer en la desembocadura
del arroyo Las Víboras.
(César Montesdeoca, CPCN)
Arroyo Las Víboras
Nace en la cuchilla de San Salvador, y recibe el aporte de los arroyos Chileno, de las Flores y Polanco. Es el eje de una de las cuencas que vierten en el Río de la Plata, donde desemboca luego de recorrer 22 kilómetros.

María Julia
Nadie más que ella conoce las historias que esconde Narbona, porque es su guía y cuidadora desde hace tres décadas. María Julia Casanova es la memoria viva del paraje Las Víboras, hija de caseros y esposa de un antiguo oficial de mantenimiento de la finca.

Trabajos previos a la
construcción de obrador
en Estancia de Narbona.
(CPCN)
Comisión del Patrimonio Cultural de la Nación
Arqueólogos y arquitectos de la oficina especializada del Ministerio de Educación y Cultura asesoran al personal de la Dirección Nacional de Arquitectura que ha iniciado los trabajos de recuperación y conservación edilicia.

BIO
Juan de Narbona (1688-1750)
En 1708 arribó a Buenos Aires el aragonés de veinte años, por entonces pobre y analfabeto. No era funcionario colonial, ni cura, ni soldado, pero sus trabajos fueron los más redituables: contrabandista de cuero y sebo vacuno, prestamista y traficante de esclavos. Pronto aprendió el oficio de alarife, maestro albañill de obras, mientras progresaba su negocio de explotación de piedra caliza.
Capilla de la familia Narbona con la
Virgen de la Candelaria en el altar,
dos candelabros de tres velas
y los nichos de pared.
(El Eco Digital)
Fue amigo del capitán Bruno Mauricio de Zabala, gobernador del Río de la Plata, que solicitaba sus servicios financieros. El metálico, no siempre devuelto por el fundador de Montevideo y sus asistentes, fue compensado con los contratos de construcción de la Iglesia Nuestra Señora del Pilar de la Recoleta y del Monasterio Santa Catalina de Siena, el primero para mujeres de la capital argentina.
Zabala fue más allá en sus favores. En 1732 le concedió tierras en la “otra Banda” rioplatense, contiguas a las de quien luego fue su rival: el faenero santafecino Jerónimo de Escobar. Un paraje fértil, repleto de ganado cimarrón, pero inhóspito, donde los charrúas y los bandeirantes brasileños desafiaban con fiereza las leyes hispanas. Allí instaló una calera y un aserradero de monte nativo que suministraba materia prima a los constructores porteños, pero también a la cercana Colonia del Sacramento, fuera española o del enemigo portugués.
Tapa de madera en el piso de la capilla
donde comienza el túnel secreto de
Juan de Narbona, que conduce
al arroyo Las Víboras.
(El Eco Digital)
Juan de Narbona proyecto su vivienda, capilla y oratorio orientada hacia los cuatro puntos cardinales. La implantó como una plaza fuerte, sobre una altura que dominaba el camino de su vaquería de mar, la cantera de cal y los hornos. Fue un latifundista cauteloso, que cavó un túnel para defenderse de sus enemigos, que eran muchos, los más peligrosos: vecinos agraviados por los favores oficiales que le habían enriquecido. El corredor comenzaba en el cementerio donde fue enterrado el pionero.
El establecimiento fue heredado por su única hija, la criolla Juana María, casada con Francisco Martín Camacho, nacido en Toledo. El emprendedor andaluz continuó y modernizó el espacio social y productivo, por entonces el único en el camino entre San Felipe y Santiago de Montem Video y Villa Soriano.

Estancia y Capilla de Narbona
Descripción: Es un ejemplo de arquitectura colonial del siglo XVIII, donde se desarrolló una de las primeras industrias en el territorio uruguayo. En 1951 pasó al Estado y quedó bajo jurisdicción del Ministerio de Educación y Cultura. Fue declarado Patrimonio Histórico Nacional en 1975.
Portera y cartel que señala la
entrada a la Estancia de Narbona.
(CPCN)
Ubicación: Paraje Las Víboras, a la altura del kilómetro 263.800 de la ruta 21, departamento de Colonia.
Cómo llegar: Por la ruta 21 al norte se dobla a la derecha, después de pasar el puente Camacho o Castells. A los dos kilómetros de un camino de tierra colorada y espinillos, se observa el ombú que antecede a cartel de la “Estancia y Capilla de Narbona”.
Visitas: Martes, miércoles, jueves, sábados y domingos, de 9 a 17 horas, previo aviso al teléfono (+598) 5404154. Lunes y viernes está cerrada.

2 comentarios:

Carlos De Bon dijo...

Hhola, Muy buen artículo y muy bueno tu blog, felicitaciones y saludos. Carlos De Bon

Carlos De Bon dijo...

Hhola, Muy buen artículo y muy bueno tu blog, felicitaciones y saludos. Carlos De Bon