lunes, 28 de enero de 2013

De La Caballada salteña a La Puebla canaria


La cuna del Tannat

Cavas de La Caballada salteña.
(Pablo Larrosa, Fototeca Sur)
En las viñas salteñas del valle del río Dayman aún quedan por descubrir surcos abiertos por el francés Pascual Harriague, padre de la vitivinicultura uruguaya. En las barricas puestas a orillas del arroyo Las Piedras, todavía madura la alquimia poderosa de Héctor Stagnari, el enólogo genovés que legó sabiduría escrita a los modernos productores de Tannat, el fruto nacional que recorre el mundo impulsado por premios y exclamaciones de admiración. Por ambos sitios pasaron otros italianos memorables. En las costas de La Caballada, en 1846, estuvo Giusseppe Garibaldi, muy poco antes de la heroica batalla de San Antonio. En La Puebla canaria, en 1927, fueron agasajados el dramaturgo Luigi Pirandello y su compañera, la actriz Marta Abba.

Sobre la base del fascículo N° 5 de la serie Bodegas del Uruguay (Fototeca Sur para El Observador, 2007), del artículo publicado en la revista Incuna (Gijón, España, 2011) y de un viaje al departamento de Salto (2012).

Vides de La Puebla canaria
coronadas con rosas.
(Pablo Larrosa, Fototeca Sur)
Quienes alguna vez estuvieron en La Puebla saben que sus caídas de sol inspiran pasión. No son atardeceres de río, pero, tampoco de campo. Los disfrutó el enólogo Denis Duveau, una primavera de 2002, cuando se comprometió con los Stagnari, aún conmovido por los reflejos dorados en el viñedo. “Este tinto parece a la medida de mis clientes”, presagió el francés, mientras saboreaba una copa de un producto cultivado en el Daymán.
Héctor Stagnari, autor del vino, suele evocar aquel encuentro memorable: “El colega cumplió con su palabra y nos abrió las puertas del mundo”, reconoce, agradecido. No es para menos. Poco antes, su tímida oferta en la feria de Prowine, había sido respondida con una pregunta repleta de desconfianza: ¿Vinos uruguayos?
Duveau comercializó toda nuestra producción, a los mismos clientes, a un valor cuatro veces superior”, recuerda Virginia Moreira Burastero, socia del emprendimiento familiar dedicado a la elaboración de vinos de alta gama. Para los antiguos vitivinicultores, empresarios innovadores, fue el inicio de una etapa de consolidación, luego de tanta incertidumbre. Un camino de lucha, también de gloria insospechada, señalado por el Tannat Dayman Castel La Puebla, primer campeón mundial uruguayo, en Ljubljana, Eslovenia, 2006.
La Caballada en 1890, con su puerto propio
y toda la gloria de Pascual Harriague.
(Gobierno de Salto)
La Caballada, el mayor establecimiento de Vinos Finos H. Stagnari, está ubicado al sur de Salto, en la misma zona elegida por el vasco–francés Pascual Harriague para sus legendarios viñedos Nueva Hespérides. En 1874 el padre de la vitivinicultura nacional implantó ejemplares de Tannat de Madirán, traídos de la argentina Concordia. Más de un siglo después, tras años de investigación, Stagnari continuó el surco fundacional de Harriague. En 1986 comenzó a producir vinos finos, en una mínima parcela, entre las vides de su padre. En 2000 se independizó y se quedó en el campo salteño de 50 hectáreas. Allí realizó la primera reconversión nacional de viñedos e implantó clones de Tannat seleccionados en Francia, para concebir los frutos de sus sueños. “Las cepas de alta gama no deben ser plantadas donde sea más cómodo, sino donde es mejor para el vino”, sostiene Stagnari, administrador y propietario de La Caballada. La tierra de los campeones del mundo.


Tannat, Lorda, Harriague
Madirán hoy.
(Wikipedia)
Los tres nombren describen al mismo “Vino del rey” Luis XVI. Las cepas originales fueron llevadas a la localidad argentina de Concordia, por el inmigrante vasco-francés Juan Jaúregui.
Aquellas plantas habían sido concebidas a principios de la década de 1780, en la casa del abuelo paterno de Jáuregui, que conocía a los mayordomos de las fincas que el monarca poseía en la zona vitivinícola de Madirán. La corona francesa había puesto las mas duras penas a los administradores y súbditos que se apropiaran de un sólo gajo de las cepas. La orden fue acatada por algunos años, hasta que uno de los empleados le entregó al abuelo de Jáuregui, uno de los sarmientos de la parra que había segado y que debía quemar. El beneficiado plantó las cepas Tannat, con tanto éxito para él, pero tanta mala suerte para su amigo, que la noticia llegó a la corte de París. El mayordomo pasó 14 años en la cárcel, uno por cada sarmiento entregado. La pena fue cumplida hasta 1789, cuando el triunfo de la Revolución Francesa, liberó a los presos  y depuso al celoso monarca.
El nombre Tannat deriva de la percepción que los enólogos franceses tuvieron de sus taninos altos. En Madirán se mezcla (a 60-70%) con Cabernet Sauvignon y Cabernet Franc. En la actualidad los mayores y mejores cultivos se encuentran en Francia y Uruguay, pero en territorio oriental es sabor nacional. También se planta en la Provincia de Buenos Aires y en Santa Cruz de la Sierra, Bolivia.

La Caballada vista
Vestigios patrimoniales de La Caballada.
(Gobierno de Salto)
“El establecimiento de Pascual Harriague tenía un gran edificio de ochenta y un metros de largo por veinticinco de ancho. En sus sótanos, a una temperatura fresca, con una ventilación sin exceso, se hallaba la bodega, con todo el vino elaborado, que iba haciendo en el descanso su mérito. En la parte alta, amplísima, con piso de madera, tenían colocación las prensas, trituradoras y demás maquinarias llamadas a iniciar la elaboración. Ocho grandes aberturas y una serie de ventiladores movidos por un motor daban luz y aire a esa sección que, en la época de labor, con tanta gente trabajando, tanto movimiento, tanto detalle de ruidos y funciones coordinadas, presentaban el aspecto animado de una fábrica. Al borde del piso estaban las bocas de las grandes cubas, que en número de treinta y cinco se hallaban perfectamente enfiladas. En ellas se hacía la fermentación. Había diecisiete con capacidad de veinte mil litros cada una y el resto de cinco a seis mil litros. El precio de las primeras era de cuatrocientos pesos oro cada una y ello dará una idea del capital empleado solamente por ese concepto. Para el mismo fin había doscientos bocoyes, pues hubo alguna vez que por razones de técnica, se prefería hacer fermentación especialmente en ellos. El número parece todavía poco con esos doscientos cincuenta recipientes, algunos de proporciones colosales, del tamaño de una habitación. Y parece poco porque debemos añadir cinco mil bordalesas llamadas a contener los vinos una vez destinados a la venta.”
Crónica del diario La Prensa, Salto, 1910, año del incendio que arrasó La Caballada.


La uva Tannat fue creada en la región del sur francés que rodea a la localidad de Madirán, pero también crece en Iruleguy, muy cerca de la frontera con España. 

La Puebla
Festejos y cultura en La Puebla. De
izquierda a derecha: los críticos Manlio Vitale
D'Amico, Cyro Scosería, José Pedro Blixen,
comediógrafo Edmundo Bianchi, Luigi Pirandello,
Tina y Marta Abba, los periodistas Luis Alberto
Moreno, Luis Torres Guinart, Eugenio Alsina,
y el escultor Amado Rossi Magliaro.
(Foto de Lorenzo Torres Cladera, 1927)
En 1890 el médico español Federico de Velazco adquirió una pequeña hacienda de veinte hectáreas, a orillas del arroyo Las Piedras. El rico inmigrante le puso el nombre de su pueblo en la isla de Mallorca y construyó una casa de verano que compartió con su esposa y su hija adoptiva Rosa. La muchacha no era muy linda, decían testigos presenciales, pero recibió una gran fortuna que atrajo a Lorenzo Torres Cladera, un dandy de la época. El marido desatento, compulsivo organizador de fiestas y periodista en tiempos libres, se vanagloriaba de haber agasajado en La Puebla al dramaturgo italiano Luigi Pirandello y a su amante, la actriz Marta Abba. Fue el gran acontecimiento social de 1927, según crónica de Ángel Curotto en el diario El Día.
Rosa fue abandonada por Torres Cladera, pero todavía poseía medios como para casarse en segundas nupcias con un señor de apellido Buencristiano, que le quitó todo glamour al lugar. Ella malvivía encerrada en La Puebla y, no muy lejos, él mantenía otra familia muy bien instalada. Los herederos, esposa paralela e hijos, descuidaron la propiedad durante veinte años, hasta que la compró un arquitecto, que en 1994 se la vendió a los Stagnari.
Luigi Pirandello lanzando una bocha
en el partido jugado en La Puebla,
el 17 de agosto de 1927. Su rival,
el crítico José Pedro Blixen Ramírez.
Entre ellos Luis Alberto Moreno y al lado
del dramaturgo, Marta Abba, apasionada
intérprete de su teatro y de su vida.
(Foto de Lorenzo Torres Cladera)
La histórica residencia, que recuperó su dignidad, ahora está rodeada por una viña de diez hectáreas. Desde la primera vendimia, en 2000, es Castel La Puebla una bodega con la mejor tecnología para la elaboración de vinos finos. Los camiones cargados en La Caballada llegan allí de madrugada, con racimos que deben ser clasificados en las mesas de selección. Luego de la molienda, los mostos permanecen veinte días en cubas de acero inoxidable con temperatura controlada. Finalizada la maceración, ese néctar va a descansar a las cavas. El vino joven tiene una maduración de seis meses. El vino de guarda debe pasar un año en barricas de roble de Allier, seleccionadas y compradas una por una. “Las botellas se etiquetan a mano, de manera artesanal, porque el etiquetado es también un control de calidad”, asegura Virginia Moreira.

Héctor Stagnari
El ingreso a Castel La Puebla.
(Héctor Stagnari)
Es un autor de vinos tintos, que una mañana le regaló un poema de amor a su esposa. Para que fuera realmente único, distinto, lo escribió con gotas de exquisitas uvas blancas cultivadas en La Puebla. Le llamó Chardonnay De Virginia, como tributo a la compañera que, con fuerte carácter, le ayudó a enfrentar la crisis bancaria de 2002.
La bodega tenía una deuda con la empresa francesa que les suministraba maquinaria, impagable por la devaluación y la falta de crédito. Ella fue a buscar una solución al Banco República, dispuesta a vencer toda adversidad. Con un agua mineral, un sándwich y mucha paciencia, esperó seis horas hasta que fue atendida por una directora. “Creo se sensibilizó, al verme como la madre que defendía el futuro de sus hijos”, recuerda la brava mujer que consiguió un prefinanciamiento para exportaciones que permitió pagar la obligación. Poco después, los Stagnari conocieron a Denis Duveau.

Secretos entrañables
La hileras en lira de La Puebla.
(Pablo Larrosa, Fototeca Sur)
Más del 90% de la superficie de La Caballada está cultivada con uva Tannat, complementada con Cabernet Sauvignon, Shiraz y Merlot para vinos tintos y Gewürztraminer, Viognier y Chardonnay para vinos blancos. Stagnari plantó allí el primer viñedo sudamericano con cepas colocadas a una distancia de un metro entre las filas y un metro entre las plantas. Es un trabajo complejo, hecho a mano y recorrido a pie, por senderos estrechos. Su objetivo: menos cantidad y más calidad. “Esa alta densidad crea una competencia que baja la producción a menos de un kilo por hectárea”, explica el enólogo que diseña frutas con inusual concentración de color, estructura y nariz. Cabernet Sauvignion Primer Viñedo 1x1 fue Medalla de Oro en el Concurso Catad’or, Gran Premio Princesa Laetita d’Aremberg.
Don Héctor Stagnari escribió, en 1925, antiguas fórmulas traídas desde su Génova natal. El sabio enólogo nunca imaginó que su nieto iba a conservar aquellos apuntes, con entrañable admiración, tanta, que un día se decidió a seguirlos al pie de la letra. Así creó una serie de 1350 botellas de un vino elaborado a mano, con secretos porcentajes de Tannat y Cabernet, pasados de un tanque a otro con baldes. Dinastía fue el segundo campeón mundial uruguayo, en Ljubljana, Eslovenia, 2007.
La Puebla en el siglo XXI.
(Héctor Stagnari)
Vinalies es una feria que se hace usualmente en Francia, llevada este año a Chile. Los principales enólogos franceses se reunieron con el pretexto de premiar a la región, pero, todos lo sabían, en realidad era un homenaje a los vinos chilenos y a sus colegas argentinos. Aunque era una cata a ciegas, había certeza de que ganarían quienes debían ganar. Quizá por eso, el Instituto Nacional de Vitivinicultura recibió la noticia con sorprendido regocijo. Tannat Viejo, uno de los seis mejores vinos tintos del mundo, que ya había obtenido el título de Campeón del Hemisferio Sur en 2003, revalidaba su prestigio como el mejor tinto presentado en Santiago.
Cuando George Bush estuvo en la estancia de Anchorena, en 2007, la bodega H. Stagnari fue invitada, como reconocimiento al primer premio en Lubljana, el certamen más antiguo, el más exigente, y el único que otorga título de campeón del mundo. La propuesta del por entonces presidente Tabaré Vázquez fue ampliada –por iniciativa de los Stagnari– a una mesa de presentación de marcas uruguayas. “Bush los disfrutó mucho, pero no probó ninguno. Solamente, les tomó el aroma. Sí los probó su esposa Laura, que nos compró una caja de Dayman”, cuenta Virginia Moreira Burastero, la apasionada bodeguera, nieta de bodegueros. “Llamamos a los colegas, por respeto a nuestro trabajo y por amor a lo que hacemos”, afirma Héctor Stagnari, mientras brinda por los vinos finos uruguayos. Con un Chardonnay De Virginia, pletórico de carácter.

Aunque en Concordia la cepa francesa era conocida como “Lorda”, en Uruguay siempre fue "Harriague", en honor al pionero Don Pascual, y durante décadas así se llamó un vino tinto común muy popular.

Héctor Stagnari fue el primer enólogo uruguayo que plantó viñedos “1 x1”
El secreto está en el fruto”
Virginia Moreira
y Héctor Stagnari.
(Pablo Larrosa, Fototeca Sur)
El enólogo, recibido en 1978, es un prolífico autor de vinos finos que recorren el mundo ganando títulos y admiración. Con su esposa, Virginia, comparte un emprendimiento familiar que honra al país. Un trabajo colectivo que tiene el sello y la firma de Héctor Stagnari: la calidad siempre es prioridad, por encima de la cantidad.

-¿Por qué eligió Salto para sus viñedos?
-Cuando fui a trabajar a Bordeaux y Chateuneuf du Pape, solía recorrer treinta kilómetros para disfrutar la diversidad del paisaje. Los viñedos estaban rodeados por tierras gordas, con maíz y cebada, y por la costa arenosa, donde se plantan pinos. Allí aprendí que cada cosa debe estar en su lugar y comprendí que el valle del río Dayman tiene excelentes condiciones para la producción de vinos de alta calidad. Está ubicado en el paralelo 32 al sur y posee una excelente relación entre clima y suelo. Nuestro establecimiento queda muy cerca del lago de Salto Grande, en tierras de medio metro de profundidad, sobre una base de canto rodado. Entre piedras, casi sin materia orgánica pero con muy buen drenaje, se enriquecen las raíces de las plantas adultas. Cuando comienza a caer el sol, se nota una brisa del río Uruguay. Los termómetros registran, en enero y febrero, una temperatura promedio de 45 grados en el día, que baja a 20 grados en la noche. Esa amplitud térmica permite la maduración de los taninos. La viña trabaja con mucho calor y descansa cuando se refresca.

-¿Cultivar Tannat es un retorno a los orígenes?
-Es un homenaje a una antigua tradición de buenos vinos. El ex intendente Eduardo Malaquina nos contó que Pascual Harriague plantó sus primeras cepas de tannat, justo donde está La Caballada, en el valle del Daymán. Nosotros tenemos una pequeña parte de sus 200 hectáreas. Harriague fue el primero que exportó en toneles de roble y el primero que obtuvo premios internacionales. Los uruguayos tenemos una deuda con él, debemos recuperar la denominación Harriague como sello de calidad.

Cepas canarias.
(Pablo Larrosa, Fototeca Sur)
-¿Produce toda la uva de sus vinos?
-De la primera a la última, por principios éticos, de trabajo y de vida. Estoy convencido de que el secreto está en el fruto. Nosotros raleamos la mitad de la cosecha: una parte se elimina en la poda y solamente el 50% se vuelca en la vendimia. Siempre hay alguien que me dice que estoy loco. Pero, como no me conmueve el dinero, no me preocupa perder cantidad, si gano calidad. Soy drástico en el raleo, porque es lo mejor para la uva y para ajustar su selección. Por hectárea nunca sacamos más de 8.000 botellas.

-¿Cuánto se define en La Puebla?
-Es donde hacemos la combinación definitiva con muy buena tecnología, aunque, siempre recuerdo que en Francia y California confirmé una lección de los apuntes enológicos de mi abuelo: lo único esencial es la mano del autor. Me fui a buscar grandeza y modernidad, pero, encontré establecimientos artesanales. En la bodega también soy drástico. Hago un control de calidad en cubas que me permiten una comprobación empírica, muy precisa. Si una producción no me convence, se deshecha.

-¿Qué le queda pendiente al creador de campeones del mundo?
-En 2003 plantamos variedades exóticas: Petit Verdot, Marselán, Equigaina, Cabernet Franc, Shiraz, Pinot Noire. Estamos investigando un vino que salga del Tannat, complejo, original. En realidad los títulos ¡vaya si importa! Cuando recibimos el primero en Bruselas, en 1995, nos parecía que iba a ser irrepetible. Nunca imaginamos que íbamos a ganar tantos. También nos emociona ser reconocidos sin mirar etiquetas. Hace un tiempo, un colega muy prestigioso, identificó nuestro Tannat Viejo a ciegas. Eso no tiene precio. Pero son logros que debemos ratificar con trabajo, con amor por el vino. En la empresa siempre estamos pensando en crecer, en exportar más. Ahora hay posibilidades en China, pero el volumen no nos encandila. Yo solo tengo un temor: que algún día no pueda mejorar la calidad. Ese día diré: hasta acá llego.

En Uruguay el 60% de la producción de Tannat se concentra en el departamento de Canelones.

Tannat Viejo 2005
Tannat Viejo 2005.
(Pablo Larrosa,
Fototeca Sur)
En 2006 fue reconocido como uno de los seis mejores tintos del mundo, producido sobre suelo arcilloso–arenoso. La vid joven desarrolla raíces en la capa superior, y permanece adulta entre cantos rodados pobres en materia orgánica, pero con excelente drenaje. La poda selectiva, el raleo de vendimia y un estricto control en cubas de precisión, bajan la producción a 8.000 botellas por hectárea, pero maximizan su calidad. El campeón del Hemisferio Sur 2003 y Mejor Vino Tinto de América Latina en Vinalies 2007, posee una fuerte personalidad, muy reconocida en catas a ciegas.

Elaboración
La uva se cosecha los últimos días de febrero, en La Caballada, con un procedimiento manual. Los viñedos tienen quince años de edad, cuentan con una densidad de plantación de 4.800 plantas por hectárea, y una exposición Norte–Sur. Los frutos se trasladan de noche en cajones de trece kilos y llegan en la madrugada a la bodega para una rigurosa clasificación de racimos en las mesas de Castel La Puebla. De inmediato se procede a la molienda y se deposita en los tanques de fermentación, con humedad y temperatura controlada. Se le aplican dos remontages por día y la maceración post–fermentativa se extiende entre 15 a 20 días. Para la extracción de polifenoles se separan las cáscaras y las semillas del jugo, sin plicar presión. La fermentación maloláctica se cumple en barricas de roble francés de Allier, de primer uso, durante un primer estacionamiento de doce meses. Luego se embotella y vuelve a la cava durante seis meses más. El etiquetado formar parte del severo control de calidad. Artesanas expertas realizan el procedimiento manual, botella por botella, para comprobar la entereza y el color del vidrio verde oscuro, y para revisar el sellado que lo protege e identifica, antes de salir a la venta.

Ficha Técnica
Variedades de uva: Tannat
Cosecha: 2005
Tipo de vino: tinto
Otros: Crianza

Datos Analíticos
Azúcar Reductor: 1.9 gr/l
Acidez Volátil: 0.54 gr H2SO4/l
Acidez Total: 3.5 gr H2SO4/l
Extracto Seco Reducido: 33.8 gr/l
SO2 Total: 92 mg/l
Alcohol: 14.5 %
Fermentación maloláctica: si

Gastronomía y Servicio
Para platos intensos, aunque no necesariamente poco elaborados. Compañero ideal de buenas carnes a la parrilla servidas a punto. Se aconseja decantar entre 20 y 30 minutos antes y servirlo en copa grande a 18 grados centígrados.

Nota de Cata
Color cubierto, con bordes violáceos, sin atisbos de oxidación y con mucho brillo superficial. Al moverlo muestra buen volumen y al retornar al reposo deja gruesas lagrimas que deslizan lentamente por las paredes de la copa. Sus aromas son densos, pesados, de frutas negras maduras: se distinguen ciruelas, moras y los matices de resina. Al llevarlo a la boca es corpulento, seco y denso, con taninos maduros pero presentes, con una dosis de astringencia que no es agresiva. Además de los aromas de nariz, aparecen algunas notas de especiadas y de chocolate, que provienen de su pasaje por la madera.

Dinastía 2004
Ficha Técnica. Siguiendo la tradición y de los apuntes de su abuelo, el enólogo Héctor Stagnari repite antiguas técnicas, selecciona y recolecta los racimos para elaborar un vino exclusivo que sale a la venta en muy reducidas ediciones numeradas. Tinto con base de tannat criado durante doce meses en barrica de roble francés.
Nota de Cata. Vino de color rojo con reflejos azules. Nariz muy interesante con recuerdos a frutas negras y especies al final. En la boca tiene una entrada elegante y sutil con taninos presentes y agradables. Final que perdura en toda la boca.
Premios. Campeón Mundial de Vinos Tintos 2007 (Ljubljana’s International Wine Competition).
Gastronomía. Para acompañar carnes bien condimentadas y a punto.

Dayman 2003
Ficha Técnica. Del viñedo ubicado en el valle que forma el río Uruguay y el río Dayman provienen las uvas que le dan origen a este tannat. La cercanía de dos corrientes de agua, trae como consecuencia un importante descenso de temperatura durante la noche. Esta diferencia térmica entre el día y la noche, tiene un excelente efecto en la maduración.
Nota de cata. Color negro. Nariz de frutas negras y roble. En la boca es franco, con taninos bien presentes, redondo y robusto. Muy frutado y de largo final.
Premios. Campeón Mundial de Vinos Tintos 2006 (Ljubljana’s Internacional Wine Competition).
Gastronomía. Compañero ideal para platos fuertes sobre todo piezas de caza.

Cabernet Sauvignon 1x1 Primer Viñedo 2005
Ficha Técnica. Es producido con uvas del primer viñedo implantado en América del Sur, con una densidad de plantación de 10.000 plantas por hectárea a una distancia de un metro entre plantas por un metro entre filas, lo que permite obtener una materia prima muy concentrada debido a la competencia que tienen las plantas por los nutrientes. Sólo 500 gramos por planta dan origen a este vino que reposa durante 12 meses en barricas de roble francés y solo salen a la venta las cosechas que son optimas.
Nota de cata. De color rojo rubí. Nariz agradable con recuerdo a pimiento verde y especies. En la boca es sutil y amable al entrar, dejándonos con sinceridad su pasaje por roble. Final que perdura y nos invita a seguir descubriéndolo.
Premios. Gran Medalla de Oro Concurso Catad’or. Gran Premio Princesa Laetita D’Arenberg.
Gastronomía. Es fiel compañero de quesos semiduros y fiambres potentes.

Tannat Premier 2007
Ficha Técnica. Elaborado con las primeras uvas que cosechadas ese año en La Caballada, Salto, este tinto joven y fresco, se consume durante el año de cosecha y que no tiene pasaje por barrica. Por ser un vino primor no deja de deslumbrarnos con su cuerpo y su color, sus aromas mentolados que nos atrapan.
Nota de cata. Se presenta ante nuestros ojos con un color rojo mezclado con azules y violáceos, propio del tannat. En nariz es muy limpio y franco recordándonos a las hierbas aromáticas como tomillo o jenjibre mezclado mentol. En boca es elegante y persistente.
Premios. Medalla de Oro Selecciones Mondiales, Canadá, 2004; Medalla de Plata Viniales de Francia, 2003, Medalla de Plata Bacchus, España, 2002.
Gastronomía. Compañero ideal para pastas con salsas potentes tipo boloñesa o putanesca más un buen queso sbrinz.

Chardonnay De Virginia 2007
Ficha técnica. Este vino blanco elaborado con uvas de La Puebla, el enólogo Héctor Stagnari logró satisfacer el paladar de su esposa Virginia Moreira Burastero, de ahí su nombre. Vino de gran volumen en boca debido a su crianza sobre borras e intenso aroma maduros típicos de la variedad.
Nota de cata. De color amarillo tenue con reflejos verdosos. En la nariz te atrapan los aromas frutales como pera, manzana, durazno, ananá. La boca es excepcional nos deja la sensación de un mix de frutas un tanto maduras producto de las uvas cosechadas bien maduras.
Premios. Medalla de Plata Chardonnay Du Monde, Francia, 2004.
Gastronomía. Hace buena pareja con los pescados a la plancha y los mariscos, también pastas con salsa lácteas y quesos cremosos.

Vinos Finos H. Stagnari
La etiqueta de un vino de autor.
(Héctor Stagnari)
Su viñedo de La Caballada está ubicado en el kilómetro 483 de la ruta 3, a diez kilómetros al sur de Salto. Su bodega y viñedo Castel La Puebla está en el kilómetro 20 de la ruta 5, en La Paz, departamento de Canelones. La empresa organiza visitas guiadas en ambos establecimientos, que incluyen viñedos, bodega, antiguas edificaciones y cava subterránea, con degustación y adquisición de vinos.
Por informes: 23622940 desde Uruguay – (+598) 2362 29 40 desde el exterior.
Página web: www.stagnari.com. Correo electrónico: lapuebla@stagnari.com.

BIOS
Juan Jáuregui (1812-1888)
Juan Jaúregui.
(Delaconcordia)
Nacido en Yruleguí, un pueblo de los Bajos Pirineos franceses, a los 23 años se embarcó en Burdeos rumbo a Montevideo. Con los ahorros conseguidos en la capital uruguaya se fue a Salto para abrir una fábrica de ladrillos que mantuvo entre 1836 y 1840. Luego se radicó en la localidad argentina de Concepción del Uruguay, y en 1861 trajo de contrabando, según una leyenda familiar escondida entre sus ropas, las primeras cepas de vides Tannat que en el territorio entrerriano todavía se llaman “Lorda”, una denominación inspirada en el apodo de Jáuregui. Dos años después, los viñedos franceses fueron devastados por la filoxera, un insecto parásito que luego de instalarse en la planta produce su muerte en tres años.
El emprendedor vasco vivía en Concordia cuando fabricó el primer vino Tannat, que en 1886 le dejó una ganancia neta de 20.000 pesos oro. Tan notable éxito comercial atrajo a su joven compatriota Pascual Harriague, radicado en la vecina Salto uruguaya, que le solicitó los sarmientos de la poda que iba a quemar.
En 1887, bajo el gobierno entrerriano de Manuel Basavilbaso, se hizo la primera Exposición Industrial y Comercial de Entre Ríos. Fue una oportunidad para que los productores de Concordia y Salto mostraran sus habilidades productivas. Los técnicos de la Quinta de Lorda quisieron enviar sus productos. La iniciativa pareció frustrarse por la negativa de Jáuregui, que no deseaba promocionar un vino creado para su familia y sus amigos.
Pero intervino la esposa del empresario, Juana Hualde, que remitió dos muestras de un genuino vino Lorda, que ganó la Medalla de Plata, un Diploma de Honor y 500 pesos para fomentar la industria vitivinícola. Jáuregui tan sólo vio el metálico enviado desde Paraná, la capital de Entre Ríos, porque murió antes de la entrega de premios de 1899.

Pascual Harriague (1819-1894)
Pascual Harriague, en 1880.
(Gobierno de Salto)
Nacido en Hasparren, una localidad de la región de Lapurdi, en los Bajos Pirineos franceses, fue el pionero de la vitivinicultura uruguaya y primer cultivador de la uva Tannat. En 1838 arribó a Montevideo, donde trabajó como peón por jornal en los saladeros del Cerro y luego fue dependiente en un comercio de San José. En 1840 se radicó en Salto, llamado por su amigo Juan Claviere, propietario del Saladero Quemado del Ceibal, que le vendió una parte del negocio. En poco tiempo abrió una curtiembre que se transformó en el Saladero La Caballada. Allí se preparaba tasajo a gran escala, toda clase de salazones, curtido de pieles, jabones y preparación de grasas.
En 1860 realizó los primeros ensayos con uvas criollas, pero sin éxito. Las cepas resultaban débiles y las cosechas logradas no justificaban la inversión. Harriague desistió de la vitivinicultura hasta que conoció a Juan Jáuregui, el por entonces admirado compatriota que había desarrollado un vino conocido como "Lorda", con uvas Tannat traídas desde un campo que su familia poseía en Madirán. 
Harriague comenzó a cultivar, en 1874, la cepa de hoja redondeada, muy poco conocida en Europa. Dos años después celebró la primera vendimia. Don Pascual fue propietario de tres de las 90 bodegas de Salto que convocaban a miles de consumidores de la región, uruguayos, argentinos, brasileños, paraguayos. Su establecimiento fue el mayor del país y el que producía la mayor cantidad de Tannat en América del Sur. También elaboraba los más variados tipos de vinos: tintos, claretes, blancos, secos, Bursac dulce y Coñac de una alta destilación y estacionamiento, que cruzaron fronteras y abrieron los mercados de París, Marsella y Bayona.
En 1888 el gobierno uruguayo le concedió una Medalla de Oro, por los resultados de sus cosechas, al año siguiente ganó Medallas de Plata en la Exposición Universal de Barcelona y en la Exposición Universal de París, por la calidad de sus vinos y su coñac. Por entonces había desaparecido el Tannat francés de los mercados europeos. Tan sólo quedaban pequeñas e ignoradas plantaciones en Uruguay y en Concordia. Pero la filoxera y la langosta también atacaron los viñedos de Harriague, quien arruinado regresó a su patria natal. Falleció en la localidad vasco-francesa de Bayona, pero sus cenizas fueron traídas a Salto por sus hijas Pascualina y Teresa.

jueves, 24 de enero de 2013

Estancia y Capilla de Narbona, un patrimonio histórico e industrial en el departamento de Colonia


Plegarias por un pionero

Torre, capilla y oratorio
de la Estancia Narbona,
en el paraje Las Víboras,
departamento de Colonia.
(Archivo CPCN)
El conjunto patrimonial está situado a trece kilómetros al norte de la histórica ciudad de Carmelo y a diez al sur del puerto de Nueva Palmira, en el paraje limitado por los arroyos Las Víboras, Sauce y Polanco. Casi a la altura del Kilómetro Cero del Río de la Plata, donde desemboca el Uruguay, se esconden los vestigios del establecimiento agroindustrial que data de 1732, uno de los más antiguos del país. Se ubica en un predio de más de treinta hectáreas, sobre una loma que permite observar el cercano paisaje fluvial y sus islas. En un espacio poblado por una densa flora el inmigrante español Juan de Narbona instaló una calera y un aserradero de monte nativo que servía a los constructores de Buenos Aires y Colonia del Sacramento. La Comisión del Patrimonio Cultural de la Nación inició la recuperación del sitio que, a pesar del deterioro y el olvido, conserva la mayor parte de su construcción original.

Sobre la base del tríptico Estancia y Capilla de Narbona (Comisión del Patrimonio Cultural de la Nación, Ministerio de Educación y Cultura, enero de 2013).

En 1738 fue inaugurado el casco de la estancia, un ejemplo de arquitectura colonial con fines civiles y defensivos. La planta que forma una “L” con la capilla y oratorio y el celdario de los esclavos, está protegida por muros exteriores de 1.30 metros de espesor y paredes interiores de 0.80 a un metro. El edificio está precedido por un patio rectangular, ancho, al que se accede a través de un portón de reja enmarcado por pilares macizos.
La antigua vivienda de Juan de Narbona.
(Archivo CPCN)
Posee un mirador en la torre principal de tres pisos y habitaciones muy altas, tendidas a lo largo de una galería, con ventanas amplias, reforzadas por una forja gruesa. Su techo a dos aguas fue realizado con tejas “musleras”, que esclavos moldeaban con los muslos. Sus terminaciones de carpintería fina llamaban la atención en tiempos que predominaba la simpleza del adobe y el cuero.
En el altar del pequeño templo y oratorio se alza la Virgen de la Candelaria, venerada por los Narbona y sus vecinos. Es un espacio en penumbras, con un deterioro que le aporta encanto secular, que convoca a la reflexión y que propone imaginar cómo eran y en qué creían aquellos pioneros. En el piso se observan las tapas de madera que cubren la entrada al sepulcro familiar. Es el inicio de un túnel secreto de tres kilómetros de largo por dos metros de alto, que conduce al arroyo Las Víboras.

Puente Camacho: el primer peaje
La ruta 21 pasa por encima de un
monumento que cumplirá 155 años.
(Archivo CPCN)
Es una histórica construcción ubicada en el kilómetro 263 de la ruta 21, que permite cruzar el arroyo Las Víboras. También es conocido como puente Castells, el empresario para quien fue diseñado en la segunda mitad del siglo XIX. En 1975 fue declarado Monumento Histórico Nacional, por sus valores patrimoniales, materiales e inmateriales, y porque allí se cobró por primera vez un peaje en territorio uruguayo.
Jaime Castells y Comas fue estanciero, industrial y comerciante del departamento de Colonia, titular de la Sociedad Progreso que por ley del 5 de julio de 1853 fue autorizada a utilizar un salto de agua del arroyo Las Víboras. Sobre la margen derecha del curso había instalado un molino hidráulico con capacidad para moler hasta un máximo de 35 fanegas por día.
Loza histórica que señala el nombre
del creador del puente: Jaime Castells
(Proyecto Ecoplata, Facultad de Ciencias)
Al año siguiente la empresa construyó un puente en el camino  entre Nueva Palmira y Carmelo (actual ruta 21), desde entonces conocido como Camacho por la familia propietaria de las tierras. La obra se financió a través del cobro de “portazgo”. Una leyenda dice que en uno de sus muros fueron colocadas las herramientas utilizadas durante la construcción y que hasta ahora permanecen allí escondidas.
Fue inaugurado en 1858, en el mismo año que el molino, muy poco antes de que comenzaran a funcionar los peajes del Paso Molino, sobre la actual avenida Agraciada. El puente ha resistido más de siglo y medio el embate de las crecientes y el cada vez mayor tránsito pesado; apenas ha sufrido algunos problemas de socavación. Tiene cinco arcos de piedra, lo que lo hace pionero en el país en ese estilo constructivo.
El molino utilizaba la energía generada en un sólido embalse de piedra que contenía al arroyo y enviaba el agua a través de un canal. Pero el emprendimiento harinero no funcionó durante demasiado tiempo. Más allá del fracaso, los muros de la vieja edificación coronada por tejas musleras son emblemas patrimoniales del norte del departamento de Colonia.

Fanega es una medida de capacidad para volúmenes áridos, anterior al sistema métrico, equivalente a 55.5 kilos de trigo. Se subdivide en dos almudes, cuatro cuartillas y 12 celemines.


El patio donde se enfrentaron, cuerpo
a cuerpo, orientales contra realistas,
en el combate de Narbona.
(Archivo CPCN)
Combate de Narbona
Fue un enfrentamiento bélico de la “Admirable Alarma” inciada en el Grito de Asencio. El 26 de marzo de 1811 las tropas insurgentes al mando de los capitanes Francisco Bicudo, Gregorio Illescas y Casimiro Camacho estaban apostadas en la Estancia Narbona. Aquella mañana fueron atacadas por una compañía de infantería desembarcada en el arroyo Las Víboras. Los españoles bombardearon el baluarte revolucionario desde el bergantín Cisne. Al verse en desventaja, los patriotas se retiraron al monte. Retornaron a la lucha con refuerzos comandados por Félix Rivera, hermano mayor de Fructuoso. Luego de algunas escaramuzas, los realistas fueron derrotados y desalojados cuando intentaban llevarse la imagen de la Candelaria que aún perdura en la capilla.

Las Víboras
Remeros en el Río de la Plata, cerca de la
desembocadura del arroyo Las Víboras.
(César Montesdeoca, CPCN)
Indudablemente el nombre deriva de la abundancia de ofidios en la región del arroyo, denominación que luego se extendió a toda la zona. En el Diario de Viaje del padre Cattáneo por el Uruguay en 1729, se encuentran referencias interesantes. (Gaetano) Cattáneo narra su periplo y luego de citar el Río de las Vacas donde se encuentra la estancia de un señor español (que sería Escobar) nos da otras noticias; 'son muy abundantes las víboras una de las cuales se atrevió a entrar en la balsa del Padre Superior'. Muchos indios mueren por las mordeduras, siendo bastantes los que sanan si andan pronto a curarse, para lo cual no les faltan antídotos de hierbas especialmente de nardos.”
En medio del patio de Narbona, la glorieta está
cubierta por una centenaria Santa Rita.
(El Eco Digital) 
Paraje de las Víboras le denominó Juan de Narbona en 1742; asimismo en las mercedes de tierras concedidas a Domingo Monzón en 1719 y a los Padres Jesuitas en 1741, pero no se le señala aún como Partido. Los límites naturales de la región estaban dados al norte por el río San Salvador y al sur por el río San Juan donde se hallaba desde los primeros años de las fundación de la Colonia del Sacramento, la Guardia del mismo nombre. Se extendía entre los valles del arroyo homónimo y de los cercanos de las Vacas, Juan González, Miguelete.”
Fue desde entonces punto de pasaje, de arribo o de partida de tropas hacia la Colonia o regresando del combate contra el lusitano; de expediciones ruidosas de faena o vaquería, de colonos destemidos seducidos por la riqueza de tierras y ganado. Sobre el Río las lanchas de 'trajín' o las balsas, "patachos" y sumacas de puertos más lejanos; rizaban el camino móvil del Uruguay y el Plata. Buenos Aires, Santo Domingo de Soriano, las distantes Misiones, el Campo del Bloqueo o la Colonia estaban en los destinos habituales de aquella gente.”
El mojón principal del camino de tierra
colorada que lleva a Narbona
está señalado por un ombú.
(El Eco Digital)
En la primera mitad del siglo XVIII se iniciaba el asentamiento de pobladores. Algunos agraciados con generosas mercedes de dilatados campos como Narbona o los Jesuitas de La Calera, o con reconocimiento posterior como (Jerónimo de) Escobar, (Gerónimo) Monzón, (Nicolás) Pérez de Velazco, Pedro de Torres, (Martín de) Mansibillaga, (Ramón de) Niz, (Juan Antonio) de Arroyo. Otros con áreas menores y títulos precarios. Todos de variadas procedencias, nacionalidades y razas, indios, misioneros, paraguayos, bonaerenses. Ricos y pobres, vivieron en común la inhóspita soledad de la primera hora de aquella Banda de los Charrúas. Convivieron también en el ambiente azaroso de la guerra, del malón del indio o del portugués, del ataque de las fieras, el azote de epidemias y plagas.”
Una ventana del dormitorio de
Juan de Narbona, reforzada con rejas
gruesas y finalizada en carpintería
fina de monte nativo coloniense.
(El Eco Digital)
Los límites que llamamos naturales sufrieron modificaciones luego de 1758, al crearse el Curato o Parroquia, cuando se separaron los Partidos de San Salvador, hasta el arroyo Grande, y el Partido de Carmelo. Equivalía ello a cercenar una parte de la superficie primitiva del paraje de la Víboras, bajando el límite hacia el sur, prácticamente hasta el arroyo Sauce, que fue en definitiva el límite norte del partido.”
Su centro capital naturalmente fue el Pueblo de las Víboras (luego refundada como Carmelo), cabecera de Parroquia, sede de autoridades judiciales y militares que tuvo notoriedad hasta los años de las luchas civiles y la Independencia. Sobre el límite sur, del arroyo San Juan, nunca hubo dudas. En 1816 el Cabildo de Colonia (creado por José Artigas, Jefe de los Orientales y líder de la Liga Federal) nombra Comisionado en el límite con las Víboras, en costas de San Juan, Tarariras hasta San Pedro.”
Pasajes del libro Del Histórico Partido de las Víboras (Intendencia de Colonia, 1978)


Vecinos independientes
La calera de Narbona con
sus hornos y chimeneas.
(El Eco Digital)
Por orden de José Artigas al alcalde interino Pedro José Zepeda, muchos vecinos de Las Víboras recibieron tierras de la estancia colonial del Río de las Vacas que perteneció a los Padres Jesuitas: José Nieto, Juan Antonio Larrama, Santiago Fernández, Venancio Leguísamo, Rafael Aguiar, Antonio Vera, Agustín Guarch, Manuel Soria, Francisco Oviedo, Domingo Lebrun, Martín Aguilar, Pedro Solano, María Arroyo, Vasco Antúnes, Martins Cautivo, Paisano Coria, Lorenzo Belén, Joze Inacio Balhegos, Joao Neto, Joao de Souza, Solano Ábalos, Paisano Matheus, Agostinho Vera, Rafail Aguiar, Antonio Montes de Oca, Manhuel Antonio Fedongo, Joao Anto. Labalhega (se refiere a Juan Antonio Lavalleja, luego jefe de los Treinta y Tres Orientales), Pedro Sepeda. También hubo tres colonos que recibieron hectáreas fuera de la estancia jesuita: José Cornelio Boné, Juanb Martrín Vázquez, Miguel Alza.

Atardecer en la desembocadura
del arroyo Las Víboras.
(César Montesdeoca, CPCN)
Arroyo Las Víboras
Nace en la cuchilla de San Salvador, y recibe el aporte de los arroyos Chileno, de las Flores y Polanco. Es el eje de una de las cuencas que vierten en el Río de la Plata, donde desemboca luego de recorrer 22 kilómetros.

María Julia
Nadie más que ella conoce las historias que esconde Narbona, porque es su guía y cuidadora desde hace tres décadas. María Julia Casanova es la memoria viva del paraje Las Víboras, hija de caseros y esposa de un antiguo oficial de mantenimiento de la finca.

Trabajos previos a la
construcción de obrador
en Estancia de Narbona.
(CPCN)
Comisión del Patrimonio Cultural de la Nación
Arqueólogos y arquitectos de la oficina especializada del Ministerio de Educación y Cultura asesoran al personal de la Dirección Nacional de Arquitectura que ha iniciado los trabajos de recuperación y conservación edilicia.

BIO
Juan de Narbona (1688-1750)
En 1708 arribó a Buenos Aires el aragonés de veinte años, por entonces pobre y analfabeto. No era funcionario colonial, ni cura, ni soldado, pero sus trabajos fueron los más redituables: contrabandista de cuero y sebo vacuno, prestamista y traficante de esclavos. Pronto aprendió el oficio de alarife, maestro albañill de obras, mientras progresaba su negocio de explotación de piedra caliza.
Capilla de la familia Narbona con la
Virgen de la Candelaria en el altar,
dos candelabros de tres velas
y los nichos de pared.
(El Eco Digital)
Fue amigo del capitán Bruno Mauricio de Zabala, gobernador del Río de la Plata, que solicitaba sus servicios financieros. El metálico, no siempre devuelto por el fundador de Montevideo y sus asistentes, fue compensado con los contratos de construcción de la Iglesia Nuestra Señora del Pilar de la Recoleta y del Monasterio Santa Catalina de Siena, el primero para mujeres de la capital argentina.
Zabala fue más allá en sus favores. En 1732 le concedió tierras en la “otra Banda” rioplatense, contiguas a las de quien luego fue su rival: el faenero santafecino Jerónimo de Escobar. Un paraje fértil, repleto de ganado cimarrón, pero inhóspito, donde los charrúas y los bandeirantes brasileños desafiaban con fiereza las leyes hispanas. Allí instaló una calera y un aserradero de monte nativo que suministraba materia prima a los constructores porteños, pero también a la cercana Colonia del Sacramento, fuera española o del enemigo portugués.
Tapa de madera en el piso de la capilla
donde comienza el túnel secreto de
Juan de Narbona, que conduce
al arroyo Las Víboras.
(El Eco Digital)
Juan de Narbona proyecto su vivienda, capilla y oratorio orientada hacia los cuatro puntos cardinales. La implantó como una plaza fuerte, sobre una altura que dominaba el camino de su vaquería de mar, la cantera de cal y los hornos. Fue un latifundista cauteloso, que cavó un túnel para defenderse de sus enemigos, que eran muchos, los más peligrosos: vecinos agraviados por los favores oficiales que le habían enriquecido. El corredor comenzaba en el cementerio donde fue enterrado el pionero.
El establecimiento fue heredado por su única hija, la criolla Juana María, casada con Francisco Martín Camacho, nacido en Toledo. El emprendedor andaluz continuó y modernizó el espacio social y productivo, por entonces el único en el camino entre San Felipe y Santiago de Montem Video y Villa Soriano.

Estancia y Capilla de Narbona
Descripción: Es un ejemplo de arquitectura colonial del siglo XVIII, donde se desarrolló una de las primeras industrias en el territorio uruguayo. En 1951 pasó al Estado y quedó bajo jurisdicción del Ministerio de Educación y Cultura. Fue declarado Patrimonio Histórico Nacional en 1975.
Portera y cartel que señala la
entrada a la Estancia de Narbona.
(CPCN)
Ubicación: Paraje Las Víboras, a la altura del kilómetro 263.800 de la ruta 21, departamento de Colonia.
Cómo llegar: Por la ruta 21 al norte se dobla a la derecha, después de pasar el puente Camacho o Castells. A los dos kilómetros de un camino de tierra colorada y espinillos, se observa el ombú que antecede a cartel de la “Estancia y Capilla de Narbona”.
Visitas: Martes, miércoles, jueves, sábados y domingos, de 9 a 17 horas, previo aviso al teléfono (+598) 5404154. Lunes y viernes está cerrada.

lunes, 21 de enero de 2013

Primer Monumento al Periodismo Uruguayo y la Comunicación Social


Formas y colores de una profesión

“Difusión, Hechos, Recepción e
Investigación”, cuatro
ideas en Braille leídas por vecinos

de Trinidad que inauguraron
el Primer Monumento al
Periodismo y la
Comunicación Social.
(César Rodríguez Cacheiro)
Fue inaugurado el 27 de Octubre de 2012, en Trinidad, la capital del departamento de Flores. Pocos sitios tienen tanto derecho a preservar tan innovador símbolo de la comunicación del país. Muy cerca de allí, a orillas del mitológico arroyo Porongos y en el paraje de Chamangá, los arqueólogos hallaron las más antiguas manifestaciones del arte rupestre en el actual territorio uruguayo. Aquellos cronistas espontáneos utilizaban el óxido de hierro, un colorante natural también llamado hematita, para pintar, o quizá escribir, sobre piedras a la intemperie. Nos contaron su vida a través de formas preshistóricas: almenadas, escalonadas, grecas, zigzags. Más de 1.500 años después, otros emprendedores inauguraron un monumento, que también evoca la destreza de quienes fueron ¡por qué no! los primeros periodistas orientales.

Fue necesario un concurso abierto a los artistas plásticos uruguayos en todo el mundo, convocado por la Red Internacional de Periodismo Social (IPES) y la Intendencia de Flores, y más de tres años de gestión y evaluación. La compleja elección fue asignada a un exigente tribunal presidido por el plástico, artesano y arquitecto salteño César Rodríguez Musmanno, acompañado por el artista Carlos Sabaño, la arquitecta municipal Silvia Stawski y los periodistas Pablo Fernández, Luis Elisburu y Marcelo Hernández.
¡Por fin!, fue el comentario de una
trinitaria que se acercó al monumento.
(César Rodríguez Cacheiro)
El certamen fue ganado por el grupo duraznense “18x50”, trabajadores de la cultura que desarrollan una nueva experiencia colectiva. En la primera etapa diseñaron una maqueta de 20 centímetros que propone una imagen geométrica no figurativa: un rectángulo vertical que sostiene al ojo “observador” del periodismo.
El colectivo está compuesto por: Juan Fernández, Rayo Ferreira, Alexis Sibrú, Pedro Yoffre, Gabriela Agüero, Marta Ruiz Díaz, Miguel Casalás, Hugo Rovira, Jhonny Rodríguez, Eduardo Cortazo, Liliana Fernández, Cacho Burgues, Jorge Rivas, Cecilia Hémala, María Gamarra, Alejandro Casaballe, Leonardo Aldama, Ricardo Giordano, María Inés García, Cecilia O'Neill, Martín Álvarez y Javier Villasuso, entre tantos.
El punto elegido fue una esquina del Parque Lavalleja de Trinidad, ubicada en José González y Treinta y Tres. La estructura de tres metros de altura fue construida en mortero de arena y portland, reforzado por una estructura de hierro que le entregan una solidez que conmueve, y que le confiere un fuerte carácter “anti vándalos”. Al pie de la obra, una serie de luces emite cinco colores, rojo, verde, azul, amarillo, blanco.
Al pie de la obra una placa alusiva indica: “Monumento al Periodismo y a la Comunicación Social en homenaje a los Periodistas y Comunicadores Sociales por su contribución al Desarrollo y a la Cultura”. Un detalle innovador, que acrecienta su carácter inclusivo, es que las palabras escritas en su base, “Difusión, Hechos, Recepción e Investigación”, se reproducen en su cuerpo principal en sistema Braille. Los escultores insertaron 120 semiesferas en la técnica de rakú para que las personas no videntes puedan recibir el mensaje a través del tacto.

Lo vieron todos
Una intervención urbana que
evoca al periodismo uruguayo
en el Parque Lavalleja de
Trinidad, capital de Flores.
(Diago Amir)
El Primer Monumento al Periodismo y la Comunicación Social fue inaugurado el sábado 27 de octubre de 2012, a las 19 horas en punto. El acto conducido por maestro de ceremonias duraznense Julio Díaz, contó con la presencia de una multitud de periodistas, estudiantes, docentes, artistas, funcionarios municipales y nacionales y muchos vecinos trinitarios.
La parte oratoria fue abierta por el periodista Horacio Knaeber, presidente de la Red Internacional de Periodismo Social y principal impulsor de la iniciativa. “Para nuestra organización es un momento histórico y la culminación de un proyecto común con la sociedad civil de este departamento que lo tomó la idea como propia y cumplió su parte de la tarea. Habrá otras obras artísticas alusivas al periodismo uruguayo, pero esta siempre será la primera. ¡Vaya nuestro agradecimiento y nuestra admiración al pueblo de Trinidad!”
El intendente de Flores, el médico veterinario Armando Castaingdebat, recordó que la iniciativa original fue planteada por el comunicador duraznense Carlos Silva, en el encuentro Comunicarte 2009. “Para los porongueros es un motivo de orgullo inaugurar este monumento, por su originalidad y su significado universal, porque nunca es tarde para homenajear a quienes nos informan.”
El presidente del jurado que seleccionó la obra, arquitecto César Rodríguez Musmano, puso énfasis en la innovación que significa el mensaje en Braille. “Es un magnífico aporte a la accesibilidad del disfrute universal del arte.” El momento más emotivo del acto fue la participación de un vecino trinitario no vidente, quien con alegría indisimulada, leyó en voz alta la placa alusiva a través del tacto. Tras la lectura fue abrazado fraternalmente por los asistentes que sintieron como propio su único comentario: “¡Por fin!”
De noche hubo otra visita al monumento para visualizarlo a pleno, con todas sus luces encendidas. Fue una segunda oportunidad para los periodistas, y para los vecinos que con toda naturalidad se apropiaron de la que ahora es su obra, mientras compartían miradas cómplices, preguntas y sacaban muchas fotografías. “Fue un espectáculo conmovedor, repleto de colores, que disfrutamos como periodistas que nos sentimos representados por una obra de arte”, afirmó el comunicador televisivo argentino Rolando Graña. Que lo contempló durante un largo rato.

Acta del Jurado
Vecinos, artistas y periodistas.
(Diago Amir)
En la ciudad de Trinidad, Departamento de Flores, República Oriental del Uruguay, a los siete días del mes de mayo de 2012, se reúne el Jurado Calificador del Primer Monumento al Periodismo Uruguayo y la Comunicación Social, compuesto por las siguientes personas:
Presidente: César Rodríguez Musmanno (arquitecto y artista plástico, Salto)
Carlos Sabaño Salán (artista plástico, Tacuarembó)
Silvia Stawski (arquitecta, Intendencia de Flores)
Pablo Fernández (periodista, Red IPES, San José)
Luis Elisburu (periodista, Red IPES, Trinidad)
Marcelo Hernández (periodista, Red IPES, Montevideo)
Consideraciones:
Los miembros del Jurado expresan su conformidad y beneplácito por la inicitiva de la Red Internacional de Periodismo Social (IPES) y el apoyo brindado por el Gobierno Departamental de Flores, para la creación de un monumento de estas características, así como por la convocatoria a los artistas plásticos de la región.
Reunido el Jurado, tras un análisis pormenorizado de la documentación presentada y debate sobre las propuestas decidió por unánime consenso:
-El proyecto presentado con el seudónimo “Difusión” obtuvo el Primer Premio Realización.
-El proyecto presentado con el seudónimo “Mintaka” obtuvo Mención Especial.
Procediendo a la apertura de los sobres:
-El Primer Premio seudónimo “Difusión”, corresponde a Hugo Rovira (Grupo 18x50), Cédula de Identidad 3.351.657-1.
-La Mención Especial, seudónimo “Mintaka”, corresponde a Boris Marcelo Romero, Cédula de Identidad 3.692.061-2.
En prueba de conformidad, se suscribe conjuntamente la presente Acta, en la fecha y forma arriba indicadas.”

Sus valores materiales e inmateriales
transmiten un mensaje democrático”
Es una intervención urbana que concilia visiones, espacios, deseos e ideales, que comunica democracia y arte popular”, afirma el prestigioso arquitecto nacido en 1926, en el Salto uruguayo, que además es artista plástico, gestor cultural y militante social. “Tiene un doble interés patrimonial: por su forma artística y por el mensaje ético que emana de su accesibilidad universal”, opina César Rodríguez Musmanno, presidente del jurado que seleccionó el Primer Monumento al Periodismo y la Comunicación Social. El arquitecto y artista plástico salteño es posee la mayor base de datos de pintores y escultores iberoamericanos, y que asesora en la materia a la UNESCO y a Mercociudades.

-¿Cuál es el valor del Primer Monumento al Periodismo y la Comunicación Social?
-Posee un valor material, por tratarse de una obra original que se entiende muy bien con el espacio público donde fue instalado. También transmite valores inmateriales, por su mensaje democrático y por su accesibilidad universal. Este doble objetivo, cultural y político, en el mejor sentido de ambas palabras, fue planteado por la Red Internacional de Periodismo Social (IPES), que propuso la iniciativa, y por la Intendencia de Flores, que la apoyó en todo momento. Ese doble concepto me encantó desde cuando me convocaron para presidir el jurado, y sé que fue un ideal compartido con los otros integrantes. No fue una experiencia nueva para mí, quizá me llamaron por eso, porque había participado en un tribunal artístico de la Comisión Administradora del Río Uruguay. Pero esta oportunidad fue distinta a las otras, porque se trataba del primero dedicado a la comunicación social y el periodismo uruguayo. ¡Un honor y un desafío por su carácter innovador! Lo primero que hicimos con los compañeros fue visitar el Parque Lavalleja, para apropiarnos nosotros del espacio donde iba a ser instalado. Fue un trabajo enriquecedor de nuestras sensiblidades, porque es un precioso espacio natural. Al principio hubo alguna idea de llevarlo a la Plaza Constitución, en pleno centro de Trinidad, pero nos gustó la propuesta de la Intendencia, tanto por los elementos físicos del parque como por la idea de transformarlo en un centro de reunión cívica.

-¿Cuántos proyectos se presentaron?
Fueron unos cuantos, siete u ocho. Una buena cifra si tenemos en cuenta que era una convocatoria para uruguayos, que podían vivir en el exterior, pero debían ser compatriotas. Las propuestas fueron bastante diversas, cada una con sus fortalezas creativas. La que quedó en segundo lugar, que sus autores firmaron “Mintaka”, proponía elementos informalistas muy interesantes: una forma inflada, en nylon, sostenida por cables desde dos puntos a tierra. Era un despliegue tecnológico muy original, pero no captamos su comunicación. El proyecto estaba muy bien enunciado, y eran excelentes los antecedentes de sus creadores, pero le faltaba ese carácter inmaterial que nos pedían la Red IPES y la Intendencia de Flores.

-¿Qué les gustó de la propuesta ganadora?
-Es un elemento vertical que no desentona dentro de un parque donde los elementos primordiales, son verticales: árboles, columnas. Otro elemento a favor fue la economía en la elección del material, y aclaremos, no me refiero a la economía monetaria, sino a la utilización racional de los recursos espaciales. Cuando fuimos al parque para imaginarnos cómo podían adecuarse la propuestas, nos dimos cuenta que la ganadora se adaptaba mejor al medio. También vimos que representaba una mirada abierta, a través del ojo colocado en la parte superior. Más que un monumento, es una intervención urbana que comunica con su presencia y también con su valores.

-Un elemento original es el mensaje en sistema Braille.
-Definitorio, diría. Es toda una innovación, sin antecedentes en el país, Tan es así que tuvimos que hacer algunas consultas para confirmar su originalidad. El mensaje en Braille está muy bien compuesto: “Difusión, Hechos, Recepción e Investigación”. Es muy artística la colocación de semiesferas en rakú. Posee una gran accesibilidad y tiene un valor cultural fundamental: se puede tocar. No es un bronce distante y erudito. Por el contrario, está plenamente integrado a la vida cotidiana de los trinitarios, que pueden acceder tengan tres o noventa años. Todos podemos disfrutarlo.

La inauguración en el
Parque Lavalleja de Trinidad.
(Diago Amir)
-¿Por qué es importante que pueda ser tocado?
-Es un elemento comunicativo fundamental. Un monumento accesible se ve y se toca con facilidad. Durante tiempo trabajé con el gran escultor Armando González (1912-1981) a quien todos llamábamos Gonzalito. Lo ayudé en la realización del monumento de Artigas que está colocado en la capital del departamento que lleva el nombre del héroe uruguayo. Cuando estábamos estudiando su ubicación, su entorno y su relación con el espacio, Gonzalito me dijo algo que me quedó para toda la vida. “Un monumento es de la gente, cuando la gente se siente tanta atracción que desea tocarlo.” El Monumento al Periodismo tiene eso, se deja tocar, o más todavía, nos invita a tocarlo.

-¿Qué le queda de su participación en el jurado del concurso?
-Una gran satisfacción por haber seleccionado, con mis compañeros, una propuesta ética y estética. Mi función dentro del jurado fue la búsqueda del consenso, mediante el diálogo y el intercambio de visiones y opiniones. Todos estuvimos de acuerdo en cuál era el proyecto que merecía ser realizado, por su forma, sus materiales, su accesibilidad, su iluminación. No hubo que votar, ni defender votos. Fue una entrañable experiencia colectiva: humana y profesional.

El rakú es sinónimo de
perdurabilidad y belleza”
Para los artistas plásticos durazneses la realización del Primer Monumento al Periodismo Uruguayo y la Comunicación Social fue una experiencia creativa y una tarea innovadora que también fue un desafío: la creación de 120 semiesferas en rakú que conforman la frase “Difusión, Hechos, Recepción e Investigación”. Un elemento que le otorga accesibilidad a la estructura vertical instalada en el Parque Lavalleja de Trinidad, la capital del departamento de Flores, por iniciativa de la Red Internacional de Periodismo Social. “Es una técnica milenaria que exige una masa fuerte, de buena calidad”, asegura Daniel Rodríguez, integrante del Grupo 18x50. “Las piezas son esmaltadas y además utilizamos un importante porcentaje de óxido. Se colocan al horno y cuando alcanzan los 950 grados se retiran y se introducen en recipientes con aserrín, donde se ahuman.”
El trabajo artesanal se inició el sábado 4 de agosto en el taller de Durazno. “Luego del primer proceso se retiran nuevamente y se pasan enseguida al agua. El rakú es sinónimo de perdurabilidad y belleza y los cambios de temperatura le otorgan a las piezas una muy linda terminación”, afirma Rodríguez.
La estructura de tres metros de altura fue construida por la empresa Mesón, en mortero de arena y portland, reforzado por una estructura de hierro que le entregan una solidez y una visión que conmueven. De esta forma se concretó un proyecto cultural de la Red IPES, con apoyo de la Intendencia de Flores.