jueves, 23 de septiembre de 2010

Teatro Solis, Teatro del Sol

Frente del Solís.
(Alejandro Sequeira)
Tímpano de cultura

Es un ejemplo de neoclacisismo republicano, una realización ecléctica compartida por cuatro arquitectos: el italiano Carlos Zucchi, el español Francisco Javier de Garmendia, el francés Víctor Rabu y el uruguayo Clemente César. Por su frente y sus columnas del pórtico ha sido comparado con un coetáneo: el Teatro Carlo Felice, inaugurado poco tiempo antes en Génova. La forma de herradura de su sala, parece inspirada en la que el arquitecto Giuseppe Piermarini diseñó en el Teatro Alla Scala de Milán, y su interior tiene una similitud notable con otro recinto italiano: el Teatro Metastasio de Prato, de Florencia. Su emblema es el Sol de Cabellera dentro de un tímpano. Su nombre oficial es con tilde en la "i", una dudosa alusión al navegante español Juan Díaz de Solís, también dudoso descubridor del Río de la Plata pese que así figura en todos los libros de Historia. La realidad es un secreto a voces. Sus creadores, en su mayoría masones, utilizaron ese rasgo acentuado con sencrética intención, a vista y paciencia del poder católico imperante. Fue inaugurado, a mediados del siglo XIX, con una función estelar de la ópera Ernani de Giuseppe Verdi por la compañía de Sofía Vera Lorini. 

Sobre la base del fascículo Teatro Solís de la serie Paseos que Enseñan (Trocadero Gabinete DDiseño, El País, 2008), y del libro Montevideo Manual del Visitante 2013.


Sala principal en forma de herradura.
(Alejandro Sequeira)
El Solís es uruguayo por donde se lo mire; una elevada expresión patrimonial de un país que lo preserva como seña de su cultura. Fue protagonista de infinitas historias, de generaciones de hombres y mujeres que actuaron sobre sus tablas y de otras tantas que disfrutaron desde su platea o sus palcos. La soprano Luisa Tetrazzini o Adelina Patti, el tenor Enrique Caruso, actores y actrices de la talla de Sara Bernhardt, Eleonora Duse, Lola Membrives, Margarita Xirgu, Luis Jouvet, Jean Vilar, Marcel Marceau; los músicos Arthur Rubinstein y Andrés Segovia, los bailarines Anna Pavlova, Isadora Duncan y Vladimir Vassiliev, son algunos de los nombres de la escena mundial que compartieron su arte con el público montevideano; cautivados por la seducción del sol naciente.
La historia del Teatro es la historia de las compañías internacionales y de los grandes artistas nacionales que siguen pasando por su majestuoso escenario, también de las instituciones que allí organizan sus actividades Centro Cultural de Música, Pro Opera– y de los entrañables elencos residentes que alberga: la Comedia Nacional y la Orquesta Filarmónica de la Ciudad de Montevideo.

Teatro Solís recién inaugurado,
visto por H. Berthet, 1855.
(Archivo Solís)
La fiesta inolvidable
La Guerra Grande había sido culpable de una interminable demora en la reanudación de obras, hasta enero de 1852. Pero la espera valió la pena. El Teatro Solís abrió sus puertas el 25 de agosto de 1856, con un acto académico culminado con la ópera Ernani, de Giuseppe Verdi, por la compañía italiana de Sofía Vera Lorini, ante más de dos mil personas apretadas en una sala pronta para recibir a 1.484 espectadores sentados. Testigos cuentan que el presidente Gabriel Antonio Pereira no pudo ocultar su emoción, que fueron lágrimas pasada la medianoche, cuando al final del espectáculo se lanzaron fuegos artificiales desde la plazoleta del flamante coliseo.

Teatro Solís
Barrio: Ciudad Vieja
Logo del Solís.
(Trocadero)
Ubicación: Buenos Aires 686, entre Juncal y Bartolomé Mitre.
Ciudad: Montevideo
Teléfono: 1950 3323 o 3325, int. 110
Correo electrónico: visitaguiada@teatrosolis.org.uy
Información
Visitas para todo público: martes y jueves a la hora 16, miércoles, viernes y domingo a las 11,12 y 16; sábado a las 11, 12, 13 y 16. Los miércoles son gratuitas, los demás días tienen un costo de un dólar estadounidense (en español) y dos dólares (en otros idiomas). Visitas educativas: martes y jueves, a las 10, 11 y 14.30 horas.

Puertad de entrada al Vestíbulo.
(Trocadero)
El Teatro Solís propone una creativa modalidad de paseo patrimonal con guías que cuentan la historia del edificio, y actores como personajes que intervienen de forma itinerante, sosteniendo artísticamente el estímulo del visitante. Con una duración de 50 minutos, tanto para público en general como para instituciones educativas, el recorrido repasa 152 años de la mejor cultura del país, a través de un relato que también incorpora hechos, anécdotas, biografías y objetos. Las visitas de instituciones de enseñanza deben agendarse previamente, para que el Departamento de Educación envíe por correo o fax, un material especialmente preparado para ser discutido previamente en clase. El Teatro cuenta con guías especializados en inglés y portugués, y con personal que realiza visitas con grupos de discapacitados visuales. Ambos servicios debe ser reservados con anticipación.

"No soñar, no esperar, no creer en alguna cosa... es como no existir."
Margarita Xirgu

La Comedia nace para promover a los autores uruguayos, y para dar a conocer un teatro de arte diferente al comercial."
Justino Zavala Muniz

MINIBIOS
Justino Zavala Muniz (1898-1968)
Nacido en Melo, la capital de Cerro Largo, formó parte de un grupo de jóvenes intelectuales de su departamento junto con Emilio Oribe, Juana de Ibarburou y Casiano Cacho Monegal. Político, periodista, historiador, novelista, dramaturgo, fue opositor a la dictadura de Gabriel Terra, que lo desterró al Brasil; activo militante republicano en la Guerra Civil Española y estrecho colaborador del legítimo gobierno hispano derrocado por Francisco Franco. En 1942 fue elegido senador por el Partido Colorado y en 1947 promovió la creación de la Comedia Nacional, cuando era presidente de la Comisión de Teatros Municipales, con plenos poderes y autonomía de acción. Desde un principio recibió el invalorable apoyo del autor y empresario Angel Curotto, y a partir de 1949 de la actriz catalana Margarita Xirgu. Más adelante fundó la Escuela Municipal de Arte Dramático, la Escuela Municipal de Música, el Museo y Biblioteca del Teatro Solís. En noviembre de 1954 presidó la Asamblea Mundial de la UNESCO, en Montevideo, en la que fue electo presidente por un período de dos años. De su producción literaria se destacan cuatro obras: La cruz de los caminos (1933), En un rincón del Tacuarí (1938), Alto Alegre (1940), Fausto Garay un Caudillo (1942). Falleció el 23 de marzo de 1968, en la capital uruguaya que le tributó honores de jefe de Estado al día siguiente.

Margarita Xirgu (1888-1969)
Nacida en el municipio catalán de Molins de Rei, fue una consagrada actriz teatral dedicada a la obra de Federico García Lorca, que dirigió la Escuela Municipal de Arte Dramático de Montevideo. Era una niña prodigiosa que debutó como profesional en la Compañía de Josep Santpere, hasta que se independizó en 1910, para estrenar, entre otras: Andrónica y La reina joven, en el Teatro Romea de Barcelona. En 1914 se fue a Madrid, donde trabajó en el Teatro Español, interpretando a Ramón del Valle Inclán, George Bernard Shaw, Gabriele D’Annunzio, Alejandro Casona y García Lorca, de quien fue asidua colaboradora. Ella estrenó casi todas sus obras: Mariana Pineda, con decorados de Salvador Dalí (1927); La zapatera prodigiosa (1930), Yerma (1934), Doña Rosita la soltera o El lenguaje de las flores (1935); y reestrenó Bodas de sangre (1935).
Margarita Xirgú fue una exiliada republicana de la Guerra Civil Española que pasó por Chile en 1939, antes de radicarse en el Río de la Plata. En 1945, en Buenos Aires, estrenó La casa de Bernbarda Alba, el último drama de Garcia Lorca; pero fue en Montevideo donde encontró el sitio propicio para desarrollar su vocación. En 1949 fue contratada por la Comisión de Teatros Municipales, como directora de la la Escuela Municipal de Arte Dramático, y participó en obras memorables de la Comedia Nacional. Obtuvo la nacionalidad uruguaya y permaneció en su casa de Punta Ballena hasta el último día, un 25 de abril de 1969.

Margarita Xirgu debutó en el Teatro Solís el 28 de octubre de 1949, con La Celestina, de Fernando de Rojas, acompañada por Concepción China Zorilla como Melibea y Horacio Preve como Calisto; ella desempeñó el papel de Celestina.

En 1988 la Generalitat de Catalunya reclamó la repatriación de los restos de la gran actriz que actualmente descansan en su pueblo natal.

El sol naciente
Sol naciente dentro del tímpano.
(Trocadero)
Es un símbolo del mayor centro artístico y cultural del Uruguay, ubicado dentro del tímpano que se eleva sobre una pared frontal con tres ventanas en forma de arco de medio punto. Es una figura en relieve que acompaña al edificio desde su nacimiento, y que desde entonces realza los valores republicanos de quienes soñaron y lograron su construcción. Es también un homenaje al talento nacional, porque fue una idea de Clemente César, el arquitecto compatriota que se ganó un lugar entre tantos colegas europeos de fama mundial.
El sol naciente lidera la fachada principal del Teatro, o frontispicio, que también se compone de un peristilo de ocho columnas corintias que se adelanta al cuerpo del edificio sobre una escalinata de mármol, dando reparo a las puertas de acceso al foyer, y a los balcones del Salón de Honor.
Al principio fue un jeroglífico dorado, como correspondía a su estilo neoclásico, al igual que las once letras de un nombre que atesora historias apasionantes: Teatro Solís. Hace algunas décadas su brillo fue adecuado a los nuevos tiempos, pero sin perder su notable influencia en el paisaje de la Ciudad Vieja y en la memoria de todos los uruguayos.

Farola
Es la inconfundible linterna roja del vértice superior de la fachada principal que anuncia a la población que esa noche hay función en el Solís. Su origen viene de la época de inauguración, en 1856, cuando su luz era fácilmente visible para los vecinos del Cardal, la Aguada y hasta el Paso Molino, en una ciudad sin edificios altos. Actualmente se mantiene como una encantadora tradición, luego de recuperados sus elementos de brillo y luminosidad.

Foyer era el salón donde el rey recibía a sus invitados en los entreactos de las óperas, y por añadidura es la recepción de un auditorio. Es un vocablo francés que significa sala de entreactos, que en muchos teatros del mundo también se llama salón dorado.

Peristilo es un término técnico en arquitectura, que define a la galería de columnas que rodea un edificio.

Tímpano es el espacio superior de una fachada, decorado con figuras en relieve.

El Mago
En la década de 1920 el Solís fue escenario de memorables espectáculos de Carlos Gardel, con funciones a sala llena, muy comentadas en la época. El Mago era habitué del Teatro, muchas veces como espectador.

La idea original
Inauguración del Solís,
según Roesler, 1856.
(Archivo Solís)
En el entreacto de una función en la antigua Casa de Comedias, una noche de otoño de 1840, dos amigos comentaban que Montevideo necesitaba un nuevo teatro, “más conforme a la civilización y al decoro”. Aunque la capital uruguaya comenzaba a sufrir los estragos de la Guerra Grande, iniciada el año anterior, sus habitantes no se resignaban a perder hábitos de cultura y recreación. No fue difícil para Juan Miguel Martínez y Antonio Rius, llamar la atención de otros empresarios que se sumaron a la iniciativa. Hubo una convocatoria pública a interesados, hasta que el 16 de junio se formó la sociedad de accionistas Empresa del Nuevo Teatro, con un capital de 150 mil patacones. El primer paso fue adquirir el terreno de Ramón de las Carreras, de 10.860 varas cuadradas, que era el límite entre la Ciudad Vieja y la Ciudad Nueva, en la calle San Sebastián, hoy Buenos Aires.

–Juan Benito Blanco, Francisco Solano Atuña, Juan Francisco Giró, Luis Lamas, Ramón Artagaveytia, Manuel Herrera y Obes. Son algunos nombres presentes en los archivos históricos de la sociedad anónima que creó el Teatro Solís –recordaba la joven guía a un grupo que visitaba una mañana el edificio.
La duda de una niña de unos siete años, no se hizo esperar. Aunque no se atrevió a preguntar frente sus eventuales compañeros de recorrida, se la planteó a su padre en voz muy baja: –¿A Benito Blanco le dieron una calle porque fundó el Teatro Solís?

El teatro en 1885.
(Archivo Solís)
Teatro de la Empresa fue su primer nombre, del 1 de setiembre de 1854, mientras la Comisión Directiva votaba uno definitivo entre tantas propuestas: Teatro de la Ópera, Teatro del Progreso, Teatro del Sol, Teatro de la Armonía, Teatro de Montevideo, Teatro Oriental, Teatro de la Constancia, Teatro de la Paz, Teatro Solís. Tras largos debates, finalmente se aprobó el que homenajeaba al navegante Juan Díaz de Solís, descubridor del Río de la Plata. Una designación que no solo causó discusiones entre aquellos pioneros, y sus contemporáneos, sino que más tarde provocó dudas; para muchos su nombre oficial poco se relaciona con el sol de su frontispicio.“Pudo haber sido cualquiera ellos, porque el Solís es fundamentalmente, la consolidación de una idea”, asegura la historiadora Daniela Bouret.

La construcción del Solís comenzó el 7 de setiembre de 1841, pero no fueron quince años de trabajo hasta su inauguración en agosto de 1856; se debe restar el período del Sitio Grande (1843-1851) cuando quedó paralizada la obra.

Vara es una antigua unidad de longitud española que equivalía a 83.59 centímetros. Una manzana actual son, aproximadamente, 10 mil varas cuadradas.

"También tu nombre es inmortal, Solís. Y rememora el del audaz piloto que el primero, burlándose del noto, en nuestras playas enclavó la cruz." Fragmento de la poesía de Francisco Xavier de Acha leída la noche inaugural del teatro.

En la década de 1920.
(Archivo Solís)
Los cuerpos laterales del Teatro se construyeron en dos etapas: la planta baja entre 1869 y 1874 y la alta entre 1884 y 1885. Fueron proyectados por el arquitecto francés Víctor Rabu, quien coronó sus pretiles con cúpulas que afectaban las lineas del frontispicio, achatándolo y desmereciendo el conjunto. Esas cúpulas fueron demolidas, luego que el 30 de setiembre de 1940 se derrumbara una sobre el cine Parlante que funcionaba en el ala de la calle Juncal. Una historia que también transitó las páginas policiales, porque hubo un espectador muerto y decenas de heridos.

Nuevo Teatro
Fue el nombre elegido en un concurso convocado en 1856 por el periódico El Comercio del Plata. “Si bien el que ganó, Teatro del Progreso, no fue tenido en cuenta por la Comisión, la participación popular y daba cuenta de la esperanza que éste generaba en la población", afirma la historiadora Daniela Bouret.
Al año siguiente de fundado, su programación fue súbitamente interrumpida por una epidemia de fiebre amarilla. Durante tres meses, entre marzo y mayo de 1857, no hubo funciones porque se creía que la iluminación a gas del Teatro podía ser causante de la mortal plaga; los avances médicos negaron esta hipótesis y el público volvió a llenar la sala.

Imaginen la emoción del público que pudo ver desde aquí al gran actor italiano Vittorio Gassman, el mimo Marcel Marceau, a los bailarines Anna Pavlova, Jorge Don, Rudolf Nureyev y Alicia Alonso. Durante la Primera Guerra Mundial se realizaron varios espectáculos de beneficencia; uno de los más destacados en 1917, cuando Arthur Rubinstein y Vaslav Nijinski unieron su gracia y genialidad en una presentación destinada a recaudar fondos para la Cruz Roja anglo–francesa.”
Anna Pignataro, directora del Departamento de Educación del Solís.

El costo total de la obra fue de 268.239 pesos con 227 reis.

8
Justino Zavala Muniz en la
Comisión de Teatros Municipales.
(Archivo Solís)
Justino Zavala Muniz, Ángel Curotto y Margarita Xirgu fueron los primeros conductores de la Comedia Nacional. Una vez creada la Escuela Municipal de Arte Dramático, el dramaturgo melense se instaló en una oficina a la que acudían directores, artistas, intelectuales, periodistas, políticos. Era el célebre camarín número ocho del Teatro Solís.

20
Fueron al obras que Margarita Xirgu interpretó o dirigió en el Solís hasta abril de 1967. Su última participación fue en la comedia satírica Pedro de Urdemalas, escrita por Miguel de Cervantes Saavedra.


Desde el primer día fue parte de la vida cotidiana de la población, tanto como las tertulias en las casas, las corridas de toros o las riñas de gallos, y el público en su gran mayoría inmigrantes europeos estaba acostumbrado a disfrutar de este tipo de espectáculo y especialmente de las operas. Esto permitió que La Traviata se estrenara el 2 de setiembre de 1856 en Montevideo, antes que en Londres o Nueva York. Su otra fortaleza fueron las obras teatrales. Dos días después de la inauguración, se estrenó Oh, qué apuros!! una comedia del autor nacional Francisco Xavier de Acha.”
Anna Pignataro, directora del Departamendo de Educación del Teatro Solís.

Florencio y Guarnero
Además de recibir espectáculos de ópera, teatro, danza y variedades, el Teatro Solís fue considerado un espacio consagratorio de autores nacionales, preferido para reuniones universitarias, congresos científicos, encuentros políticos, certámenes literarios, y hasta se realizaron velatorios. Hubo dos memorables: la despedida del dramaturgo Florencio Sánchez en 1910, y décadas después la del notable actor Enrique Guarnero, símbolo de la Comedia Nacional.

Alberto Candeau y
Margarita Xirgu,
en Macbeth, 1954.
(Comedia Nacional)


En tres actos
La historiadora Daniela Bouret describe tres etapas en la gestión del Teatro Solís. La primera se inició en 1840 cuando fue creada la Sociedad Anónima que emprendió la construcción de un teatro privado con fines de inversión económica, influencia política y prestigio social. La segunda se sitúa alrededor de 1937, cuando el coliseo fue adquirido por la Intendencia de Montevideo, luego de una baja en el precio de las aciones de la empresa, muy probablemente provocada por nuevas alternativas al tiempo libre, como el cine y el radioteatro. La tercera comenzó en 1998 cuando un incendio dejó ver la precariedad de las instalaciones del edificio y puso de relieve la necesidad de una modernización, que tuvo su mayor hito en la reapertura de 2004 y que finalizará en octubre de este año con el lanzamiento de un innovador proyecto de gestión cultural

Desde 1985 el Teatro Solís es administrado por el Departamento de Cultura de la Intendencia de Montevideo.


En la década de 1930.
(Archivo Solís)
El 24 de junio de 1937 comenzó una nueva historia del Solís cuando fue adquirido por la Intendencia de Montevideo en 600 mil pesos. Unos meses antes, una Asamblea General Extraordinaria de la Sociedad Anónima autorizaba a la Comisión Directiva a negociar con el Estado, en una transacción que incluía todas las edificaciones y dependencias en sus 5.522 metros cuadrados. Aquél fue un año recordado por la puesta en marcha de la refinería de ANCAP en la Teja, por el contrato con un consorcio alemán para la construcción de la usina hidroeléctrica en Rincón del Bonete y por el primer premio del pintor Manuel Rosé en el Salón Nacional de Artes Plásticas realizado en los salones del Solís; pero también era un país de dos millones de habitantes que sufrían la dictadura de Gabriel Terra.
En 1940 ocurrió la catástrofe del cine Parlante, por el derrumbe de una cúpula metálica del ala este del Teatro, que obligó al cierre del edificio para mejorar la seguridad de sus instalaciones en 1943. El coliseo fue reabierto un 25 de agosto de 1946, con un nuevo modelo de gestión municipal de la cultura, impulsado por el intendente Andrés Martínez Trueba. Por entonces se creaba una Comisión Honoraria de Asesoramiento en la Dirección y Administración de los Teatros Municipales, que dio lugar a la Comisión de Teatros Municipales presidida por Justino Zavala Muniz, cuya primera decisión fue designar a Domingo Gallicchio y Angel Curotto para dirigir el Solís. Una organización memorable que fundó la Comedia Nacional, la Escuela Municipal de Arte Dramático, el Museo y Bibilioteca del Teatro, los Coros Municipales, y que reorganizó la Escuela Nacional de Música.

La Comedia Nacional es del mismo año que el Teatro Nacional Popular de Francia y Il Piccolo Teatro di Milano.

Titus Andrónicus, 2006.
(Comedia Nacional)
Comedia Nacional
Fue fundada en 1947, por iniciativa de Angel Curotto y José Pedro Blixen. Fue decisiva la intervención de Justino Zavala Muniz, presidente de la Comisión de Teatros Municipales, que convenció al intendente Andrés Martínez Trueba sobre la necesidad de crear un elenco oficial. También fue necesario someter el proyecto a consideración de la Sociedad Uruguaya de Actores (SUA), el Círculo de la Crítica y de la Asociación General de Autores del Uruguay (AGADU). El 23 de mayo hubo una asamblea de 150 artistas que aprobó la creación de dos comisiones: una de jurado para seleccionar a sus integrantes y otra que debía confeccionar el reportorio de obras.
El elenco fundador, dirigido por Carlos Calderón de la Barca, estaba integrado por: Flor de María Bonino, Carmen Castell, Martha Castellanos, Zelmira Daguerre, Mora Galián, Cotina Jimenez, Mary Marchissio, Rosita Miranda, Elsa Ubal, Rómulo Boni, Alberto Candeau, Héctor Coure, Enrique Guarnero, Guzmán Martínez Mieres, Carlos Muñoz, Miguel Moya, Ramón Otero, Horacio Preve.
La Comedia Nacional debutó en el Teatro Solís, el 2 de Octubre de 1947, con El león ciego, de Ernesto de Herrera; una fuerte condena a las guerras civiles y al caudillaje, considerada la pieza más representativa y simbólica de la dramaturgia uruguaya.

A medio peso
Explanada de ingreso al
Solís con las rampas de
accesibilidad universal.
(Alejandro Sequeira)
"Los fondos con que contábamos cubrían el presupuesto de dos meses; por tanto era el público que debía decidir. Cada noche al terminar los ensayos nos reuníamos a hacer números y cada noche resolvíamos hacer más economías. Carlos Brussa trajo parte del vestuario, otros consiguieron los muebles, Zavala Muniz facilitó muy sagrados recuerdos familiares, como la lanza de su abuelo el general Justino Muniz que Gumersindo (Alberto Candeau) lució todas las noches en escena. En este clima se preparó el estreno (de El León Ciego); puestas a la venta las entradas, a 0.50 centésimos la platea, se agotaron tres días antes...y por fin llegó el día”.
Angel Curotto (19021990), hombre del teatro rioplatense, fundador de la Comedia Nacional.

Galas de Tango, el ciclo iniciado a fines de 1993, es un ejemplo de la innovación liderada por el maestro Federico García Vigil.

La Filarmónica, 2011.
(Teatro Solís)
La Orquesta Filarmónica de la Ciudad de Montevideo fue creada por resolución comunal del 8 de abril de 1958. Pero no se llamaba así. Al principio fue la Orquesta Sinfónica Municipal, que debió convocar a un concurso de músicos para iniciar los ensayos previos a un aguardado debut en el Teatro Solís. El primer concierto fue realizado el 17 de julio de 1959, bajo dirección del maestro Carlos Estrada, con una formación original de solo 30 integrantes.
Estrada fue sustituido a su muerte, en 1971, por el maestro Hugo López, que permaneció cuatro años. Durante la dictadura no hubo un director musical estable, pero con la recuperación democrática asumió Federico García Vigil para liderar un proceso de modernización y democratización de los repertorios sinfónicos. En 1990 la institución modificó su imagen y pasó a llamarse Orquesta Filarmónica de la Ciudad de Montevideo, desde 1992 con la dirección artística del maestro Moisés Lasca. Al año siguiente retornó García Vigil, para captar nuevos públicos con propuestas basadas en la diversidad musical; una tarea que cumplió hasta 2007, el año de su retiro.
Bruna, joven violinista uruguaya
que cada año participa junto con
otros estudiantes de América
en el Festival Internacional
de Música STU.
(Teatro Solís)

Residentes
La Comedia Nacional y la Orquesta Filarmónica de Montevideo son los elencos residentes y el eje de la programación del Teatro Solís. Ambos cuerpos tienen sus oficinas, vestuarios, talleres y depósitos en el alta este del histórico edificio, sobre la calle Juncal. En ese mismo sector funcionó la Escuela Municipal de Arte Dramático Margarita Xirgu, entre 1949 y 1998.

Blanes
En junio de 1941 el Solís fue sede de la “Exposición de la Obras de Juan Manuel Blanes” que contó con 308 cuadros de colecciones oficiales y particulares, más de seis telas pertenecientes al gobierno argentino, 21 dibujos y 29 objetos y documentos del célebre pintor compatriota.

Carnaval
En la sala se realizaron los más famosos bailes de carnaval que recuerde la ciudad, muy esperados por la sociedad montevideana, y una fuente de ingreso para el Teatro. Pero luego de tanto esplendor fueron suspendidos porque ocasionaban un deterioro importante en el piso de la platea; era necesario retirar sus mil butacas.

El gran teatro, el gran cementerio, la gran plaza de la ciudad. ¿Qué montevideano no gozó alguna ves de esos hallazgos de precisión y armonía.”
Ramón Mérica, en Montevideo, Arte y Paisaje.


Carlo Zucchi
Fue el arquitecto italiano que elaboró el proyecto original del Solís, luego adaptado por el español Francisco Javier de Garmendia. El notable ingeniero y arquitecto nació el 25 de febrero de 1789, en la norteña provincia de ReggioEmilia. El joven rebelde fue agitador y conspirador político, soldado de Napoleón y miembro de una temida logia masónica: La Spilla Nera (El broche negro). Condenado a tres años de prisión con medidas de seguridad, al año y medio consiguió canjear la pena por el exilio, que lo llevó primero a París y de allí a Buenos Aires, un 18 de diciembre de 1827. En la capital argentina tenía una vida sin emociones, hasta que denunció la “asfixia dictatorial” de Juan Manuel de Rosas. En junio de 1836 cruzó a Montevideo, donde se abrió camino hasta ser Arquitecto de Policía y Obras Oúblicas, cargo similar al actual ministro de Transporte y Obras Públicas.
El Nuevo Teatro era la obra que más anhelaba concretar, pero fue la que provocó su airada partida del país, por desentendimiento con los accionistas de la Empresa. Su proyecto, presentado en 1841, fue cambiado por otro que parecía menos costoso y su responsabilidad entregada al español Francisco Javier de Garmendia y al uruguayo Clemente César. Los expertos dicen que en realidad se ejecutaron los planos de Zucchi, con unas pocas variaciones. El ingeniero y arquitecto paso dos años en Río de Janeiro, antes de retornar a su ReggioEmilia natal, para morir un 9 de setiembre de 1849. Aunque no vio concluida la idea, su nombre es recordado en la explanada exterior del Solís.

Teatro, plaza, cementerio
Federico García Vigil, director
histórico de la Filarmónica.
(Teatro Solís)
Carlo Zucchi realizó los planos de la bahía y de la sede del Tribunal de Comercio (1836); remodeló la Plaza Independencia y le dio un nuevo ordenamiento edilicio (1837); proyectó la casa de Elías Gil, donde hoy está el edificio inconcluso de la Suprema Corte de Justicia que será destinado a oficinas del Poder Ejecutivo, reformó el Cementerio Nuevo (actual Central) y su rotonda (1837), proyectó la refacción de la Iglesia Matriz (1839), construyó la residencia del futuro presidente Juan Francisco Giró (1840), diseñó el edificio para la Capitanía del Puerto y Resguardo (1841).
Antes de la construcción del Teatro Solís su manzana formaba parte de un gran descampado de unas 20 cuadras de largo por 16 de ancho, rodeado de barrancos, zanjas, rocas, médanos y caminos. Según crónicas de la época, Montevideo era una ciudad sucia, con pocas calles empedradas, sin saneamiento, con animales pastando entre las casas, pantanos y cueros y carnes pudriéndose en las esquinas y ratas.

1840
El 16 de junio se formaba la sociedad anónima liderada por Miguel Martínez y Antonio Rius con la idea de fundar una sala teatral. Su directiva encomendó al arquitecto italiano Carlos Zucchi la elección del terreno y la realización del primer proyecto que luego fue rechazado. En un segundo llamado, se adjudicó su construcción al arquitecto español Franciso Javier de Garmendia, basada en el proyecto de Zucchi.

1841
Araña del vestíbulo.
Luminaria estilo
Imperio de 1.5
metros de altura,
con 15 lamparitas.
(Alejandro Sequeira)
El 7 de setiembre comenzó la construcción del Nuevo Teatro, sus cimientos y alcantarillas, interrumpida por el Sitio de Montevideo que obligó a mantener en custodia los materiales de la obra. A principios de 1852, finalizada la Guerra Grande, se reanudaron las obras del cañón central: sala, escenario, vestíbulo, camarines y depósitos. Al poco tiempo la empresa destituyó a Garmendia como director de obra, poco antes de su finalización.

1856
El 25 de agosto abría sus puertas el Teatro Solís con la ópera Ernani del italiano Giuseppe Verdi, interpretada por la compañía de Vera Lorini. Desde ese lunes invernal la Farola de la fachada se enciende para dar aviso a los montevideanos del comienzo de cada función.

1868
Ese año se inició la construcción de las alas laterales al cañón central, por el arquitecto francés Victor Rabu, coronadas por cúpulas metálicas que permanecieron hasta 1940. Por entonces, el ingeniero Luis Andreoni proyectaba ocho locales para ser alquilados como viviendas, restaurantes, fondas, museos, farmacias, y hasta institutos de enseñanza.

1937
Un 24 de junio la Intendencia de Montevideo adquirió el Teatro Solís a la Sociedad Anónima y de inmediato realizó reformas en el edificio y en el entorno urbano, con la demolición del Mercado Central, la conexión de la calle Reconquista con Soriano, el ensanche de las calles Bartolomé Mitre y Buenos Aires y la demolición de la manzana entre Juncal y Liniers. El 25 de agosto se inauguraba el primer Salón Nacional de Artes Plásticas.

1947
Columnas del vestíbulo.
(Alejandro Sequeira)
Fue creada la Comisión de Teatros Municipales y el xx de octubre debutaba la Comedia Nacional en el Solís, con el dramna El león ciego de Ernesto Herrera. Desde entonces la institución teatral creada por Angel Curotto, con apoyo de Justino Zavala Muniz, es residente del coliseo. Así se consolidaba un modelo de gestión publica de la cultura, con la supresión del alquiler de locales a privados y su disposición para la Comedia Nacional y la Escuela Municipal de Arte Dramático, creada en 1949 con la dirección de la actriz catalana Margarita Xirgu, arribada ese año al país.

1958
El 8 de abril fue creada la Orquesta Sinfónica Municipal, que debutó el 17 de julio del año siguiente en el Teatro Solís, con treinta músicos dirigidos por el maestro Carlos Estrada. En 1990 la institución modificó su imagen y pasó a llamarse Orquesta Filarmónica de la Ciudad de Montevideo. Federico García Vigil asumió su dirección en 1993, con propuestas basadas en la diversidad musical; una tarea que cumplió hasta 2007, el año de su retiro.

1998
Ese año fue cerrado el Teatro Solís para mejorar su seguridad edilicia y sus instalaciones en la mayor intervención y restauración patrimonial de su historia. En opinión de Gerardo Grieco, su director general, “se trató también de una oportunidad para inaugurar un modelo de gestión cultural pública eficiente”.

2004
Cielo del Solís.
(Trocadero)
El 25 de agosto fue reabierto tras seis años de trabajos de reforma edilicia, de rescate de elementos patrimoniales y de acondicionamiento acústico. Fue una intervención multidisciplinaria, de arquitectos, arqueólogos, antropólogos, historiadores y expertos en arte, que recuperó el vestíbulo, la sala y el glorioso escenario del cañón central del teatro.

2006
Dese ese año se realiza la segunda etapa de reformas que finalizará en octubre. En el ala lateral oeste, sobre Bartolomé Mitre, estará la sala Zavala Muniz para 300 personas, el CIDDAE, la tienda de regalos, la boletería y un salón de exposiciones y conferencias. La Comedia Nacional y la Filarmónica de Montevideo se ubicarán en el ala lateral este, sobre la calle Juncal.

Con llave y candado

"En enero de 1865, hubo una orden perentoria del gobierno que dispuso que fuera habilitado como hospital de sangre. Llegaban heridos de guerra y se pensó en destinar la sala como hospital, pero la directiva se opuso a la medida y mandó cerrar a llave, tranca y candado”. La historiadora Danuel Bouret, directora de Desarrollo Institucional del Solís, sostiene que ese año fue significativo para el país y para el Teatro, porque comenzaba la Guerra de Paraguay y surgían los primeros signos del militarismo.

La sala cuenta con 1458 localidades y es reconocida en el mundo por su acústica.

Nuestro querido Teatro es un excelente formador de cultura y de ciudadanía.” Gerardo Grieco, ex director general del Solís.

El 2 de octubre de 2008 finalizaron las obras de recuperación patrimonial de un anciano venerable que desde entonces es un joven Centro Cultural. En noviembre de 1998, luego de un incendio en un depósito de vestuarios, la Intendencia Municipal de Montevideo cerró el Solís por el alto riesgo que implicaba el mal estado de su estructura e instalaciones. Al año siguiente se inició un trabajo de recuperación edilicia, de rescate de elementos patrimoniales y de acondicionamiento acústico de la sala, por un convenio con la Facultad de Ingeniería y con intervención de un equipo multidisciplinario de arquitectos, arqueólogos, antropólogos, historiadores y expertos en arte. El 25 de agosto de 2004 culminó la primera etapa, con la reinauguración del cañón central del Teatro, que recuperó su vestíbulo, su sala y su glorioso escenario.
Restauración del
cielorraso de la sala.
(Teatro Solís)
Desde 2006 se realizó la segunda etapa que finalizó en octubre de 2008. En el ala lateral oeste, sobre Bartolomé Mitre, se ubica la sala Zavala Muniz para 300 personas, con gradas rebatibles que permiten configurarla de forma circular, frontal o bifrontal. Allí también está el Centro de Investigación, Documentación y Difusión de las Artes Escénicas, la tienda de regalos, la boletería y un salón de exposiciones y conferencias. Las oficinas de la Comedia Nacional y la Filarmónica de Montevideo se ubican en el ala lateral este, sobre la calle Juncal, junto con una sala de ensayo general y dos salas mas chicas para teatro; una sala grande, un depósito de instrumentos y cinco salas individuales para los músicos. Allí funciona Rara Avis, n nuevo restaurante asignado por licitación a privados que pretende alcanzar el prestigio y reconocimiento de su célebre antecesor: El Águila.

Recuperación del sol
naciente en el tímpano.
(Teatro Solís)
CIDDAE
Es el Centro de Investigación, Documentación y Difusión de las Artes Escénicas que funciona en el Solís, dedicado a preservación, clasificación, restauro, digitalización, difusión, de documentos gráficos y escritos de las disciplinas que alberga el Teatro.

Quizá, para quienes recuerdan el viejo Solís, lo más atrayente de la última reforma sea que se puede acceder por una única puerta, esta de Buenos Aires, lo que no sucedía en el pasado cuando según el precio de la localidad el ingreso era por Juncal o Bartolomé Mitre. También la incorporación de la rampa exterior y los ascensores, son elementos que colaboran con esta democratización del acceso del público a las nuevas instalaciones.”
Anna Pignataro, directora del Departamento de Educación del Solís.
 La araña del Solís fue
construida por la fábrica Osler
en Birmingham, Inglaterra. Mide
tres metros de diámetro, pesa
500 kilos, tiene 172 lámparas
y cristalería de Bacatt. Las luminarias
fueron encargadas por la Comisión
Directiva del Teatro en 1908 como parte
de un plan de reformas decorativas.
(Teatro Solís)

Luces y luminarias
En 1887 comenzó la sustitución de la iluminación a gas por la eléctrica. Un estreno glorioso, celebrado con la presentación de una de las mejores actrices de la época, La Divina Sarah Bernhardt, que se encontraba de gira por América del Sur. La instalación completa quedó pronta para la temporada operística de 1903, cuando se presentó la compañía dirigida por el célebre maestro italiano Arturo Toscanini, con la presencia del tenor Enrico Caruso y 285 integrantes.


Caja escénica
Caja escénica.
(Teatro Solís)
Es el espacio central del glorioso teatro, y el más transformado por la última reforma inaugurada en 2004. Había quedado casi obsoleto para la representación de grandes espectáculo que hasta mediados del siglo pasado caracterizaron al Solís como uno de los teatros más apreciados del mundo. El nuevo escenario de 748 metros cuadrados casi duplicó el área original, aumentó notablemente su volúmen y se modernizó con parrillas técnicas de metal que sustituyeron a las antiguas de madera altamente inflamables. También sumó un bajo escenario totalmente desmontable e incorporó una moderna maquinaria escénica, que constituyen la mayor transformación del coliseo desde su fundación. El escenario ahora cuenta con un sistema de acondicionamiento térmico, control de incendio, sistemas de extinción de última generación y telón cortafuego, con seguridad y antincendio.
El nuevo foso de orquesta de 13 x 4 metros, está montado sobre una plataforma móvil de casi cuatro metros de ancho que permite diferentes configuraciones, respondiendo a las necesidades contemporáneas.

Día del Patrimonio
Sala Zavala Muniz.
(Teatro Solís)
El sábado 25 y domingo 26 de setiembre de 2011 fue la decimosexta edición del Día del Patrimonio que evocó a figuras del teatro uruguayo: Florencio Sánchez, José Podestá,Trinidad Guevara, Alberto Candeau, Ángel Curotto, Atahualpa del Cioppo, Antonio Larreta, Dahd Sfeir, Estela Medina, China Zorrilla. Se trató de un reconocimiento a aquellas personas que desde la autoría, la dirección y la actuación han contribuido a la profesionalización de este arte. También fue un buen momento para recorrer los principales escenarios teatrales del país. Entre tantos, el Solis.

sábado, 4 de septiembre de 2010

Memorias de los Almacenes La Grandalesa: 18 y Yí

Negro sobre blanco

Una crónica sobre los emprendores asturianos José Antonio, Secundino y Ricardo Villarmarzo, que hicieron historia con una memorable cadena de almacenes minoristas, la primera de Montevideo.

Ricardo, Jose Antonio , Secundino y
Aurora Villarmarzo, Montevideo, 1928.
(Archivo Villarmarzo)
En las primeras décadas del siglo pasado el drama humanitario de Marruecos sumía en inhumano dolor a las familias españolas. Miles de jóvenes –casi siempre, pobres o aldeanos– eran convocados a morir al sangriento frente del Rif norafricano. El temor a la inmoral contienda decidió a Rosendo y Teresa, a enviar a su hijo mayor a tierras uruguayas. Ese jovencito fue líder de una sólida sociedad de tres hermanos emprendedores, creadores de riqueza y formadores de una cultura empresarial impregnada de ética. Así eran ellos. Pioneros de una legendaria cadena de almacenes, en tiempos que el mundo conocía a Uruguay como la orgullosa «Suiza de América». Un sello inolvidable. Una innovadora propuesta comercial, solo comparable –por el impacto público– con los mayores supermercados actuales. Su eslogan era marca registrada, sinónimo de transparencia y confiabilidad. Escrito con la claridad que rigió sus vidas durante más de medio siglo: La Grandalesa, 18 y Yí.

Sobre la base del Capítulo 11 del libro Héroes sin bronce. Ediciones Trea, Gobierno del Principado de Asturias, Gijón, 2005. 

15 de diciembre de 1938. José salió apurado de la oficina de Ituzaingó 1379, ubicada a pocos metros de la Iglesia Matriz de Montevideo. Era jueves de la semana previa a Navidad, la zafra mayor de su estupendo negocio. Aunque lo disimulaba, tenía una insoportable sensación, mezcla de depresión y repugnancia. Que imaginaba, solo comparable con una cruel agonía o la peor muerte. Minutos antes, había tenido que humillarse frente a un representante de la Falange Española, a quien saludaba levantando el brazo derecho. Sin muchas palabras, le entregaba su colaboración de todos los meses a nombre del «Camarada Villarmarzo».
No era falangista. Sus ideas se habían formado al amparo de la democracia liberal que se respiraba en el Uruguay, influido por el ideario batllista. No tenía militancia política y tampoco le interesaba. El franquismo sometía a su hermano –desde mediados de 1936– a una injusta reclusión en el área de extrema seguridad de la cárcel de Lugo, destinada a los asturianos condenados a muerte.
José estaba cansado de fingir adhesión a derechistas que recaudaban dinero para una audición radial, tristemente famosa en tiempos de la Guerra Civil. «Habla la Falange.» Esa tarde, mientras cruzaba solitariamente la Puerta de la Ciudadela, se vio invadido por una angustiante crisis de conciencia. Por un momento, lo pensó. «Voy a dejar de hacer algo que me hace tanto mal.»
Afiche publicitario de la Fiambrería y
Quesería La Grandalesa, de José y
Ricardo Villarmarzo. La dirección
del comercio era un clásico: 18 y Yí.
(Archivo Villarmarzo)
Un rato después, de regreso en el almacén, aceptaba que aquella indeseable relación era imprescindible para conseguir su único objetivo. Durante años había comprado bonos de diez pesos mensuales, para financiar «reportajes a generales y personalidades de las JONS». Los pagaba la familia, pero él siempre daba la cara.
Junto con Ricardo, su hermano menor y socio comercial, salvaron a Secundino del paredón o el garrote. Primero cambiaron la pena original por cadena perpetua. Luego de insistentes gestiones –no menos humillantes– consiguieron una nueva rebaja, a treinta años. Muy posiblemente, con más donaciones y alguna intercesión, quedaría en «un día». Aunque nadie sabía, cuándo sería ese día.
Tiempo después se enteró de que muchas de sus colaboraciones quedaron por el camino, en manos de un inescrupuloso rezador de rosarios. Que le prometía gestiones jamás realizadas. Traicionado en su credulidad, dominado por una insólita mezcla de ira y desconfianza, tiempo después lo buscaría por toda España. Por suerte, para ambos, no lo encontró.
La ansiada libertad seguiría –inesperadamente– otros derroteros. Fue necesaria una buena relación con obispos sensibles a la devoción por el patrono de Villabolle. En principio fue un acto de fidelidad por las tradiciones, y de amor profundo por su pequeña aldea. Con apoyo de la influyente familia, el 13 de junio se transformó en una gran fiesta regional que, además, recaudaba muy bien.
Las célebres rifas de jamones –organizadas por José Antonio y Ricardo– forman parte de la memoria de tantos ancianos grandaleses que vivieron y sufrieron aquella difícil época. La actitud filantrópica y solidaria rendiría inesperados frutos, años después.
Testimonios eclesiales, sobre la obra realizada en la capilla, fueron argumentos irrebatibles para su liberación. Secundino no era católico práctico, pero guardó siempre en el corazón un amor muy especial por su milagroso San Antonio.

Teresa Álvarez Peñamaría Jardón y
Rosendo Villarmarzo Marín en

Grandas de Salime,  c. 1928.
(Archivo Villarmarzo)
Ellos, sean unidos
José Antonio Villarmarzo Álvarez-Peñamaría nació el 8 de diciembre de 1893. Era el segundo hijo –primer varón– de Rosendo, natural de Folgosa y Teresa, aldeana de Villabolle, localidades del concejo de Grandas de Salime. Rosendo fue un audaz emigrante. Había viajado con un hermano a San Juan de Puerto Rico, a mediados del decimonoveno siglo, pero prefirió retornar a su hogar asturiano para casarse con Teresa, única heredera de una casería villabollana. La antigua vivienda de piedra y louxas, construida a pasos de la pequeña capilla de San Antonio, es conocida como «Casa del Meirazo» o «Mallorazgo». Sus tierras de labor, bodega y viñedos eran patrimonio de los Peñamaría desde mediados del decimoséptimo siglo –según documentos que conservan los Villarmarzo. El rancio edificio es actualmente propiedad de la familia, pero su origen se pierde en el tiempo.
Rosendo Villarmarzo Lledín, fundador de la familia, falleció en Villabolle el 1 de junio de 1930. Su esposa, Teresa Álvarez-Peñamaría Jardón, dejó de existir en Grandas el 16 de febrero de 1945.
Teresa era una apacible joven de tez muy blanca, bronceada por el rigor de los vientos y soles de la montaña. Disfrutaba de la tarea campesina y la prefería a la doméstica. Tan pronto sus hijas fueron creciendo, con gusto les cedió el quehacer del hogar. Tomaba la azada para acompañar a su esposo en el cultivo de la tierra. Profundamente cristiana, educó a sus hijos en su creencia. Tenía un especial don de contacto con ellos, poco habitual en esa generación caracterizada por sus austeras costumbres.
Los hermanos Villarmarzo se criaron con el dedicado afecto de la madre y admiración por la personalidad aventurera del padre. Crecieron escuchando sus increíbles historias de lejanos países e imaginando los maravillosos e intocables tesoros que habría traído de ultramar. Aunque no lo exigía con gestos autoritarios, disfrutaba del respeto y amor de sus hijos.
Casa Minguxón de Villabolle,
de la familia Álvarez.
(Museo Etnográfico Grandas de Salime)
José llegó a Montevideo el 18 de noviembre de 1911. Llamado por su amigo Manuel Álvarez, de la «Casa Minguxón» de Villabolle, familia que aún mantiene un fuerte vínculo afectivo con los Villarmarzo. El 21 de noviembre era colocado en el almacén Universal, de Charrúa 1848 y Yaro, barrio Cordón.
Lo adquirió en 1918, y un año después le agregó bazar y ferretería. El primer éxito se sustentó en el lema «precio y peso justo» y en una creativa táctica comercial. Ponía a disposición del cliente una balanza que constataba la exactitud de su compra.
Secundino nació el 6 de marzo de 1898. Arribó a Montevideo en 1915, siguiendo los pasos de su hermano, que lo reclamó para trabajar en el mismo comercio. Tiempo después José adquirió el almacén La Llave, de 21 de Setiembre y Franzini, propiedad de un italiano de apellido Pietra.
El más joven recordaba siempre sus travesías con pesados garrafones de combustible, que transportaba por incómodos caminos que bordeaban las quintas de Pocitos Viejo, zona de lavanderas que blanqueaban las costas del arroyo homónimo. Ambos fueron socios en el negocio que giraba en ramos generales: comestibles, bebidas, bazar, ferretería, artículos de construcción, pinturas, catres, colchones, balanzas. De esa época es la producción de un exquisito vino de añoranza española, publicitado en una atractiva vidriera adornada con vides maduras. Una idea tan original y aceptada, que mereció el reconocimiento como promotor de buenos productos uruguayos.
Ricardo nació el 19 de diciembre de 1907 y arribó a Montevideo en 1924. Sus hermanos lo sumaron, en 1927, al primer negocio de valor; la provisión, café y bar Villarmarzo, de Uruguay 1101, esquina Paraguay. En ese comercio, recibieron a la menor de la fratría, María Aurora –nacida el 16 de agosto de 1911–, que se quedaría para siempre a su lado. Con sus agradables maneras y simpatía, sería portadora de entrañables recuerdos y pondría una juvenil sonrisa a la nostalgia asturiana.

Secundino Villarmarzo, a principios
de 1930,  con su padre Rosendo,
su madre Teresa, y sus hermanas
María del Carmen, Josefa y Jesusa.
(Archivo Villarmarzo)
El drama de Secundino 
En 1928, los tres hermanos se pusieron de acuerdo en un tema delicado. Uno de ellos debía regresar a Villabolle, justo cuando el negocio montevideano comenzaba a florecer. Le tocó a Secundino, un joven fuertemente influido por el Uruguay progresista y democrático. La historia posterior demostraría que fue mucho más que un simple sacrificio económico.
Antes del fin de año, estaba con su madre y hermanas, esperando el inevitable desenlace de la grave enfermedad de Rosendo. Desde ese doloroso momento, su vida cambiaba dramáticamente. Quedaba como cabeza de su indefensa familia; que lo necesitaba en la difícil y poco reedituable tarea de labranza. Tras la muerte del padre, se trasladaron a una cómoda vivienda en Grandas, donde siguieron cultivando la quinta y huerta familiar.
En su tierra se hizo socialista, partidario de la Segunda República y militante del Sindicato de Labradores. No peleó en el duro frente asturiano de la Guerra Civil, pero fue capturado por tropas franquistas y condenado a muerte por un tribunal marcial, a fines de 1936.
Su hermana María Josefa subsistió sola en Lugo, durante los cinco años de reclusión. Por ella enviaba mensajes a su familia, que la joven reenviaba en forma de cartas en clave. Nombres tales como «nino», «neno» y «chico», permitían burlar la censura, no sin dificultades. El jugo de limón también fue cómplice de una escritura que trasmitió anhelos y proyectos de un hombre que siempre soñó con ser libre.
Sus hijos conservan el único mensaje autorizado, del 12 de abril de 1938, avalado por el Comité de la Cruz Roja Internacional: «Me encuentro sano y salvo en la cárcel de Lugo», decía solamente. Permaneció ocho años más en Grandas de Salime, donde conoció a Genoveva, hija del famoso Benigno Naveiras, «El Ferreiro», hombre muy querido, de muchas anécdotas y buenos consejos. Poseedor de una intuitiva sabiduría, tan simple como la vida de quien aprendió escuchando historias mientras reparaba una carreta o herraba un caballo.
Casa del Meirazo, cercana a la iglesia
de San Antonio, histórica propiedad
de la familia Peñamaría.
(Museo Etnográfico Grandas de Salime)
En Montevideo, José y Ricardo habían conquistado una situación económica estable y holgada. En 1947 hicieron un viaje para reencontrarse con sus hermanos, para recorrer España de horizonte a horizonte y cumplir con una promesa secreta. Recorrieron con sincera devoción, el místico Camino del apóstol, hasta Santiago de Compostela.
En 1949, regresaron Aurora y José a Montevideo. Viajaron con ellos: María Carmen nacida el 24 de abril de 1892, María Jesusa nacida el 19 de enero de 1896, y María Josefa, nacida el 19 de marzo de 1905. Poco después salían Secundino y Genoveva con una niña de meses en brazos, María Teresa; y otro por venir, Roberto, nacido en Montevideo en 1950. Más tarde, nacía Fernando en 1953 y Ana María en 1956.
Ricardo se casó con María Concepción Martínez Guzmán, la hermosa y distinguida hija de don Ramón Martínez, histórico alcalde grandalés. Su boda tuvo una romántica celebración en la Santa Cueva de Covadonga, actualmente vedada para ceremonias particulares. En el año 1950, la pareja se instalaba definitivamente en la capital uruguaya, donde tuvo cinco hijos.

José Antonio Villarmarzo.
Culín y cebadura 
El 5 de noviembre de 1940, arrendaron una propiedad en la cercana esquina de 18 de Julio 1252, para abrir un comercio único en su género, que demandó una importante e inusual inversión: La Grandalesa. El negocio tenía amplias vidrieras sobre la avenida y una calle lateral, diseñadas con el mejor gusto de la época. Fiambrería y quesería independientes y aisladas del contacto exterior, ambas revestidas con azulejos. El salón decorado con murales alusivos al ramo, presentaba exhibidores vidriados de bebidas y licores, vitrinas para bombones y chocolates y empaque, de madera a la vista o laqueada en color celeste.
Vendía artículos producidos y empaquetados para su distribución exclusiva. Aceites, yerba mate, café molido a la vista, dulce de leche y de membrillo, vino oporto añejo, champagne y vino de mesa, como «marca blanca» Villarmarzo y La Grandalesa. No existe el montevideano de más de 50 años que no recuerde las interminables filas en la puerta del legendario almacén; sobre todo en las fiestas de Navidad y fin de año. Allí se vendían exquisitos lechones y pavos asados, bebidas nacionales e importadas, frutos secos, turrones nacionales y españoles. La fresca y sabrosa sidra Real de Asturias era exclusividad de la firma.
 se interesó en la elaboración y difusión de productos nacionales. Participó en el directorio de diversas empresas industriales y agropecuarias: La Mariscala, estancia del departamento de Lavalleja que obtuvo premios en exposiciones ganaderas; Nueva Valdesia, tambo asesorado por un técnico francés que fabricó el primer queso azul uruguayo, tipo roquefort; la planta de bebidas AMA, embotelladora del famoso coñac Castelar.
18 de Julio y Yí, muy poco antes
de la llegada de La Grandalesa,
cuando todavía se circulaba
a la inglesa, por la izquierda.
(Centro de Fotografía de Montevideo)
Los hermanos Villarmarzo crearon un original sistema de habilitación –antecedente del moderno franquiciado– que permitía a empleados con cierta antigüedad y responsabilidad, ir formando un capital propio, como seguro paso previo a la independencia económica. Con el correr de los años, muchos prefirieron asociarse y ampliar las bocas de venta del grupo comercial. En su mejor época –entre los 50 y los 60– el grupo familiar tuvo diez sucursales, con varias denominaciones: La Grandalesa de J. y R. Villarmarzo (la más famosa, en 18 de Julio y Yí), La Grandalesa SA, Álvarez y Villarmarzo (con el ovetense Amable Álvarez), Secundino Villarmarzo y Supermercado La Grandalesa.
En 1960 se disolvió la firma de 18 y Yí. Ricardo pasó a la sociedad anónima que explotaba parte de los locales existentes. Lo mismo ocurrió con Secundino cuando vendió su comercio de Pocitos. En ese momento el negocio de 18 y Yí se trasladaba a unos metros, hasta Yí 1377, como integrante de La Grandalesa SA. Años más tarde, diferencias insalvables provocan una división. Los hermanos continuaron con varios salones de venta bajo la denominación Almacenes Villarmarzo, en actividad hasta 1983.
María Teresa, hija mayor de Secundino, nació en Villabolle. Ella recuerda con inocultable orgullo «el clima de valores morales que transmitían sus mayores y el ejemplo de justicia solidaria que consiguieron imprimir a su gestión comercial».
Aurora Villarmarzo.
Los Villarmarzo solían ocupar a compatriotas recién llegados; muchos venían contratados desde España. Aquellos jóvenes bajaban en el puerto de Montevideo con sus espléndidas gabardinas nuevecitas, sus relucientes zapatos recién lustrados y sus pantalones de pana. Siempre había algún paisano a quien recibir y a quien dar trabajo en sus primeras etapas en el país. Las largas esperas formaron parte de la niñez de los hijos de Secundino y Ricardo.
«También organizaban almuerzos de camaradería, partidos de fútbol dominicales entre equipos de las sucursales, siempre con varios asturianos. Luego al regreso la parada era para tomar un capuchino calentito en el bar contiguo al almacén de Sierra y Uruguay. Acompañado por un delicioso queso cortadito, que remataba felices tardes de invierno.
Un espíritu de solidaridad animó a la familia, junto con el culto del desarrollo intelectual y personal. Los Villarmarzo nacieron en una aldea muy pequeña y con deficientes posibilidades de estudio. Sin embargo, en sus hogares había pequeñas pero selectas bibliotecas, cuyos volúmenes no estaban de adorno», rememora María Teresa.
José Antonio Villarmarzo estudió inglés y se formó en contabilidad y teneduría de libros. Recibió ofrecimientos de trabajo nada desdeñables, que rechazó en función de sus deseos de proponerse desafíos personales y colectivos. Su inquietud vital lo llevó a incursionar en diversos ámbitos. Actor aficionado en las obras teatrales del Centro Gallego; dirigente de Casa de Asturias, del Centro de Almaceneros, del Hospital Español, de la Asociación Española Primera de Socorros Mutuos y del Club Español.

Ricardo Villarmarzo.
Recuerdos de familia
Rosendo Villarmarzo Lledín, fundador de la familia, falleció en Villabolle, el 1 de junio de 1930. Su esposa, Teresa Álvarez-Peñamaría Jardón, dejó de existir en Grandas, el 16 de febrero de 1945.
María del Carmen Villarmarzo Álvarez murió el 10 de abril de 1976; José Antonio el 25 de julio de 1984; María Jesusa el 21 de diciembre de 1991; Secundino el 3 de junio de 1969; Manuel fue víctima de una epidemia de gripe en 1917; Balbina no llegó al año de vida, en 1902; María Josefa el 17 de octubre de 1991; Ricardo el 4 de abril de 1981 y Facundo, el último hijo, falleció a los tres años, en 1918. La única que queda del grupo original es María Aurora. Una lúcida y encantadora anciana de 98 años, que brinda enorme ternura a sus sobrinos y sobrinos nietos. Un fraterno contacto con el pasado, que convoca a la familia.

Colmena de vidrio 
José era el más visionario, líder natural de la familia. Fue un innovador consuetudinario. Cambió el tradicional mostrador de estaño por uno de mármol, más sólido y versátil, impuesto luego en toda la región. En 1929, organizó la primera exposición y venta de quesos del país. En 1932, instaló en la vidriera una colmena con abejas vivas, en plena producción de miel. Un verdadero pionero del moderno marketing.

Secundino Villarmarzo.
Artista y superviviente 
Secundino era sensible y creativo. Utilizó inteligentemente sus largas horas de inhumano ocio en la cárcel de Lugo, a la espera de una ejecución, que nunca se cumplió. Realizaba piezas artesanales en papel de fumar y tallas óseas, con una navaja gastada. Cuando quedó en libertad, pudo llevarse parte de su obra: anillos de hueso y plata hechos de monedas, cajas de habanos, alhajeros laqueados y una cuchara personal. Un signo inequívoco de su talento fue un bello ajedrez que obsequió a su querido amigo Leandro Aller, médico de Villabolle. Sus hijos conservan estas piezas como un tesoro.

Asturianadas a dúo
Ricardo era el más sociable de los tres. No desaprovechaba ocasión para vincularse con sus paisanos del Centro Asturiano; con tanta fraternidad y desprendimiento, que los mayores aun lo recuerdan con afecto. Sus descendientes atesoran con emoción la hermosa voz de su esposa Concepción, que cantaba «asturianadas» con Secundino.

Barrilito 
En el subsuelo de la casa central, había un amplio espacio con estanterías alineadas que permitían el almacenamiento de centenares de hormas de queso, y cajones acondicionados para mercadería importada, especialmente conservas españolas. En el salón contiguo, de la calle Yí, instalaron un novedoso concepto de bar: El Barrilito. El mostrador y las mesitas eran barricas de roble, colocadas en un ambiente que recordaba a los chigres asturianos. La muy variada carta, incluía tapas y picadas, pero, el rubro no era el favorito de los Villarmarzo. Al poco tiempo lo vendieron.

18 de Julio y Yí en la actualidad,
el mismo espacio comercial
pero un giro muy distinto.

(Pablito 28)
Añoranzas 
En 1923, José compró tres lotes en el barrio Nuevo París, del norte de Montevideo, que pagó 35 centésimos por metro cuadrado. Ese primer terreno lo transformó en propietario y dejó una marca indeleble en la familia. Muchos años después, cuando un pariente o un amigo iba a zonas próximas, recibía la aguardada solicitud del anciano. Un paseo a la Fortaleza del Cerro para disfrutar el paisaje de la bahía. Siempre, con una visita previa a los añorados lotes, que fueron sus primeras inversiones.

Mitos y leyendas
«Hoy existe en nuestro país la creencia bastante difundida de que el gobierno uruguayo facilitó la venida de inmigrantes. Sin embargo, la realidad era bastante menos idílica. Los españoles tenían que recorrer un largo camino burocrático y contar con alguien que los reclamara con un contrato de trabajo y depositara una fianza en garantía. Debían así mismo someterse a un riguroso examen médico y obtener certificado de buena conducta», afirma María Teresa Villarmarzo.

Tío Pepe 
«Si no hubiera habido arados, no habría ordenadores.» Roberto Villarmarzo se conmovió al leer esta frase, en el Museo Etnográfico de Grandas de Salime, creado el 2 de junio de 1984. La lleva siempre consigo, a cada reunión de trabajo. Le causa profundo afecto y admiración. No es grandalés, como María Teresa, su hermana mayor, aunque fue concebido en la vieja casería. Es sobrino de José Naveiras Escanlar, hijo de Benigno, también ferreiro.
Museo Etnográfico de Grandas de Salime.
«Es una institución única. Un emocionante viaje el pasado. La obra de un ser admirable, que con mucha paciencia, juntó objetos a lo largo y lo ancho de su pueblo, de su región, de su provincia y del norte de España. A su influjo, Grandas de Salime fue declarado Pueblo Ejemplar de Asturias», evoca Roberto.
«La sociedad de consumo, fría e injustamente economicista, desprecia objetos entrañables, que embellecen baúles y oscuros desvanes. Son tesoros patrimoniales, que evocan un mundo ido, pero, también, un trabajo bien hecho. Aquellos artesanos, mis antepasados, que hacían un estribo o una herradura, no sabían, que también fabricaban piezas únicas y valiosos objetos de museo.» Roberto Villarmarzo, sabe de lo que habla. Es arquitecto y urbanista.

Bolichero sin bombo 
Eulogio Rodríguez Pérez nació en Salas, el 1 de marzo de 1899, en el seno de una familia de humildes labradores de montaña. Sus padres, Antonio Rodríguez, y Jacoba Pérez, eran vecinos de Socolina de Lavio, que negociaban con vaqueiros de Belmonte de Miranda. Tuvieron nueve hijos que apenas podían mantener y que realizaron un incompleto tercer año escolar. «Los nenos pasábamos muita fame. Nuestra felicidad era llegar a la noche, para compartir un pan y escuchar historias de nuberus, cuélebres y xanas» –solía decir, con rara mezcla de nostalgia y dolor.
La antigua balanza comercial
es un homenaje a los
Villarmarzo y  la emigración
asturiana en América.
(Museo Etnográfico
Grandas de Salime)
El pequeño inmigrante fue enviado a Montevideo cuando aún no había cumplido doce años. «Salió solito del puerto de Luarca, encargado a malos paisanos que mejor olvidar. Aquí le quitaron el dinero que traía y lo dejaron en una pensión de la Ciudad Vieja, en total desamparo» –cuenta María Cristina Rodríguez, hija menor de Eulogio.
El jovencito encontró trabajo como mandadero en un comercio de la zona, mientras buscaba un lugar donde vivir con mínima dignidad. En 1912 aceptó alistarse como marino mercante, sin papeles ni garantía de volver con vida. Con el dinero ganado alquiló una habitación en la calle 25 de Mayo, al lado de su primer empleo estable.
Antes de los 17 años era encargado de un tradicional almacén capitalino. En 1918 compró su primer establecimiento, ubicado en 25 de Mayo 697. Sus grandes amigos asturianos fueron José Antonio Villarmarzo, Manuel Magadán, Luis Gómez, Jesús Peña y luego –con los años–, los hermanos Iglesias, José María y Manuel.
La vida de Eulogio pasó lejos de la Guerra Civil Española, aunque –a distancia- simpatizaba con el franquismo. «Su socio José Veiga, alguien muy querido por la familia, era un republicano intransigente. Tan así, que la única vez que pisó una iglesia fue para mi bautismo, como padrino. Con José realizó negocios memorables, que para nada fueron afectados por la política. Era emocionante verlos cerrar acuerdos con un apretón de manos, sin firmar papeles. La palabra nunca fallaba», asegura María Cristina.
La principal actividad de Rodríguez era la compra de bares y almacenes, «boliches», en la jerga rioplatense. «Los adquiría agonizantes. Los trabajaba de sol a sol; los levantaba y los vendía, siempre, en el momento justo. Así juntó una interesante fortuna, que le permitió vivir muy bien a su familia uruguaya y ayudar a los que dejó en Asturias.» Eulogio colaboró con los hermanos que quedaron allá, en plena guerra y luego en la posguerra. Cuando la miseria se enseñoreaba de su patria.
Como buen paisano, recibía a familiares, amigos y vecinos que venían a trabajar. «Tenía esa obsesión. Socorrer a quien fuera a pedirle un favor. Por nuestra casa desfilaron cientos de asturianos a los que protegía con sincero cariño. Creo que tanto desprendimiento y solidaridad, era una respuesta natural a su abandono infantil».
Eulogio Rodríguez fue propietario de bares de la populosa zona del Hipódromo de Maroñas: Chenlo –en sociedad con Basilio Dubra–, Sin Bombo y Guerra. «El empleado que recordamos con más cariño y admiración fue Primitivo Riesgo, un verdadero talento que marcó época en el ámbito comercial uruguayo. Papá lo contrató como mozo del Sin Bombo. A las pocas semanas le vio capacidad para ser su mano derecha, aunque le adelantó que estaría poco tiempo allí. No tardó mucho en ofrecerle lo necesario para independizarse.» El olfato no le falló. Primitivo Riesgo fue propietario del Hotel Ermitage de Montevideo.
Su vida merecería una película. En plena Guerra Civil, fue detenido en Salas, por tropas republicanas. Cuando lo iban a fusilar, junto con decenas de vecinos nacionalistas, pudo escapar hacia las montañas. Allí lo buscaron durante tres meses, hasta que lo dieron por muerto. Pudo sobrevivir comiendo raíces y pequeños animales. «Al poco tiempo salía de Asturias clandestinamente, rumbo a Cuba y luego, al Uruguay, donde hizo una vida ejemplar», evoca María Cristina.
Eulogio Rodríguez se casó con Elida Viña Alonso, nacida en Montevideo, el 25 de febrero de 1910, hija de gallegos de Lugo. Tuvieron cuatro niñas: Susana, Elida, María del Rosario y María Cristina. Fue fundador de Casa de Asturias, entidad a la que permaneció fiel hasta su muerte, el 23 de febrero de 1978.


El Tío Pepe Naveiras en una de sus
investigaciones arqueológicas.
BIO
Pepe el Ferreiro (1942)
José María Naveiras Escanlar cursó estudios de enseñanza primaria, mientras trabajaba como herrero en la fragua de su padre y luego en otras actividades relacionadas con la metalurgia.
Con su amigo José Manuel Villamea y el arqueólogo Miguel Ángel de Blas Cortina, en 1977 descubrieron la primera vivienda del Castro llamado Chao Samartín.
La excavación controlada por la Universidad de Oviedo permitió recuperar un importante legado de fragmentos de cerámica, a partir de un vaso de paredes finas de Melgar de Tera.
Las piezas fueron estudiadas por Fernán Alonso, del Departamento del Carbono-14 de Instituto de Física y Química Rocasolano de Madrid, que situó su antiguedad entre los años 10 y 20 A.C. hasta la segunda mitad del Siglo I D.C.
En 1983 comenzó su trabajo en museología, instaló un mausoleo en la zona arqueológica y tres años después fundó el Museo Etnográfico de Grandas de Salime.


Sala del Museo Etnográfico
de Grandas de Salime.
Distinciones
-Premio “Principado de Asturias de Turismo”, concedido por la Consejería de Industria Turismo y Empleo, 1991.
-Socio de Honor de la Asociación para la Defensa del Patrimonio Cultural de Asturias, 1992.
-“Chosco de Oro” de Navelgas, 1998.
-“Asturiano del Mes de Enero” del 2002 del periódico La Nueva España.
-Premio de Turismo “Tierra Verde”, de la Asociación de Periodistas y Escritores de Turismo (ASPET) 2002.
-Premio Centro Asturiano de Sevilla 2002.
-Primer “Galardón Pendiente de Oro” de la Asociación de Hostelería y Comercio de Grandas de Salime, 2002.
-“Urogallo de Bronce”, Centro Asturiano de Madrid 2004.
-Premio "Verdes Valles Mineros" de la Fundación Marino Gutiérrez Suárez de La Felguera, 2006.
-Premio de la Federación de Asociaciones Turísticas del Occidente de Asturias, 2008.
-Premio Terra Viva de Santirso de Abres, 2008.
Es miembro correspondiente del Real Instituto de Estudios Asturianos (RIDEA).
Una ventana a la cultura.
(Museo Etnográfico Grandas de Salime)
-Participó, como ponente, en varias Jornadas de Etnografía, en Canarias, Galicia, Navarra, Asturias; y en las ciudades suizas de Zurich, Basilea y Argau para la Federación de Sociedades Asturianas en Suiza.
Montó exposiciones de etnografía en el Teatro Campoamor de Oviedo; en la Feria Internacional de Clermount Ferrand, Francia; exposiciones en el Museo de Bellas Artes de Asturias; en la Federación de Sociedades Asturianas en la Habana, Cuba. Participó en algunas publicaciones, y es coautor con otros de las guías del Museo. Escribió de forma esporádica en el periódico La Nueva España y en otras publicaciones.


El pueblo pide por El Ferreiro
José Naiveiras fue cesado en 2010 como director del Museo Etnográfico de Grandas de Salime que él creó y proyectó al mundo. En la actualidad es una institución pública, de carácter comarcal, gestionado por un Consorcio para la Gestión, constituido por la Consejería de Cultura y Turismo, y la Consejería de Medio Rural y Pesca del Gobierno del Principado de Asturias, el Ayuntamiento de Grandas de Salime, la Universidad de Oviedo, la Caja de Ahorros de Asturias y la Asociación de Amigos del Museo Etnográfico de Grandas de Salime.
Protestas y movilizaciones populares aún reclaman el reintegro de Pepe El Ferreiro.

El acto de inauguración, con
arqueólogos, vecinos
y funcionarios.
(Museo Etnológico
Grandas de Salime)
El Museo
Su misión es reunir, custodiar, conservar, incrementar, investigar, comunicar y difundir el patrimonio material e inmaterial de carácter etnográfico de la Comunidad del Occidente de Asturias. Ocupa una superficie aproximada de unos 3.150 metros cuadrados, y su colección permanente está compuesta por más de 11.000 objetos que pertenecieron a José Naveiras o han sido adquiridos mediante donación, una parte por los vecinos y vecinas de Grandas de Salime, o por el Consorcio.
En sus espacios y salas se exhiben objetos de muy diversa naturaleza, que son fuente de información de primera mano sobre la vida rural y preindustrial de la Comunidad del Occidente de Asturias. La mayoría de sus fondos proceden de los concejos de Grandas de Salime, Pesoz, Santa Eulalia de Oscos, San Martín de Oscos, Allande, Villanueva de Oscos, Siero, Oviedo, etc., pero también de otros lugares de la península Ibérica -Galicia, Castilla y León, Cantabria, o del resto de Europa.

El Intérprete
18 y Yí. Forma popular de llamar a la muy céntrica esquina, de la avenida 18 de Julio y la calle Yí.
Asturianadas. Tonadas asturianas, acompañadas por instrumentos típicos: bandurria, bombo, carraca, castañuelas y pitos, gaita, matraca, pandeiros y panderetas, pandorín, rique-raque, tambor asturiano, tarrañueles, trampa, vigulín y xipla.
Belmonte de Miranda. Concejo centro occidental de la cuenca del accidentado río Pigueña, de 208,01 kilómetros cuadrados y 2.500 habitantes. De memoria romana, por la abundante la explotación aurífera, su nombre encierra una paradoja. Es difícil situar la etimología de Miranda, pero, Belmonte se identifica con la Edad Media. Su historia está unida a un monasterio del que no quedan vestigios, Santa María de Lapedo. De economía ganaderil, disfrutó de un memorable paréntesis, con la construcción del Complejo Hidroeléctrico del Salto de Miranda. Fue la «época de obras», sinónimo de bonanza, añorada por casi dos mil puestos de trabajo, que atrajeron a obreros de toda Asturias. Capital: Belmonte. Gentilicio: belmontino.
Bolichero. En el Río de la Plata, propietario de un bar o almacén.
Camino de Santiago. Es la ruta que recorren peregrinos de España y todo el mundo, para llegar al gallego Campus Stellae donde se veneran las reliquias del apóstol Santiago el Mayor. El rito se inició en 813, cuando el rey asturiano Alfonso II «El Casto», fue informado del milagroso hallazgo del ermitaño Pelagio. Inmediatamente viajó con su corte, por un camino que luego se llamó «Francés». Fue quien primero aprovechó tamaña devoción religiosa, que también es oportunidad cultural, turística y comercial. No fue casual, la creación de un magnífico relicario en la catedral de Oviedo. «Quien va a Santiago y no al Salvador, venera al criado, pero no al señor» –afirma el milenario refrán, que evoca el indudable talento del monarca astur. Desde el Xacobeo 93, el conmovedor itinerario disfruta de un moderno auge. Aunque la denominación sea en singular, existen casi tantas sendas como devotos. La experta Josefa Sanz Fuentes, propone tres desarrollos asturianos: Interior, Costero y de Enlace entre los anteriores. Muchos fieles uruguayos, atienden, cada año, sus sabios consejos.
Casería. Vivienda tradicional asturiana, con casco familiar, hórreo, pajar y almacenes, cuadras para huerto y frutales, tierras para cultivo de cereales panificables y derecho de monte para pastoreo y aprovechamiento de la madera.
Castro. Castru. Fortificación infranqueable y primer fenómeno urbano estable de Galicia y Asturias. Sus pobladores valoraban emplazamientos estratégicos, buenas condiciones defensivas, control de vías de comunicación, abundancia de recursos agrícolas, caza, pesca y minería. Uno de los mejores ejemplos de cultura castreña es el gijonés La Campa Torres, emblema protector del puerto de El Musel, datado entre finales del sexto y principios del siglo quinto antes de la era actual.
Celta. Grupo de culturas, que en el siglo primero de la era anterior, se extendían, desde la actual Turquía hasta Portugal. También son las lenguas indoeuropeas que incluye el irlandés, el gaélico escocés, el galés, el córnico y el bretón, así como todas aquellas de esta familia, que en un tiempo se hablaron en Europa.
Centésimo. Centésima parte de un peso.
Centro Gallego de Montevideo. Decano de las instituciones culturales en América, fundado el 30 de agosto de 1879. Su rica hemeroteca conserva un tesoro documental, la Revista do Centro Galego de 1917, que «lle imprimiu um militante carácter hispanista de enfrentamento ao imperialismo norteamericano».
Culín y cebadura. Dos ritos, uno asturiano, otro oriental. Culín, es la medida de sidra, que comparten compañeros de bebida en una sidrería, hasta que el vaso quede vacío. Cebadura, es la yerba necesaria para «hacer» un mate. La cantidad varía según el tamaño de la calabaza, aunque el promedio no supera los 50 gramos. La sidra natural, se asocia con clima festivo y amistoso. El mate amargo, es una invitación entrañable.
Chigre. Comercio, tienda, tasca rural. Típico bar asturiano donde se bebe sidra.
Dulce de leche. El más tradicional postre rioplatense, históricamente discutido como patrimonio gastronómico, por argentinos y uruguayos. La receta, es tan sibarítica como simple. Los ingredientes: cuatro litros de leche de tambo, un kilo de buen azúcar y una cucharada de vainilla. Hay que hacer hervir la leche con el azúcar y la vainilla y revolver con una cuchara de madera continuamente. Si se desea un color más oscuro, puede agregarse una cucharadita de bicarbonato. Cuando se logra el punto, se retira del fuego y se vuelca en un recipiente sobre agua tibia. Seguir revolviendo hasta entibiar.
Falange Española. Partido de extrema derecha, fundado el 29 de octubre de 1933 por el abogado José Antonio, hijo del dictador Miguel Primo de Rivera. El 11 de febrero de 1934, se unió a las Juntas de Ofensiva Nacional-Sindicalista y pasó a denominarse Falange Española de las JONS. Los falangistas fueron la avanzada contra el gobierno constitucional de la Segunda República. Franco los unificó con el Carlismo, por decreto del 19 de abril de 1937, bajo la denominación de Falange Española Tradicionalista y de las JONS. Fue el brazo político de la dictadura franquista, conocido como Movimiento Nacional. El único oficial de España, hasta 1975.
Ferreiro. Ferreiru. Oficio clave en la antigua industria siderúrgica de Asturias. Más que un herrero tradicional, fue un personaje comarcal, dedicado a la fundición del hierro y la transformación del medio ambiente.
Fortaleza del Cerro. El único reducto montevideano que quedó de la etapa colonial, es el más importante museo de ingeniería militar. Fue construida en 1809, por orden del gobernador colonial Francisco Xavier de Elío, luego de las invasiones inglesas al Río de la Plata. Desde entonces es fiel centinela, con un faro ubicado en el punto más alto de la bahía. Su imagen figura en la heráldica de Montevideo.
Garrote. Garrote vil. Instrumento para estrangular a los condenados a muerte. Ligadura muscular utilizada como tortura.
Grandas de Salime. Concejo suroccidental de la cuenca baja del río Navia, de 112,55 kilómetros cuadrados y 1.200 habitantes. Allí se desarrolló un pujante pueblo prerrománico que se dispersó en todo el oeste de Asturias, experto en extracción y aprovechamiento de metales. Ellos dejaron galerías, antiguos hornos o acueductos y obras defensivas en Castro y Vallavilleiro, luego aprovechadas por los romanos. Fue propiedad de la iglesia de Oviedo, desde la Edad Media hasta 1584, cuando fue incorporado por Felipe II. Al principio se llamó Salime, territorio patriótico que acogió a la Junta del Principado, errante durante la invasión napoleónica. Su mayor tesoro cultural es el Museo Etnográfico, de «Pepe el Ferreiro». Capital: Grandas. Gentilicio: grandalés.
JONS. Juntas de Ofensiva Nacional-Sindicalista. Movimiento de orientación fascista, fundado en octubre de 1931, por Onésimo Redondo y Ramiro Ledesma Ramos. Fue el sector sindical, de la alianza con Falange Española.
Louxas. Piedras afiladas, para la construcción de casas.
Lugo. Capital de la provincia limítrofe con Asturias, de 90 mil habitantes, fundada en el año 12 de la era anterior, en honor al emperador César Augusto. El conquistador Paulo Fabio Máximo le llamo «Lucus», que significa «bosque sagrado». Gentilicio: lucense o lugués.
Maroñas. Tradicional barrio del norte montevideano, que debe su nombre a Francisco Maroña, pionero y propietario de la zona. El colono fue famoso en épocas coloniales, como primer inspector de las Rentas del Tabaco y Naipes. Allí se encuentra el mayor hipódromo uruguayo, de los tres más antiguos y tradicionales del turf latinoamericano, junto con los argentinos de Palermo y San Isidro.
Nuberu, Cuélebre y Xanas. Más que dioses, los seres mitológicos asturianos son intermediarios entre las divinidades supremas y los hombres. El Nuberu es el señor la tormenta, el trueno y el rayo. Un viejo muy alto y de ojos ardientes, de enorme barba y orejas puntiagudas, que viste piel de cabrito y se cubre con un enorme sombrero negro. Acostumbra cabalgar sobre negros nubarrones arrojando piedras y arruinando cosechas. Es asimilable al diablo occidental, aunque de carácter dual, benigno y maligno. El Cuélebre es una serpiente alada, semejante al dragón celta, que vive en cuevas, custodiando grandes tesoros y mujeres encantadas. Su cuerpo escamado es impenetrable y solo vulnerable por el cuello. Las Xanas son ninfas de agua dulce, de morfología humana, emparentadas con las hadas irlandesas. De extraordinaria belleza física y larga melena rubia, habitan en fuentes y riberas de ríos. En la noche de San Juan salen a bailar, a lavar sus ropas y tenderlas. También devanan madejas de hilo de oro y plata o peinan sus largos cabellos, a la espera de alguien que las libere.
Nuevo París. Barrio proletario del oeste, originariamente zona de amplias quintas de reminiscencia parisina, sobre el arroyo Miguelete. Mantiene alta concentración industrial, en rubros cárnicos, como frigoríficos y curtiembres de cuero.
Peñarol. Antiguo paraje del norte montevideano, donde se radicó en 1751, el inmigrante italiano Juan Bautista Crosa. Llamó al lugar Pignerolo, por su pueblo lombardo cercano a Torino. Luego fue Piñerolo, Peñarolo y, finalmente, villa de Peñarol. Allí se radicó la Central Uruguay Railway Company of Montevideo Limited, empresa ferrocarrilera de origen británico. Más tarde, se fundó el club de fútbol. La zona se dividió en dos, cuando fue creado el barrio Lavalleja.
Puerta de la Ciudadela. Histórico monumento ubicado en el extremo sudeste de la Plaza Independencia, recuerda el antiguo punto de ingreso al Montevideo colonial. La muralla demandó más de cuarenta años de trabajo, desde 1742. De forma casi cuadrada, con ángulos salientes artillados con cincuenta cañones apuntando hacia el campo circundante; recios muros de seis metros de espesor, nueve de alto y 33 de lado, construidos en sólido granito gris oscuro, y rodeados de un foso exterior de 17 metros de ancho y 13 de profundidad. Actualmente, la puerta está emplazada en el mismo lugar de su altiva vigencia, sobre el eje de la calle Sarandí. La Ciudadela fue una importante construcción militar española en América. Se completaba con una línea continuada de reductos y parapetos artillados que cerraban por completo la península.
Rif. Región montañosa del norte de Marruecos, costera del mar Mediterráneo, entre las ciudades de Tetuán y Nador. Tradicionalmente aislada y desfavorecida, poblada por rebeldes bereberes, con un idioma propio, el «tarifit». En la conflictiva zona, ocurrieron dos episodios decisivos de un impopular conflicto colonial. El desastre de Annual, entre el 22 de julio y el 9 de agosto de 1921, se saldó con la muerte de ocho mil soldados, masacrados por el califa Abd-El-Krim. El 8 de setiembre de 1925, tropas hispanas desembarcaron en la bahía de las Alhucemas, apoyadas por legionarios franceses y marroquíes. La alianza pudo derrotar a los rifeños, después de sanguinario y desigual combate, en 1927. Era el fin de una guerra humillante.
Salas. Concejo centro-occidental, de 227,17 kilómetros cuadrados y siete mil habitantes, ubicado entre la marina cantábrica y la cadena montañosa meridional. Su capital homónima fue fundada entre 1270, por coto jurisdiccional de Alfonso X «El Sabio». El municipio posee patrimonios naturales y monumentales, que le dan un especial atractivo turístico y cultural. Gentilicio: salense.
San Juan de Puerto Rico. «Ciudad Amurallada». Fundada en 1521, por Juan Ponce de León, es la capital de la isla de caribeña de Puerto Rico, estado libre asociado a los Estados Unidos, desde 1952. Fue uno de los destinos preferidos de la inmigración asturiana del decimonoveno siglo, solo superado por La Habana y Buenos Aires. Así fue hasta la guerra de 1898, que desalojó a los colonizadores españoles y los sustituyó por estadounidenses. Gentilicio: borícua.
Santiago de Compostela. Capital de la Comunidad Autónoma de Galicia, sede de la Xunta de Galicia, de 150 mil habitantes. Es la más cosmopolita ciudad del norte de España. Mundialmente conocida, por su magnífica universidad, de cinco siglos, y su Catedral, en honor al apóstol Santiago «El Zebedeo», final del camino que conmueve a cristianos y no cristianos. Es Patrimonio de la Humanidad, desde 1985. Gentilicio: compostelano.
Sidra. Bebida asturiana por excelencia, muy extendida en todo el mundo y muy popular entre los uruguayos. De baja graduación (4 a 8º), es la destilación del zumo fermentado de la manzana –calvados–, sin adición de azúcares y con gas de origen endógeno. De color ambarino, sana, tónica, higiénica, refrescante, agridulce y de aroma agradable. A veces espumosa. Se le adjudican ciertas propiedades terapéuticas y medicinales. El sabor de la sidra natural, varía por la calidad de la manzana del año anterior. Las más apetecidas y famosas, provienen de Gijón y Villaviciosa. Con denominación de origen.
Tapas y picadas. Pequeños platos que acompañan a una bebida social. Las tapas asturianas, forman parte de un buen «espiche». Las picadas rioplatenses, son infaltables en el «copetín».
Vaqueiro. Vaqueiru. Peculiar personaje de las montañas asturianas, dedicado a la cría trashumante de ganado vacuno. Llamado también vaqueiro de alzada, su actividad, conocida desde finales del decimonoveno siglo, se centra en la franja interior de los ríos Navia y Nalón. Posee su propio lenguaje, su vestimenta y sus códigos de convivencia, fácilmente reconocibles por el resto de la sociedad. Aunque ya no sufre otrora inhumana discriminación y explotación, su austera forma de vida, aislada en pueblos de altura, es fuertemente etnocéntrica.