jueves, 6 de febrero de 2014

Miguel Ángel Zelayeta, primer muralista afrouruguayo, un obrero portuario en el Realismo Social Latinoamericano

“La pintura no agranda lo cuerpos, ¡el trabajo sí!”

Escena del mural Trabajo portuario, de
Miguel Ángel Zelayeta, que se exhibe
en la Planta Baja del Edifico de la
Administración Nacional de Puertos.
Así solía responder el artista plástico portuario cuando alguien le mencionaba la influencia del brasileño Cándido Portinari en su obra. Pintaba figuras humanas deformadas con la más descarnada sensibilidad del Realismo Social Latinoamericano que lo hermanaba también con David Alfaro Siqueiros, Diego Rivera, Oswaldo Guayasamín. "Sólo el trabajo agranda los cuerpos, y los portuarios vaya si tenemos nuestras humanidades inflamadas de esfuerzo", comentó más de una vez el notable muralista.

Sobre la base de la entrevista publicada por el diario La República, Montevideo, 16 de junio de 1989, información del sitio web Construyendo el Museo Portuario e investigación realizada entre 2010 y 2014.


Zelayeta pintando en mural de planta baja 
del Edificio Sede de la ANP, 13 de junio de1966.
(Construyendo el Museo Portuario)
Miguel Ángel Zelayeta nació en Castillos, departamento de Rocha, y cursó estudios de dibujo y pintura en la Escuela de Artes y Oficios con los profesores Guillermo Rodríguez y Domingo Santiago, mientras trabajaba como pescador, peón bracero y jornalero en la sección Varadero del puerto de Montevideo. 
A los 24 años ingresó a la Administración Nacional de Puertos, donde cumplió funciones en la Dirección General de Servicios Terrestres, Talleres, Gerencia General entre otras. En 1962 fue autorizado por el Directorio de la ANP para viajar a Europa embarcado en el vapor Tacoma, para continuar sus estudios artísticos en España e Italia. En 1957 expuso pinturas en la ciudad de Porto Alegre, invitado por el Instituto Cultural Uruguayo–Brasileño.
Con sus colaboradores, pintando
el mural del Edificio ANP.
(Construyendo el Museo Portuario)
Por su destreza plástica le fueron asignados obras de autor y decoraciones, entre los que se destacaron y cuadros. Su mural del hall principal del edificio sede de esta ANP simboliza cada una de las tareas, labores y oficios que se realizaban en nuestros puertos.
Estuvo en comisión en la Inspección Departamental de Enseñanza Primaria de Salto, donde realizó obras en las escuelas N° 31 y Termas del Arapey de aquel departamento.
Estaba en comisión cuando la Dirección Nacional de Turismo lo designó promotor turístico y de actividades plásticas en Brasil. Sus obras han sido merecedoras de premios tanto en nuestro país como en el exterior. Hoy día además de ser comercializadas forman parte de los acervos de varias galerías de arte.
Regusci y Voulminot, acuarela, 1971.
A los 45 años renunció a su cargo público y se fue a vivir a Salvador de Bahía, en el nordeste brasileño. Llevaba con orgullo sus tres pasiones: el puerto, la pintura y su negritud. Sus murales verticales, que realizó en la planta baja del Edificio de la Administración Nacional de Puertos, son considerados obras maestras del arte social uruguayo, honor que en vida compartió con su amigo Eloy Boschi, fraternal compañero de la sección Conservación con el que compartió ese trabajo y otros. También se dedicó a la acuarela, una pasión que compartió con las dos ciudades que inspiraron su imaginación: Montevideo y Salvador de Bahía. Sus creaciones están presentes en museos y colecciones particulares de Uruguay, Brasil, Argentina, México, Ecuador, Estados Unidos, Canadá, España, Francia, Italia, Alemania.  Falleció poco antes de cumplir 70 años.

http://construyendoelmuseoportuario.blogspot.com/2009/05/homenaje-eloy-boschi-miguel-angel.html

Página 10 del diario La República
con la primera parte de la
entrevista con Zelayeta,
publicada el 16 de junio de 1989.
Miguel Ángel Zelayeta 
1929- Nació en Castillos, Rocha, el 26 de mayo.
1956- Obtuvo el Segundo Premio en acuarela en el Salón Libre Ramón Pereyra.
1957- Expuso en la Casa de Rocha y en la Asociación de Funcionarios Portuarios, así como también por varias ciudades de Brasil.
1958- Expuso en Casino San Rafael (Punta del Este, Uruguay). También en Río Grande, Pelotas y Porto Alegre (Brasil), invitado por el Instituto Brasil - Estados Unidos (IBEU).
1961- Expuso en el Club del Banco de Seguros del Estado (Montevideo, Uruguay). Obtuvo el Segundo Premio Medalla de Plata, en el XXV Salón Nacional de Bellas Artes (Uruguay).
1962- Viajó a Europa por una beca de la Administración Nacional de Puertos (Uruguay). Estudió en la Academia Baixas de Barcelona (España), en la Academia Banucci de Peruggia (Italia) y colaboró con el muralista italiano Lino Dinetto.
Página 11 del diario La República
con la segunda parte de la
entrevista con Zelayeta,
publicada el 16 de junio de 1989.
1963- Premiado en dos certámenes: Segundo Premio Ciudad de Foligno y Premio de Honor en Spello. Al regreso de Europa obtuvo la Medalla de Bronce en el Salón Nacional de Bellas Artes de Uruguay. El diario “El Día” (Montevideo, Uruguay), publicó una serie de acuarelas traídas de Europa.
1964- Exposición Individual en la Galería Andreoletti, en el Club Náutico de Carrasco, Galería Ascor y Country Club de Punta del Este (Uruguay).
1965- Obtuvo el Premio Blanes Viale del I Salón de Primavera de la calle San José y Medalla de Oro en el concurso Libre (Uruguay).
1966- Finalizó mural en el hall de entrada en el Edificio Sede de la Administración Nacional de Puertos y en la Escuela Nº 31 de Salto, ambos al fresco. También decoró la Escuela de Termas del Arapey (Uruguay).
1967-Expuso en Tacuarembó y decora la entrada al Canal 7 (Uruguay).
1968- Expuso y realiza murales en la Escuela Juana de Ibarbourou (Uruguay).
Varadero del puerto de Montevideo,
acuarela,1972.
1969- Expuso en el Yacht Club (Montevideo, Uruguay).
Pasa a residir en Bahía y funda el Atelier Latino de Río de Janeiro (Brasil).
Expone acuarelas en la Galería Irlandini de Río de Janeiro (Brasil).
1970- Expone en el Hotel Cabo Santa María de La Paloma (Rocha, Uruguay).
1971- Viajó a Bahía como representante oficial del Ministerio de Transporte y Turismo de Uruguay.
1972- Expuso en Galería Pancetti de Porto Alegre (Brasil).
1973- Fue adquirida una de sus acuarelas para Sala Uruguay del Museo de Lugo (España).
Tacoma, acuarela, 1975.
1974- Expuso en el Hotel Colonial Ladeira da Barra (Salvador de Bahía, Brasil).También en la Galería de la Unión Cultural Brasil-E.E.U.U. en San Pablo. Decoró el Mostrador de recepción en cobre del Hotel Bahía del Sol (Salvador de Bahíal).
1975- Realizó un panel con motivos franceses para el Restaurant Bernard II (Salvador de Bahía).
1976- Dos empresas constructoras, una bahiana, la otra paulista, adquirieron 200 trabajos originales para regalos empresariales.
Amarradero, acuarela, 1977.
1977- La empresa constructora Santa Rosa adquirió 200 trabajos originales para regalos empresariales (Uruguay). Expuso en la Galería del Hotel Meridien (Salvador de Bahía, Brasil).
1978- Expuso en el Consulado General del Uruguay en San Pablo (Brasil). Participó en la Subasta de Arte en el Salón de Convenciones del Salvador (Playa Hotel, Bahía - Brasil). Intervino en una exposición colectiva en 1er. “Quinzenarte” del Mundo Nuevo (Salvador de Bahía, Brasil). La firma G.T.M. Engenharia (Brasil), adquirió 50 acuarelas originales para regalos empresariales.
1980- Expuso en Galería Moretti (Montevideo, Uruguay).
1997- Miguel Ángel Zelayeta falleció en Salvador de Bahía, Brasil.


"Homenajeando a Eloy Boschi y Miguel Angel Zelayeta queremos honrar a todos los pintores portuarios. Pretendemos, a través de ellos, seguir demostrando el patrimonio artístico, humano y ambiental con el que contamos, y de la necesidad de un Museo y Centro Cultural Marítimo y Portuario para poder compartir y enriquecer con toda la sociedad el citado acervo."
Construyendo el Museo Portuario

http://construyendoelmuseoportuario.blogspot.com/2009/05/homenaje-eloy-boschi-miguel-angel.html

lunes, 3 de febrero de 2014

Orestes Fiandra y Roberto Rubio, pioneros mundiales de la cirugía cardiovascular que implantaron con éxito el primer marcapaso


 A corazón abierto

El marcapaso que implantaron Fiandra
y Rubio fue fabricado en 1958 por la
corporación sueca Siemens Elema.
(Archivo Fiandra)
3 de febrero de 1960. La calurosa tarde de miércoles fue de incuestionable gloria para la cirugía cardíaca e inolvidable para la medicina latinoamericana. En una pequeña sala del Centro de Asistencia del Sindicato Médico del Uruguay (CASMU), por primera vez era colocado con éxito un marcapaso. Todo el personal, técnico y no técnico, era de esta lejana y olvidada tierra. Tan sólo era europea la compleja máquina diseñada con el decisivo aporte del cardiólogo Orestes Fiandra, quien compartió la mayor hazaña médica del país con el cirujano vascular Roberto Rubio. La receptora fue una paciente desahuciada, que durante casi un año disfrutó de una insospechada calidad de vida con instrumento electrónico introducido en su cavidad torácica. Aquel procedimiento quirúrgico innovador, medio siglo después, todavía figura en textos y es objeto de admirada revisión en cátedras  y centros cardiológicos de todo el mundo.

Sobre la base del artículo publicado en el fascículo Nº 8 de la serie Inventos Uruguayos (Trocadero Gabinete DDiseño para El País, Setiembre de 2011).

La historia comenzó a gestarse en 1952, cuando el estadounidense Clarence Crafoord, precursor de la cirugía cardíaca, visitó Montevideo para presentar los últimos progresos de su especialidad. Crafoord luego cruzó a Buenos Aires, acompañado por un estudiante uruguayo que lo había sorprendido por su saber y su creatividad. Era Orestes Fiandra, quien al año siguiente, tras recibirse, fue becado por el Instituto Karolinska de Estocolmo para entrenarse en cateterismo cardíaco, el procedimiento previo a la cirugía cardíaca. 
Orestes Fiandra y Roberto Rubio en 2000.
(Archivo Fiandra)
En Suecia aquel joven conoció al médico e ingeniero Rune Elmqvist, director del Departamento de Electrónica de la corporación Elema Shönander, que después se transformó en Siemmens Elema, pionera y líder en la producción de marcapasos. “En el Departamento de Cardiología del Karolinska pude ver cómo se trataban los pacientes con bloqueo aurículo ventricular con grandes aparatos externos que producían estímulos eléctricos que se transmitían por electrodos suturados a la pared del ventrículo izquierdo. Eran alimentados por la corriente urbana de 220 voltios, y tenían ruedas que le permitían al paciente trasladarse apenas hasta la longitud del cable que lo unía a la pared”, evocaba Fiandra, quien por entonces solía preguntarle a Elmqvist por qué no fabricaba un pequeño marcapaso implantable con transistores de germanio.
El científico sueco le respondió que la idea era muy buena en teoría, pero creía que el germanio tenía un consumo que superaba las baterías con las que se podrían alimentar aquellos instrumentos, y tampoco tenía pruebas de que el cuerpo humano pudiera tolerarlos. “¿Qué podía hacer yo, un joven médico sudamericano, con algunos conocimientos de electrónica frente a ese gran hombre? No volvimos a hablar más del tema durante mi estadía en Estocolmo”, solía contar Fiandra.
Placa de homenaje a los médicos
uruguayos Orestes Fiandra y
Roberto Rubio, en el edificio
del CASMU Nª 1,
Colonia y

Arenal Grande, Montevideo.
(Archivo CASMU)
En 1959, una abogada de 41 años, padecía un bloqueo aurículo ventricular de tercer grado, que le provocaba pérdidas de conocimiento por paros cardíacos que solían repetirse hasta diez veces por día: un síndrome conocido como Adams-Stokes. Fiandra se acordó de Elmqvist, quien recién comenzaba a experimentar con marcapasos implantables, pero no lo encontró en su laboratorio. “En mi desesperación le escribí al cardiólogo Bengt Jonsson, del Karolinska, que había sido mi jefe de entrenamiento en Estocolmo. Me contestó que se había colocado uno de electrodos, suturado sobre el ventrículo izquierdo de un paciente; pero no funcionó. Sí estaba confirmada la eficacia del aparato conectado a la pared, pero no lo queríamos ni mi joven paciente ni yo”, narró Fiandra en una entrevista publicada por la revista Noticias, del Sindicato Médico del Uruguay.
Cuando se dio cuenta que el problema era su consumo demasiado elevado para las baterías existentes, sugirió la utilización de tres acumuladores de níquel cadmio que generaban 50 microamperes hora cada uno, que podían ser recargados por inducción con una bobina aplicada en la pared abdominal. Elmqvist no creyó en la idea, pero aceptó fabricar un prototipo con esas características, por la insistencia del cardiólogo uruguayo y su paciente, y porque ambos se comprometieron a asumir la responsabilidad del resultado final.
Una medida para comparar.
(Siemens Elema)
El cirujano cardiovascular Roberto Rubio fue su compañero en el memorable procedimiento realizado el 3 de febrero de 1960, en el Sanatorio 1 del Centro de Asistencia del Sindicato Médico del Uruguay (CASMU). Al principio, Elmqvist preguntó con incrédula curiosidad cómo funcionaba el aparato colocado en la lejana Montevideo. Su actitud se transformó en vivo interés a medida que Fiandra le informaba que todo marchaba bien, y que las baterías de níquel cadmio sólo fueron recargadas dos veces en quince días.
Con el resultado a la vista, Elmqvist fabricó otros dos marcapasos similares. Uno implantado en el Hospital San Jorge  de Londres, el 31 de marzo; otro en el Hospital de Buffalo, Estados Unidos, donde un equipo multinacional y multidisciplinario lo colocó el 6 de junio de ese mismo año. Lo distinto entre las tres hazañas fue su difusión. Una permaneció reducida al ámbito académico. Las otras fueron celebradas como hitos de la medicina mundial, por los medios de comunicación anglosajones.
La paciente uruguaya sobrevivió sin sufrir otras crisis de Adams-Stokes, hasta fines de 1960, cuando falleció por una septicemia no vinculada con su enfermedad. Su esposo donó el marcapaso como un aporte a su fabricación nacional, y como un gesto profundo de admiración y agradecimiento. Orestes Fiandra y Roberto Rubio fueron dos pioneros de la cirugía cardíaca del mundo, quienes, con palmaria “uruguayez”, apenas recibieron el mínimo homenaje de una placa colocada con discreción en la planta baja del antiguo edificio de Colonia y Arenal Grande.

En 1999 la revista PACE publicó diez casos descriptos por Fiandra, sobre pacientes que habían superado los 100 años con marcapasos fabricados en Uruguay.

Adams-Stokes
Es un síndrome cardiovascular que se refleja en una bradicardia (lentitud anormal del pulso), con pérdida repentina del conocimiento, paro cardíaco momentáneo y violentas convulsiones musculares de uno o más miembros del cuerpo. Se denomina así por sus descubridores: el cirujano irlandés Robert Adams y el médico inglés William Stokes.

(Archivo Siemens Elema)
El primer marcapaso
Era un cilindro dentro de una cobertura de epoxi-resina Araldit, cuya superficie lateral tenía una lámina metálica interrumpida en un sector para permitir el acceso de la inducción hacia una bobina por donde emergía el electrodo que se implantaba sobre el ventrículo izquierdo. La inducción eléctrica era creada por un equipo accionado por corriente de 220 voltios transmitida por un generador que se colocaba en la pared abdominal.

Tarda, pero llega
La hazaña pionera de Fiandra y Rubio fue reconocida en Estados Unidos casi cuatro décadas después de concretada, luego de rebatida la tesis que señalaba al cardiólogo Ake Senning como el primero que realizó un implante exitoso de marcapaso. En realidad, Senning fue el primero en realizar el procedimiento, el 8 de octubre de 1958, pero que falló a las tres horas. Lo intentó nuevamente en noviembre de 1961, pero tampoco funcionó. Finalmente, en enero del año siguiente colocó un modelo de mercurio-zinc que resultó eficiente en el corazón del paciente sueco Arne Larsson. Seymour Furman, editor de la revista PACE (Pacing and Clinical Electrophysiology), en carta del 3 de mayo de 1997, le escribió a Fiandra que la tesis uruguaya había sido confirmada  por el Comité Histórico de la Sociedad Norteamericana de Electrofisilogía y Marcapasos.

Marcapaso original por adentro.
(Siemens Elema)
Roberto Rubio Rubio
Nació el 9 de febrero de 1917, muy cerca del paraíso, en Castillos, a pasos de la costa atlántica uruguaya, pero su niñez y adolescencia transcurrieron en capital departamental Rocha. El eminente cirujano cardiovascular recordaba con calidez su relación personal y científica con Orestes Fiandra. “Nos conocimos estudiando en Suecia. Juntos colocamos un marcapaso del laboratorio Elema, pero, con los años la técnica cambió. Primero a través de la toracotomía y luego por el abordaje de una vena, que es mucho más sencillo”, era su humilde comentario sobre una proeza legendaria. Contaba con una foja difícil de igualar: catedrático y decano universitario, consultante nacional e internacional, dirigente gremial, activista democrático en tiempos de dictadura, y médico personal de Wilson Ferreira Aldunate a quien atendió hasta su último día. Roberto Rubio falleció en 2010.

En 1959 el doctor Rubio intervino a una joven veinte años que sufría Tetralogía de Fallot, por entonces una enfermedad congénita mortal derivada de una arteria pulmonar estrecha.

Arteria crítica
Rubio fue el primer médico iberoamericano, en 1956, que trató una lesión grave en una arteria crítica mediante innovador procedimiento de sutura que le permitió recuperar el miembro de un joven apuñalado. “Había sufrido seccionamiento de arteria y vena femoral, que antes se ligaban y, casi siempre, después se amputaba el órgano”, explicaba el notable cirujano.

Orestes Fiandra en el Palacio Legislativo, 2008.
(Poder Legislativo)
Orestes Fiandra Cuculic
Nació el 4 de agosto de 1921 en Montevideo, pero vivió su niñez en la coloniense Nueva Palmira, que lo declaró su ciudadano más ilustre. Muy joven soñaba con ser ingeniero, pero se recibió de médico, una profesión que orientó hacia la innovación en el estudio del sistema cardiovascular. En la década de 1950 lideró las técnicas de perfusión  extracorpórea y hemodinamia en las operaciones a corazón abierto. Fue reconocido como uno de los más notables cardiólogos latinoamericanos del siglo XX, recordado  por su enseñanza de la especialidad a través de innovadores modelos electro-acústicos. Fue creador del Instituto Nacional de Cirugía Cardíaca, catedrático de la Facultad de Medicina, presidente del Instituto Nacional de Cirugía Cardíaca, del Centro de Construcción de Cardioestimuladores del Uruguay, académico titular de la Academia Nacional de Medicina y miembro de la Academia de Ciencias de Nueva York. Orestes Fiandra falleció el 22 de abril de 2011.

Un corazón artificial implantable, un electrodo de autofijación y un electrodo para estimulación eléctrica de tejidos vivos, fueron tres patentes científicas registradas por Orestes Fiandra.

Primer marcapaso.
(CASMU)
Fondo Nacional de Recursos
Fue la gran innovación estratégica concebida por Orestes Fiandra, con apoyo de la Academia Nacional de Medicina y el Instituto Nacional de Cirugía Cardíaca. Fue creado por ley de 1980, tras catorce años de oposición de los ministros de Economía de turno, para colaborar con los pacientes cardíacos que no podían adquirir un marcapaso. “El FNR ha sido ponderado por todos los gobiernos, desde su nacimiento. Cuando hace poco, tras dura lucha, el presidente de los Estados Unidos pudo sentirse satisfecho, como lo manifestó públicamente, porque en su país todos los habitantes iban a tener derecho a diálisis renal ¡30 años después que nosotros! me hizo pensar que en este pequeño pero honorable país lo podemos hacer con muchas otras tecnologías de alto costo”, afirmaba el científico en 2010.

viernes, 31 de enero de 2014

Fuego cruzado en el Barrio Histórico de Colonia del Sacramento, primer Patrimonio de la Humanidad uruguayo que UNESCO observa con preocupación

"A la guerra con un escarbadientes"

El sábado 1 de febrero de 2014 vence el plazo otorgado por la UNESCO para que los uruguayos informemos sobre la creación de un Plan de Ordenamiento Territorial y cuánto se ha avanzado en la conservación del Barrio Histórico de Colonia del Sacramento. "En el último de los siete informes se constata la necesidad de tomar medidas concretas para su protección porque se deja entender que no se ha hecho suficiente. Ahora es urgente satisfacer este requerimiento", advierte el español Jorge Benavides Solís. Alberto Quintela, director de la Comisión del Patrimonio Cultural de la Nación, afirma que no corre peligro la categoría de Patrimonio Histórico de la Humanidad que el sitio consiguió en 1995. “Contra viento y marea hemos intentado cumplir, hoy (viernes 31 de enero) enviamos un informe.” Ex miembros del Consejo Ejecutivo Honorario (CEH) para la preservación del Barrio Histórico disuelto, en 2011, están de acuerdo con Quintela en que “no existe riesgo de que el bien sea descendido a la categoría de Patrimonio en Peligro. Vecinos colonienses afirman que el estatus actual, “más allá del honor sólo sirve más como eslogan turístico pero poco como soporte para la conservación de los bienes patrimoniales.”

Colonia del Sacramento se encuentre en medio de un clima de acusaciones cruzadas entre vecinos, ex- miembros del Consejo Ejecutivo Honorario del Barrio Histórico, la Intendencia de Colonia y la Comisión del Patrimonio Cultural de la Nación. Los pobladores señalan la desidia que significa "haber esperado hasta el último día para presentar el informe solicitado por la UNESCO". El plazo del organismo internacional vence el sábado 1 de febrero, y la CPCN presenta el dossier en la tarde del viernes 31 de enero. A la tensa situación se suman las advertencias por lo que expertos nacionales e internacionales señalan como "una insatisfactoria gestión del Barrio Histórico". Para algunos el riesgo llega hasta la propia declaración de Patrimonio Histórico de la Humanidad, aunque los técnicos más cercanos señalan que "ese peligro no es real". 
“Es fácil observar las consecuencias del insuficiente control urbanístico”, apuntó Jorge Benavides Solís, profesor de la Universidad de Sevilla y técnico del Consejo Internacional de Monumentos y Sitios (ICOMOS).  Para el experto español, lo "más urgente y acuciante" es el deterioro del edificio de la exPrefectura, hoy propiedad de Buquebus. Según el inventario vigente, el sitio posee Grado de Protección 4 (máxima posible), pero se deteriora a pasos acelerados. La lluvia ha ingresado por las ventanas sin vidrios y las puertas carcomidas: la descomposición del piso de madera, según técnicos que lo observaron, es “casi irreversible”.
"En el año 2006 había sido colocado un cartel de 'Inmueble en Restauración', pero, según los vecinos colonienses, recién a fines de 2013  se limpió el predio. Allí se están realizando cateos arqueológicos en su interior. La empresa también es dueña de viejas construcciones en los alrededores que, a pesar de tener el mismo cartel, son terrenos baldíos. Son postales que provocan dolor”, dijo al diario El Observador, el arquitecto Miguel Ángel Odriozzola Guillot, experto en Patrimonio Edificado e hijo de Miguel Ángel Odriozzola, impulsor de la declaración del Barrio Histórico de Colonia del Sacramento como Patrimonio de la Humanidad. “Duele que se roben las marcas de bronce de la muralla que señalan la altura de la edificación original, o que siga creciendo el palán palán ya casi de dos metros de altura en el techo del Museo Español, también con un Grado de Protección 4, o que el museo Casa de Nacarello tenga cubiertas las tejas portuguesas con un pastizal." Miguel Odriozzola padre fue quien recuperó 70% de las tejas originales del Museo Español. “Hoy es imposible”, afirma su continuador.    “Es un patrimonio muy frágil, no es monumental. No es una ruina, es un núcleo vivo que soporta una enorme presión urbanística proveniente del turismo”, anota Odriozzola.

Colonia del Sacramento, ¿en peligro? Una de cal y dos de arena
Reflexiones del arquitecto Nery González en su blog "Acerca de patrimonios varios algunas reflexiones sobre nuestros lugares de la memoria" (16/12/2013).

http://blogs.montevideo.com.uy/blognoticia_66785_1.html

El Ministerio de Educación y Cultura (MEC) comenzó a trabajar en el único inmueble de su propiedad. Se limpió y se apuntaló la Casa de María Moreno (padrones 31 y 32). Alberto Quintela, director de la CPCN la definió como “una ruina”, pero explicó que “no se puede intervenir en las propiedades privadas a las que sólo se les puede imponer ciertas condiciones, dado que tampoco se dispondrían de los fondos para proceder con posibles expropiaciones.”
Odriozzola recuerda la tarde cuando apareció una retroexcavadora en el padrón 29, frente al Banco República, que arrancó un pedazo de muro de los tiempos de la colonia y movilizó tierra sin haber hecho ninguna prospección arqueológica, o cuando se promovió desde la intendencia un edificio de siete pisos en la zona de cautela, alrededor del Barrio Histórico. Ambas fueron contravenciones a las normas de conservación.
El arquitecto coloniense señala otra falta grave a la conservación. "Que se siga permitiendo que se pinten las fachadas con colores estridentes −amarillo, naranja y casi fucsia−, sin respetar una paleta acorde con la historia. U otra cotidiana: no se cumple con la prohibición de circulación de vehículos grandes en el casco histórico." Odriozzola y Quintela coinciden en que Colonia no corre un riesgo inminente de que sea incluida en la lista de patrimonio en peligro (paso previo a quitarle el título), pero sí que se debe avanzar en su conservación. El director nacional del Patrimonio recordó que Uruguay ha cumplido con dos exhortaciones de la UNESCO: no se aprobó el proyecto Marinas del Sacramento, un emprendimiento hotelero y puerto de yaces del empresario argentino Juan Carlos López Mena, y se presentó el plan de gestión.
El 6 de julio de 2012 la UNESCO le encomendó a Uruguay una serie de tareas imprescindibles en el Barrio Histórico de Colonia del Sacramento, pero“no se avanzó en ninguna”, según ex miembros de la CEH, enfrentada con la Comisión del Patrimonio. El director Quintela admitió que hubo faltas por “desidia política”, pero señaló que “han pesado más las rencillas internas entre vecinos, representantes políticos y la intendencia. Por ejemplo, esto no ha permitido que se avanzara en la creación de Plan de Ordenamiento Territorial. Todo este tiempo hemos buscado pacificar”, acotó el director de la CPCN. 
Una tarea era la aprobación local y nacional del Plan de Gestión presentado ante el organismo ese mismo año. Un requisito era que se volviera a formar un Consejo Ejecutivo Honorario. El anterior fue disuelto en 2011 tras la renuncia de nueve miembros. Quintela informó que han sido seleccionados 20 personas que integrarán un “macroconsejo” de carácter consultivo y que trabajará sobre los informes que les proporcionarán los equipos técnicos y que deberán expresarse luego en ordenanzas municipales. Queda pendiente la inclusión de la bahía y las islas como Patrimonio Histórico de la Humanidad. Para Odriozzola no hubo avances en la redacción de un Plan de Conservación por “falta de voluntad política para avanzar en una gestión eficiente del sitio”.
Colonia es el principal punto de ingreso al país y en la última década fue el segundo destino del turismo a Uruguay, detrás de la costa rochense, que presentó mayor crecimiento en la última década: 251%. “El turismo es como el fuego, sirve para preparar los alimentos pero también puede ocasionar un desastre”, afirma el español Jorge Benavides Solís. “Esta actividad, deseada y perseguida, es una de las principales del departamento de Colonia pero, sin regulación, presiona a la ciudad que vive y sufre según sus caprichos”, subraya Odriozzola.
Eduardo Caballero, ex-miembro del Consejo Ejecutivo Honorario de Colonia del Sacramento, un futuro Plan de Conservación debe incluir una política turística. “Es un sitio muy visitado, muy querido, pero se lo visita como cosa bonita sin vida”, afirmó. Su familia, instalada desde 1997 en el pasaje hacia el viejo muelle, casi no tiene vecinos en varias cuadras a la redonda. Tampoco los tiene la familia de Cristian Pos, licenciado en Turismo y solitario vecino de la calle San Pedro. Su casa es la única habitada en la tradicional vía empedrada, mientras uno amigo de su infancia es el único que vive de forma permanente en la calle de Los Suspiros. “El problema más grande del barrio sur es la enorme comercialización de los espacios y el vaciamiento de los vecinos. Y al no estar el vecino se descuida el barrio”, comentó Caballero.  Pese a las quejas y las denuncias de pasividad oficial, la Intendencia de Colonia tomó una medida cautelar: solo se pueden instalar locales comerciales en donde antes hubo una actividad comercial o administrativa.

El Barrio Histórico de Colonia del Sacramento 
Informe de Miguel Ángel Odriozzola Guillot, Alejandra Gavilán Pampillón, José Assandri Arricar, Lucía Raimondo Reinante (Colonia, 2011)
http://www.sau.org.uy/content/Colonia_Barrio_Historico.pdf

Desidia de burócratas
“Los uruguayos, por tener una país de pocos kilómetros cuadrados en comparación con sus vecinos, en cambio han tenido intelectuales de gran dimensión: el mismo Artigas, Rodó, y para acortar la lista, Benedetti, Galeano, Gardel, Quijano, etcétera. En cambio, en cuanto a su patrimonio cultural tangible, lo han descuidado. Colonia de Sacramento no es una ciudad monumental, ni especialmente bonita si se compara con Quito, Cuzco, Arequipa o cualquier pueblito mexicano Patrimonio de la Humanidad. No; pero en cambio, de alguna forma, es la partida de nacimiento de la identidad histórica y cultural de Uruguay, aquella escrita en castellano, no en portugués, en castellano, no en porteño.
Pues bien, el encargado de conservar y proteger este patrimonio como si fuera sólo suyo, pero pensando en el país, fue el arquitecto Miguel Ángel Odriozola, un excelente dibujante y sabio arquitecto; su misión la ha heredado su hijo, también arquitecto. Joven lleno de ideales y propuestas que chocan con frecuencia con la desidia de los burócratas que no se ocupan como corresponde de la conservación y protección de Colonia del Sacramento, Patrimonio de la Humanidad.”
Jorge Benavides Solís, docente de la Universidad de Sevilla, experto del Consejo Internacional de Monumentos y Sitios (ICOMOS).

“No se ha hecho lo suficiente”
“Colonia del Sacramento es uno de los bienes del Patrimonio de la Humanidad que en Hispanoamérica ha merecido más informes de la UNESCO. En el último se constata la necesidad de tomar medidas concretas para su protección porque se deja entender que no se ha hecho suficiente. En este año se deberá satisfacer este requerimiento.
En un Encuentro de Trabajo de Expertos del ICOMOS realizado en Madrid en mayo de 2013 se conoció que la gestión de Colonia de Sacramento podía mejorar considerablemente. Basta pasear por el barrio y constatarlo. Es fácil observar las consecuencias del insuficiente control urbanístico.
La situación no es satisfactoria, precisamente porque no se han actualizado y puesto en vigencia los planes y el control da la impresión de no ser especializado. Por otra parte, los instrumentos legales vigentes no guardan correspondencia entre ellos y están alejados de la realidad. Sin un Plan de Conservación y de Protección no es posible redactar ni poner en vigencia el indispensable Plan de Gestión o de Manejo sugerido por el Comité de Patrimonio de la Humanidad.
El turismo siempre va a impactar en la conservación de un sitio. Es como el fuego, sirve para preparar los alimentos pero también puede ocasionar un desastre; por eso es indispensable tener precaución, o sea, una política turística vinculada también en forma directa con un Plan de Gestión del Barrio Histórico, Patrimonio de la Humanidad.”
Jorge Benavides Solís, experto español, al diario El Observador (Montevideo, 31/1/2014).


Malignas del Sacramento
Desde 1998, la empresa Buquebus pretendía construir un hotel casino en el antiguo edificio de la Prefectura de Colonia, luego ampliado a un proyecto más ambicioso: un puerto de yates y el barrio Marinas del Sacramento. “Solo el hotel tendría un impacto bárbaro, porque eran tres manazanas, se proyectaba techar la calle de la Prefectura con vidrio, con una estructura fraraonica, lo que obligó a crear una Comisión especial para analizar estas inicitivas”, dice el arquitecto y docente Andrés Mazzini, quien hasta su renuncia a la Comisión del Patrimonio, en 2009, fue técnico del Consejo de Colonia, una entidad dedicada al estudio y protección del Barrio Histórico.
Una primera misión de UNESCO llegó en 2002 para inspeccionar las condciones del anunciado hotel casino que se iba a ubicar en pleno muelle patrimonial coloniense. En aquel momento vino el experto argentino Carlos Pernaut, el mismo que hizo el informe en 1994 para que el Barrio Histórico fuera declarado Patrimonio Mundial al año siguiente. Pernaut realizó una segunda visita de evaluación en 2004, confirmando que el emprendimiento debía ajustarse a las características del sitio.
“En 2006 estuve en el primer Encuentro Internacional de Ciudades Patrimoniales de Origen Portugués, en Coimbra. Cuando hablé de Colonia y expuse el caso de Marinas de Sacramento, se me acercó un alemán de UNESCO, y me dijo: “le puedo asegurar que si ese proyecto se concreta Colonia deja de ser Patrimonio de la Humanidad”. Yo intuía que era un proyecto agresivo para el sitio, pero alli tomé conciencia de la gravedad de la situación”.
Marinas era un negocio de Buquebus, con un puerto de yates y un emprendimiento inmobiliario que significa una superficie similar al 75% del tamaño del Barrio Histórico. “Se iba a crear un nuevo barrio, con edificios de más de siete pisos, con una torre de oficinas y un hotel y centro de convenciones, viviendas escalonadas y todos los servicios relacionados con el puerto de yates. Hay que imaginar una verdadera ciudad al lado de un lugarcito de 300 padrones, al que le quedan 300 habitantes”, evoca.
El argentino Edgardo Venturini encabezó la tercera misión de UNESCO que en 2008 evaluó el proyecto en su totalidad, y fue muy claro: su ubicación no es viable porque afecta el valor patrimonial de Colonia. “Desde Sevilla, en julio mandé un mail a los compañeros del Consejo, describiendo como el Valle del Elba perdió su calidad de Patrimonio de la Humanidad, porque me impactó mucho. Y terminé diciendo: que suerte que tuvimos con nuestra querida Colonia, que logramos evitar que terminara en una situación similar. Si no se hubiera hecho todo el proceso de UNESCO, el proyecto se realizaba. Hubiese sido algo realmente muy malo para el país”, asegura Mazzini.

“A Colonia”, “La Colonia”
22 de enero de 1680. Ese viernes de calor agobiante el maestre de campo Manuel de Lobo, gobernador de Río de Janeiro, desembarcó en un insignificante islote rioplatense ubicado a pocas millas de Buenos Aires. Tres días después, cruzó a la península de San Gabriel, punto ideal para la construcción de una cerrada fortaleza de doce hectáreas.
El 4 de febrero, una guardia hispana del afluente río San Juan fue sorprendida por cañonazos y disparos de mosquetes y fusilería, que evidenciaban un festejo. Al aproximarse a la saliente del territorio, observaron a una eufórica dotación portuguesa, mientras cientos de esclavos levantaban la primera muralla de “A Nova Colonia do Santísimo Sacramento”.
La respuesta no demoró. José de Garro, gobernador bonaerense apoyado por Tucumán, Corrientes, Santa Fe y las Misiones, envió un ejército regular –con fieros guaraníes– que tomó la plaza el 7 de agosto del mismo año. Lisboa lanzó un severo ultimátum que derivó en triunfo diplomático por el Tratado Provisional del 7 de mayo de 1681. Hubo restitución del poblado, devolución de prisioneros, armas y pertrechos y castigo para Garro, organizador de la victoriosa campaña.
Fue la síntesis perfecta de casi un siglo de intrigas bélicas y políticas, que aún cautivan a los historiadores. Madrid recuperaba el estratégico enclave por la fuerza, pero sus negociadores eran humillados por colegas lusitanos que, con elegante voracidad, ganaban el derecho a posesión de la margen oriental del Río de la Plata. El objetivo de Lisboa era evidente: dominar el contrabando regional para compartirlo con su aliada Londres.
En 1718 se radicaron las sesenta familias lusitanas más influyentes y tradicionales, oriundas de la provincia de Tras-os-Montes. Embarcadas en Oporto, en el navío Sao Thomaz, pisaron tierra en la nochecita del jueves 10 de febrero, previo naufragio a dos leguas marítimas. Desde entonces, la Nova Colonia se desarrolló sitiada por los campos de bloqueo de San Carlos y Vera, pero, jamás, hubo una estrategia española de neutralización de su creciente influencia. En respuesta, el astuto lisboeta Manoel Gomes Barbosa planteó el avance sobre las despobladas bahías de Montevideo y Maldonado, ubicadas a cientos de kilómetros, camino al sur de Brasil.

Máximo esplendor coloniense
El historiador Fernando Assunçao lo sitúa hasta el penúltimo asalto español, de 1761. Por entonces era un dinámico centro urbano, económico y político, desde donde se manejaba mucho más que la navegación rioplatense. “Fue una verdadera Atenas sudamericana. La mayor luminaria rioplatense del siglo XVIII, más moderna y progresista que Buenos Aires e incomparable con la incipiente Montevideo. En esa época descolló la figura del carismático Pedro Antonio de Vasconcelos, talentoso creador de prosperidad y fuerza militar; impulsor del libre comercio y de sus luces culturales[...] Fue la primera ciudad oriental, pero, paradójicamente, o quizá por eso mismo, no era una posesión hispana.”
Tanto brillo tenía una contracara. El fuerte era abrigadero de bandeirantes y contrabandistas de la londinense South Sea Company. La naviera se dedicaba a introducir esclavos para clientes particulares e influyentes órdenes religiosas de Córdoba y Tucumán. El tráfico humano era cruel y aberrante, pero, apenas se trataba de un escaparate para el transporte ilegal de oro y plata del Alto Perú.
Los negros se pagaban con cuero y odres de cebo. Los lingotes eran traídos en reatas de mulas o en carretas, cruzados al Delta del Tigre bonaerense y escondidos entre la mercadería perecedera de bergantines piratas que retornaban al Golfo de Guinea. La misión era entregar el metal a buques de bandera, con destino a los principales puertos ingleses. Un negocio redondo, solventado con sangre africana.
El jueves 6 de enero de 1763 el estuario rioplatense era un polvorín. Portugal exigía la devolución de Colonia, todavía bajo transitorio control hispano. Esa mañana la defensa era alertada sobre la insólita presencia de tres barcos piratas –Lord Clive, Ambuscade y Gloria– contratados por la South Sea Company para “restablecer el orden y matar castellanos, con la ayuda de Dios”. La respuesta fue lógica y terminante: dos andanadas de sesenta cañones navales y más de cien terrestres.
El Lord Clive –al mando de Robert McNamara, amigo personal del primer ministro británico Sir William Pitt– se transformó en una dantesca hoguera flotante, a pocas millas de la playa. Murieron cientos de marinos, entre ellos el capitán que se hundió con su barco, en uno de los más fantásticos naufragios de la historia sudamericana. Poco después, la diplomacia lusitana recuperaba la disputada plaza por última vez.

3 de junio de 1777
Aquella tardecita del martes, el sol se ponía sobre la costa oriental del Río de la Plata y las nubes trazaban violáceos caminos en el cielo. Los últimos rayos se colaban por las calles angostas cubiertas con piedras en forma de cuña, mientras las imponentes murallas se teñían de ocre. El paisaje era atentamente vigilado por uno de los más calificados mariscales de la corona.
Estaba allí, con nueve mil soldados, más de mil indios y otros tantos zapadores, para poner fin a las argucias portuguesas, para suprimir el libre comercio clandestino y transformar al “Mare nostrum” en el “Río ancho como mar”. Si fuera necesario a sangre y fuego. Buscaba un flanco débil en aquella sólida silueta gris, erizada de cañones. Carlos III le daba una segunda oportunidad. Debía apoderarse de la isla de Santa Catalina y reconquistar “La Colonia”.
En su informe previo señalaba con franqueza la inconveniencia de su presencia en el ataque: “Con nuestras fuerzas debiera ir un oficial de campo a quien apreciase la tropa y que sea más moderno que Vértiz, por que no se embarace en el mando.” A tal fin, señaló a Víctor de Navia Osorio, notable militar asturiano, jefe del Cuerpo de Reales Guardias Españolas.
El general Navia de Osorio fue quien reconoció la costa y tomó posesión del fuerte, casi sin disparar armas, con cuatro compañías de Granaderos. La acción era seguida, desde corta distancia, por quien luego se llevó toda la gloria: Pedro de Cevallos, primer virrey del Río de la Plata.

Celtas, godos y castizos
El martes 1 de abril de 1783, el antiguo puerto coloniense recibió a los labradores hispanos establecidos por orden del virrey Juan José Vértiz y Salcedo y de Manuel Ignacio Fernández, intendente de Buenos Aires. Se iniciaba así un lento proceso de renacimiento, aunque ni siquiera cercano a su glorioso y pretérito esplendor portugués. Juan Alejandro Apolant, en Los primeros pobladores españoles de la Colonia del Sacramento, informaba la procedencia de las familias pioneras: once castellanas, diez asturianas y ocho gallegas, a quienes se sumaron criollos, indios y mestizos.
En esa fecha arribaron: 1) Tomás Martínez, Isabel Alonso e hijos, de San Miguel del Valle, Valladolid. 2) Santos Cela y Felipa Pérez, de Santa María de la Bañeza, Astorga, provincia de León y Palencia, Castilla La Vieja, respectivamente. 3) Manuel González, Luisa López e hijos, de San Julián, Astorga. 4) Antonio Constanzo y María Castañeda, de San Andrés de Benavente, Oviedo y Fuentelagaña, Zamora, respectivamente. 5) Fernando Estevan, Manuela Alonso e hijos, de Torres de Fredes, Zamora, Castilla la Vieja.
El segundo grupo se instaló entre el 10 de julio y el 8 de diciembre de 1873: 6) Domingo Antonio Cañas y Pascuala do Campo, de San Pedro de Bisma, La Coruña. 7) José Patiño, de Santa María de Oza, La Coruña. 8) Francisco Antonio Álvarez, de Santa María de Castro, Trasancos, Betanzos de Galicia. 9) Santiago Bedoya, de Arnuzco de Palencia, Castilla la Vieja. 10) Manuel Sánchez y Manuela Sánchez, de Medina de Rioseco, Palencia, Castilla la Vieja. 11) Francisco Pérez, Juliana Herrero y Mateo Pérez, de Palencia, Castilla la Vieja. 12) Ramón Carro, Teresa Alonso e hijos, nacidos en San Miguel del Valle, Valladolid, Castilla la Vieja, vecinos de Roales de León. 13) Blas Toreiro, María Antonia Agra e hijos, de Santa María de Basadre, Lugo. 14) Jaime Serrat, María Antonia Lablé e hijos, de Ribadavira, Gerona de La Coruña y La Coruña, respectivamente. 15) Manuel Delgado Blanco, Isabel Martínez e hijos, de Fuentes de Nabas, Palencia, Castilla la Vieja. 16) Vicente González y Josefa de las Heras, de Medina de Rioseco, Palencia, Castilla la Vieja.
El tercero se radicó entre el 4 de julio y el 16 de octubre de 1784: 17) Antonio Palacio Vigil, Josefa de la Vega e hijos, nacidos en San Juan de Muñoz, Siero, vecinos de Llanes. 18) José García, Manuela Villar e hijos, nacidos en Llosa, Santo Tomás de Coro, vecinos de San Cosme de Tornón, Villaviciosa. 19) María Rubiera e hijos, de San Clemente de Quintueles, Gijón. 20) Francisco Costales, Manuela Fernández e hijos, de Quintes de Villaviciosa. 21) José Carbajal, María Arce e hijos, de San Clemente de Quintueles, Gijón. 22) José Menéndez, Agustina de la Fuente e hijos, de San Julián de Somió, Gijón. 23) Antonio Saura y Teresa Martínez, nacidos en Venasco, Barbastro de Aragón, vecinos de Zamora.
El 8 de setiembre de 1786 llegaron: 24) Juan Antonio Carbajal y Teresa Muñiz, de San Clemente de Quintueles, Gijón. 25) Manuel González Amores, Teresa Muñiz e hijos, de San Cosme de Bobes, Siero. 26) María Manuela de la Fuente, casada en segundas nupcias con Juan Roquete, de Santa María de Veira, La Coruña. 27) María García, casada en segundas nupcias con Bernardo Gayán, de Moderes, Salamanca. 28) José Moris y Manuela Génova, de Quintes de Villaviciosa. 29) Manuel Génova y Bárbara Fernández, de Quintes de Villaviciosa.

Juego de damas
La imponente muralla de Manuel de Lobo era sencilla hacia el río y más fortificada del lado de tierra. Tenía cuatro poderosos baluartes: San Miguel, San Antonio, San Juan y Del Carmen. El diseño original de dos portones fue sustituido en 1745, por un gran portal de piedra labrada. El gobernador Pedro Antonio de Vasconcelos creó nuevas posiciones defensivas y aumentó el cinturón de chacras y establecimientos de corambre. La ciudad contrastaba con el tradicional estilo español. Un damero de calles perpendiculares y angostas, con plazas y plazuelas perfectamente integradas al conjunto. En el centro estaba el Palacio del Gobernador, rodeado por la Iglesia Mayor, el Colegio Jesuita, el hospital y la Maestranza.
El fuerte remoto fue vencido por los reconquistadores hispanos y por el paso del tiempo. A mediados del siglo pasado, vecinos emprendedores comenzaron a soñar con su reconstrucción, con fines de difusión cultural y turística. Una quijotada que culminó con la creación del Barrio Histórico, reubicado en su sitio original, el extremo oeste de la península de San Gabriel. Sobre derruidas viviendas de época, fueron rescatadas más de tres centurias de memoria militar, civil y religiosa. Para la UNESCO constituye “un notable testimonio, por su plano y sus monumentos, de la índole y los objetivos de una ciudad colonial europea”, de finales del siglo XVII. En Berlín, en 1995, fue declarado Patrimonio Cultural Histórico de la Humanidad.

Instituto del Patrimonio
Es la propuesta de Andrés Mazzini como ente regulador del patrimonio cultural del país. “Aunque la base sería la actual Comisión, un Instituto tendrá mayor autonomía y libertad de acción. Debe tener una dirección más pequeña, profesionalizada, que tenga vinculación con el Ministerio de Educación, está bien, pero con un margen mayor de independencia. Creo que un buen ejemplo es el LATU, con su capacidad de gestión, monitoreo e investigación. Otro tema es la redefinición de categorías. No alcanza con la figura de Monumento Histórico Nacional, porque existe una gran dificultad para aplicar la actual legislación por ejemplo al patrimonio inmaterial. Hay bienes que no necesitan ser protegidos con una figura tan potente, por eso debe sumarse el concepto de Bien de Interés Cultural (BIC), que es una categoría genérica que puede cubrir a todos los bienes. Otro asunto de interés es la necesidad de tener herramientas legales para controlar la entrada y salida de bienes culturales. La Comisión ahora libera guías para una multiplicidad de bienes: pinturas, esculturas, equipamiento, relojes, armas, pianos, cualquier vehículo, pero falta una normativa. A eso se suma que la tarea de contralor se hace con muy pocos funcionarios y sin especialistas. La Comisión no tiene un historiador del Arte. Hoy por hoy, ocurre que se ponen objetos bajo la órbita de la Comisión, pero sin protección específica. Lo único que se dice es que ese bien no puede salir del país. Y muchas veces no es una decisión práctica, porque no hay un seguimiento, ni siquiera se sabe dónde está. La nueva ley debe abordar el concepto de trazabilidad de los bienes. Un ejemplo: nosotros cautelamos aquel Blanes, Entre dos luces, pero no sabemos dónde está. Se pudo haber ido, o estar guardado en una casa. ¿Y si no sabemos dénde está, para qué lo cautelamos? Uruguay tiene una cantidad de convenios bilaterales de cooperación contra el tráfico ilícito de bienes, pero está en situación de riesgo porque los controles son difíciles.”

Comité del Patrimonio Mundial
Andrés Mazzini participó en tres reuniones generales del Comité del Patrimonio Mundial de UNESCO: Vilna (Lituania) 2006, Quebec 2008 y Sevilla 2009. En estos encuentros de los 176 países adherentes a la Convención del Patrimonio Cultural de la Humanidad se dan a conocer los ingresos, cambios de estatus y salidas de la lista de 890 sitios declarados Patrimonio de la Humanidad.
“Cuando se ingresa a la lista es una satisfacción enorme festejada por un país, pero cuando un sitio es declarado patrimonio en peligro, no es solo un problema nacional. También es una preocupación para UNESCO, porque es una medida extrema, y desde ese momento se compromete más para que salga de esa situación”.
En la reunión de Sevilla fue la segunda vez, en tres décadas del Comité del Patrimonio Mundial, que un sitio fue quitado de la lista: el Valle del Elba, en Dresde. Allí están construyendo un puente que según UNESCO pone en riesgo el valor natural y cultural del paisaje. La medida fue aprobada en votación secreta de los 21 países que integran el ejecutivo del Comité.
“Yo intuí que era algo muy fuerte, se notaba en el ambiente. Hubo un silencio total y un clima de pesadumbre. Luego hablé con la española Nuria Sanz, jefa de la región América Latina del Comité, que me dijo: 'lo que pasa Andrés, que esto es una derrota para nosotros'. Yo pensaba que los alemanes debían estar horrible, pero no, peor estaba la gente de UNESCO”. El primer sitio quitado de la lista de patimonios de la humanidad fue el Santuario de Orix árabe en Omán.

Mazzini
Recibido de arquitecto en 1982, especializado en patrimonio, es profesor agregado, grado 4, del Instituto de Historia de la Arquitectura, encargado del Centro de Documentación de Historia de la Arquitectura y el Urbanismo de su facultad.
En 1980 se sumó al Grupo de Estudios Urbanos. “Vista en la perspectiva del tiempo fue una gran campaña comunicacional, que creó un movimiento de reflexión opositora a la dictadura. A partir de un tema muy específico, la arquitectura, se captaron inquitudes muy diversas, quizá, porque había un paralelismo entre la pérdida de valores de identidad y del pasado y tradiciones muy fuertes que el país necesitaba recuperar: libertad, democracia, cultura, educación”.

Liderado por Mariano Arana (“un verdadero innovador de la enseñanza de la arquitectura”), en ese equipo también estaban su hermanas hermanas Elena y Laura Mazzini, Carmen Canoura, Fernando Giordano, Nelson Inda, Pilar Pérez, Lina San Martín, entre tantos. En su sede de la calle Ciudadela, el GERU realizó los memorables audiovisuales Montevideo ciudad sin memoria. Realizó los primeros inventarios urbanos de Montevideo: Ciudad Vieja, Barrio Sur, Barrio Reus al sur, Aguada, Plan Fénix, y Carrasco, con la arquitecta Laura Cesio. También relevó ciudades del interior: Colonia, Salto, Tacuarembó, Rivera, San José, Pando.