jueves, 6 de febrero de 2014

Miguel Ángel Zelayeta, muralista portuario, un afro-uruguayo del Realismo Social Latinoamericano

“La pintura no agranda lo cuerpos, ¡el trabajo sí!”

Escena del mural Trabajo portuario, de
Miguel Ángel Zelayeta, que se exhibe
en la Planta Baja del Edifico de la
Administración Nacional de Puertos.
Así solía responder el artista plástico portuario cuando alguien le mencionaba la influencia del brasileño Cándido Portinari en su obra. Pintaba figuras humanas deformadas con la más descarnada sensibilidad del Realismo Social Latinoamericano que lo hermanaba también con David Alfaro Siqueiros, Diego Rivera, Oswaldo Guayasamín. "Sólo el trabajo agranda los cuerpos, y los portuarios vaya si tenemos nuestras humanidades inflamadas de esfuerzo", comentó más de una vez el notable muralista.

Sobre la base de la entrevista publicada por el diario La República, Montevideo, 16 de junio de 1989, información del sitio web Construyendo el Museo Portuario e investigación realizada entre 2010 y 2014.


Zelayeta pintando en mural de planta baja 
del Edificio Sede de la ANP, 13 de junio de1966.
(Construyendo el Museo Portuario)
Miguel Ángel Zelayeta nació en Castillos, departamento de Rocha, y cursó estudios de dibujo y pintura en la Escuela de Artes y Oficios con los profesores Guillermo Rodríguez y Domingo Santiago, mientras trabajaba como pescador, peón bracero y jornalero en la sección Varadero del puerto de Montevideo. 
A los 24 años ingresó a la Administración Nacional de Puertos, donde cumplió funciones en la Dirección General de Servicios Terrestres, Talleres, Gerencia General entre otras. En 1962 fue autorizado por el Directorio de la ANP para viajar a Europa embarcado en el vapor Tacoma, para continuar sus estudios artísticos en España e Italia. En 1957 expuso pinturas en la ciudad de Porto Alegre, invitado por el Instituto Cultural Uruguayo–Brasileño.
Con sus colaboradores, pintando
el mural del Edificio ANP.
(Construyendo el Museo Portuario)
Por su destreza plástica le fueron asignados obras de autor y decoraciones, entre los que se destacaron y cuadros. Su mural del hall principal del edificio sede de esta ANP simboliza cada una de las tareas, labores y oficios que se realizaban en nuestros puertos.
Estuvo en comisión en la Inspección Departamental de Enseñanza Primaria de Salto, donde realizó obras en las escuelas N° 31 y Termas del Arapey de aquel departamento.
Estaba en comisión cuando la Dirección Nacional de Turismo lo designó promotor turístico y de actividades plásticas en Brasil. Sus obras han sido merecedoras de premios tanto en nuestro país como en el exterior. Hoy día además de ser comercializadas forman parte de los acervos de varias galerías de arte.
Regusci y Voulminot, acuarela, 1971.
A los 45 años renunció a su cargo público y se fue a vivir a Salvador de Bahía, en el nordeste brasileño. Llevaba con orgullo sus tres pasiones: el puerto, la pintura y su negritud. Sus murales verticales, que realizó en la planta baja del Edificio de la Administración Nacional de Puertos, son considerados obras maestras del arte social uruguayo, honor que en vida compartió con su amigo Eloy Boschi, fraternal compañero de la sección Conservación con el que compartió ese trabajo y otros. También se dedicó a la acuarela, una pasión que compartió con las dos ciudades que inspiraron su imaginación: Montevideo y Salvador de Bahía. Sus creaciones están presentes en museos y colecciones particulares de Uruguay, Brasil, Argentina, México, Ecuador, Estados Unidos, Canadá, España, Francia, Italia, Alemania.  Falleció poco antes de cumplir 70 años.

http://construyendoelmuseoportuario.blogspot.com/2009/05/homenaje-eloy-boschi-miguel-angel.html

Página 10 del diario La República
con la primera parte de la
entrevista con Zelayeta,
publicada el 16 de junio de 1989.
Miguel Ángel Zelayeta 
1929- Nació en Castillos, Rocha, el 26 de mayo.
1956- Obtuvo el Segundo Premio en acuarela en el Salón Libre Ramón Pereyra.
1957- Expuso en la Casa de Rocha y en la Asociación de Funcionarios Portuarios, así como también por varias ciudades de Brasil.
1958- Expuso en Casino San Rafael (Punta del Este, Uruguay). También en Río Grande, Pelotas y Porto Alegre (Brasil), invitado por el Instituto Brasil - Estados Unidos (IBEU).
1961- Expuso en el Club del Banco de Seguros del Estado (Montevideo, Uruguay). Obtuvo el Segundo Premio Medalla de Plata, en el XXV Salón Nacional de Bellas Artes (Uruguay).
1962- Viajó a Europa por una beca de la Administración Nacional de Puertos (Uruguay). Estudió en la Academia Baixas de Barcelona (España), en la Academia Banucci de Peruggia (Italia) y colaboró con el muralista italiano Lino Dinetto.
Página 11 del diario La República
con la segunda parte de la
entrevista con Zelayeta,
publicada el 16 de junio de 1989.
1963- Premiado en dos certámenes: Segundo Premio Ciudad de Foligno y Premio de Honor en Spello. Al regreso de Europa obtuvo la Medalla de Bronce en el Salón Nacional de Bellas Artes de Uruguay. El diario “El Día” (Montevideo, Uruguay), publicó una serie de acuarelas traídas de Europa.
1964- Exposición Individual en la Galería Andreoletti, en el Club Náutico de Carrasco, Galería Ascor y Country Club de Punta del Este (Uruguay).
1965- Obtuvo el Premio Blanes Viale del I Salón de Primavera de la calle San José y Medalla de Oro en el concurso Libre (Uruguay).
1966- Finalizó mural en el hall de entrada en el Edificio Sede de la Administración Nacional de Puertos y en la Escuela Nº 31 de Salto, ambos al fresco. También decoró la Escuela de Termas del Arapey (Uruguay).
1967-Expuso en Tacuarembó y decora la entrada al Canal 7 (Uruguay).
1968- Expuso y realiza murales en la Escuela Juana de Ibarbourou (Uruguay).
Varadero del puerto de Montevideo,
acuarela,1972.
1969- Expuso en el Yacht Club (Montevideo, Uruguay).
Pasa a residir en Bahía y funda el Atelier Latino de Río de Janeiro (Brasil).
Expone acuarelas en la Galería Irlandini de Río de Janeiro (Brasil).
1970- Expone en el Hotel Cabo Santa María de La Paloma (Rocha, Uruguay).
1971- Viajó a Bahía como representante oficial del Ministerio de Transporte y Turismo de Uruguay.
1972- Expuso en Galería Pancetti de Porto Alegre (Brasil).
1973- Fue adquirida una de sus acuarelas para Sala Uruguay del Museo de Lugo (España).
Tacoma, acuarela, 1975.
1974- Expuso en el Hotel Colonial Ladeira da Barra (Salvador de Bahía, Brasil).También en la Galería de la Unión Cultural Brasil-E.E.U.U. en San Pablo. Decoró el Mostrador de recepción en cobre del Hotel Bahía del Sol (Salvador de Bahíal).
1975- Realizó un panel con motivos franceses para el Restaurant Bernard II (Salvador de Bahía).
1976- Dos empresas constructoras, una bahiana, la otra paulista, adquirieron 200 trabajos originales para regalos empresariales.
Amarradero, acuarela, 1977.
1977- La empresa constructora Santa Rosa adquirió 200 trabajos originales para regalos empresariales (Uruguay). Expuso en la Galería del Hotel Meridien (Salvador de Bahía, Brasil).
1978- Expuso en el Consulado General del Uruguay en San Pablo (Brasil). Participó en la Subasta de Arte en el Salón de Convenciones del Salvador (Playa Hotel, Bahía - Brasil). Intervino en una exposición colectiva en 1er. “Quinzenarte” del Mundo Nuevo (Salvador de Bahía, Brasil). La firma G.T.M. Engenharia (Brasil), adquirió 50 acuarelas originales para regalos empresariales.
1980- Expuso en Galería Moretti (Montevideo, Uruguay).
1997- Miguel Ángel Zelayeta falleció en Salvador de Bahía, Brasil.


"Homenajeando a Eloy Boschi y Miguel Angel Zelayeta queremos honrar a todos los pintores portuarios. Pretendemos, a través de ellos, seguir demostrando el patrimonio artístico, humano y ambiental con el que contamos, y de la necesidad de un Museo y Centro Cultural Marítimo y Portuario para poder compartir y enriquecer con toda la sociedad el citado acervo."
Construyendo el Museo Portuario

http://construyendoelmuseoportuario.blogspot.com/2009/05/homenaje-eloy-boschi-miguel-angel.html

lunes, 3 de febrero de 2014

Orestes Fiandra y Roberto Rubio, pioneros mundiales de la cirugía cardiovascular que implantaron con éxito el primer marcapaso


 A corazón abierto

El marcapaso que implantaron Fiandra
y Rubio fue fabricado en 1958 por la
corporación sueca Siemens Elema.
(Archivo Fiandra)
3 de febrero de 1960. La calurosa tarde de miércoles fue de incuestionable gloria para la cirugía cardíaca e inolvidable para la medicina latinoamericana. En una pequeña sala del Centro de Asistencia del Sindicato Médico del Uruguay (CASMU), por primera vez era colocado con éxito un marcapaso. Todo el personal, técnico y no técnico, era de esta lejana y olvidada tierra. Tan sólo era europea la compleja máquina diseñada con el decisivo aporte del cardiólogo Orestes Fiandra, quien compartió la mayor hazaña médica del país con el cirujano vascular Roberto Rubio. La receptora fue una paciente desahuciada, que durante casi un año disfrutó de una insospechada calidad de vida con instrumento electrónico introducido en su cavidad torácica. Aquel procedimiento quirúrgico innovador, medio siglo después, todavía figura en textos y es objeto de admirada revisión en cátedras  y centros cardiológicos de todo el mundo.

Sobre la base del artículo publicado en el fascículo Nº 8 de la serie Inventos Uruguayos (Trocadero Gabinete DDiseño para El País, Setiembre de 2011).

La historia comenzó a gestarse en 1952, cuando el estadounidense Clarence Crafoord, precursor de la cirugía cardíaca, visitó Montevideo para presentar los últimos progresos de su especialidad. Crafoord luego cruzó a Buenos Aires, acompañado por un estudiante uruguayo que lo había sorprendido por su saber y su creatividad. Era Orestes Fiandra, quien al año siguiente, tras recibirse, fue becado por el Instituto Karolinska de Estocolmo para entrenarse en cateterismo cardíaco, el procedimiento previo a la cirugía cardíaca. 
Orestes Fiandra y Roberto Rubio en 2000.
(Archivo Fiandra)
En Suecia aquel joven conoció al médico e ingeniero Rune Elmqvist, director del Departamento de Electrónica de la corporación Elema Shönander, que después se transformó en Siemmens Elema, pionera y líder en la producción de marcapasos. “En el Departamento de Cardiología del Karolinska pude ver cómo se trataban los pacientes con bloqueo aurículo ventricular con grandes aparatos externos que producían estímulos eléctricos que se transmitían por electrodos suturados a la pared del ventrículo izquierdo. Eran alimentados por la corriente urbana de 220 voltios, y tenían ruedas que le permitían al paciente trasladarse apenas hasta la longitud del cable que lo unía a la pared”, evocaba Fiandra, quien por entonces solía preguntarle a Elmqvist por qué no fabricaba un pequeño marcapaso implantable con transistores de germanio.
El científico sueco le respondió que la idea era muy buena en teoría, pero creía que el germanio tenía un consumo que superaba las baterías con las que se podrían alimentar aquellos instrumentos, y tampoco tenía pruebas de que el cuerpo humano pudiera tolerarlos. “¿Qué podía hacer yo, un joven médico sudamericano, con algunos conocimientos de electrónica frente a ese gran hombre? No volvimos a hablar más del tema durante mi estadía en Estocolmo”, solía contar Fiandra.
Placa de homenaje a los médicos
uruguayos Orestes Fiandra y
Roberto Rubio, en el edificio
del CASMU Nª 1,
Colonia y

Arenal Grande, Montevideo.
(Archivo CASMU)
En 1959, una abogada de 41 años, padecía un bloqueo aurículo ventricular de tercer grado, que le provocaba pérdidas de conocimiento por paros cardíacos que solían repetirse hasta diez veces por día: un síndrome conocido como Adams-Stokes. Fiandra se acordó de Elmqvist, quien recién comenzaba a experimentar con marcapasos implantables, pero no lo encontró en su laboratorio. “En mi desesperación le escribí al cardiólogo Bengt Jonsson, del Karolinska, que había sido mi jefe de entrenamiento en Estocolmo. Me contestó que se había colocado uno de electrodos, suturado sobre el ventrículo izquierdo de un paciente; pero no funcionó. Sí estaba confirmada la eficacia del aparato conectado a la pared, pero no lo queríamos ni mi joven paciente ni yo”, narró Fiandra en una entrevista publicada por la revista Noticias, del Sindicato Médico del Uruguay.
Cuando se dio cuenta que el problema era su consumo demasiado elevado para las baterías existentes, sugirió la utilización de tres acumuladores de níquel cadmio que generaban 50 microamperes hora cada uno, que podían ser recargados por inducción con una bobina aplicada en la pared abdominal. Elmqvist no creyó en la idea, pero aceptó fabricar un prototipo con esas características, por la insistencia del cardiólogo uruguayo y su paciente, y porque ambos se comprometieron a asumir la responsabilidad del resultado final.
Una medida para comparar.
(Siemens Elema)
El cirujano cardiovascular Roberto Rubio fue su compañero en el memorable procedimiento realizado el 3 de febrero de 1960, en el Sanatorio 1 del Centro de Asistencia del Sindicato Médico del Uruguay (CASMU). Al principio, Elmqvist preguntó con incrédula curiosidad cómo funcionaba el aparato colocado en la lejana Montevideo. Su actitud se transformó en vivo interés a medida que Fiandra le informaba que todo marchaba bien, y que las baterías de níquel cadmio sólo fueron recargadas dos veces en quince días.
Con el resultado a la vista, Elmqvist fabricó otros dos marcapasos similares. Uno implantado en el Hospital San Jorge  de Londres, el 31 de marzo; otro en el Hospital de Buffalo, Estados Unidos, donde un equipo multinacional y multidisciplinario lo colocó el 6 de junio de ese mismo año. Lo distinto entre las tres hazañas fue su difusión. Una permaneció reducida al ámbito académico. Las otras fueron celebradas como hitos de la medicina mundial, por los medios de comunicación anglosajones.
La paciente uruguaya sobrevivió sin sufrir otras crisis de Adams-Stokes, hasta fines de 1960, cuando falleció por una septicemia no vinculada con su enfermedad. Su esposo donó el marcapaso como un aporte a su fabricación nacional, y como un gesto profundo de admiración y agradecimiento. Orestes Fiandra y Roberto Rubio fueron dos pioneros de la cirugía cardíaca del mundo, quienes, con palmaria “uruguayez”, apenas recibieron el mínimo homenaje de una placa colocada con discreción en la planta baja del antiguo edificio de Colonia y Arenal Grande.

En 1999 la revista PACE publicó diez casos descriptos por Fiandra, sobre pacientes que habían superado los 100 años con marcapasos fabricados en Uruguay.

Adams-Stokes
Es un síndrome cardiovascular que se refleja en una bradicardia (lentitud anormal del pulso), con pérdida repentina del conocimiento, paro cardíaco momentáneo y violentas convulsiones musculares de uno o más miembros del cuerpo. Se denomina así por sus descubridores: el cirujano irlandés Robert Adams y el médico inglés William Stokes.

(Archivo Siemens Elema)
El primer marcapaso
Era un cilindro dentro de una cobertura de epoxi-resina Araldit, cuya superficie lateral tenía una lámina metálica interrumpida en un sector para permitir el acceso de la inducción hacia una bobina por donde emergía el electrodo que se implantaba sobre el ventrículo izquierdo. La inducción eléctrica era creada por un equipo accionado por corriente de 220 voltios transmitida por un generador que se colocaba en la pared abdominal.

Tarda, pero llega
La hazaña pionera de Fiandra y Rubio fue reconocida en Estados Unidos casi cuatro décadas después de concretada, luego de rebatida la tesis que señalaba al cardiólogo Ake Senning como el primero que realizó un implante exitoso de marcapaso. En realidad, Senning fue el primero en realizar el procedimiento, el 8 de octubre de 1958, pero que falló a las tres horas. Lo intentó nuevamente en noviembre de 1961, pero tampoco funcionó. Finalmente, en enero del año siguiente colocó un modelo de mercurio-zinc que resultó eficiente en el corazón del paciente sueco Arne Larsson. Seymour Furman, editor de la revista PACE (Pacing and Clinical Electrophysiology), en carta del 3 de mayo de 1997, le escribió a Fiandra que la tesis uruguaya había sido confirmada  por el Comité Histórico de la Sociedad Norteamericana de Electrofisilogía y Marcapasos.

Marcapaso original por adentro.
(Siemens Elema)
Roberto Rubio Rubio
Nació el 9 de febrero de 1917, muy cerca del paraíso, en Castillos, a pasos de la costa atlántica uruguaya, pero su niñez y adolescencia transcurrieron en capital departamental Rocha. El eminente cirujano cardiovascular recordaba con calidez su relación personal y científica con Orestes Fiandra. “Nos conocimos estudiando en Suecia. Juntos colocamos un marcapaso del laboratorio Elema, pero, con los años la técnica cambió. Primero a través de la toracotomía y luego por el abordaje de una vena, que es mucho más sencillo”, era su humilde comentario sobre una proeza legendaria. Contaba con una foja difícil de igualar: catedrático y decano universitario, consultante nacional e internacional, dirigente gremial, activista democrático en tiempos de dictadura, y médico personal de Wilson Ferreira Aldunate a quien atendió hasta su último día. Roberto Rubio falleció en 2010.

En 1959 el doctor Rubio intervino a una joven veinte años que sufría Tetralogía de Fallot, por entonces una enfermedad congénita mortal derivada de una arteria pulmonar estrecha.

Arteria crítica
Rubio fue el primer médico iberoamericano, en 1956, que trató una lesión grave en una arteria crítica mediante innovador procedimiento de sutura que le permitió recuperar el miembro de un joven apuñalado. “Había sufrido seccionamiento de arteria y vena femoral, que antes se ligaban y, casi siempre, después se amputaba el órgano”, explicaba el notable cirujano.

Orestes Fiandra en el Palacio Legislativo, 2008.
(Poder Legislativo)
Orestes Fiandra Cuculic
Nació el 4 de agosto de 1921 en Montevideo, pero vivió su niñez en la coloniense Nueva Palmira, que lo declaró su ciudadano más ilustre. Muy joven soñaba con ser ingeniero, pero se recibió de médico, una profesión que orientó hacia la innovación en el estudio del sistema cardiovascular. En la década de 1950 lideró las técnicas de perfusión  extracorpórea y hemodinamia en las operaciones a corazón abierto. Fue reconocido como uno de los más notables cardiólogos latinoamericanos del siglo XX, recordado  por su enseñanza de la especialidad a través de innovadores modelos electro-acústicos. Fue creador del Instituto Nacional de Cirugía Cardíaca, catedrático de la Facultad de Medicina, presidente del Instituto Nacional de Cirugía Cardíaca, del Centro de Construcción de Cardioestimuladores del Uruguay, académico titular de la Academia Nacional de Medicina y miembro de la Academia de Ciencias de Nueva York. Orestes Fiandra falleció el 22 de abril de 2011.

Un corazón artificial implantable, un electrodo de autofijación y un electrodo para estimulación eléctrica de tejidos vivos, fueron tres patentes científicas registradas por Orestes Fiandra.

Primer marcapaso.
(CASMU)
Fondo Nacional de Recursos
Fue la gran innovación estratégica concebida por Orestes Fiandra, con apoyo de la Academia Nacional de Medicina y el Instituto Nacional de Cirugía Cardíaca. Fue creado por ley de 1980, tras catorce años de oposición de los ministros de Economía de turno, para colaborar con los pacientes cardíacos que no podían adquirir un marcapaso. “El FNR ha sido ponderado por todos los gobiernos, desde su nacimiento. Cuando hace poco, tras dura lucha, el presidente de los Estados Unidos pudo sentirse satisfecho, como lo manifestó públicamente, porque en su país todos los habitantes iban a tener derecho a diálisis renal ¡30 años después que nosotros! me hizo pensar que en este pequeño pero honorable país lo podemos hacer con muchas otras tecnologías de alto costo”, afirmaba el científico en 2010.